Publicado el 30 de junio, 2020

Presidenta del Consejo de Ética de los Medios advierte que un funeral no debe utilizarse como «arma política»

Autor:

Bastián Garcés

La académica María José Lecaros analiza la situación del periodismo durante la pandemia, como el tratamiento que tuvo el funeral del arzobispo emérito de La Serena, Bernardino Piñera. «Hoy los medios enfrentan el desafío de un público muy desarmado frente a las redes sociales y a la seudo información que ellas dan», señala y apunta que «los estudios muestran que en las audiencias ha crecido la confianza hacia la información que proporcionan los medios profesionales: no podemos defraudarlas».

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Bastián Garcés

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A principios de mes el Consejo de Ética de los Medios de Comunicación Social emitió un dictamen en el que subrayan la «necesario adoptar nuevas rutinas y modos de reportear y difundir que procuren contribuir a la estabilidad emocional y social que la comunidad necesita en momentos de gran incertidumbre». Un documento que se generó luego de que el organismo recibiera «denuncias relacionadas con posibles infracciones a la ética periodística en la cobertura de los medios sobre la pandemia y sus efectos».

A días de completar cuatro meses desde que se confirmara el primer caso de Covid-19 en Chile, la presidenta del Consejo de Ética de Medios, María José Lecaros en conversación con El Líbero analiza la forma en que la prensa ha reaccionado en la cobertura de la pandemia. En medio de una semana marcada por la difusión de las imágenes del funeral de monseñor Bernardino Piñera y la entrega de datos personales de personas contagiadas con la enfermedad, la académica señala: «Los medios enfrentan un desafío doble. Por una parte, cuidar la privacidad de las personas, por otra dar la mayor cantidad de información verdadera que permita a las personas tomar las precauciones adecuadas».

-A comienzos de mes el Consejo de Ética de medios de comunicación social publicó un dictamen sobre el periodismo en tiempos de pandemia, ¿cómo evalúa la aplicación de dicho documento?

-El Consejo de Ética fue creado por los propios medios como entidad de autorregulación. Es decir, los medios se someten voluntariamente a las sugerencias del Consejo con el fin de mantener en alto la calidad periodística que a todos ellos les interesa. El Consejo habitualmente se pronuncia caso a caso, frente a quejas concretas de la audiencia. Cuando hace dictámenes es porque prevé que la totalidad de los medios enfrentará un desafío similar, habitualmente tomamos aquellas cuestiones que se reiteran en las quejas y fue lo que sucedió respecto de la cobertura de la pandemia. No se evalúa la aplicación de los dictámenes. No tenemos el equipo de trabajo necesario para ello y tampoco los medios nos han encargado hacerlo.

-En dicho texto se señala que es necesario “adoptar nuevas rutinas y modos de reportear y difundir que procuren contribuir a la estabilidad emocional”, ¿en qué consiste esta nueva forma?

-Son los medios y los periodistas -que tienen hoy amplios instrumentos para conocer muy al detalle a sus audiencias- los más capacitados para crear esas nuevas rutinas y modos de informar. Todas las nuevas fórmulas y productos periodísticos han sido creados en y desde los medios, por los propios periodistas. Son ellos quienes, en la búsqueda de llegar del mejor modo al público, con creatividad, proponen nuevas fórmulas y se plantean exigencias distintas. Al Consejo solo le corresponde dar cuenta de esa necesidad, que hoy es imperiosa. En esta ocasión solo se quiso insistir en la situación frágil en la que están las audiencias, no sólo producto de la pandemia y de los efectos laborales y económicos que comienzan a vivirse. Hoy los medios enfrentan el desafío de un público muy desarmado frente a las redes sociales y a la seudo información que ellas dan. Los estudios muestran que en las audiencias ha crecido la confianza hacia la información que proporcionan los medios profesionales: no podemos defraudarlas. En este dictamen añadimos links a sitios internacionales que proponen buenas prácticas en la cobertura de situaciones como la que se enfrenta. Aunque hay que reconocer que para todos ha sido algo inédito.

Así como la tecnología permite eliminar la vida privada, cuestión muy grave, desde los medios se la puede utilizar también a favor de una información muy veraz y dura, que cuida la privacidad de las personas «.

-A su vez, se ha cuestionado la forma en que se han tratado historias de personas afectadas por coronavirus, ¿cómo se puede resguardar el derecho a la privacidad en tiempos de pandemia?

-Los medios enfrentan un desafío doble. Por una parte, cuidar la privacidad de las personas, por otra, dar la mayor cantidad de información verdadera que permita a las personas tomar las precauciones adecuadas. Hoy tenemos una herramienta de lujo: la tecnología. Así como la tecnología permite eliminar la vida privada, cuestión muy grave, desde los medios se la puede utilizar también a favor de una información muy veraz y dura, que al mismo tiempo cuida la privacidad de las personas, elimine el peligro de la funa, la discriminación, el temor irracional, entre otros.

-¿Cómo evalúa el actuar de medios que han publicado mapas que permiten georreferenciar a las personas contagiadas por coronavirus?

-Hemos recibido quejas concretas sobre situaciones parecidas a las que describe su pregunta. En el dictamen nos hacemos cargo de temas como ese.

Luego de la muerte de monseñor Bernardino Piñera, diversos medios de comunicación repitieron reiteradamente la imagen de su funeral, ¿es una acción correcta? ¿Cómo se resguarda el duelo de la familia?

-Un funeral suele ser una actividad privada. Pero cuando se entierra a una persona de larga trayectoria pública, y asiste el Presidente de la República (aunque asista en calidad de pariente) este se transforma automáticamente en una actividad pública. Es lógico que la cubran los medios. Hay que cuidar el dolor de las personas privadas que participan y ojalá no transformarla en un arma política.

-Otros hechos que se han producido durante la pandemia es que se ha divulgado información personal, como el resultado de examen de PCR como fue el caso de un funcionario que trabajaba con la subsecretaria Daza. El ministro Paris afirmó que eso “es un delito, entregar resultado de exámenes de laboratorio, que tiene nombre, Rut e identificación del paciente”, ¿qué problema ético genera este tipo de acciones?

-No me pronuncio sobre el tema legal, porque no es nuestra área. En términos éticos lo que permite tomar la decisión de informar y cómo hacerlo, es la relevancia de la información que se da a la audiencia, lo necesario que es que el público conozca un determinado dato. Los conflictos en esta área no suelen ser habituales, porque el periodista tiene mil posibilidades intermedias. ¿Qué se busca con la información? Puede ser necesario que el público sepa que un funcionario que juega un papel importante en la crisis está con Covid: con dar el cargo, basta; no se requiere más para que el público conozca la dimensión de gravedad o no, de una situación. En otras ocasiones ni siquiera será necesario informar.

Me parece que lo que tenemos es: una audiencia desconcertada, frágil, que está viviendo una situación inédita. Redes sociales que colaboran (en algunos casos amplían) al temor, desconcierto o la inconsciencia y malas decisiones».

-Los medios de comunicación juegan un rol importante para mantener informada a la población, no obstante, existe el riesgo de sobre informar, ¿cómo se puede equilibrar esta situación?

-Este es una de las dificultades que plantea el dictamen. El periodista está muy complicado porque no tiene más información del Covid. Son muchas las actividades que se han suspendido, y por tanto la agenda noticiosa es muy estrecha, muy repetitiva. Hay secciones o segmentos que tienen la posibilidad de optar por temáticas o enfoques creativos y las han utilizado … o podrían utilizarlas. Otros tienen mayores dificultades. En todo caso hay que evitar la sobredimensión, porque atemoriza (y por tanto aleja) a la audiencia. Hay herramientas que permiten saber qué le preocupa hoy a la audiencia (además de la salud y la situación económica). Ahí hay temas cotidianos, vitales, muy interesantes que se pueden tomar, hay una agenda escondida que hay que aprovechar.

-Si bien esta pandemia tiene una magnitud que no se había visto desde principios del siglo pasado, Chile ha vivido contingencias que han puesto a prueba al periodismo, ¿qué lecciones se han sacado de este tipo de vivencias?

-Como en todas las profesiones, hay dos actitudes fundamentales en un profesional de calidad frente a lo inesperado, lo nuevo, saber contestar adecuadamente. ¿Qué es lo propio de mi profesión, el core, el núcleo que no puedo abandonar, qué necesitan las personas, a qué debo dar respuesta? Y, ¿qué cambios requiero hacer para no perder de vista lo fundamental y asegurar que mi público reciba el servicio al que me comprometí a dar?

Lo que se requiere frente a lo poco que se sabe es: información muy clara que explícitamente incorpore el convencimiento que esto está en desarrollo, que diariamente habrá que ajustarse a nuevas realidades».

Los profesionales del área de la salud nos han dado un ejemplo notable, los profesores de colegios y universidades también. Muchos otros que han cambiado muy fuertemente sus rutinas, han flexibilizado,  para dar la respuesta adecuada, lo más adecuada posible, nunca perfecta, siempre mejorable, al desafío que enfrentaban. Me parece que lo que tenemos es: una audiencia desconcertada, frágil, que está viviendo una situación inédita. Redes sociales que colaboran (en algunos casos amplían) al temor, desconcierto o la inconsciencia y malas decisiones. Lo que se requiere frente a lo poco que se sabe es: información muy clara que explícitamente incorpore el convencimiento que esto está en desarrollo, que diariamente habrá que ajustarse a nuevas realidades. Decisiones y acciones. Enfrentar las fuentes sin la vieja rutina de poner en duda y cuestionar a los expertos o seudo expertos y enfrentarlos a sus eventuales contradicciones. Hay que ponerse en los zapatos del público (y ello exige un reporteo fino de lo que de verdad complica hoy, cada día, al público: lo importante y lo irrelevante, pero que es parte de la vida cotidiana) y pedirle a la fuente que aclare bien cómo se pone en práctica lo que recomiendan, qué sugieren para, y hacerles las preguntas que las personas quieren hacer: en eso se puede ser repetitivo. Hay respuestas que nunca cansan, porque hay preocupaciones que se mantienen vigentes y hay que volver sobre ellas. La denuncia debe centrarse en lo verdaderamente relevante. El dolor hay que informarlo con sentido humano, lo mismo respecto del temor, la escasez, la fragilidad laboral, las relaciones humanas. El periodismo tiene un papel que jugar en dar tranquilidad, en el sentido de dar la adecuada dimensión a las interrogantes cotidianas sobre: cuánto y cómo afecta las medidas tomadas frente a la educación de niños y jóvenes, al ahorro, a las deudas, a la vivienda, a las interrogantes que se mantienen a pesar del o por el Covid.

Dictamen 245 Sobre Periodismo en Tiempos de Pandemia

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