Matías Acevedo fue Director de Presupuestos en el segundo gobierno del Presidente Sebastián Piñera. Además ha sido asesor legislativo en materia de pensiones de Chile Vamos.
En esta entrevista, se refiere a la reforma de previsional que se está negociando en el Congreso y defiende algunas ideas que han sido cuestionadas por sectores de la centro derecha. Asegura que técnicamente el préstamo que se propone no es reparto, pero que además es un error suponer que oponerse al reparto es un tema de principios o una línea roja para el sector. «El hecho más evidente es que en el Parlamento, nuestro sector, liderado por el Presidente Piñera, propuso un reparto puro y duro para toda la vida«, dice.
–Esta semana la comisión técnica entregó finalmente su informe al Congreso. ¿Cuáles son las principales conclusiones que se pueden sacar del informe?
-La conclusión principal del informe es que cuantificó los beneficios y los costos de subir las pensiones de los actuales jubilados y los que están por jubilar, y que no se van a beneficiar del aumento de los seis puntos de cotización. La pega que tenían que hacer ahí los comisionados era definir cuál era el grupo al que había que ayudar y cuánto costaba eso, desde el punto de vista fiscal.
-¿Entonces no es que haya un acuerdo sobre el porcentaje que debe ir al préstamo?
-Lo único que está diciendo el informe es que cuando tú le entregas un punto al préstamo te va a quedar este déficit fiscal para un determinado beneficio. En consecuencia, si los senadores decidieran irse por esa opción y quieren solamente entregar un punto a este préstamo, se tienen que ajustar los beneficios según ese monto.
«El préstamo no es reparto»
–En la centro derecha hay un debate respecto a si se está entregando plata a reparto o no con el préstamos. Bettina Horst dijo en El Libero que “el préstamo al fisco también es reparto” y que van a obligar a los cotizantes a prestarle recursos al fisco con una rentabilidad más baja.
–Un préstamo no es reparto. El reparto es un impuesto al trabajo de la población activa para traspasar esos recursos a la población pasiva. Y en este esquema eso no se cumple, toda vez que va a ser un préstamo o una deuda con un 100% de garantía estatal emitida a una tasa de mercado, a nombre del trabajador, en su cuenta individual, y que además es heredable transable. Esa definición de reparto llevaría al absurdo de pensar que las AFP han sido por largos años parte de un esquema de reparto. Hoy día en las AFP el 20% de los fondos de pensiones se encuentra invertido en instrumentos estatales que financian al fisco, que es exactamente igual a este préstamo o deuda que se está proponiendo.
–¿Qué importancia o qué relevancia tiene para la centro derecha alcanzar un acuerdo en pensiones?
-Hace cuatro años atrás, junto al exministro Ignacio Briones y la exministra María José Zaldívar, estábamos negociando un acuerdo de pensiones con la oposición de entonces, el actual oficialismo. En ese minuto, la Cámara de Diputados había aprobado un reparto de tres puntos de cotización para toda la vida, con los votos de derecha, y tres puntos a la cuenta individual. Hoy día el reparto para algunos pasó a ser de un instrumento a un principio, una línea roja que no se puede cruzar. A mí me cuesta entender esa transformación, porque convengamos que si uno tiene principios en algunas materias, los principios no se cambian por instrumentos. Y el argumento principal de un sector minoritario hoy día de nuestro sector es que dado que ahora existe la PGU, entonces el reparto es un principio, es una línea roja. A mí me cuesta entender eso, que alguien me lo explique.
–¿A su juicio no es el reparto una línea roja para su sector?
–Por supuesto que el reparto no es una línea roja o un tema de principios para la centro derecha. El hecho más evidente es que en el Parlamento, nuestro sector, liderado por el Presidente Piñera, propuso un reparto puro y duro para toda la vida. Y el año 2002, un sector mayoritario de la derecha aprobó un reparto en el Seguro de Cesantía. El Seguro de Cesantía, que fue aprobado en el gobierno del Presidente Lagos, destinaba tres puntos de cotización en el cargo del trabajador, exactamente igual que la propuesta de este proyecto de ley, de los cuales 0,8 puntos iban a reparto puro y duro, que le llamaron fondo solidario. Eso es reparto. Y eso también lo aprobó la derecha. Entonces, la verdad es que yo entiendo que las cosas pueden evolucionar, y pueden haber muy buenos argumentos de parte de algunos para estar en contra. Pero no le pongamos apellidos a cosas que no lo son.
«Si nos aseguramos que esta propuesta mejora las pensiones, es un deber moral aprobar esta reforma»
–Otro punto que han planteado los críticos de este acuerdo es que en las encuestas las personas prefieren que todo lo que se cotice extra vaya a su cuenta personal. Ese es un tema que se ha instalado con fuerza…
-Lo que ocurre es que los que no quieren avanzar tienen una gran oportunidad porque aquí hay mucho tema técnico y hay mucha oportunidad para desinformar y la gente además tiene muy baja educación financiera en Chile. Si yo le preguntara a la gente si estarían dispuestos a entregarle dos puntos de cotización al Estado de Chile para financiar el déficit fiscal, el 100% de las personas me diría por ningún motivo. Y la mala noticia para ellos es que hoy día dos puntos de cotización, de diez que entregan mensualmente, se invierten en instrumentos del Estado. Y las AFP lo hacen muy bien y las críticas en ese aspecto son muy injustas. Pero dependiendo de cómo hagamos la pregunta es la respuesta que vamos a obtener. Hay que tener cuidado con autoengañarnos con las encuestas porque en este tema hay mucho oportunismo para encontrar la respuesta correcta.
–¿A la centro derecha le conviene cerrar este tema ahora y no dejarlo abierto a un futuro eventual gobierno?
–Si nos aseguramos de que esta propuesta mejora las pensiones de los actuales y futuros jubilados, este no es un tema de conveniencia, es un deber moral aprobar esta reforma. Con un buen acuerdo de pensiones van a ganar todos, va a ganar el oficialismo, va a ganar la oposición, van a ganar los pensionados y finalmente va a ganar el país, porque vamos a tener una reforma después de ocho años de discusión intensa, donde los análisis técnicos no han faltado.
–Algunos han advertido en la oposición que esto es similar a cuando cedieron en la reforma tributaria del segundo gobierno de Bachelet, algo de lo que varios ahora se arrepienten.
-Me parece una comparación muy injusta cuando el trabajo que han hecho los senadores, que han hecho los gobiernos anteriores con las comisiones técnicas que tuvieron, se le compara con la reforma tributaria de Michelle Bachelet. En la reforma tributaria de Michelle Bachelet pasaron dos cosas. Ellos tenían mayoría y por lo tanto pasaron la máquina y lo hicieron en un periodo muy acotado de tiempo sin el adecuado análisis técnico. Si nosotros queremos ser gobierno en el próximo mandato y tenemos la expectativa de tener una mayoría en la Cámara, sería un error pasar la máquina en esta reforma en un futuro gobierno sólo porque tenemos los votos, porque yo no conozco ninguna reforma de pensiones que se haya hecho recientemente en algún país que no haya tenido un acuerdo transversal.
«El costo fiscal de no hacer nada es mucho mayor que avanzar en esta propuesta que ha tenido un amplio debate técnico»
-¿Si se aprueba esta propuesta se cierra el tema?
–No se va a cerrar. Las puertas siempre están abiertas en democracia. Pero sí, un acuerdo le sube el costo a los intentos por cambiar una reforma.
-O sea el tema previsional va a seguir abierto
-En el tema de pensiones, una de las cosas que tenemos que aprender es que por distintas razones, en los últimos 20 años, le cerramos la puerta a discutir de pensiones. Y algunos cuidaron el modelo de pensiones tanto que ni siquiera lo pudieron actualizar. Y eso creo que es parte del pasivo que no solamente estamos pagando en nuestro sector, sino que también es parte de responsabilidad de la industria, que no tuvo esa visión de entender que las cosas no son para siempre.
–En la Cámara se avecina un debate complejo. Desde el FA y el PC ya han mostrado distancia con el acuerdo. ¿Cree usted realmente que se va a lograr un acuerdo en pensiones?
-Al final esto es política. Y en política cada uno tiene que hablarle a su sector. Pero yo tengo un optimismo moderado. Llevamos meses trabajando en esto, hablamos con mucha gente del mercado, con todos los sectores políticos, con todas las personas y creo que lo que se estructuró es fruto de haber hablado con los mejores y con todos, daba lo mismo si eran de oficialismo y oposición. Hay que tomar decisiones. Ya no podemos seguir dilatando esta conversación, porque el costo de no hacer nada es alto: para el país, para el mercado de capitales. Si alguien cree que por no hacer una reforma nos vamos a salvar o vamos a evitar de aumentar la deuda, eso no es verdad.
–¿Por qué? Uno de los argumentos es el costo fiscal de esta reforma.
-Si tu no haces nada, las tasas de reemplazo van a caer, porque los salarios crecen en términos reales y la PGU, que representa una parte muy significativa de las pensiones, se reajusta solamente por inflación. Entonces, por matemática las tasas de reemplazo van a caer y la clase política no va a dejar que eso pase, por lo que la PGU se va a terminar reajustando al ritmo de los salarios. Si eso ocurre, el consejo fiscal estima que son 30 puntos mas de deuda en los próximos 30 años. El costo fiscal de no hacer nada es mucho mayor que el de avanzar en esta propuesta que ha tenido un amplio y un buen debate técnico.

Se nota que trabajó con Piñera
Me extraña que un diario como el Líbero que promueve la libertad, publique lo que dice este señor que confunde a la opinión publica. El préstamo al Estado que plantea la reforma de pensiones, no es lo mismo que las AFP compren instrumentos del Estado para realizar sus inversiones. Lo mas importante en este tema es que quienes dicen defender la libertad y la propiedad privada, deben oponerse a reforma de pensiones propuesta por este gobierno.