Choferes y pequeños empresarios del transporte de carga protestaron este lunes y martes en diversos puntos del país para exigir al Gobierno mayor seguridad, tras la emboscada que sufrió un conductor el viernes pasado en Ercilla; y también en reclamo por el valor de los tag y los combustibles.

El Gobierno instaló mesas de diálogo para buscar una solución a las peticiones de los camioneros, pero al mismo tiempo lanzó un ultimátum que se cumplía ayer a las 16:00 horas. Plazo en el que debían poner fin al paro, despejar las rutas y liberar las carreteras.

Cumplido ese lapso y siendo que aún se encontraba interrumpido el tránsito por las carreteras, el Ministerio del Interior, dirigido por Izkia Siches, instruyó a Carabineros a concurrir a los puntos que seguían bloqueados y, además, invocó la Ley de Seguridad del Estado.

En un nuevo Especial Mirada Líbero, el analista político Max Colodro abordó esta situación.

La «debilidad» de Siches

La ministra del Interior Izkia Siches delegó al subsecretario del Interior, Manuel Monsalve, las conversaciones con los transportistas. Con esto en cuenta, Colodro afirmó que «lamentablemente su liderazgo está muy debilitado, cometiendo errores comunicacionales muy serios y de diseño político (…) una ministra que aparece intervenida, vigilada, con poco margen de poder opinar libremente, con la vocera haciéndole una guardia, para que no cometa errores».

Por lo que plantea que «si el paro se mantiene, al menos en algunas zonas del país, es una señal clara de las debilidades, falta de autoridad, pérdida de legitimidad del gobierno y la ministra del Interior. Refuerza un cuadro de debilidad de la ministra (…). Para un cuadro de esta complejidad se requiere a una autoridad empoderada, con fuerza y convicción. Si esto se mantiene, ella va a tener que dar una respuesta».

Un paso al costado

Además, por las críticas que recibió Siches, quien no estaba enterada del saqueo producido en Talagante la noche del lunes, sostuvo que «es una situación increíble, inexplicable (…) no está ejerciendo su rol a cabalidad y, por lo tanto, la única salida que tiene es dar un paso al costado, o que el Presidente le solicite la renuncia. No creo que su situación, a estas alturas, sea reversible y pueda arreglarse».

«Aquí se ha buscado un pésimo acomodo, que es mostrar a una ministra flanqueada por la vocera de gobierno, a la cual se le limita su capacidad de relacionarse con la opinión pública, y el gobierno está mostrando que no tiene claro cómo resolver esta situación, que se resuelve con la salida de la ministra, no hay más alternativas«, subrayó.

Sobre el rol que ha ejercido el subsecretario Monsalve afirmó que «es muy bueno que el gobierno tenga un interlocutor, pero el subsecretario no es el ministro. Y por lo tanto, si es un interlocutor en mejores condiciones de hacer esta tarea, lo lógico es que reemplace a la ministra. No tiene sentido tener a una ministra que no está en condiciones y que sus labores estén recayendo en el subsecretario».

 «Los sectores políticos que hoy gobiernan validaron el uso de la violencia» 

«Todas las encuestas e indicadores muestran el deterioro rápido de las confianzas y expectativas del gobierno. El reinicio de las movilizaciones, el Instituto Nacional, el saqueo en Talagante, son todas señales de un cierto malestar, muy asociado al deterioro económico en materia de inflación», explicó Colodro.

El director del Magíster en Comunicación Política y Asuntos Públicos de la UAI agregó: «No tengo recuerdos de un gobierno que en cuatro o cinco semanas haya perdido el nivel de popularidad y respaldo que ha perdido esta administración».

Para Colodro, «terminar una negociación con un ultimátum es algo bien inexplicable. Hay un error. Demuestra una falta de experiencia política por parte de las autoridades de gobierno», ya que «como estrategia general lo encuentro poco inteligente, sobre todo si ya había en marcha una conversación y un acuerdo».

«Estamos ante una espiral de violencia que lamentablemente empieza a reinstalarse en Chile», sostiene el analista

Sobre el cuadro de violencia generalizada en el país, el columnista señaló que «queda en evidencia que la violencia no pasaba por el cambio de gobierno (…) estamos ante una espiral de violencia que lamentablemente empieza a reinstalarse en Chile».

Apuntó que «el mar de fondo es que los sectores políticos que son parte de la coalición que hoy gobierna son y fueron los sectores que validaron el uso de la violencia y de la fuerza para debilitar a Sebastián Piñera a partir del estallido e, incluso, estuvieron dispuestos a validarla para echar abajo al gobierno. Por tanto, este cambio de discurso, ahora instalados en el poder, tiene muy poca consistencia y legitimidad».

Deja un comentario

Cancelar la respuesta