La violencia estaba desatada y el caos se tomó la ciudad de Santiago. El Metro debió ser cerrado, hubo edificios incendiados y varios supermercados saqueados. Esa misma noche del 18 de octubre de 2019, ante los desmanes, el entonces Presidente Sebastián Piñera decretó el Estado de Emergencia. También a partir de esa jornada Plaza Italia se alzó como el epicentro de los disturbios; situación que se ha mantenido durante los últimos tres años, con una breve pausa en las semanas más álgidas de la pandemia causada por el Covid-19. 

En ese período Katherine Martorell era subsecretaria de Prevención del Delito y la Antigua Fuente (ex Fuente Alemana) se convirtió en uno de los focos de ataque para quienes cada viernes hacen acto de presencia en los alrededores de la estación de Metro de Baquedano. 

“Fue un momento muy difícil. Hay mucha gente que dice que era posible esperar que algo así ocurriera; la verdad es que a mí me parece que eso es de mucha soberbia, porque en la realidad lo que pasó es que no estábamos viendo que una situación como esa, con ese nivel de violencia podía ocurrir”, afirma Martorell al tiempo que hace un balance de algunos de los daños que hubo la jornada del 18 de octubre de 2019: quemaron 40 buses, vandalizaron 118 estaciones del Metro (de las 135 que tiene), se incendió la torre de Enel a las 10:00 de la noche. 

Martorell narra los hechos desde el punto de vista de quien en ese momento estaba en el Gobierno y tenía la responsabilidad de contener la violencia. Mientras Carlo Siri, dueño de la Antigua Fuente lo hace desde la mirada de las víctimas de los desmanes. 

“Recordar esto no es nada agradable. Nosotros en el barrio de Plaza Italia siempre estuvimos acostumbrados a tener manifestaciones, era algo normal, pero eran manifestaciones como se diría ‘bien portadas’, porque no atacaban a las personas, no destruían mobiliario público, ni andaban saqueando locales; pero justamente el 18 de octubre se produce un punto de inflexión respecto de eso y se cayó en el vandalismo, la destrucción, las barricadas, fuego, locales quemados o saqueados. En el fondo era como estar metido en una película del fin del mundo”, atestigua Siri.

Ambas figuras participaron en un nuevo Especial Mirada Líbero, a propósito de los tres años de esta fecha. Al programa también asistieron Karla Rubilar, entonces Intendenta de la Región Metropolitana; Felipe Alessandri, exalcalde de Santiago e Iván Poduje, arquitecto y autor del libro ‘Siete Kabezas’ que hace una crónica urbana de la revuelta. 

El giro de la sociedad

De ese tiempo Martorell también recuerda que el 18 de octubre fue en Santiago, pero que el día 19 los disturbios se contagiaron al resto de las regiones “y nos comenzamos a acostumbrar a ver unas imágenes de violencia brutales que antes eran absolutamente intolerables para nosotros. Hoy día veo que la sociedad ya no está de acuerdo con este tipo de manifestaciones. No lo digo porque lo haya dicho la Cadem sino porque uno se da cuenta de que las personas se cansaron de la violencia”.

Los resultados de la encuesta Plaza Pública de Cadem, dados a conocer este domingo, indican que 72% manifiesta emociones negativas respecto a la situación del país, como miedo (25%), desesperanza (24%) y cansancio/estrés (23%).

En relación al uso de la fuerza por parte de Carabineros y las FF.AA. durante el estallido, 58% considera hoy que ésta fue proporcional dada la violencia que había en las calles, 31 puntos más que en 2019 cuando 69% pensaba que había sido excesiva.

Martorell: “Nosotros vimos como se relativizó, incluso se romantizó la violencia”

Esta revalorización del orden público deja a quienes hoy son gobierno en una posición incómoda, pues en aquel tiempo varias de sus figuras –incluyendo al presidente Gabriel Boric, al ministro de Desarrollo Social Giorgio Jackson y a la ministra Vocera Camila Vallejo– postearon en Twitter mensajes que quitaban el piso a Carabineros y que además respaldaban las evasiones del transporte público. Al tiempo que como parlamentarios se negaron a dar sus votos a proyectos destinados a contener la violencia y, en su lugar, eran impulsores de una ley de indulto. 

Con esto a la vista, Martorell afirma que quienes hoy están en el Gobierno no es que hayan sido “poco categóricos, fueron romantizando la violencia”, y ejemplifica con el tuit de «Gracias, cabros» del ministro Jackson acompañado de imágenes de una evasión en el Metro. 

“Sería bueno de parte del Gobierno el pedir perdón y decir ‘nos equivocamos, cambié de opinión y hoy día que estoy en una situación de poder y en un cargo que requiere el llevar la seguridad pública como base de la democracia a las personas, en definitiva cometí un gran error y estaba equivocado y considero que el actuar de la policía es fundamental’”, dice.

Para la exsubsecretaria de Prevención del Delito, uno de los aprendizajes que quedó de todo aquello es que se debió ser más “tajante” contra la violencia. “Nosotros vimos como se relativizó, incluso se romantizó. Se llevó a la primera línea, que la primera línea se dedicaba a tirarle bombas molotov a carabineros y a saquear supermercados y pequeñas y medianas empresas. Eso hacía la primera línea, y se los llevó como héroes al Congreso. Se permitió eso y muchas autoridades de distintos colores por el miedo a la funa, a la red social, terminaron validando o no condenando con la fuerza que se requiere la violencia y la delincuencia que vivimos. Una cosa es la manifestación legítima, pero otra cosa muy distinta es la delincuencia desatada que se vivió”.

Carlo Siri: “El octubrismo no se ha acabado”

El dueño de la Antigua Fuente, Carlo Siri, señala que en este tiempo ha sido muy complicado retomar la normalidad “porque la zona siempre ha estado de una forma u otra embestida por algún grado de violencia, basta que haya una manifestación para que la gente se arranque, aunque no pase nada en esa manifestación, ya es una zona que está percibida como peligrosa”. Siri agrega que es una situación que también sufren los residentes de la zona cero, para quienes esto ha sido “un martirio”. 

“Es súper chocante porque uno no entiende cómo está sucediendo esto, qué podría justificar algo así. Y, por otro lado, uno también siente temor porque en el fondo aquí no hay un estado de derecho, no hay nada, es como si todos los contratos sociales se hubiesen roto”, lamenta.

Para Siri, “el tema del octubrismo se va a mantener vivo mientras la clase política, y digo desde la extrema izquierda hasta el fondo de la derecha, no esté clara y sea un círculo cerrado respecto de ‘no más violencia’”. Agrega: “El 4 de septiembre se produjo un punto de inflexión con respecto al octubrismo, que no se esperó y fue fuerte. También hay que ver qué va a pasar el 18 con todo este tema de la violencia, pero esto no se ha acabado”. Siri alude también al “terrorismo” que se vive en la Macrozona Sur y a la crisis migratoria que se enfrenta en la zona norte del país.

La autocrítica de Martorell

Martorell afirma que el 18 de octubre “la policía no estaba preparada para enfrentar una situación de ese calibre”. 

Señala que si bien contaban con su unidad de Fuerzas Especiales, éstas enfrentaban manifestaciones casi siempre esporádicas o en fechas muy determinadas. “Tenía en esa época en Fuerzas Especiales a 1.500 carabineros máximo. Hoy día vemos que van a salir 25.000 carabineros a cuidar, de estos 5.000 en la Región Metropolitana. En ese minuto eso no existía. No existía ni siquiera la cantidad de lacrimógenas suficiente, de equipamiento, de carros lanzaguas, por eso se tuvo que acudir a una salida democrática, de urgencia, como es un estado de excepción de emergencia”. 

Afirma la subsecretaria que “definitivamente el principal error y el mayor aprendizaje es que no estábamos preparados. No teníamos la capacidad de prever una situación como esa, y quedaron al descubierto todas las debilidades que teníamos”. 

En todo caso, si bien Martorell admite que a las autoridades de entonces “nos faltó fuerza”, apunta que también le faltó fuerza a la sociedad en general. “Todos tenían miedo de manifestar su opinión, de decir las cosas con dureza, yo sé y lo vi, finalmente quienes estaban allí sufriendo como Calo eran ‘llaneros solitarios’. Yo espero que esta fecha no se conmemore porque no creo que haya nada que conmemorar, espero simplemente que las personas puedan estar más tranquilas y que hayamos aprendido mayoritariamente la lección”.

Deja un comentario

Cancelar la respuesta