Elegir a las nuevas personas a cargo de la dupla directiva de la Convención Constitucional requiere que cada uno logre 78 votos a favor. Para el convencional UDI Rodrigo Álvarez, la definición entre los seis o siete nombres que suenan para reemplazar a Elisa Loncón y Jaime Bassa recaerá en lo que decidan los sectores de izquierda, que dominan la instancia.

«Es difícil saber quién va a ganar finalmente. Han tenido muchas conversaciones, negociaciones y no han llegado a un acuerdo. Nosotros, como sector de centroderecha, vamos probablemente a llevar un candidato, pero la responsabilidad de quién gana finalmente va a ser de la izquierda», señala.

El futuro de la Convención Constitucional vive una semana clave. Este martes y miércoles el órgano que tiene la misión de redactar un proyecto de nueva Constitución deberá realizar la elección interna para escoger, primero, al Presidente y el Vicepresidente y, el miércoles, a quienes se harán cargo de las vicepresidencias adjuntas. «Es un día importante, sin embargo, el debate es más de la izquierda porque acá la mayoría la mantienen ellos con sus seis o siete candidatos», afirma Álvarez, quien hasta este miércoles ejercerá como uno de los vicepresidentes adjuntos de la Mesa.

Los reemplazantes de Loncón y Bassa deberán ser elegidos mediante una votación del pleno que requiere la mayoría absoluta de los convencionales en ejercicio. Según el reglamento, lo mismo ocurrirá para las siete vicepresidencias adjuntas.

Entre los nombres que suenan para dirigir la nueva mesa de la Convención se encuentran Cristina Dorador (Movimientos Sociales Constituyentes), Patricia Politzer (Independientes No Neutrales), Bárbara Sepúlveda (Partido Comunista, que declinó su opción), Ramona Reyes (Colectivo Socialista), Erick Chinga (Pueblos Originarios) y Beatriz Sánchez (Frente Amplio, que ahora plantea que prefiere la Vicepresidencia), entre otros.

Álvarez señala en el programa radial Mirada Líbero en Agricultura que la principal característica que la nueva mesa directiva debiese tener para los próximos seis meses es «la capacidad de conducción y articulación en un proceso que es muy difícil: finalmente redactar, acordar y aprobar las nuevas normas. Es un trabajo más interno». Argumenta que «de repente se alude mucho a los temas comunicacionales que, por supuesto, son importantes, o al plebiscito de salida y se olvida el requisito clave, que es dedicarse con toda la energía a tratar de redactar una buena constitución y llegar acuerdos entre múltiples sectores».

 

Y aunque son las opciones de izquierda las que tienen más posibilidad de liderar el ente, Álvarez ratifica que la centroderecha llevará a un postulante, aunque tienen claro que «la responsabilidad de quien gane finalmente va a ser de la izquierda, porque ellos tienen en la Convención los votos para todo, para conducir y aprobar las normas», precisa.

«Estamos conversando con todos los grupos de centroderecha, al menos nosotros que reunimos a la UDI, a los republicanos y a los independientes, porque creemos que es muy necesario tener una candidatura. Frente a eso creo que hay muy buenos nombre como Felipe Mena, Ricardo Neumann, Alfredo Moreno, Ruth Hurtado y Bárbara Rebolledo», enumera.

Sobre las opciones que ha planteado la izquierda, Álvarez dice no inclinarse aún por ninguna: «Nosotros vamos a tener que ir viendo la posibilidad de siempre insistir en nuestros candidatos, en la posibilidad de abstenerse en un momento dado o de votar; todo eso lo estamos trabajando. Los otros candidatos no van a ser en caso alguno nuestra primera opción o nuestra segunda opción porque son personas que no nos representan como sector».

El requisito clave para quien resulte electo, dice, será dedicarse a fondo a redactar una buena Constitución y llegar a acuerdos entre múltiples sectores.

Álvarez sobre la opción de Beatriz Sánchez: «Siempre es bueno distribuir el poder, para Chile y para cualquier democracia»

La convencional Beatriz Sánchez es una de las cartas que postula para reemplazar la mesa directiva del órgano redactor, no para el cargo que deja Loncón sino para sustituir a su par en el Frente Amplio Jaime Bassa. Tras su postulación, hay quienes se opusieron a su nombre porque sería inconveniente que la Mesa de la Convención estuviera liderada por las mismas fuerzas que llegarán al Poder Ejecutivo en marzo acompañando al Presidente electo, Gabriel Boric.

«Nunca es buena la acumulación de todos los poderes y por lo tanto tener mesas más variadas, que representen a más amplios sectores y que tengan otras perspectivas de la que pueda ser la Presidencia de la República sería bueno; porque siempre es bueno distribuir el poder, es bueno para Chile y para cualquier democracia», señala.

En segundo lugar, para Álvarez es importante que la Convención Constitucional se separe lo más posible de la política contingente, porque «si vamos a pensar en una Constitución para los próximos cuatro años, o para quién actualmente es el Presidente de Chile o electo, estaremos cometiendo un tremendo error, debemos pensar en una Constitución para las próximas cuatro décadas», subraya.

Evaluación a Loncón y Bassa

En cuanto a la dupla directiva que inauguró la Convención Constitucional el 4 de julio de 2021, el convencional Álvarez dice que tiene elementos positivos y negativos que destacar del rol que jugaron.

«Creo que es muy difícil instalar una nueva institución. Yo tuve la oportunidad en mi vida de ser el Presidente de la Cámara de Diputados y es otra cosa presidir una Cámara que tiene cientos de años o casi un siglo y medio de existencia, que al mismo tiempo tiene reglamentos, institucionalidad, y equipos administrativos». Por el contrario, explica, «nada de eso tiene la Convención y por tanto si hay algo que reconocer algo es que costó mucho hacerlo, que les tocó una tarea muy difícil».

Por otro lado, el exdiputado discrepó muchas veces de determinadas decisiones que se tomaron para el funcionamiento de la Convención, bien sea para decisiones administrativas o en la aprobación de reglamentos. Ejemplifica con lo que fue la consulta indígena o las asignaciones.

Dicho esto, afirma que el principal déficit de la mesa va a estar probablemente relacionado con la capacidad de comunicar y explicar el trabajo a la Convención, «porque la gran tarea en los próximos seis meses más que comunicacional, más que internacional y más que unirse a otras instituciones, es liderar más el debate interno», concluye.

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