Miklós Szánthó

La Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) es una actividad que en Chile no suena demasiado. Sólo se abordó este año en la prensa respecto a las intervenciones que tuvo en las citas de Hungría y México el líder del Partido Republicano, José Antonio Kast.

Sin embargo, el encuentro está ganando terreno en Latinoamérica, pues ya hubo una conferencia en Brasil y en México, mientras que en diciembre se espera una nueva versión en Argentina.

Uno de los promotores de la conferencia en el mundo es el director del Centro de Derechos Fundamentales de Hungría, Miklós Szánthó, organizador de la CPAC en ese país, quien estuvo de visita en Chile tras visitar Buenos Aires.

Su objetivo, dice a El Líbero, es ampliar los contactos y crear una red internacional de conservadores tal como, asegura, se ha hecho históricamente en la vereda del frente. “Ser conservador significa ser pragmáticos, no dogmáticos”, afirma.

La derecha, el conservadurismo y el sentido común

El director del think tank húngaro comenta que si bien la derecha latinoamericana es más liberal que la europea, “creo que es mucho más lo que nos une que lo que nos divide, y debemos concentrarnos en lo que nos une porque los valores fundamentales de nuestra vida, nuestro estilo de vida, están en riesgo ahora”, afirma en relación a la herencia judeocristiana, «la soberanía estatal, el orgullo nacional y la identidad nacional». 

El riesgo lo ve venir desde la izquierda: “Es muy visible que los progresistas, los socialistas, la izquierda, lanzaron un ataque muy amplio y agresivo contra esos valores. No sólo aquí en América del Sur”, opina. 

Consultado si pese a las diferencias locales, la derecha es por definición conservadora, Szanthó, respondió que «en general, en términos de ideología, es conservadora, pero yo usaría el término ‘sentido común’ porque es crucial en temas como la ideología de género, la cultura de la cancelación y la llamada justicia social». 

Para él, la diferencia fundamental entre los movimientos progresistas y los conservadores radica en el enfoque pragmático que estos últimos aplican a la política.

«Ser conservador, usualmente significa ser pragmáticos, no dogmáticos, no ideológicamente dirigidos. Cuando hablamos de socialismo, de liberalismo -que ustedes en Latinoamérica prefieren llamar progresismo- esas ideologías sí son ideologías y sus políticos tienen un pensamiento muy ideológico y emocional que está reflejado, por ejemplo, en el movimiento woke, mientras que los conservadores en general, son mucho más comunes y corrientes, están tratando de mantenerse en el camino normal de la vida. Los conservadores son gente de sentido común y los políticos conservadores deben ser pragmáticos, prácticos. Si se trata de decisiones políticas, deben tener en cuenta lo que es importante para la gente, no lo que es importante en el contexto de una ideología respectiva. Si hay problemas, son económicos, de protección de fronteras, de ayuda a las familias, etcétera. Los gobiernos conservadores, por ejemplo como Hungría, están unidos a la realidad», ejemplifica.

¿CPAC en Chile?

Szánthó ha intentado que su centro de estudios sea un motor de unificación para los conservadores europeos, y para comenzar a acercarse al mundo iberoamericano, abrieron una oficina en Madrid.

Sin embargo, Sudamérica es para él “como un punto ciego”, una “Terra Incógnita, quizá por las diferencias culturales, quizá porque está muy lejos de Hungría, pero sabemos y sentimos que tenemos amigos aquí, porque hay verdaderos conservadores, gente con sentido común aquí en Chile, en Argentina, en Paraguay y en otros países”.

En esa línea es que en Chile se reunió con organizaciones del mundo civil que sienten que adhieren con sus ideas y comenzar así una cooperación internacional no sólo política, sino intelectual. Así fue que se juntaron con el Partido Republicano y su líder José Antonio Kast; con Ideas Republicanas, Acción Republicana y el Instituto Res Publica. 

¿Esos acercamientos darían paso a una CPAC en Chile? Szánthó aclara que sólo es responsable del encuentro en Hungría, por lo que no tiene injerencia en la que se realizará, por ejemplo, próximamente en Argentina, sin embargo, “si me preguntan, espero que sí. Que debe haber una CPAC en Chile”.

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