Las diferentes acusaciones de “amarres” -como se denomina a la decisión del gobierno saliente de dejar instalados en cargos técnicos a personas afines a su línea política ad portas del cambio de mando- también llegaron hasta el Parque Metropolitano (Parquemet), dependiente del Ministerio de Vivienda (Minvu).
Esto, porque el Presidente Gabriel Boric decidió en enero (imagen a la izquierda) que el máximo cargo de la institución recayera en Gonzalo García Méndez (54), arquitecto que ingresó a la organización durante el primer mandato de Michelle Bachelet y que fue desvinculado durante la segunda administración de Sebastián Piñera, en medio de sumarios por maltrato laboral y faltas a la probidad relacionadas a consumo de marihuana y un cuestionado manejo de recursos (ver abajo).
Para postular al cargo de Alta Dirección Pública (ADP), el profesional tuvo que firmar una declaración jurada en que se le pedía que informara “cualquier antecedente relacionado (…) a sumarios administrativos o investigaciones sumarias pendientes” (en la foto de abajo). El marcó «no tengo nada que declarar», explican desde Parquemet a El Líbero, porque son casos cerrados, de 2010 y dos de 2018 que terminaron con censura y multas.


El proceso de selección para encontrar al nuevo director de Parquemet comenzó en junio de 2025. Postularon 228 personas hasta que en septiembre sólo ocho llegaron a las entrevistas personales. El 3 de octubre el Consejo de Alta Dirección Pública remitió a los finalistas al Presidente Boric, quien el 6 de enero firmó su decisión.
En este trabajo, Gonzalo García conoció a Catalina Serrano, quien ingresó al servicio en 2014 y que tal como menciona el medio Interferencia, desde 2020 anotó varios ascensos en su carrera, hasta llegar a ser hoy jefa de gabinete. La periodista es hermana de Verónica Serrano, exjefa de Asentamientos Precarios de Minvu, indagada en calidad de imputada en el caso ProCultura; y tía del exsubsecretario de Desarrollo Regional (Subdere) y exjefe de asesores del segundo piso, Miguel Crispi.
García y Serrano mantuvieron, al menos hasta 2021, una relación amorosa y hoy vuelven a trabajar juntos, él como director y ella como su jefa de gabinete. Pese a la cercanía, no existe una inhabilidad legal para este vínculo.
Consultado Parquemet sobre si no habría algún tipo de cuestionamiento en ello, respondieron a El Líbero que actualmente, «en la estructura organizacional de Parquemet no existe el cargo de Jefatura de Gabinete. Dicha función fue reemplazada por el cargo de Analista de Dirección«. Sin embargo, en la última información del Portal de Transparencia de Parquemet correspondiente al mes de enero, Serrano sigue apareciendo con ese cargo (en la foto).
Agregaron que «conforme a los principios de probidad administrativa, transparencia y prevención de conflictos de interés, la institución mantiene mecanismos permanentes de evaluación y control de relaciones funcionales y jerárquicas, activando los procedimientos administrativos correspondientes cuando se identifican situaciones que requieran resguardo institucional».
Respecto a por qué García no aportó en el concurso los antecedentes de sus sumarios anteriores, desde Parque Metropolitano respondieron que «el sistema de Alta Dirección Pública (ADP) establece la obligación de declarar procesos administrativos pendientes, vigentes o en curso al momento de la postulación. Los sumarios administrativos a los que se hace referencia corresponden a procedimientos iniciados en los años 2010 y 2018, debidamente concluidos, con resoluciones administrativas firmes, sanciones aplicadas y cumplidas, por lo que no tenían la calidad jurídica de procesos pendientes al momento de la declaración jurada, no siendo exigible su declaración conforme a la normativa aplicable».
Lo denunció el 75% de su equipo
En junio de 2018, cuando García era el encargado de la sección Programa de Parques Urbanos, el 75% de su equipo (ocho personas) lo denunció por maltrato y acoso laboral. Los testimonios describían un ambiente de «terror», con gritos, garabatos, cambios de funciones, humillaciones públicas, incluso hacia funcionarias embarazadas.
“A ella la trataba muy mal, la retaba en público, le decía que era una incompetente, incluso cuando estaba embarazada”, afirmó un denunciante ante el fiscal de la indagatoria. Aunque siete de ellos dijeron haber visto esa situación, la mujer declaró que no se había sentido maltratada.
Tras las entrevistas, el fiscal a cargo se convenció de que García sí había incurrido en faltas y en octubre de ese año formuló cargos por “infracción al deber de cortesía y respeto”, al haber atentado contra la dignidad de sus subordinados, y haber contravenido el Procedimiento de Maltrato, Acoso Laboral y/o Sexual de Parquemet.
Además, los denunciantes declararon tener sospechas de que García trabajaba bajo los efectos de sustancias, lo que quedó asentado en un segundo sumario: “El señor García tenía una historia de malos tratos, el director hablaba con él, pero no pasaba de eso. Respecto del consumo de drogas, puedo decir que percibí cuando él fumaba marihuana. Muchos de mis compañeros lo pueden señalar (…) creemos además sus cambios de conducta (sic) fumaba y le cambiaba el ánimo. Sabemos que él se hacía pitos en su oficina, en el anterior cargo de jefe de División. Era muy agresivo verbalmente y en reuniones golpeaba la mesa”. Después de fumar “se calmaba”, decía otra declaración contenida en el sumario.
En su defensa, el 16 de noviembre de 2018, García Méndez negó tajantemente haber maltratado a sus subordinados o haber usado términos groseros, calificando las acusaciones como «juicios personales» y subjetivos de subalternos reticentes a los cambios. Además, sostuvo que las denuncias respondían a una «animadversión hacia mi persona» y a una disputa de poder iniciada por un funcionario que aspiraba a su cargo y que buscaba denostarlo tildándolo de «alcohólico y drogadicto». Esto porque otros dijeron haberle olido hálito alcohólico e incluso una persona dijo que lo mandó a comprar algo para la resaca, versión que el arquitecto descartó en sus descargos.
Una prueba positiva de marihuana y una fecha que no calza
No obstante, en el proceso del sumario se acreditó que García sí había dado positivo por marihuana en un test de drogas institucional el año anterior, en 2017, al que se tuvo que someter por haber llegado al Parquemet vía ADP, sistema en el que se permite hacer pruebas aleatorias.
“Efectivamente, el examen del 2017 dio positivo por marihuana, fui posteriormente al psiquiatra del Senda (Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol), pero no hubo ninguna recomendación, fue por una situación puntual. Tuve exámenes anteriores, ninguno dio positivo. Eso estuvo en conocimiento del director del Parque”, aseguró en una declaración, afirmando que nunca fumó ni tomó alcohol en su oficina y descartando que su jefe no estuviera al tanto de sus resultados.
Sobre sus cambios de ánimo, que sus subalternos aseguraban que apaciguaba con marihuana, argumentó que fueron efectos involuntarios de una «afectación sicológica» producto de su separación matrimonial a fines de 2017.
El fiscal consideró ese argumento a su favor en 2019 –cuando ya no estaba en el cargo- para proponer que se le sancionara con una multa de 20% de su sueldo: dijo que García «adolecía, en el periodo a cargo de la Sección Programa Parques Urbanos, de afección sicológica en terapia, producto de su separación conyugal» , dolencia que «se agravó» tras la denuncia y por lo cual la dirección lo separó de su equipo y lo trasladó a Desarrollo y Proyectos de Inversión, otra medida que fue vista favorablemente por el fiscal.
Sin embargo, El Líbero verificó que en las anotaciones del Registro Civil aparece que la sentencia de su divorcio data de octubre de 2012, es decir, de cinco años antes.
Esto también se consultó en Parquemet, pero informaron que no se refieren a la vida personal de los funcionarios.
La cuestionada compra de 13 iPhone de alta gama y un trabajo no terminado
Pero en paralelo al momento en que comenzaría la etapa probatoria del sumario por presuntos malos tratos, el director decidió abrir un nuevo “sumario integral” el 29 de noviembre, donde se juntaron todos los hechos denunciados en el primer sumario, con otra indagatoria sobre sus responsabilidades administrativas en las anomalías detectadas de las obras de «Mejoramiento y control de erosión en taludes en Parque Cerros de Chena» y el mantenimiento de juegos de agua.
En ese contexto se le acusó de certificar como terminadas al 100% obras que el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) y el Consejo de Defensa del Estado (CDE), comprobaron que estaban inconclusas o defectuosas, visando pagos por más de $10 millones por trabajos no ejecutados.
Además, se le responsabilizó de haber hecho una contratación verbal, un contrato duplicado y se pidió indagar la compra que hizo por trato directo de 13 iPhone de alta gama (8 y 8 plus en ese tiempo) destinados supuestamente a un sistema de telemetría de riego que funcionaría por medio de una aplicación que, de acuerdo a un informe técnico, no existió.
Los documentos indican que Gonzalo García, como encargado de la sección, consiguió comprar los equipos sin especificar que eran celulares ni tampoco de último modelo, que no le consultó al técnico sobre esa necesidad y que asignó estos dispositivos y sus planes de datos ilimitados a todos los funcionarios de la unidad, incluyendo personal administrativo, secretarias y asistentes que no tenían relación con las tareas de telemetría ni desempeñaban funciones en terreno. García dijo que eligió celulares de alta gama para que no fallaran.
En el segundo sumario se incluye un reproche de Contraloría al arquitecto, a quien se le señaló como responsable de una demora “injustificada” de un año y nueve meses en un sumario donde él era el fiscal persecutor.
Sin embargo, sólo un día después de instruido este segundo sumario de 2018, el director (s) del Parquemet le notificó que no le renovaría su contrato, argumentando que sus servicios «no eran necesarios» para la nueva orientación técnica del servicio, por lo que su último día en Parquemet fue el 31 de diciembre de 2018.
Posteriormente, en 2021 la fiscal instructora del segundo sumario seguía indagando este caso y ese año confirmó la responsabilidad de García en casi todos los cargos, descartando la versión de su defensa.

Lo que la fiscal no pudo comprobar ese año 2021, fueron las denuncias sobre uso de sustancias durante la jornada laboral.

Tras ello, el 13 de enero de 2021 la fiscal propuso una multa de 20% de su remuneración y una anotación «de demérito de cuatro puntos» en su hoja de vida. La propuesta de sanción fue aceptada y quedó formalizada en una resolución de junio de 2022. A García se le notificó en agosto de ese año. La Contraloría tomó razón del fin del sumario en marzo de 2024.
Antes de 2018, en 2011, García había recibido una medida disciplinaria de censura tras detectarse irregularidades en el libro de obras de la Clínica del Zoológico Nacional, lo que fue calificado como una vulneración al principio de probidad administrativa.
Los sumarios se cursan ante situaciones graves y pueden llegar a sancionarse con la destitución y la inhabilitación para desempeñarse en cargos públicos.



