“El 18 de octubre de 2019 debe ser de las fechas más difíciles que me ha tocado enfrentar en política. Una fecha de una violencia inusitada, de una violencia que uno probablemente nunca en su vida esperó vivir”, señala Karla Rubilar cuando se le pide rememorar qué estaba haciendo hace tres años.

En una nueva edición de Mirada Líbero, la ex intendenta de la Región Metropolitana echa un vistazo a las causas del estallido social y de violencia, relata el minuto a minuto de los hechos de ese día y cuestiona el aprovechamiento de la crisis que algunos sectores políticos hicieron para intentar desestabilizar la democracia y acabar con el gobierno del Presidente Sebastián Piñera.

Asimismo, cree que el gobierno y la oposición tienen tareas pendientes para demostrar que Chile aprendió la lección.

El minuto a minuto de Rubilar: “Jamás pensamos que íbamos a vivir lo que finalmente fue el 18 de octubre”

“Yo ese día partí muy temprano en la mañana en Carabineros de Chile. Estábamos monitoreando el 18 de octubre porque se había roto una matriz de agua en la Alameda, entonces teníamos unos problemas importantes en el flujo de tránsito. Ya sabíamos que íbamos a tener desórdenes, porque había anuncios en redes sociales y llamados a protestas y manifestaciones. Comenzamos a tener algunos desórdenes cerca del mediodía y ya cerca de las dos o tres de la tarde ya teníamos algunas estaciones del Metro cerradas, porque los hechos eran de tal magnitud que era necesario evitar que se agravarán estos incidentes”, sostiene.

“Durante el día fueron acrecentándose estas manifestaciones y estos hechos de violencia que obligaron, cerca de las siete de la tarde, a cerrar todas las estaciones del Metro con un éxodo masivo de personas caminando que no tenían cómo llegar a sus hogares”, agrega.

Rubilar señala que tuvo que pedirle ayuda a los alcaldes de la región para que dispusieran de buses que ayudaran a trasladar a las personas, “pero la verdad es que no pudimos dar abasto, lo cual generó un impacto muy grande en ese día. Eran masas gigantescas de personas caminando por las calles”.

Durante todo ese día ella permaneció en su oficina de la Intendencia, en Morandé con Moneda, a pocos pasos del palacio de gobierno.

“Estábamos monitoreando junto a la Unidad de Transporte y la Onemi lo que estaba pasando. Cerca de las seis de la tarde Bomberos se comunica conmigo y me dice que han tenido tal nivel de llamados, que hacía muchísimo tiempo no habían vivido una situación similar, y que por lo tanto se estaban poniendo en alerta con un acuartelamiento”, relata.

Asimismo, recuerda que a esa misma hora tomó la decisión de cancelar los eventos que estaban autorizados para el fin de semana, como la marcha por el proyecto de las 40 horas y el partido entre Colo Colo y la Universidad Católica, que se jugaría el domingo.

“A esas alturas tenía claro de que lo que se estaba viviendo no iba a ser algo que se iba a vivir sólo ese viernes, sino que probablemente iba a tener un impacto mayor”, cuenta Rubilar.

Sobre la previa de ese 18 de octubre, recuerda los episodios de evasiones masivas en el Metro y la destrucción de validadores. Pero dice que “la sensación que teníamos es que íbamos a tener una manifestación muy violenta, mayor a las que habíamos vivido en días anteriores, pero jamás, y hay que reconocerlo, pensamos que íbamos a vivir lo que finalmente fue el 18 de octubre con estaciones de metro quemadas de forma simultánea y desastre y desmanes en todos los lugares”.

El incendio de la torre de Enel: “Estábamos viviendo algo que no hemos vivido nunca”

Cuando nos toca ver esta imagen dantesca de la quema de la torre de Enel, ahí dijimos que estábamos viviendo algo que no hemos vivido nunca, una violencia inusitada que no nos había tocado, y es ahí donde realmente empezamos a tomarle el peso a lo que íbamos a terminar viviendo, que fue esta ola de violencia inusitada para la cual Carabineros de Chile, sin duda alguna, no estaba preparado”, sostiene.

Después de ver esas imágenes en la TV, relata que le empezaron a llegar informes de Bomberos, de la Onemi y de los alcaldes, dando cuenta de los niveles de destrucción en toda la región.

“Ahí yo cruzo a La Moneda con mi dossier de información cerca 11 de la noche”, dice.

18-O: “Algunos creyeron que la violencia es un camino legítimo para lograr justicia y equidad social”

A juicio de la ex intendenta, octubre de 2019 tuvo dos caras: “la primera cara es la cara de la violencia, la cara reflejada en el 18 de octubre donde no hay nada que celebrar, donde no hay nada que rescatar, donde efectivamente algunos creyeron que la violencia es un camino legítimo para lograr justicia y equidad social. Y eso hay que decirlo con todas sus letras: la violencia nunca, ni en el pasado ni en el futuro, va a ser un camino legítimo para lograr reivindicación y legítimas demandas sociales. Algunos creyeron eso, algunos romantizaron la violencia, algunos hasta el día de hoy creen que ese es un camino justo”.

La otra cara, a juicio de Karla Rubilar, es la que se vio el 25 de octubre, en la masiva marcha que hubo en la Alameda de Santiago y en otras regiones del país: “Más de dos millones de personas manifestándose y marchando a lo largo de Chile, que sin color político y de forma transversal, dijeron que hay cambios que hay que hacer en este país”.

“Esa segunda cara es la que la mayoría ciudadana cree que es el camino a seguir. Veíamos en una encuesta el fin de semana que la gran mayoría cree que la violencia no es el camino, la gran mayoría cree que Carabineros utilizó fuerza proporcional a la violencia que se vivió en el marco del 18 de octubre y esto es súper relevante, porque hace tres años probablemente esa mirada no estaba”, agrega.

Motivaciones: “Hubo personas que querían que el Presidente no terminara su mandato”

Al ser consultada si hubo intencionalidad en algunos sectores por impulsar este estallido, señala que “yo creo que hubo gente que ocupó lo que vivimos el 18 de octubre para tratar de desestabilizar la democracia. Nadie en este país debiera querer que un gobierno no termine su mandato. Nadie que se llame demócrata debería querer que un Presidente no termine, excepto el día 11 de marzo que entregue la banda a otro presidente o presidenta electo democráticamente. Acá hubo personas que querían que el Presidente no terminara su mandato, no tengo duda alguna”.

En ese sentido, la ex intendenta valora que se le haya dado un cauce institucional a la crisis. “Tuvimos la capacidad, partiendo por el Presidente Piñera, partiendo por la política, de poder llegar a un gran acuerdo que nos permitió ocupar la vía institucional y la democracia para resolver los problemas de la democracia, porque no son las Fuerzas Armadas las que tienen que resolver los problemas políticos, son las Fuerzas Armadas las que nos tienen que ayudar a mantener la democracia”, dice.

Rubilar: “Muchos de los que hoy gobiernan creían efectivamente que la violencia sí era un camino

“Hay que reconocer que hay algunos que creen que la violencia es el camino, hasta el día de hoy, y que la reivindican, la validan y la romantizan. Lo bueno es que tres años después esa aprobación a ese camino ha bajado sustancialmente y la ciudadanía rechaza esa posibilidad de que la violencia sea un camino de justicia social. Eso a mí me alegra y me llena el corazón, porque fue muy difícil en esos momentos enfrentar a quienes creían, y lo hemos visto en tweets y lo hemos visto en arqueología twittera, que muchos de los que hoy gobiernan creían efectivamente que la violencia sí era un camino”, señala Rubilar.

Respecto de las lecciones que dejó ese día y la crisis posterior y si el anterior gobierno podría haber hecho las cosas mejor, la ex intendenta sostiene que “siempre podríamos hacer las cosas mejor, no estábamos preparados para enfrentar esa ola de violencia inusitada que destruyó el trabajo de miles de personas. Sin duda alguna tuvimos carabineros lesionados y civiles lesionados que hablan de que las cosas debían haberse hecho mejor, pero nadie estaba preparado para enfrentar lo que vivimos en el 18 de octubre”.

Rubilar señala que aún hay cosas pendientes por resolver y dice que tanto el gobierno como la oposición tienen que trabajar para conseguirlas. “Todavía siguen pendientes los desafíos de llegar a un gran acuerdo que mejore la cohesión social, que permita disminuir las desigualdades y que saque adelante los anhelos de demandas sociales que este país requiere. El oficialismo, el que hoy gobierna, debe dar sus votos para sin complejos avanzar en una agenda de seguridad y contra la violencia que todavía está al debe. Y nosotros, desde la oposición, para hacer los cambios sociales que este país amerita. Son ambos roles los que tienen que llegar a hacer cambios relevantes y mostrar con convicción que hemos aprendido la lección”.

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