Este miércoles el Centro de Estudios Públicos (CEP) presentó su último libro «Violencia en Chile: la fragilidad del orden social», editado por Aldo Mascareño, Rodrigo Vergara y Nicole Gardella.

Un texto de 14 capítulos, con distintos especialistas que abordan las representaciones de la violencia que afecta a la sociedad chilena, entregando algunas propuestas de políticas públicas.

En el evento participaron la candidata presidencial del Socialismo Democrático, Carolina Tohá, y la abanderada de Chile Vamos, Evelyn Matthei, quienes expusieron en torno a los temas que explora el libro.

En entrevista con Mirada Líbero, la investigadora del CEP, Sylvia Eyzaguirre, también autora de uno de los capítulos del estudio, abordó esta crisis nacional y comentó las exposiciones de las candidatas presidenciales. Además, explicó la dimensión que ella escribió, que es la de la transmisión intergeneracional de la violencia.

«Hay que tener cuidado con las propuestas populistas para combatir la delincuencia»

-¿Qué contiene este libro y cuál es el valor y el aporte que busca dar?

-Es un libro donde participan 31 autores, son 14 capítulos, donde se busca profundizar en temas de violencia, que en las encuestas revelan que son la principal preocupación de los chilenos en los últimos años y llegó para quedarse. Es un fenómeno complejo, del cual teníamos pocos datos a nivel académico o no habíamos trabajado suficientemente los datos disponibles en los servicios del Estado. Es un tema muy emocional, afecta a las personas, genera miedo. Muchas veces las reacciones desde la política son bastante impulsivas, con mayor legislación subir las penas, pero eso se ha demostrado poco efectivo. Lo que queremos hacer con este libro es analizar los datos disponibles y ofrecer una mirada más amplia y profunda, que indaga en distintas dimensiones de la violencia, profundiza en ciertos delitos relativamente nuevos en Chile, como el narcotráfico y cierto tipo de homicidio, y también analizar cómo ha sido la respuesta del Estado. Creemos que es un aporte a la discusión, porque este tema no se puede abordar solo desde lo legislativo, sino también desde las instituciones, la administración y la gestión del Estado.

-En la presentación expusieron dos candidatas a la presidencia. ¿Cómo fueron las exposiciones de ambas en el evento?

-Fue un honor y un privilegio poder contar con la presentación de Evelyn Matthei y Carolina Tohá. Este es uno de los temas centrales -si no el más importante- de sus propias campañas. Carolina Tohá, como exministra del Interior, sabe muchísimo del tema. Evelyn Matthei, como exalcaldesa y exsenadora, también ha trabajado en temas de seguridad ciudadana. ¿Qué te puedo decir de las presentaciones? Muy concordantes ambas. Primero, en que este es un problema de Estado, que afecta a toda la sociedad en su conjunto, donde hay bastante acuerdo transversal respecto de los riesgos que implica, sobre todo el narcotráfico, porque el narcotráfico no sólo inspira miedo y comete delitos, sino que busca reemplazar al Estado y atenta contra la democracia. Ambas coincidieron en que no hay balas de plata, esto no se soluciona con una sola política. Hay que tener cuidado con propuestas populistas que utilizan el miedo que genera la delincuencia en la población, con propuestas populistas como subir las penas o bajar la edad penal. La evidencia internacional muestra que esas medidas no son efectivas.

«Han proliferado las leyes, pero no ha mejorado la eficacia del Estado«

-Mencionaba que ha habido medidas no siempre efectivas. ¿Qué aporte puede hacer el libro en ese sentido?

-Hay un capítulo que escribieron Sebastián Soto y Juan Francisco Galli, que analiza críticamente la evolución de las leyes en Chile sobre violencia. Lo que muestra es que cada vez que hay un problema, se crea una ley ad hoc. Por ejemplo ley de violencia en estadios, ley contra las barricadas. Ese no es el camino. No podemos tener una ley para cada delito. Han proliferado las leyes, pero no ha mejorado la eficacia del Estado. Carolina Tohá fue muy clara ayer: necesitamos leyes, por ejemplo, una de inteligencia. Pero luego, lo que se necesita es musculatura estatal, inversión en tecnología para tener información, funcionarios capacitados, análisis de datos para mejorar nuestras policías, mejorar la formación de Carabineros. Entonces, las candidatas estaban de acuerdo, hemos avanzado en lo legislativo, pero ahora viene lo más difícil, crear capacidad estatal. Y eso no se hace con leyes, sino con inversión, capacitación y aprendizaje de experiencias extranjeras. Eso toma tiempo, pero estamos avanzando y eso es esperanzador.

-Dentro de las medidas populistas o efectistas, ¿cuáles le parecen más peligrosas?

-Me preocupa la idea de reinstaurar la pena de muerte, que es algo que ha salido de algunos candidatos. Es un tema moral, de principios. Creo que el Estado no debe quitar la vida a los ciudadanos, y que no es necesario en un país como Chile. Creo que nosotros debiéramos tener cárceles donde pudiéramos tener a la gente que es peligrosa para la sociedad y no quitarles la vida. También me preocupa bajar la edad para ser imputado. Hoy me parece que está en 14 años, se está hablando de 12. Son niños que cometen delitos graves, pero siguen siendo niños. El cerebro no termina de desarrollarse hasta los 21. Un joven de 14 años que comete un homicidio no puede andar libre, de acuerdo, pero tratarlo como adulto es complejo. Debemos intervenir mucho antes. Si un niño tiene acceso a armas, hay un adulto responsable.

«La principal escuela de violencia es la familia»

-Vamos al capítulo que usted escribió que habla de la transmisión intergeneracional de la violencia en la familia. ¿De qué se trata?

-En el libro se exploran distintas dimensiones de la violencia, como homicidios o narcotráfico, pero también hay una violencia mucho más escondida, que es la que ocurre al interior de la familia. La literatura muestra que el principal generador de violencia, la principal escuela para formar gente violenta es la familia, porque es el primer espacio de socialización que tiene un niño y donde aprende conductas. Un niño que ve violencia aprende que es un medio útil para resolver conflictos y los niños que viven en ambientes de violencia aprenden esas conductas y luego las replican en su vida adulta. Lo que ha mostrado la evidencia, cuando se estudian femicidios, observamos que la gran mayoría de las mujeres que sufren de violencia intrafamiliar o violencia de pareja en su vida adulta, han sido víctimas o han presenciado violencia de pareja en su niñez. Y los hombres que ejercen violencia contra su pareja, en su gran mayoría han visto esa conducta en su niñez.

-¿Eso podría explicar la mayor presencia de menores de edad en los delitos de los que estamos siendo testigos, como portonazos?

-Muchas veces sí. Los niños que están expuestos a violencia al interior del hogar están más predispuestos a tener conductas violentas, incluso en el colegio. Hay evidencia internacional que te muestra eso, lamentablemente en Chile tenemos pocos datos para estudiar todo el ciclo. No significa que todos los niños en contextos violentos serán violentos, pero la predisposición aumenta. La última encuesta ENVIF, que analiza la violencia intrafamiliar, muestra que el 46% de mujeres entre 15 y 65 años declara alguna vez haber sido víctima de violencia intrafamiliar el último año. Estamos hablando de casi la mitad de las mujeres. Y el 21% declara haber sido víctima de violencia intrafamiliar el último año. Las políticas se concentran en la mujer víctima, pero dejan fuera al victimario y a los niños, que son futuros reproductores de violencia. Tenemos que intervenir ahí. Debiéramos atacar el núcleo donde se forma, donde se empieza a germinar esto, que es la familia. La escuela es una gran oportunidad para cambiar estas conductas.

-¿Esa mirada está presente en las políticas públicas y la política?

-Te diría que no. El concepto de femicidio ha visibilizado esta violencia, que estaba incluso normalizada, pero se ha tratado como un problema sólo de las mujeres. Tenemos que trabajar también con los victimarios y, sobre todo, con los niños. Si no lo hacemos, seguirán replicando lo aprendido. Y no se trata de justificar, sino de reconocer que son conductas aprendidas desde la infancia. La escuela, con su cobertura nacional, es una gran herramienta para enseñar a resolver conflictos sin violencia.

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1 Comment

  1. Me parece percibir como muy evidente que el análisis no es objetivo y tiene una nítida connotación política partidista, una sobre ideologizacion……

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