De padre carpintero y madre artesana. Claudia Unicahuin es la menor de seis hermanos. Cuando nació sus padres vivían en Quemchi, una comuna al sur de Chile ubicada en la costa nororiental de la Isla Grande de Chiloé. Más tarde la familia se trasladó a Castro, la capital provincial, para que los niños pudiesen estudiar. Tras graduarse de un liceo técnico, Unicahuin entró a trabajar a la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi) por primera vez en 2003, en la oficina que la institución tiene en Castro. Allí regresó en 2018, pero fue exonerada el pasado 14 de julio, pese a estar con licencia médica hasta el día 30 de este mes. 

“El Gobierno dijo que iba a ser feminista, indigenista y de las minorías y de partida están yéndose en contra de lo que ellos están diciendo. O sea, aquí echaron a una mujer indígena, que hoy día es clase media, pero que viene de la pobreza. Yo no soy de la ‘élite’, como ellos suelen retratar a las personas de derecha. Yo vengo del esfuerzo de mi papá y de mi mamá que se esforzaron por darnos estudios”, denuncia Unicahuin.

Claudia es mapuche huilliche. “Mi padre es mapuche y mi madre huilliche”, especifica. 

Recuerda que fue una de las primeras funcionarias que tuvo la oficina de enlace de Castro de Conadi, haciendo, primero, una práctica como secretaria. Desde entonces, entre idas y vueltas, acumula 18 años de experiencia en el sector público. En el ínterin cursó estudios técnicos en Administración Pública y, actualmente, está en segundo año de Trabajo Social.

La oficina de enlace de Castro

Claudia Unicahuin explica que la oficina en Castro la creó la Conadi en los tempranos 2000 por la lejanía con la Dirección Regional de Osorno.

“Es un enlace entre las comunidades, personas y asociaciones indígenas y la Dirección Regional de Osorno. Para las personas que viven en Quellón la Dirección Regional queda a más de 10 horas. Entonces, ir a hacer un trámite o dejar unos papeles allá, más el costo económico o de tiempo era bastante largo, por lo que esta oficina fue creada en el año 2000, en Chiloé, precisamente para acortar los tiempos de viaje”, afirma. 

Unicahuin regresó a la Conadi en julio de 2018 a esa oficina para cumplir labores de “apoyo técnico”. Explica que esta era una tarea que desempeñaba en favor de comunidades y asociaciones indígenas y que implicaba, por ejemplo, apoyar en los trámites administrativos que debe hacer cada comunidad de acuerdo con la Ley Indígena, como renovar su personalidad jurídica, tener vigentes sus estatutos, así como mantenerlos al día en cuanto a los concursos para subsidios que abría la Conadi, cómo postular y en qué líneas podrían trabajar; y, en general, mantenerlos informados en cuanto a las políticas públicas indígenas. 

Unicahuin dice que en esas labores no solo la ayudaba su origen y cosmovisión indígena, sino que también los cursos y diplomados realizados en áreas como el Convenio 169 de la OIT, políticas interculturales, derechos de las mujeres indígenas, conflictos interculturales y ahora está haciendo una especialización en consulta indígena. 

A partir del 1 de mayo de 2019, por decisión del entonces director nacional (s) de Conadi, Fernando Sáenz Taladriz, se determinó que Claudia cumpliera funciones como encargada de oficina de enlace de Castro, con dependencia de la Dirección Nacional. Y entonces pasó de estar a honorarios y tener un cargo a contrata. 

La resolución de despido de Unicahuin

Como responsable de la oficina, sus funciones, asegura, consistían en encargarse de que siempre hubiera alguien allí para recibir a quienes acudían por algún trámite y de la logística. 

En la oficina trabajaban cinco personas. De ellas, dice Unicahuin, dos se mantuvieron en teletrabajo durante dos años y medio.

“Yo estaba a cargo de velar que siempre hubiera personal en la oficina, porque muchas veces sucedió que el personal estaba todo con licencia, o con permiso y no había continuidad del servicio. Chiloé es una zona compleja, son 35 islas habitadas y en las 35 tenemos personas indígenas. Por eso si venía alguien de las islas a la oficina y la encontraba cerrada era complejo. Para ellos es un gasto de recursos que nadie les devuelve. También debía gestionar los temas administrativos: que hubiera hojas, gas, que se pagara la luz, el agua. Todo lo que permitiera el funcionamiento”, resume. 

Eso hasta el jueves 14 de julio, momento en que fue fechada la resolución exenta para el término anticipado de la designación a contrata de Unicahuin.

Cuando se tomó esta determinación, la mujer estaba con licencia médica. Le había sido otorgada el 13 de julio, con vigencia hasta el 30 de julio. 

Unicahuin sostiene que sus superiores estaban al tanto de esta situación, pues “la licencia estaba cargada en el sistema y ellos la aceptaron”. 

El argumento para terminar la relación laboral, según la resolución, es “que, en la estructura orgánica de Conadi no existe una Oficina de Enlace en Castro”. Por tanto, todos los funcionarios que desempeñan funciones en la comuna de Castro dependen de la Dirección Regional de Osorno. 

El documento señala que esto ha causado que Unicahuin “asuma como propias las funciones de jefatura que son exclusivas del Director Regional de Osorno”.

¿Las razones?

Sin embargo, la mujer mapuche se defiende e insiste en que sus funciones eran “netamente administrativas”, y que lo que le correspondía era “mantener organizada la oficina” para que no fuese “tierra de nadie”.

“La resolución nunca habla de mi desempeño, sino de estos temas que en el fondo no tienen, para mí, ningún fundamento”. 

Unicahuin cuenta que se enteró de su exoneración la noche del viernes, cuando revisó su correo institucional -“cosa que no debí hacer”- y se encontró con un mail de ese mismo día, recibido a las 17:15 horas en el que le notificaron la decisión. 

Para ella, se trata de un despido “arbitrario”. “Efectivamente ellos han despedido personas que han trabajado directamente en la Dirección Nacional como asesores. Es lógico que a lo mejor cambien a los que trabajan en el entorno del Director Nacional porque son personas de su plena confianza, pero mi oficina no maneja recursos, no tiene presupuesto propio. Yo no firmo resoluciones, ni cheques”, dice Unicahuin. 

“Acá es claramente un tema político porque yo soy militante y vicepresidenta de un partido (Renovación Nacional), algo que siempre he hecho público. Finalmente eso me costó mi trabajo porque la resolución en ningún momento habla de mi desempeño, no dice si era bueno o malo”, señala.

“Nosotros no teníamos ni vehículo fiscal. Yo me movía en bus, en lancha, así por cuatro años y logramos que la gente se postulara más a los concursos. Cuando yo empecé en la oficina Conadi entregaba 600 millones en recursos a las comunidades y ahora entrega arriba de los 5.000 millones de pesos porque la gente conocía que existían. Vivimos en una zona donde lamentablemente el acceso a Internet es limitado. El trabajo se hace tocando puertas porque acá no sirve Zoom”.

“Cómo alguien puede despedirte sin conocerte”

El mail donde se informaba la exoneración lo envió Nadia Fuentes, jefa de gabinete de Luis Penchuleo, director nacional de Conadi.  

Pese a que su puesto dependía de la Dirección Nacional, Unicahuin asegura que desde que asumieron las nuevas autoridades éstos la habían “ignorado”. 

En sus intervenciones públicas Unicahuin era identificada como encargada de la oficina de Conadi en Chiloé

El Presidente Gabriel Boric designó «a dedo» a Penchuleo el pasado 9 de mayo para dirigir la Conadi en reemplazo de Ignacio Malig, seleccionado mediante el sistema de Alta Dirección Pública. El nombramiento de Penchuleo, en cambio, responde a la facultad exclusiva que tiene el Jefe de Estado de designar a doce directores de servicio sin llamar a concurso de ADP.

“Desde el día que ellos llegaron, jamás me respondieron un correo electrónico. Yo pedía  autorización para ir a una actividad y no respondían, por ende no podía ir. Nunca, ni siquiera me acusaron recibo. Ellos llegaron y yo no existía, hasta ahora”, dice Unicahuin.

Asegura que Penchuleo desde que asumió fue dos veces a Chiloé “y no pasó ni siquiera a saludar a los funcionarios de la oficina. No hablo por mí, sino en general. Se habla mucho del protocolo indígena y éste dice que si tú vas a un territorio, vas a saludar a la gente del territorio. Si él tiene personas indígenas trabajando en la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena, cómo no pasa a saludar a las personas, a sus hermanos, de su misma sangre. Eso es un acto de cortesía, incluso de buena educación. Nosotros nos enteramos por las redes sociales que él venía. Y si viene en calidad de director lo mínimo es que pase a una oficina que es de su dependencia. Cómo alguien puede despedirte sin conocerte”, reclama. 

Unicahuin: “Fui discriminada por mi pensamiento político”

Tras conocer la decisión de su despido, Unicahuin escribió en su Twitter: “Fui despedida por ser una mapuche de derecha. Mi pensamiento me costó mi trabajo que realicé por casi 5 años… Penchuleo despidió a una hermana que, como él, le ha costado llegar donde está”. 

Tras ser consultada sobre esa publicación responde: “Yo fui discriminada por mi pensamiento político”. 

“Mis funciones, reitero, son necesarias, porque por algo se mantuvieron durante cuatro años, casi cinco. No puede ser que para algunas personas sea necesaria y para otras no”.

“Hoy sacan a una persona que vive en una isla, que no tiene presupuesto a su cargo (…). Todos mis temas políticos los he trabajado siempre fuera del horario de oficina. Y no he trabajado solamente en gobiernos de derecha. En el año 2000 el presidente era Lagos. O sea, yo entré con gobiernos de la Concertación. Es político. Acá no hay ninguna otra razón porque, reitero, ellos en su resolución en ninguna parte hablan de mi calidad de funcionaria, ni de mi trabajo. Como se dice en buen chileno: pura paja molida para decir ‘sabes qué, ya no eres necesaria’”.

“Vulnerada”

Unicahuin también cuestiona que ha sido vulnerada en sus derechos. Lamenta que le pagaron solo 14 días de sueldo, pese a que su licencia es hasta el 30 de este mes.

“Yo me siento sumamente vulnerada. Ellos pregonan mucho el Convenio 169 de los derechos internacionales de los pueblos indígenas, que habla de la seguridad social. Sin embargo, a mí no se me respetó el derecho a enfermarme, a poder estar tranquila durante esa enfermedad. Hoy día yo puedo tener cualquier tipo de descompensación porque no es fácil quedarse sin trabajo, menos en las condiciones y en la forma en las cuales fui notificada. Y no me van a pagar ni siquiera el mes. Voy a cobrar la mitad”. 

Plantea que el Convenio 169 también dice que los gobiernos deberán adoptar medidas para garantizar a los trabajadores pertenecientes a los pueblos indígenas una protección eficaz en materia de contratación y buenas condiciones de empleo. Hecho que, opina, en su caso ha sido vulnerado por el propio Estado. 

“Cuando hablan de la autodeterminación eso significa que yo puedo decidir militar en un partido político y por eso hoy día estoy siendo cuestionada, por eso hoy día perdí mi trabajo, aunque ellos no lo digan abiertamente”.

Además, Unicahuin aclara que la vicepresidencia de RN la logró por una elección dentro del partido, y posterior a su ingreso a la corporación. “O sea, yo ni siquiera obtengo el trabajo por ser de RN. Sin embargo, estoy siendo perseguida por eso”. 

Afirma que quienes hoy tienen cargos de poder “anulan a todo indígena que no piensa como ellos”. 

“Todavía no está aprobado ni el texto constitucional, donde supuestamente nosotros vamos a tener una gama de derechos. Pero hoy día los derechos consagrados internacionalmente no se están respetando por pensar distinto”.

La opinión de Unicahuin sobre el borrador constitucional 

Sobre ese último punto, opina que el borrador constitucional que será plebiscitado el 4 de septiembre hace una “separación” entre los chilenos y los pueblos originarios y teme las consecuencias que eso pueda traer por ejemplo cuando se habla de una justicia diferente para los pueblos originarios.

“Se habla de justicia territorial, con integrantes que van a ser elegidos incluso algunos por el Presidente de la República, quien va a elegir a personas afines a él, como ocurrió con el director de Conadi. Entonces, quienes no pensamos como ellos, y no avalamos la violencia, ¿vamos a quedar rezagados, relegados, no vamos a tener trabajo, no vamos a poder vivir dignamente?”.

“En un caso de un despido ilegal, improcedente, con este pluralismo jurídico que ellos quieren implementar, cómo se haría. Ellos quieren que esto por ejemplo lo determinen las autoridades tradicionales y si yo, por ejemplo, no le caigo bien a una autoridad tradicional, ¿además me quedaría sin trabajo? Yo en este momento no le caí bien al director nacional de Conadi, que es indígena, que es mapuche, y me quedo sin trabajo. Yo me imagino que con el pluralismo jurídico va a pasar exactamente lo mismo. ¿No vamos a tener forma las personas indígenas de defendernos si es que no estamos de buenas con las personas que ejercen este poder jurídico?”, se pregunta. 

“Indigenismo de papel”

“Es un indigenismo de papel, muy pocas de las cosas que salen ahí se van a poder concretar”, dice en alusión al foco que se pone en la tierra. Teme que en cambio haya racismo, el cual ya ve en las redes sociales. “Es lamentable lo que han provocado, que se nos ataque por el simple hecho de ser indígenas (…). Los derechos indígenas van mucho más allá de la tierra, que es importante, sí, pero pasa por el reconocimiento constitucional. Hablan del buen vivir y eso significa aprender a vivir con todos en paz, en armonía y respeto. No que vaya a tirar piedras en la casa del otro porque piensa distinto, o tratar de silenciarlo”. 

Por eso, explica, quiso contar su historia. “Porque encuentro injusto, denigrante y, por sobre todo, me siento dolida. No es que yo haya votado por Gabriel Boric, sino por la gente que creyó en él cuando dijo que iba a estar con las mujeres, con los pueblos indígenas, con el pueblo y las personas que vivimos a diario y tenemos que pagar arriendo, la luz; y a mí me dejan a mitad de mes. Si esto lo hiciera una empresa privada le harían pagar las penas del infierno, pero lo hace el Estado, que debería garantizar aún más los derechos sociales y laborales de sus funcionarios. En ningún trabajo te sacan en la mitad del mes”.

Concluye: “Yo todavía tengo días de vacaciones, me pudieron decir que me las tomara y que después de eso me tenía que ir. Conversar. Esto fue de sopetón y yo creo que ningún trabajador de este país se merece, sea público o privado, este tipo de trato. Más aún de un gobierno que dijo que iba a estar con los trabajadores, con las mujeres y los pueblos indígenas”.

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1 comentario

  1. Escandaloso lo que hizo el director de Conadi. Claudia debería querellarse contra el Estado en los tribunales laborales. De seguro gana el juicio por despido con fuero, el que lo otorga la licencia médica.
    No puede quedar impune este acto político de parte de Penchuleo. Que le paguen mitad de sueldo es absolutamente ilegal y Claudia debe demandarlos. No hacerlo es otorgarles impunidad.

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