La noche del lunes, unas 70 personas de Revolución Ciclista Plurinacional llegaron hasta la casa del fundador y presidente del movimiento Amarillos, Cristián Warnken. Aunque éste no se encontraba ahí, profirieron insultos y rayados, y dejaron una caja con carbón, aludiendo a que “se había portado mal”. A diferencia de ocasiones anteriores, no hubo quién, en el mundo político, justificara ese actuar. Esta vez la condena fue transversal.

En Mirada Líbero analizamos esta agresión -calificada por el movimiento como “matonaje político”- con otro de sus fundadores, Óscar Guillermo Garretón.

Para el ex subsecretario del gobierno de Salvador Allende todo esto se debe a que “estos ciclistas reconocen que Amarillos fue una clave en el plebiscito del 4 de septiembre, por una razón, y es que expresó una rebelión de centro y centroizquierda que quiere cambios, pero quiere que sean en democracia, en respeto y en convivencia, y que la gente no quiere perder lo que ya ha logrado”.

Y añadió, respecto a este grupo, que “son recalcitrantes y viven todavía en la nostalgia de octubre de 2019, y les provocó angustia, se postulan de izquierda, pero son un fenómeno muy similar a cómo comenzó el fascismo en Alemania, por ejemplo”.

“A Warnken lo han acusado de las cosas más atroces. Si ellos tuvieran el poder, lo tendrían preso”, dijo.

Al mismo tiempo, recordó que “hace un tiempo atrás, una diputada comunista hablaba de los fachos pobres para reírse de aquellos que no estaban siguiendo su línea y que los despreciaban. En este caso podríamos hablar de los fachos ricos, porque no veo que a Vitacura en bicicleta buena, cara, con casco de lo más high, llegue gente de La Pintana o de Bajos de Mena. Son una variante de fachos ricos los que han hecho estas acciones, pero es una minoría. Las minorías pueden hacer mucho daño, incluso pueden matar gente, y como ciudadanos tenemos que ser muy activos en rechazarlos, condenarlos y castigarlos”.

Chile despertó

Garretón enfatizó el papel que jugó el movimiento Amarillos en 2022. “Chile cambió mucho a partir del 4 de septiembre, porque había un sentimiento en la sociedad que no había logrado expresarse, y parecía que todo estaba por la radicalidad, por la violencia, por la imposición, por la plurinacionalidad, por quitar derechos de agua, que parecía que ese era el Chile que se imponía. Y de repente Chile despertó y se dio cuenta que la mayoría del país no estaba por eso efectivamente. Y en ese proceso, Amarillos jugó un rol muy importante”, manifestó.

Agregó que “la mejor respuesta para este tipo de agresiones es que Amarillos tenga vida como partido, más que andar buscando tribunales, es buscarnos como el 4 de septiembre, que fue la población la que respondió”.

Sobre el repudio generalizado que causó este ataque contra Cristián Warnken y otras sedes de partidos, Garretón planteó que “te expresa que hay un cambio de sentimiento referente a lo que era la situación en octubre de 2019. Hay un momento de cambio muy importante, la encarnación institucional de esa manera de ver las cosas era la que se expresaba en la mayoría de la Convención Constitucional, y cuando eso perdió, expresó que una mayoría de Chile estaba en otra cosa. En esto han cambiado parte de los que votaron Apruebo, incluso el Presidente de la República, que ha condenado estos hechos. Eso habla de un cambio de país muy grande, porque durante octubre de 2019, muchos de ellos avalaron y legitimaron lo que en ese momento ocurrió”.

El ex subsecretario señaló que de la misma forma que se encauzó el acuerdo entre los partidos por un nuevo proceso constituyente, se deberían abordar las urgencias sociales: “Los problemas que vivimos son tan graves que solo con un país unido, así como se unió por el tema de Warnken, vamos a salir de este lío”.

“En la izquierda, uno tenía que resignarse a pasar por la violencia”

En este sentido, Garretón reflexionó sobre el valor de la violencia que tradicionalmente ha hecho la izquierda, y señaló que “en la izquierda el tema de la violencia en el pasado estuvo como un dato que siempre uno tenía que resignarse a pasar por la violencia. Pero cuando uno mira la realidad latinoamericana, la violencia siempre ha sido la bandera de los fracasados”.

Y agregó: “Les quiero decir a todos que si quieren un país en el que vale la pena vivir, que tengan una actitud de repudio muy claro a estos violentos y dejarlos convertido en una cosa rara que existe en todas las sociedades”.

Un país «acuerdista»

Respecto al proceso constituyente que se abre tras el acuerdo de los distintos partidos con representación en el Congreso, el miembro de Amarillos señaló que “es una esperanza pendiente de hace mucho tiempo y espero que no decepcione a la gente”.

Añadió que «el tema constitucional hay que terminarlo, cerrarlo bien y luego, paralelamente, el gobierno tiene que preocuparse y todos nosotros ayudar a que haya solución a los problemas más urgentes de la gente”.

Finalmente, manifiestó que no es prioridad para Amarillos participar en el Consejo Constitucional. “No necesitamos ser partido para tener una voz en eso, y por lo tanto no nos morimos por ser partido. Creo que el mundo de Apruebo Dignidad no nos quiere mucho y no nos haría hueco, el Socialismo Democrático nos ve como competidores en la base de centroizquierda, y en la derecha de repente querrían, pero la verdad que para nosotros se transforma en una cosa bien compleja aceptarlo. Entonces, para nosotros lo fundamental es mantener la posición de querer un país acuerdista, y si tenemos la posibilidad de estar en la Convención, felices estaremos ahí. No nos sentimos excluidos por eso».

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