En los últimos días el gobierno abrió una compleja polémica con el Banco Central, luego que el Presidente Gabriel Boric discrepara de un informe técnico de esta entidad que señalaba que la ley de 40 horas y el aumento del salario mínimo -dos de las obras más emblemáticas del Ejecutivo y de su candidata presidencial, Jeannette Jara- tuvieron un duro impacto en la generación de empleo.
El economista, exsubsecretario de Salvador Allende, histórico militante del PS y hoy miembro de Amarillos, Óscar Guillermo Garretón, señala a El Líbero que el gobierno está volviendo a posiciones refundacionales y que hoy no tienen un proyecto viable.
Como miembro de Amarillos, Garretón también aborda la campaña presidencial, donde asegura que «a la extrema izquierda le conviene que gane Kast«.
–¿Cómo está viendo la recta final del gobierno?
-El gobierno ya ha terminado y lo que estamos viendo son los preparativos de todos sus actores principales, sus dirigentes políticos, sus gobernantes, para la etapa que viene. Tengo la impresión de que están demostrando con las últimas medidas que han planteado, que no contienen un proyecto viable de país, para nada. En este momento son cualquier cosa menos un proyecto viable.
–¿A qué medidas se refiere?
-El Banco Central, a partir de datos técnicos, lo único que hizo fue demostrar que la política que supuestamente más vestía al gobierno era una política falsa. No es solamente un problema con el Banco Central, no tienen un proyecto viable. Y ellos en lugar de revisar, lo que hacen es salir a criticar al Banco Central.
-¿Cree que el gobierno vio este informe del Banco Central como un cuestionamiento político?
-Se está cuestionando una decisión técnica, no política. El Banco Central, que llegó a este acuerdo, tiene representante también del gobierno y fue por unanimidad. Es un asunto técnico.
-¿Por qué es tan grave la crítica del gobierno al informe del Banco Central?
-Lo acusaron de ser garante de un modelo. O sea, nuevamente volvimos con acusaciones de que el Banco Central tiene una estrategia en pro del neoliberalismo. Con esto nos ponen en la discusión para el futuro de si los datos del Banco Central vale la pena considerarlos o no, y eso es muy grave. A partir de eso se comienza a reivindicar la indisciplina fiscal.
-¿El gobierno está radicalizando su discurso en la fase final?
-Se ha producido una situación en que la misma realidad los ha llevado a eso. El gobierno ha tenido que salir a defender la única obra que consideraba digna de mostrar que es el tema de las 40 horas y del salario mínimo. Están anticipando una vuelta a planteamientos refundacionales que se habían visto obligados a frenar principalmente por la presencia de Mario Marcel. Pero te deja la idea de una oposición, por lo menos en lo que es Apruebo Dignidad y el Partido Comunista, sin una propuesta de país viable.
-¿Esto no habría pasado si hubiese estado Marcel en Hacienda?
-Habría que preguntarle a Marcel si él habría hecho una declaración como la del Presidente o de algunos dirigentes cuestionando el Banco Central. Yo creo que no.
-¿Usted habla de que el FA y el PC no tienen una propuesta viable ¿No incluye al Socialismo Democrático y a su expartido, el PS?
-Si el Socialismo Democrático no se distancia de Apruebo Dignidad y busca recuperar sentido, en lo que va a terminar esto es con la centro derecha asumiendo las banderas del crecimiento y de la democracia de los acuerdos. Están obligados para volver a existir a recuperar la identidad política que perdieron cuando comienzan a renegar de lo que fue su obra histórica más exitosa, la Concertación. El cuadro de la alianza de Apruebo Dignidad con el Socialismo Democrático terminó en una bancarrota política tremenda.
-¿Le gustaría que se generara un proyecto como la ex Concertación? Hoy usted está en Amarillos que está apoyando a la candidata Evelyn Matthei.
-El Socialismo Democrático, al vaciar la existencia de la centro izquierda, ha pavimentado el camino para que la única posibilidad de acuerdo que quede es un acuerdo entre la derecha democrática y el centro. Eso los transforma a ellos, particularmente a la candidatura de Evelyn Matthei, en los genuinos herederos de la Concertación porque ellos dejaron de serlo.
–¿Un eventual gobierno de Matthei debería buscar una especie de alianza con el Socialismo Democrático? Eso implicaría que el Socialismo Democrático rompiera con Apruebo Dignidad.
-En lo que viene de campaña los dados están echados. El mundo del actual gobierno no tiene otra alternativa que estar con más o menos entusiasmo detrás de la candidatura de Jeannette Jara. Desembarcarse es inviable. Sin embargo, ganar una elección es solamente ganarse el derecho a gobernar y allí viene la prueba de fuego: esa derecha de los acuerdos, y lo ha dicho Evelyn Matthei, requiere acuerdos que vayan más allá de las fuerzas que los apoyan a ellos y allí los acuerdos tienen que ir también hacia aquella parte de la oposición que esté dispuesta a concordar soluciones para el país.
-En el caso de que al gobierno actual le toque ser oposición ¿Cree que la experiencia del FA y el PC de haber sido gobierno puede generar en ellos un clima más proclive a los acuerdos? ¿Va a ser una oposición distinta?
-Yo creo que va a depender del cuadro político que se genere.
-¿A qué se refiere?
-Si el cuadro que viene para adelante es un cuadro polarizado donde tenemos a Jara y Kast como alternativa, y donde va a ganar Kast, hay mucho más posibilidad que la polarización encuentre terreno fértil para desarrollarse. Pero si quien ganara fuera Matthei, eso permite al Socialismo Democrático tomar distancia de Apruebo Dignidad y tener un tipo coalición que permita llegar a acuerdos de interés para el país y no verse permanentemente sometido a esta lógica del todo o nada, digamos, en que terminamos siempre en nada.
-¿Cree que con Kast puede haber una polarización mayor y una oposición más extrema?
–A la extrema izquierda le conviene que gane Kast y no Matthei, porque de alguna manera sus posiciones más radicales de cuestionamiento a quien gane resultan mucho más sustentables desde el punto de vista de su discurso. Si gana Matthei se crean condiciones para que haya un tipo de oposición diferente a lo refundacional del PC y el FA.

Lo importante es qué le conviene a Chile y a los chilenos
Carlos ….. ¿ Tú crees que a Chile le conviene la polarización, sea del lado que sea ?
Lo único bueno que hizo la Concertación, es que al principio no modificó demasiado el andamiaje dejado por el gobierno militar. Y en casi todo lo que modificó, fue para empeorarlo. ¿Qué iniciativa realmente de la Concertación fue beneficiosa para Chile? ¿El cambio del sistema binominal? ¿Las reformas tributarias? ¿Los cambios en la educación? El estado actual de Chile no se lo debemos solo al PC y al FA; se lo debemos a la izquierda y a los partidos de centro derecha que no fueron capaces de sostener sus principios.
Es curioso como algunas personas llaman polarización, al simple diálogo democrático. Hasta antes del actual gobierno, el poder legislativo estuvo controlado por la izquierda; obviamente no había polarización. Y no había polarización porque había hegemonía, y la consabida retroexcavadora, que funcionó desde un principio, no solo desde cuando fue invocada. La derecha fue incapaz de hacer valer sus ideas, entregando uno tras otro los pilares de la institucionalidad; pero no para mejorar lo que ciertamente necesitaba adecuación, sino para aceptar sin chistar los planteamientos de la izquierda, hasta llegar al desastre actual: sistema electoral, financiamiento de la política, corrupción en los tres poderes del estado, gigantismo estatal, educación pública destruida, salud peor que nunca, fronteras abiertas, economía casi detenida, cesantía en niveles históricos, y con la Constitución en estado anémico… Supongo que al Sr. Garretón, figura importante en el gobierno de Allende, no le gusta este estado de cosas siendo ahora un empresario incómodo con su pasado.
Cuando ya tuvimos una izquierda que condujo a eso, y una derecha que no supo hacer valer sus ideas, y ambas con la intención principal de mantenerse en sus pegas, financiadas por todos los chilenos, es extrañísimo, al menos para muchos chilenos que, si hay alguien ofreciendo hacer las cosas bien, y llegar a acuerdos solo cuando son beneficiosos para Chile, se lo tilde de extremista o de polarizante. Como buen economista y empresario, seguramente sabe todo lo que ya se hizo mal y por culpa de quienes. Le pregunto al Sr. Garreton, ¿serán capaces de corregir las mismas personas, todo el mal que provocaron, por intereses personales, por errores circunstanciales y sucesivos, o por simple incapacidad?
También, me gustaría que pudiera contestar otra pregunta, ¿es polarizante el candidato presidencial que todas las encuestas, sin excepción, muestran como favorito de los chilenos, solo porque él dice que polariza? ¿O solo porque otros dicen que polariza? No veo que alguien haya explicado a qué atribuyen la cualidad de polarizar supuestamente al candidato Kast.
Más aún, ha demostrado ser lo contrario. O nadie recuerda que fue una de las primeras voces que se oyó, clara y fuerte, para defender a la Sra. Alta Comisionada, cuando recibió ataques, bien merecidos por lo demás aunque groseros, de parte de Miguel Bosé, por su inacción frente a Venezuela. Y el Sr. Kast reclamó formalmente, siendo del bando contrario a la afectada, solo porque se la atacaba en su condición de mujer y de ex presidente de Chile.
No se oyeron voces similares que reaccionaran desde el otro bando, cuando los extremistas, instalados algunos en el Congreso, pedían la cabeza de Piñera.
¿De qué polarización habla entonces el Sr. Garretón? ¿También es una persona que, aunque bien educada y culta, se deja llevar por las consignas y los papelografos del PC?