Desde el miércoles 2 de noviembre, cuando el Presidente Gabriel Boric presentó una nueva reforma de pensiones, que anunció por cadena nacional, la discusión en torno al tema se ha tomado la agenda política y económica.

En un nuevo Especial Mirada Líbero y tras un enfrentamiento vía columnas de opinión con el ministro de Hacienda, el economista y académico de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad del Desarrollo, Klaus Schmidt-Hebbel, admite que, en materia de propuestas de reformas como la tributaria y previsional, el actuar de Mario Marcel no ha sido el que esperaba.

Me ha desilusionado el ministro Marcel, sin duda. Hubiese esperado un Mario Marcel de la Comisión Marcel del año 2006, un Mario Marcel que se desempeñó como excepcional presidente del Banco Central de Chile. Hubiese esperado un Mario Marcel socialdemócrata y no un Mario Marcel que se identifica con la posición política del Frente Amplio y el Partido Comunista”, señala.

Y añade que “lo veo muy alejado de las preferencias de la ciudadanía. Lo que la gente quiere está en las encuestas, está en el Rechazo del 62%, esta en el movimiento Con Mi Plata No, en las preferencias respecto de dónde quieren que vaya el 6%. Lo veo muy alejado, no representativo de la ciudadanía”.

Schmidt-Hebbel: «Lo que propone el gobierno es estatizar las AFP»

Respecto a la reforma de pensiones, Schmidt-Hebbel es enfático en señalar que la propuesta tiene tres debilidades. La primera de ellas es que “destruye la industria de las AFP, industria que funciona razonablemente en forma eficiente».

«Lo que propone el gobierno es simplemente estatizar las AFP. No lo dicen así, pero eso proponen, porque el 10,5% futuro que se establece pasa automáticamente a un ente público. Todo esto bajo una gobernanza pública muy débil, muy mal especificada y probablemente sujeto a captura y a corrupción”, añade.

Luego, explica que la segunda debilidad del proyecto de pensiones del gobierno tiene relación con el 6% adicional que va a un ente público. “Sabemos que los sistemas de reparto, en comparación con los sistemas de capitalización generan, en promedio, pensiones más bajas y no son sostenibles intertemporal ni intergeneracionalmente. Como la población envejece, cada vez son menos los que aportan y más los que reciben, y por tanto requiere de futuras inyecciones del Estado o de aumentar las tasas de contribución o reducir las pensiones”.

La tercera, es que no eleva la edad de jubilación. El economista explica que «25 de los 36 países de la OCDE lo han hecho, en cambio acá parlamentarios y gobiernos de turno le han hecho el quite a esa propuesta». «Si hubiésemos aumentado la edad de jubilación desde el 2007 hasta la fecha, tendríamos 14 años de contribuciones por más edades, lo que hubiese aumentado significativamente las pensiones a personas que se retiran ahora y en el futuro, pero no se hizo por miopía política».

Reforma tributaria: “Sigue siendo la peor de la historia de Chile”

Quien fuera el economista jefe de la OCDE se refiere también a la reforma tributaria y explica que, a pesar de las indicaciones que ha introducido el gobierno al proyecto, la propuesta no lo convence.

“Sigue siendo la peor reforma tributaria de la historia de Chile, porque grava en forma tan intensa a los ingresos del capital que a lo que lleva es a una caída muy significativa”, aseguró.

Y agrega que el ministro Marcel “solo cita 2 estudios, yo revisé 30 estudios y me salen rangos muy significativos si se aplican los aumentos de carga tributarias en Chile que él propone. Por tanto, esta es la reforma más negativa para el futuro desarrollo económico de Chile, porque destruye el que haya interés por parte de inversores nacionales especialmente, que son los más castigados, para invertir en proyectos de cualquier índole en el Chile del futuro”.

En cuanto al alza de tributos, Schmidt-Hebbel propone que “un impuesto más alto que sería bueno del punto de vista de la eficiencia y ecológico de sustentabilidad ambiental, y en equidad intergeneracional, porque legaría un mundo menos contaminado, sería elevar los bajísimos impuestos al diésel, y los bajos impuestos a la gasolina en Chile. «Si los subimos al nivel de la OCDE podríamos recolectar entre 3.000 y 4.500 millones de dólares, lo que equivale al 2%-1,5% del PIB”, concluye.

Sus críticas a la reforma, el economista las presentó en una columna en El Mercurio, que luego fue respondida por el ministro de Hacienda, Mario Marcel. Frente a esto, Schmidt-Hebbel comenta: “Me siento honrado que el Ministro de Estado, que es un hombre que trabaja mucho, me consta, se haya tomado el tiempo de responder a mi primera columna crítica a su propuesta original de reforma tributaria”.

Eso sí, asegura que a su segunda columna, en la que contestó al ministro, “no he tenido ninguna respuesta. Creo que porque tiene otras prioridades y me parece muy bien”.

El académico explica que el ministro corrigió la recaudación estimada con la reforma tributaria a 3,5% del PIB en 4 años. Sin embargo, afirma que «ese monto es altamente exagerado y está sobrestimado», porque «sobrestiman los ingresos tributarios y subestiman el impacto reductor en la riqueza declarada en Chile».

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