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Publicado el 19 de octubre, 2019

Sergio Bitar responde a Beatriz Sánchez: «Estoy en desacuerdo con ella en que porque hay un problema tengo que ir a romper las estaciones de Metro»

Autor:

Sebastián Edwards

En entrevista con el programa radial «La Mirada Líbero en Agricultura», el ex ministro de Educación y asesor de Paz Ciudadana aborda la forma en que el gobierno ha enfrentado los actos de violencia en las distintas estaciones de Metro. «Tú no puedes dejar que el desorden público se expanda y no puedes dejar que la violencia sea un sistema que se establezca en la sociedad chilena, porque ahí se acabó la democracia», asegura.

Autor:

Sebastián Edwards

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Incendio en el Instituto Nacional, evasiones masivas en el Metro de forma violenta obligando el cierre de estaciones, protestas frente al Palacio de La Moneda y aumento en los índices de victimización, han sido parte de los hechos que han marcado una semana que puso al gobierno en situación de crisis.

En el programa radial «La Mirada Líbero en Agricultura», la periodista Pilar Molina entrevistó al ex secretario de Estado y asesor de Paz Ciudadana, Sergio Bitar, en donde abordó las evasiones masivas en las distintas estaciones de Metro de Santiago, las que se produjeron en rechazo del alza del precio de los pasajes en horario punta. En este contexto, la ex candidata presidencial del Frente Amplio, Beatriz Sánchez, hizo un llamado al gobierno a «echar pie atrás» con el alza del pasaje y «escuchar a la gente». 

Estos hechos comenzaron luego de que un grupo de alumnos del Instituto Nacional diera paso a la primera evasión, lo que posteriormente se extendería a las demás estaciones, en donde incluso destrozaron torniquetes, validadores y agredieron a guardias, generando daños estimados entre $400 y $500 millones. En su calidad de ex ministro de Educación y ex alumno del liceo emblemático, Bitar afirma que la mejor manera de enfrentar el problema es a través del diálogo y dejando de lado las «medidas represivas». 

– Los estudiantes han ocupado el Metro de forma masiva y con mucha violencia y que se están uniendo además adultos. ¿Qué le parece esta forma de protestar por el alza de las tarifas?

Lo de Quito, en Ecuador, que casi tumbó al gobierno, partió también por un problema similar.

– Pero le quitaron el subsidio al petróleo y resulta que eso significó un aumento del 100% de las tarifas del petróleo en Ecuador. Aquí lo que hicieron es que subieron las tarifas en $30 en el horario alto, a los estudiantes no se les subió ni un peso y bajaron las tarifas en el horario bajo y además aumentó el período en que rige la tarifa baja. No son comparables, ¿no considera usted?

No, no es comparable. Lo que es comparable es que estamos en un proceso que no es solo chileno sino internacional, de crecientes debilidades y dificultades para gobernar una sociedad más compleja y la aparición de grupos también que recurren a la violencia. Entonces, la pregunta que uno tiene que hacerse es ¿podemos resolver este problema que condenamos la violencia y la destrucción de bienes públicos que están destinados a mejorar la calidad de vida de todos los chilenos que usan el Metro? ¿podemos solamente actuar por la vía de la policía? ¿estamos abordando bien el tema? El Instituto Nacional, el Carmela Carvajal, los fenómenos que hemos visto por lo demás en Francia con los «chalecos amarillos», que llevaron al Presidente Macron a iniciar diálogos y debates nacionales para capturar mejor el sentimiento. Condenamos todo aquello y necesitamos un país en paz, eso no está en discusión. La pregunta es ¿cómo lo hacemos? Está claro que es preocupante, ninguno de nosotros tiene una varita mágica.

– ¿Cuál debe ser la actitud del gobierno frente a estos hechos que son de violencia en el Metro?  Y aunque haya gente que tenga una actitud más o menos comprensiva, son los mismos alumnos del Instituto Nacional los que comenzaron y ellos le pusieron el nombre de «evasiones masivas». 

Tenemos que separar dos cosas. Uno, los temas relacionados con la delincuencia, como drogas, armas, homicidios, robos, de los temas de violencia que surgen de políticas y problemas más bien en el ámbito social y político. Por ejemplo, como es el caso del medio ambiente, donde hay manifestaciones públicas pacíficas que son importantes, se suman grupos de encapuchados y gente que quiere destruir. Hay que ver cómo manejar eso, cómo hacer en el caso de estos temas un acuerdo y por ejemplo una exploración en diálogos más fuertes con el sector privado, con las comunidades, con los propios alumnos, para ir viendo como al mismo tiempo que tú impides que haya esta violencia y también no caer en el buenismo de decir, «no si son pobres niños» cuando no es así, pero creer que solamente lo contienes con más Carabineros no va a funcionar. Es eso otro lo que yo más echo de menos. No basta una política de gobierno, solo que se fuercen la mano dura, la mano firme, en la represión y en los Carabineros. No le podemos cargar a Carabineros todo esto.

– El gobierno tiene la obligación de mantener la seguridad pública, cuando la gente interrumpe en forma masiva y en forma violenta y se salta los torniquetes y los destruye para no pagar el Metro es un problema  de orden público. ¿El gobierno no debiera actuar? ¿Debiera dejarlos que asalten el Metro? 

Tenemos que entender algunas cosas todos los chilenos. Tú no puedes dejar que el desorden público se expanda y no puedes dejar que la violencia sea un sistema que se establezca en la sociedad chilena porque ahí se acabó la democracia.

– ¿El gobierno tiene que actuar con las Fuerzas Especiales como lo está haciendo?

Absolutamente tiene que actuar. El problema es cómo actúa y si basta con eso de actuar, apagar el incendio, normalizar la situación y después seguimos como estamos. Yo creo que las sociedades modernas están enfrentando un problema bastante más complejo de marginación, de cuestionamiento, de anarquismo, que en algunos casos es peor y ya se vincula con el delito propiamente tal y eso yo creo que no lo estamos abordando bien. Por ejemplo, yo si estuviera en el Senado no votaría a favor del control de los jóvenes. Incluso, Paz Ciudadana de la cual yo he sido vicepresidente durante muchos años, estuve como 15-20 años ahí, también hice estudios comparativos y si usted cree que por aumentar las sanciones y controlar a más gente va a resolver estos problemas, son problemas más complejos. Mi punto es: el gobierno tiene que actuar, el gobierno tiene que poner orden, sin orden las cosas no caminan pero la base del orden no puede ser solo represión. Ahí falta una capacidad más fuerte de diálogo entre los chilenos.

– ¿No es una excusa el alza del pasaje en el Metro? Dicen que es inaceptable que subiera $30 pero resulta que el Metro en los últimos 10 años ha subido menos que el IPC. ¿Encontraron los estudiantes del Instituto Nacional una forma de catalizar movimientos masivos de protesta? 

Yo confieso que a uno le cuesta entender por qué estos jóvenes se están movilizando de esta manera. Salvo que uno dijera «mire, estos son todos criminales y hay que mandarlos a un manicomio», ahí algo hay que tal vez no estemos entendiendo. Por ejemplo, en el caso del Instituto Nacional lo que yo he estado proponiendo en el último tiempo que el modelo de gestión del Instituto Nacional que depende de un municipio, tiene que cambiar. Lo que he estado sosteniendo es que a la brevedad el Instituto tiene que pasar a depender como otros colegios de los nuevos servicios locales de educación pública que se crearon por ley recién para manejar con un consejo de gente especializada que instaura una forma de diálogo fuerte que apoye a las autoridades del colegio, converse con los profesores y a mí mismo me tocó como ministro de Educación empujar los consejos escolares en que estén los alumnos, esté la comunidad, estén los profesores, para instaurar diálogos donde ellos mismos puedan ayudar a detectar los problemas. Yo creo que Chile está fallando en su capacidad de conversación, de diálogo público, privado y comunidad, sociedad civil, para entender esto. No es fácil montarlo. Hay un ejemplo. En el caso del gobierno anterior había asaltos a los centros comerciales, asaltos a los bancos, a las sacadas de dinero en estos cajeros automáticos. Bueno, se inició una reflexión entre gobierno, el sector privado, los bancos, la policía, la comunidad y se lograron en un comienzo unas bajas casi de un 30% de esos delitos. Yo creo que hay que abordarlo más como comunidad, hay que reforzar la prevención y fortalecer el diálogo. Tú tienes que conversar con ellos, no se puede resolver el problema dándoles una instrucción. Además a ellos se le pueden ocurrir otras cosas.

– Pero se supone que es una democracia representativa y ¿no están los políticos para representar los intereses y a los ciudadanos? Porque uno no se puede entender con cada grupo. El grupo del Instituto Nacional, el grupo de los que se toman el metro, si es que son distintos a los del IN. Cada grupo que protesta, ¿qué hace el gobierno? Se tiene que entender con los que son representantes de la ciudadanía ¿no es cierto?

Cuando uno aplica una norma que no funciona, lo peor que puede hacer es seguir aplicando la norma y no mira el problema que es más complejo. En todos los países del mundo y en el nuestro también, la cúpula del gobierno no puede ser tan chica ni puede estar resolviendo todos los problemas. Los gobiernos son desbordados, no tienen capacidad. La capacidad de las redes sociales de reaccionar, de convocar, de agitar, y un gobierno que tiene que estudiar los problemas, tampoco puede resolverlo en un minuto esos problemas complejos. Entonces, la democracia representativa está en cuestión y por lo tanto la discusión internacional y chilena es cómo ampliamos la democracia participativa, como descentralizamos, como llevamos las decisiones a niveles más locales para que se pueden resolver ahí los problemas y no terminen todos en La Moneda. Como hacemos para que el diálogo nos ayude a identificar los problemas y resolverlos. Y también la autoridad del poder del Estado de mantener el orden. Yo creo que estamos entrando en una fase en la sociedad chilena que no nos basta con la mano dura. 

– Hoy día ya empezaron esta especie de «turbazos». El Presidente anunció la apliación de la ley de seguridad del Estado, porque nadie tiene derecho a destruir. ¿Usted cree que esto es equivocado? ¿Sancionaría usted a estos estudiantes?

Un gobierno que no le garantiza a la ciudadanía el orden puede provocar un caos mayor. Mi punto que estoy mencionando es que creer que solo con esa medicina vas a arreglar un problema que tiene otro ribete que es más profundo, que tiene que ver con acciones que tú vayas resolviendo los problemas de los estudiantes en materia de red de ingresos, de poder comer, de poder pagar sus pasajes, tienes que hablar con ellos. No todo se lo va a poder arreglar.

– ¿Usted dice hablar con los estudiantes que se están tomando las estaciones del Metro?

¿Quién dice que todos los estudiantes se están tomando las estaciones del metro?

– Con esos le pregunto, con ese frente que se abrió hace ocho días que se tomaron las estaciones. ¿Usted iniciaría un diálogo con ellos?

Los problemas tienen medidas inmediatas y medidas mediatas. En la inmediata habrá que poner orden con gente que se está  tomando y destruyendo las instalaciones no voy a ir a dialogar.  Pero el 99% de los alumnos que a veces están asustados, que tienen una opinión distinta y que quieren buscar una solución para poder estudiar y para poder proceder de una manera adecuada, no tenemos los espacios de diálogo que necesita la sociedad chilena. 

– Ellos están hablando del alza de la tarifa de $30 es insoportable. Y el FA y el PC hablan del derecho de las legítimas manifestaciones, de la desobediencia colectiva, del derecho a la movilización social y la Beatriz Sánchez dice que el fondo de todo esto es que una familia que gana el mínimo no puede pagar $30.000 en transporte. El tema es ¿qué se está jugando en esto?

Está bien, pero uno no puede dar ese argumento y estoy en total desacuerdo con ella en decir que porque hay ese problema tengo que ir a romper todo, las estaciones de Metro y asalatarlas. Aquí uno puede discutir bien como lo hemos discutido a lo largo de tantos años y va a ser siempre igual: cómo ayudamos a los jóvenes a estudiar gratuitamente, cómo ayudamos a tener una beca de mantención porque no pueden solo con el arancel tienen también que comer. Pero eso tú lo vas conversando como los estudiantes de la educación técnica… hemos hecho trabajos durante mucho tiempo y ese diálogo hay que mantenerlo, no pude resolver todos los problemas. Decir porque subió $30 yo puedo ir a destruir el metro, no. No basta con la represión y no lo puedes hacer sin orden.

– ¿ Y qué se hace cuando todas las soluciones apuntan a que todo sea gratuito? Porque en el fondo lo que están hoy día cuestionando ahora es que el Metro no sea gratuito. ¿Qué se hace cuando al final todo es un tema de pesos?

La gente no es tonta. Cómo se le puede ocurrir a alguien pensar que en su propia casa la mejor solución es que sea gratis el agua, sea gratis la luz, no pagues arriendo. Eso no existe. Entonces, si la gente sabe lo que cuesta avanzar y hay que ir viendo como se van dando las soluciones para que haya un poco más de equidad también en lo que estamos haciendo. Todo gratuito y tirar las expectativas al techo, es que también cada uno tiene que asumir su responsabilidad cuando en las campañas cada uno anda proponiendo cosas que después no puede realizar. El gobierno tiene que mirarse a sí mismo. ¿Qué prometió? Crecimiento alto, la seguridad, diciendo que aquí va a haber orden, que se va acabar la fiesta de los delincuentes, poner mano dura, que otros no lo hacen. Uno se da cuenta que cuando es gobierno esto es bastante más complicado y tiene que buscar acuerdos más amplios, pero tiene que conversar. Este es un país muy autoritario de arriba para abajo, yo creo que una parte de la salida es el orden, tiene que haberlo, pero con diálogo y conversación.

 

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