Nayib Bukele fue nombrado oficialmente ganador de las elecciones presidenciales en El Salvador, que se realizaron el pasado 4 de febrero. De este modo, una figura muy controvertida pero muy popular en su país, por su lucha directa contra la delincuencia y el narcotráfico, logró la reelección con más del 82% de los votos.
En un nuevo «Mirada Líbero», el experto en comunicación política, académico y director de la consultora Polka, Roberto Munita, y que estuvo in situ por segunda vez en El Salvador en calidad de observador de estas elecciones, abordó la situación y los desafíos que enfrentará el reelecto Bukele.
Además, se refirió al debate que se ha producido al respecto en Chile, con posiciones encontradas entre quienes defienden su gestión, y quienes lo critican por su «mano dura», los derechos humanos y las detenciones arbitrarias.
«Me tocó ver un triunfo claro en las urnas por parte de Nayib Bukele»
«He tenido la suerte de estar en las dos últimas elecciones en El Salvador (…). En ambos escenarios, hace tres años y ahora, se notaba una ‘fiebre bukelina’, por decirlo así. Pero este año, sin lugar a dudas, fue impresionante. Lo que me tocó ver fue un triunfo claro en las urnas por parte de Nayib Bukele», sostuvo Munita.
«La fiebre por Bukele tiene, a mi juicio, dos claros puntos a favor y dos puntos claros en contra. A favor tiene el control del orden público, con el control a las maras, y el desarrollo económico del país, en base al comercio internacional. Hay mucho capital extranjero que está llegando, y en muchos casos son los mismos salvadoreños que viven en Estados Unidos, y que han empezado a retornar su capital», explicó.
«Veo con ojos peligrosos esta excesiva ‘bukelización’«
Esta misma ‘fiebre bukelina’ podría estar propagándose a otros países, según afirmó Munita. «Hasta hace muy poco, Bukele era una especie de Dios, una especie de gurú en Chile. Quizás el ejemplo del ex Presidente Piñera -la valorización de su legado tras su muerte- pueda ayudar a disminuir ese sentimiento, pero eso se verá con el tiempo«, dijo.
«Si se mantiene este afán más democratizador, de demostrar que es necesario tener instituciones fuertes, cumplir con las reglas del juego, efectivamente puede ayudar a disminuir esta ‘bukelización’. Pero si por el contrario sigue la mala onda y el descontrol del orden público, me atrevo a decir que la ‘bukelización’ se va a mantener», advirtió el experto.
«En Chile hay, y con justa razón, demasiada preocupación por el orden público. No cuesta nada pensar en una alternativa tipo ‘bukelización’, lamentablemente», añadió.
Afirmó además que se debe siempre respetar el Estado de Derecho, sin embago, «cuando hay un gobierno que se pasa eso por el aro, como se dice en Chile, ahí caemos en un riesgo gigante… Y por eso es que yo veo con ojos peligrosos esta excesiva ‘bukelización’ que estamos teniendo no sólo en Chile, sino que en Ecuador».
«Bukele probablemente se va a transformar en un líder al que le va a costar dejar el poder, se va a aferrar al poder»
El primer desafío para el presidente salvadoreño, según Munita, «es mantener la democracia. Ser parte de la institucionalidad, fortalecer las instituciones, y no terminar siendo como un Ortega que simplemente se deshizo de la oposición o un Maduro que ha perseguido la oposición y que terminan haciendo elecciones muy poco competitivas».
Sin embargo, a su juicio, «Bukele probablemente se va a transformar en un líder al que le va a costar dejar el poder, se va a aferrar al poder. Está recién partiendo su segundo mandato, pero yo no tengo ninguna duda que va a buscar un subterfugio para buscar una nueva reelección, un tercer mandato y quizás un cuarto o un quinto».
«Recordemos que la Constitución del Salvador no permitía la reelección, pero Bukele se las ha ingeniado para tener una interpretación por parte de la Corte Constitucional, que maneja él, para poder reelegirse sin perder ningún beneficio, y también él maneja el Tribunal Electoral», añadió.
Munita advirtió que «no tenemos que olvidar que Chávez llegó al poder por la vía democrática. Chávez llegó al poder ganando una elección. Entonces, ojo, porque la democracia no tiene que ver solamente con cómo se ganan las elecciones sino también cómo se gobierna».
«El caso Bukele es una especie de populismo capitalista»
«Podríamos decir que el caso Bukele es una especie de populismo capitalista. Y el concepto que yo escuché bastante mientras estaba en El Salvador era el de autoritarismo popular, porque es un personaje que tiene mucho favor del público, tiene bastante aprobación, pero en términos estrictos está gobernando con una especie de autoritarismo», explicó el experto electoral sobre el perfil de Bukele.
Y agregó que «dictador es una palabra muy dura, y eso se verá con el tiempo. Autoritarismo, en cambio, que es una palabra un poco más suave, es algo que yo ya he venido escuchando (…). Pero la historia, lamentablemente, nos demuestra que la gente que tiene este nivel de poder, sin oposición, y sobre todo con muchos enemigos, se aferra al poder».
«Bukele se ha ganado muchos enemigos con las maras, y él sabe que manteniéndose en el poder tiene inmunidad diplomática (…). No me imagino a un Ortega o a un Maduro entregando el poder porque saben que sus enemigos lo pueden juzgar, lo pueden perseguir, y lo mismo le va a pasar a Bukele», sostuvo Munita.
A su juicio, «cuando no tienes suficientes frenos ni contrapesos, ni por parte del Poder Judicial, del Poder Legislativo y del Poder Electoral, la verdad es que cuesta no caer en el autoritarismo, y eventualmente esto podría convertirse en una dictadura. Es un riesgo que hoy día hay que tener sobre la mesa».
Afirmó además que «es muy difícil llegar a pensar en una democracia única con un partido único (…). Y si no hay oposición, un gobernante puede empezar a hacer lo que quiera, sobre todo si es apoyado popularmente. Entonces, ese es un gran desafío que tiene Bukele, es un gran riesgo que corre la democracia en El Salvador».

Es bien distinto, muy distinto un régimen con partido único, a un régimen en que la oposición es tan mala y está tan desprestigiada que obtiene una votación paupérrima. Por favor…..