Muy contrario se ha mostrado el arzobispo de Santiago, Fernando Chomalí, ante los anuncios que hizo el Presidente Gabriel Boric en la Cuenta Pública referidos al aborto y la eutanasia.
La autoridad eclesiástica ha manifestado que «ambas leyes eliminan seres humanos inocentes». En un nuevo capítulo de ContraCara, Chomalí explicó su postura e hizo un diagnóstico de la sociedad actual. Además, abordó los desafíos de la Iglesia y dio a conocer pasajes desconocidos de su vida antes de llegar a convertirse en el arzobispo de Santiago.
«La eutanasia es la eliminación deliberada de una persona que está gravemente enferma»
«Hay dramas horrorosos en algunos embarazos y en personas que están en la etapa final de su vida. El tema está en cómo se solucionan», planteó monseñor Chomalí. «Nosotros pensamos que no se puede solucionar un drama con un acto de violencia, porque te guste o no, el aborto es la eliminación deliberada de un ser vivo, como fuimos cada uno de nosotros, y la eutanasia es la eliminación deliberada de una persona que está gravemente enferma», agregó.
A su juicio, «el Estado ayuda, pero podría ayudar mucho más», por tanto planteó que «la eutanasia es el grito desesperado de una persona que se siente sola, que no la cuidan, etcétera, porque nuestra vocación no es estar sano o enfermo, nuestra vocación es amar y sentirnos amados».
Dentro de su diagnóstico, Chomalí aseguró que «ha habido un proceso de pauperización de la familia. Hay una natalidad cada vez más baja, las personas están cada vez más solas y nuestra vocación no es a la soledad». «Hay una pobreza dura, terrible, desde el punto de vista económico, pero hay una pobreza mucho peor, o junto a ella, que es la soledad y la sensación de indefensión frente al mundo», advirtió. «Es un problema mucho más profundo que tiene que ver con los momentos más vulnerables de nuestra vida, que es al inicio y al final», cerró.
«Hoy día estamos demasiado emotivos»
Este lunes, el arzobispo de Santiago escribió una columna de opinión titulada «El subjetivismo omnipresente» en la que aseguró que «el predominio en las personas de su propio modo de pensar y de sentir para actuar es la nueva religión del siglo XXI».
En esa misma línea, en esta entrevista la autoridad eclesiástica expresó su preocupación por la creciente «emotividad» que prevalece en la sociedad actual. «Hoy día estamos demasiado emotivos», afirmó. De acuerdo con Chomalí «el drama y una de las grandes crisis educativas que hay es que todo el pensamiento filosófico, metafísico, ontológico ha quedado fuera del discurso y ha prevalecido la emotividad, es decir, el emerger de la subjetividad como un valor absoluto».
Sostuvo que es «un problema cultural que se presenta de manera muy seria y no nos permite calibrar de buena manera la realidad». Por tanto, advirtió que es necesario «ser más humilde y reconocer que hay cosas que nos ayudan al bien, la verdad y la justicia y otros que no. Eso exige más reflexión y discernimiento».
Chomalí por comunicación de la Iglesia: “Muchas personas creen que estar presente es estar presente en los medios”
En cuanto al rol y la comunicación que tuvo la Iglesia durante períodos de crisis como la pandemia del Covid-19 y el estallido de 2019, Chomalí afirmó que «la Iglesia no estuvo ausente, está presente en colegios, en la Universidad Católica, parroquias, vida cotidiana, silenciosa y en las infinitas obras sociales».
«Muchas personas creen que estar presente es estar en los medios y nosotros no sacamos nada con estar solamente en los medios si no tenemos trabajo parroquial, misas, funerales, sacramentos, etc.», agregó.
Explicó que hay un espacio que copar en la «arquidiócesis virtual». En cuanto a la disminución de las personas que afirman practicar la religión católica a lo largo de los años, la autoridad eclesiástica dijo que «hay una carencia de profundidad muy grande. Hay personas que creen que un proyecto político o pastoral se hace a través de pendones y estrategias de marketing, pero yo no creo en eso».
“Tenemos un mensaje extraordinario de amor, fraternidad, comunión y vida eterna y tenemos que buscar los medios para comunicar eso. Pero no tenemos ninguna intención de hacernos publicidad, de hacernos propaganda”, cerró.

Muy positivo que la iglesia católica exprese claramente su postura, en este tema valórico de tanta trascendencia .
Muy buen artículo, muy claro el señor Arzobispo