La invasión de Rusia a Ucrania entra en su quinta jornada, y los bombardeos en Kiev y otras ciudades ucranianas siguen azotando a la población civil. Si bien delegaciones de Kiev y Moscú protagonizaron una jornada de diálogo en Bielorrusia, eso no detuvo al Kremlin que lanzó un nuevo ataque esta vez contra la segunda ciudad de Ucrania: Járkov.
En lo doméstico, el Presidente electo Gabriel Boric ha sido duro en sus críticas a la ofensiva rusa. No le bastó con publicar un mensaje en su cuenta de Twitter el propio 24 de febrero, cuando empezó la acción militar, condenando la invasión a Ucrania, la violación de su soberanía y el uso ilegítimo de la fuerza por parte de Rusia sino que tres días después posteó un nuevo mensaje, esta vez invitando a escuchar el discurso de nueve minutos del mandatario ucraniano Volodímir Zelenski y remató: «Desde América del Sur vaya nuestro abrazo y solidaridad al pueblo ucraniano ante la inaceptable guerra de agresión de Putin».
Como futuro Presidente de Chile recomiendo encarecida% se tomen 9 minutos para ver este discurso del Presidente de Ukrania @ZelenskyyUa al pueblo de Rusia. Desde América del Sur vaya nuestro abrazo y solidaridad al pueblo ucraniano ante la inaceptable guerra de agresión de Putin. https://t.co/SJWOJyNYHm
— Gabriel Boric Font (@gabrielboric) February 27, 2022
Sin embargo, lo que aún es una incógnita es cómo el próximo Mandatario va a lidiar con la posición ante el conflicto que pudieran asumir sus aliados, en especial del Partido Comunista, que siempre ha brindado su respaldo a los regímenes de Cuba, Nicaragua y Venezuela, países que ya se pusieron del lado de Vladímir Putin.
El experto electoral y exembajador de Chile en Suecia, Pepe Auth, señala en el Podcast electoral de El Líbero que, en este escenario, el Presidente electo «pone a prueba su independencia y su liderazgo frente a su núcleo bolivariano: PC y adlátere. Mientras Venezuela y Nicaragua acuden con un reflejo inveterado a solidarizar con la Unión Soviética, aunque ya no sea la Unión Soviética».
En cambio, destaca Auth, «Boric inmediatamente da una señal de unidad nacional. El presidente saliente y el presidente entrante tuvieron el mismo discurso, el mismo día. Habría sido muy grave para Chile que tuviéramos dos presidentes diciendo exactamente lo contrario, y era una posibilidad. Mientras Piñera se preocupa por los 60 chilenos acogidos en Polonia, Boric tuitea el discurso de Zelenski y pide que lo leamos. Presidente al que Putin trata de convertir en un energúmeno de ultraderecha».
Lo llamativo, plantea el experto, «es que Boric haga un gesto de solidaridad que tiene que ver mucho más con la confrontación paz-guerra; pequeño-grande; democracia-autoritarismo, que con el eje izquierda-derecha y eso es súper relevante porque significa que el estadista se pone por encima y le pone el pie encima al político ideológico».
Las verdaderas intenciones detrás de la invasión de Putin
Darío Paya, que fue embajador de Chile Ante la Organización de Estado Americanos (OEA), entre 2010 y 2014, argumenta que «a estas alturas a Putin o se le deja de financiar para la guerra o es poco más lo que se puede hacer».
En este punto coincide Auth, para quien «aquí se pone a prueba la institucionalidad internacional y su inutilidad». Asimismo, explica que se pone a prueba cuán importante es la economía para las decisiones políticas y «sobre todo de guerra, que no es otra cosa que la prolongación de la política bajo otras formas, porque vamos a ver si resiste la economía rusa y sobre todo los ricos rusos con los cuales tiene una relación muy aceitada Putin».
Esto, explica, «porque el presidente ruso gobierna en alianza con el grupo de oligarcas económicos rusos a los cuales les aprieta mucho las decisiones que están tomando desde el punto de vista de sus inversiones, de los bancos, etc». Ejemplo de esto es que el rublo ruso cayó inmediatamente un 30%.
«No le importa mucho la opinión pública a Putin, porque además tiene un aparato poderosísimo, pero sí le importa la opinión de sus aliados económicos, y si sus aliados económicos empiezan a presionar por el fin de esto», señala Auth como el factor que podría presionar las negociaciones.
En lo geopolítico y militar, el exembajador en Suecia explica que al tener más de 600 mil kilómetros cuadrados Ucrania podría ser «inocupable», lo que se suma al rechazo de la población a la figura de Putin, por lo que afirma que el Kremlin lo que podría estar buscando es que «Ucrania zafe de la tentación de alinearse con la OTAN y con Europa. Quiere un colchón político. Quiere botar al gobierno, instaurar una dictadura militar autoritaria muy hermana y que se alinee con Rusia».
Al respecto, Paya opina que toda la invasión no está detrás de tratar de impedir que Ucrania se meta a la OTAN. «Yo creo que eso es un pretexto, porque Estonia es parte de la OTAN y no pasa nada. Por eso me temo que por razones simbólicas del cuento profundo en el que está parado Putin, no se contente con poner un gobierno títere, lo que sería brutal desde la perspectiva humana».
«Yo creo que no quieren tener que hacerse cargo del país, con 600 mil kilómetros cuadrados, más que Francia, que España, en fin, y por lo tanto, administrar eso, con la resistencia y el sentimiento nacionalista antirruso de una gran mayoría, es muy difícil», advierte Auth.
Dicho eso, la señal clara para el parlamentario es que el presidente ruso quiere que caiga el gobierno para así instalar un gobierno amigo. «De hecho Putin alentó el golpe de estado, dijo que si los militares se tomaban el poder podían empezar a dialogar de otra manera distinta que con este comillas energúmeno, que entre paréntesis sacó el 73% de los votos en la segunda vuelta de la elección y por lo tanto tiene un amplio respaldo popular», señala.
Finalmente, Auth hace una observación política del conflicto: «Me llama mucho la atención que aquí ya no se enarbole la disyuntiva izquierda-derecha, comunismo versus libertad, sino más bien el cruce es entre autoritarismo y democracia».
«Uno no habría imaginado que alguien elegido por la derecha en Brasil, fuese en la víspera de la invasión a saludar a Putin, porque éste supuestamente representa un país comunista. La verdad es que no puede ser definido de esa manera, yo creo que está mucho más cerca de la restauración del zarismo que de la restauración de la República Soviética», concluye.
