El Banco Central (BC) ha estado en el ojo del huracán estas últimas semanas. Y es que luego del nombramiento de Mario Marcel como futuro ministro de Hacienda, el presidente en ejercicio Sebastián Piñera debe decidir quién asumirá la Presidencia del ente, así como un nuevo miembro para el consejo, que deberá ser ratificado por el Senado.

En entrevista con el programa radial Mirada Líbero en Agricultura, Manuel Marfán, exministro de Hacienda y exconsejero del Banco Central, habló sobre las implicancias que tendrá la nueva designación en la institución y valoró los nombres de los economistas Rosanna Costa y Pablo García, dos alternativas que se bajaran en el Gobierno para reemplazar a Mario Marcel como presidente del Banco Central.

«A Mario Marcel durante la pandemia le tocó hacer una serie de innovaciones en materia de política financiera del BC para poder aliviar los efectos económicos y financieros de la crisis que se generaron con el Covid-19. Eso requería de ingenio para poder diseñar nuevas soluciones. Es ahí donde creo que podría marcarse una diferencia entre los diversos candidatos», sentencia Marfán.

De todas maneras, el Ministro de Hacienda, Rodrigo Cerda, aseveró que una vez que se conozca el futuro de la Pensión Garantizada Universal (PGU) en el Congreso -que ya fue aprobada- se anunciarán los nombramientos pendientes en el Central; luego de que el consejero y presidente de la entidad, Mario Marcel, renuncie para asumir como jefe del Ministerio de Hacienda en el próximo gobierno de Gabriel Boric.

-El presidente Piñera junto al presidente electo Gabriel Boric han admitido que han conversado sobre este nombramiento, lo que lleva mucho a especular de negociaciones que podrían ser dañinas para la institucionalidad del BC. ¿Qué piensa usted al respecto?

No creo que sea la intención ni de Sebastián Piñera ni de Gabriel Boric dañar la institucionalidad del Banco Central. Ambos son convencidos de que un BC fuerte es bueno para el país. Hay muchas cuerdas para un mismo trompo, en pocos días más vence también el periodo como consejero de Joaquín Vial, actual vicepresidente del BC y, por lo tanto, si se sigue con lo que ha sido habitual hasta ahora donde Mario Marcel representaba un espacio de la sensibilidad PS y PPD, hay que nombrar un consejero de esa sensibilidad.

También hay que nombrar a un consejero, puede que la fórmula sea que uno de los nuevos consejeros que se tendrán que designar en los próximos días, también pueda ser carta para presidir el BC, además de los tres consejeros que ya están en sus cargos que son Pablo García, Alberto Naudon y mi gran amiga Rosanna Costa. De todas maneras, en general, sacar al presidente del instituto emisor para nombrarlo como futuro ministro de Hacienda, es una buena jugada, porque es más fácil vestir después al Banco Central con un nuevo presidente, que designar un ministro de Hacienda para el futuro gobierno que dé las garantías que da Mario Marcel, de que va a ver un respeto por los equilibrios fiscales.

Ha habido Presidentes de la República que han designado a presidentes del Banco Central que no necesariamente son de su línea política».

-Usted hace alusión a Rosanna Costa y también a Pablo García. ¿Qué fortalezas tiene cada uno?

-Los dos son muy buenos economistas. Pablo García es un gran economista, no ha tenido mucha figuración política, pero es una persona que claramente puede tener ese cargo u otros que sean de relevancia para el país. Fue un alumno brillante en la Universidad Católica, sacó un doctorado en el MIT y es una persona muy inteligente. Yo lo conozco porque fui su director de tesis en Chile cuando se recibió de la Católica, y es una persona que tiene todas las habilidades para poder presidirlo. Por otro lado, a Rosanna Costa también la conozco hace muchos años, a pesar de tener diferencias en la visión política del país, yo le tengo un enorme respeto y cariño incluso antes de que ella fuera funcionaria pública, de cuando era investigadora de Libertad y Desarrollo. Obviamente que también es una mujer talentosa.

-Además, pudiera convertirse en la primera mujer que presida el Banco Central.

-También podría ser, por su puesto. Ahora, ese es un cargo que requiere no solamente excelencia profesional y talento, sino que también un enorme ingenio. A Mario Marcel durante la pandemia le tocó hacer una serie de innovaciones en materia de política financiera del BC para poder aliviar los efectos económicos y financieros de la crisis que se generó con el Covid-19, y eso también requería de ingenio para poder diseñar nuevas soluciones y es ahí donde yo creo que podría marcarse una diferencia entre los diversos candidatos. Por último, no puedo dejar de mencionar que un consejero obvio para reemplazar en el cargo de consejero a Marcel es Rodrigo Valdés, que tiene también características muy especiales que lo habilitarían para eventualmente ser designado presidente del Banco Central. Pero como le digo hay varias opciones posibles y, en general, son todas buenas, por eso el problema que tiene el presidente saliente y el presidente entrante es un problema bueno, porque tienen soluciones y tienen que ponerse de acuerdo en alguna idea buena para el país en su conjunto.

Es más fácil vestir al Banco Central con un nuevo presidente, que designar un ministro de Hacienda para el futuro gobierno que dé las garantías que da Mario Marcel».

-A pesar de que esta es una iniciativa del Presidente en ejercicio, ¿aún así tiene que haber un acuerdo entre éste y el presidente electo?

-Así es, y eso no sería primera vez que ocurre por lo demás, porque normalmente los consejeros se designan por fechas de los calendarios de inicios de las instituciones, una casualidad que sea justo a fines de año porque las elecciones presidenciales también ocurren a fines de año, por lo tanto no es primera vez que pasa un hecho como éste. Ha habido Presidentes de la República que han designado a presidentes del Banco Central que no necesariamente son de su línea política. Recuerdo un caso notable: el presidente Ricardo Lagos designó a Vittorio Corbo para presidir el instituto emisor.

Por eso, yo diría que el BC teniendo autonomía del gobierno de turno, internamente no hay alineamientos políticos, y la razón es muy obvia: la tarea del BC es mantener el control de la economía en el corto plazo y, por lo tanto, si yo tengo un pensamiento más bien de centroizquierda, a mí lo que me conviene es que la economía en el corto plazo esté bajo control de manera que se puedan viabilizar los proyectos a largo plazo. Y lo mismo si tengo un consejero de centroderecha, razona exactamente igual, y al final coinciden ambas ideas, en que es bueno mantener el control de la economía en el corto plazo. No hay política monetaria de izquierda y política monetaria de derecha, sino que hay una política monetaria que es la que es la mejor para poder mantener al corto plazo el control. El principal problema que tiene la economía más bien viene por otros flancos, que son los ansiosos que hay en todas partes que quieren ir más rapidito y eso normalmente genera desarticulaciones en los equilibrios en el corto plazo.

El dilema de la autonomía del Banco Central

-¿Le preocupa a usted que cambie la autonomía del Banco Central como la conocemos hoy?

-Creo que es poco probable porque hay una cierta percepción muy generalizada de que el Banco Central ha estado muy bien, es una de las instituciones de mayor credibilidad y más destacada de acuerdo con las encuestas. Si no está mal, no hay porqué cambiarla. Sin embargo, el principal riesgo que yo veo es que por el prestigio que tiene el BC hay algunos -que en general no son economistas- que han propuesto entregar más tareas y mas responsabilidades al Central, y eso es una muy mala idea. El Banco maneja pocos instrumentos de política económica, por lo tanto no puede manejar muchos objetivos con pocos instrumentos. En segundo lugar, si le dan objetivos que tienen que ver con temas de largo plazo en la economía, tendría que dejar de ser autónomo, porque los temas de largo plazo los decide el mundo de la política.

A Rosanna Costa la conozco hace muchos años, a pesar de tener diferencias en la visión política del país, yo le tengo un enorme respeto y cariño, incluso antes de que ella fuera funcionaria pública».

-Un grupo de convencionales socialistas, del Frente Amplio y de Independientes No Neutrales propusieron aumentar el número de consejeros, reducir el periodo de duración del cargo y que la selección se haga a través de un concurso público que considere la participación civil, entre otras cosas. ¿Qué le parecen esos cambios?

-El número de consejeros y el periodo que duran es parte de la minucia, es realizable. Yo estuve 10 años y se me hicieron muy largos, a mi me hubiese gustado haber estado menos tiempo. Así que no tengo problema con eso, pero si va a haber una designación que siga un proceso participativo, esa nominación se va a politizar sin duda, no sé en qué país del mundo se hace. Eso para las instituciones autónomas no tiene sentido, es como designar a los jefes de las Fuerzas Armadas, o al Contralor General de la República de esa manera. Me parece que es casi un provincianismo, no es lo que corresponde para las instituciones autónomas.

Los desafíos del futuro para el ministro de Hacienda

-¿Cuáles son los principales desafíos que ve para Mario Marcel?

-Le toca una cosa bien difícil, cuesta arriba. Por el lado político hay una sociedad muy ansiosa de que se hagan cosas y por otro lado los espacios fiscales para hacer eso casi no existen. La proyección que hizo el actual director de presupuesto, cuando se aprobó la Ley de Presupuesto, dice que el crecimiento del gasto público entre este año 2022 y el año 2026 es 0%, ese es el espacio fiscal que hay, y además será algo menor con la Pensión Garantizada Universal con un financiamiento que es absolutamente insuficiente y muy corto en el tiempo. Entonces, yo creo que armonizar una política fiscal que está bajo control en una economía que tiene poco espacio fiscal es muy complejo. Hay una economía que está sobrecalentada y con la inflación algo disparada.

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