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Publicado el 29 de julio, 2019

Los riesgos de la migración irregular: trata de personas, tráfico de niños, mendicidad

Autor:

Emily Avendaño

Las familias que salen de Venezuela encuentran en su viaje una serie de situaciones de peligro asociadas a su edad, género o estado de salud. Un reciente informe de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), basado en más de 7.000 encuestas aplicadas en 2019, detalla que más de la mitad de los consultados tuvo que tomar decisiones drásticas como la mendicidad, enviar a sus hijos a trabajar o, incluso, recurrir al sexo de supervivencia. Estos son algunos de los factores que Cancillería considera al momento de regular el ingreso de migrantes al país.

Autor:

Emily Avendaño

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Eran las dos o las tres de la madrugada del 23 de junio. El Gobierno de Chile, un día antes, informó que los venezolanos con intenciones de ingresar al territorio ahora requerían de una visa consular de turismo. Diego Flores, de 18 años de edad y su hermana de 22 años, estaban en Arica esperando un transporte que los regresara a Tacna, ante la imposibilidad de pasar el punto de control en el Complejo Fronterizo de Chacalluta. 

Allí vieron cómo llegó un taxi y un grupo de personas se bajó rápidamente del auto. “Era extraño porque ya nadie podía pasar y ningún carro estaba viajando. Corrieron y se montaron en la parte de atrás de un camión. Allí nos explicaron que los iban a pasar a Chile. Que cobran 50 dólares por hacerlo, y los convencen explicándoles que la única sanción por hacerlo es una multa, y que no había ningún problema. Así lo vendían. Cobraban entre 50 y 60 dólares por pasarlos escondidos en la parte de atrás de un camión”, relata Flores. 

Esta no fue la única vez que Flores y su hermana escucharon de estos «coyotes». Una de las personas que viajaba con ellos en el autobús que los llevó hasta Arica, de origen ecuatoriano, a quien también le negaron la entrada a Chile, les dijo que en el Terminal de Tacna se podían hacer los contactos para entrar al país a través de pasos no habilitados, también por 50 dólares. 

La Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) divulgó el 19 de julio una encuesta realizada a 7.846 venezolanos emigrados según la cual la integridad de esas personas se encuentra en riesgo continuo durante su travesía a otros países. La investigación evidencia que 50,2 % de las familias entrevistadas enfrentó o continúa enfrentando riesgos durante su viaje, debido a su edad, género, estado de salud, o porque tuvieron que tomar decisiones drásticas como la mendicidad, enviar a sus hijos a trabajar o, incluso, recurrir al sexo de supervivencia.

El cuestionario se aplicó a migrantes venezolanas en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, República Dominicana, Ecuador, Perú y Uruguay. Con respecto a Chile, el texto advierte que los venezolanos recurren a los cruces fronterizos irregulares, a través de zonas inseguras y minadas. “A pesar de que Chile considera haber limpiado el 92% de las minas instaladas en sus fronteras, las operaciones de desminado continúan particularmente en la frontera norte (Arica), donde la mayoría de las y los venezolanos intentan ingresar a Chile”.

Explican que “denegar la entrada en los puntos fronterizos regulares a menudo desencadena un aumento de las entradas irregulares y la formación de redes informales de tráfico con los riesgos de protección que estas conllevan”.

La Policía de Investigaciones (PDI) reportó que las denuncias de ingresos ilegales al país en 2019 este año alcanzaron una cifra récord. En el primer semestre del año hubo 4.255 casos de entrada irregular, siendo los venezolanos los que lideran la cifra de registros con 1.536 casos. 

Durante el tiempo que permanecieron en Tacna, la pareja de hermanos pasó las noches en el Terminal, allí se les acercó un hombre peruano, mismo al que habían visto antes ofreciendo “consejos” a los migrantes sobre cómo entrar a Chile, las rutas disponibles y advirtiendo a quienes no dejarían entrar por viajar solo con la cédula de identidad. Esa misma persona se les acercó cuando estaban de regreso en Tacna. No solo a ellos sino a varios de los que aguardaban con un ofrecimiento. “Les saco la visa en una hora si me pagan 150 dólares”. Los jóvenes se negaron. Dicen que no vieron a nadie que haya aceptado el ofrecimiento porque la mayoría sentía desconfianza. “A nosotros nos pareció que era una estafa. Esta persona no era de migración, ni del consulado”. Sin embargo, Flores explica que durante su viaje sí debió pagar para agilizar los procesos: 25 dólares en Cúcuta para que le sellaran el pasaporte en Colombia. Al igual que en Rumichaca, el principal paso fronterizo entre Ecuador y Colombia. 

En enero se constituyó una comisión para la diáspora venezolana en Chile. Son un enlace entre las autoridades del Ministerio del Interior y Cancillería y la comunidad del país petrolero. Lisbeth Nava integra la llamada “Comisión Presidencial”, explica que el grupo ha recibido “información extraoficial” sobre la existencia de venezolanos ingresando por pasos irregulares, a quienes pasan en grupos y en horarios predeterminados, por lo cual han solicitado más reforzamiento de las fronteras para salvaguardar a los migrantes. “En su desespero por entrar al país la gente en víctima de esas mafias, tratando de llegar a un lugar con mejores condiciones o donde tiene familiares”. 

Aumenta la vulnerabilidad de los migrantes

Los venezolanos desplazados fuera de su país son uno de los grupos de poblaciones desplazadas más grandes del mundo. La Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), informaron a principios de junio que el número de venezolanos que abandonaron su nación es de cuatro millones; y la cifra va en aumento. Hoy 400 mil venezolanos viven en Chile, siendo la comunidad de extranjeros más numerosa del país. 

Hubo 536 venezolanos frente al complejo fronterizo de Chacalluta una vez que comenzó el requerimiento del visado consular de turista. Entre el 22 de junio y el 14 de julio ingresaron a Chile, por esa vía, 1.657 venezolanos, de ellos 802 son niños, niñas, adolescentes o mujeres, muchas de ellas embarazadas. De los 1.657 admitidos, hay 487 que son menores de 10 años que no tenían cédula de identidad, ni pasaporte y el gobierno de Chile los dejó ingresar mostrando solamente su partida de nacimiento a través de un salvoconducto. Sin embargo, en este punto el gobierno de Chile también ha tenido que ser muy cuidadoso. Por los riesgos que supone para el mismo niño no contar con carnet de identidad. 

Los niños menores de 10 años en Venezuela no tienen cédula de identidad, y muchos de ellos tampoco cuentan con un pasaporte. 

Dorennys Angulo, fundadora y directora de la ONG venezolana Éxodo, afirma que los niños están en una condición de mayor vulnerabilidad. “Si es difícil sacar el pasaporte para las personas adultas aún más lo es para los niños porque necesitan el librito nuevo por primera vez. Este documento es caro de imprimir porque es hecho en un papel especial, que no se hace en Venezuela. Nosotros invertimos en poder hacer un pasaporte seguro, pero el problema es que ese pasaporte, con esos niveles de seguridad al cual nos sometimos no lo hacemos nosotros mismos. Como hay un problema de divisas en Venezuela, no se tienen los recursos para cubrir la demanda de personas que quieren obtener el documento y por eso hay problemas estructurales para acceder a un nuevo pasaporte”.

Agrega que antes de los nueve años a los niños no se les saca la cédula, por lo que el único documento que los identifica es la partida de nacimiento, que no tiene ninguna fotografía o elemento que pueda individualizar a ese niño más allá de lo que diga el representante. 

Desde Cancillería explican que el tema de los salvoconductos es complicado en la medida en que no haya elementos que demuestren que ese niño es verdaderamente quien los adultos dicen, y que termine luego en una red de trata de personas o mendigando en las calles. 

Justamente el 24 de julio las autoridades de Colombia informaron que rescataron a 28 menores de edad venezolanos utilizados por redes de delincuentes para mendigar en las calles de Bucaramanga, capital departamental de Santander (este). 

Para evitar este tipo de situaciones, explican desde Relaciones Exteriores, el Gobierno de Chile realizó una especie de catastro para corroborar que los niños efectivamente tengan un familiar dentro del país, mostrando una foto por ejemplo, y quien además pueda dar fe de que la persona con quien viajan es efectivamente su madre o su padre. 

Explica ACNUR que las autorizaciones de viaje certificadas notarialmente solo se emiten en Venezuela si ambos padres están presentes. Si uno de los padres está en el extranjero, tendrá que dirigirse a una representación consular venezolana y enviar el documento por correo a Venezuela. Tales procedimientos son largos y requieren un abogado. Además, los niños que viajan solos o con otra persona que no sea su padre, madre o tutor legal requieren una autorización certificada notarialmente de ambos padres. 56% de las personas encuestadas dijeron que habían sido separadas de uno o más familiares con quienes vivían en Venezuela.

“El gobierno ha hecho un esfuerzo en la frontera para que ingresen los niños con su representantes. En la mayoría de los casos son mujeres que vienen solas con los niños porque ya los padres están acá. La gente anda sin cédula y sin pasaporte. Es delicado porque las familias se quieren reencontrar y hacen el esfuerzo de traerlos. Esos niños también tienen derecho a reencontrarse con sus padres y es difícil que en Venezuela logren sus documentos de identidad para que puedan entrar como corresponde”, indica Nava. En ese sentido presentaron al Ministerio del Interior un proyecto de visas de reunificación familiar, misma línea en la que el subsecretario Rodrigo Ubilla ya informó que estaban trabajando.

Para Angulo, los países de destino también hay obligaciones con respecto a la identificación de los migrantes. “Esos países lo llamarán de manera distinta RUT, NIC, NIE. Si en el país de origen no lo emitieron, en el de destino se puede emitir. Ese es un gobierno que está identificando a estas personas porque se encuentran en su país y quieren establecer una permanencia en ese lugar. Se les registra siguiendo los procedimientos internos para garantizar sus derechos”.

Sexo por supervivencia

Cerca de 5.000 personas dejan Venezuela cada día. Cifras presentadas por la ONG Éxodo señalan que 46% de las venezolanas que migran son madres de uno o más hijos, lo que las hace más vulnerables a ser víctimas de trata de personas y de aceptar largas jornadas de trabajo en el país de destino.

ACNUR reporta que 14% de las personas entrevistadas dijo que había mendigado para cubrir los gastos de su viaje (1.094 personas) y 2% mencionó que tuvo que recurrir al sexo por supervivencia (146). Documentaron, además, 68 incidentes de acoso sexual, 24 de agresión sexual, 18 de violación y 9 de explotación sexual. Ninguno de estos casos de agresión sexual ocurrió en Chile y la Comisión para la Diáspora tampoco ha recibido reportes de hechos como estos. 

En Perú, sin embargo, sí se han reportado este tipo de casos. José Iván Dávalos, Jefe de Misión de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) de las Naciones Unidas en Perú, indicó en marzo que “desde 2017 hasta 2018, las autoridades peruanas registraron más de 1.700 víctimas de trata de personas, de las cuales el 10% provenía de Venezuela”.

En esa ocasión agregó: “Muchas personas que llegan al país lo hacen sin documentos; no son capaces de identificarse como ciudadanos y, para colmo de males, llegan muchachos y muchachas sin acompañantes, los que pueden ser fácilmente reclutados (por los traficantes)”. Se les convence con propuestas falsas de viajes gratuitos y trabajo bien remunerado como meseras, bailarinas o cocineras en zonas mineras. También pueden verse forzadas a prostituirse para pagar deudas. 

En 2019 hay denuncias de que fueron los miembros de una red de trata de mujeres quienes secuestraron las dos embarcaciones que salieron del estado Sucre (al oriente de Venezuela) el 23 de abril, y el 16 de mayo, y que naufragaron cuando iban rumbo a Trinidad y Tobago, dejando alrededor de 60 desaparecidas. 

Desde Éxodo mencionan cuáles son los factores que aumentan el riesgo de que una mujer sea víctima: viajan solas, no cuentan con la documentación necesaria, tienen hijos dependientes, pertenecen a un pueblo indígena, tienen pocas redes de apoyo, han vivido situaciones de violencia sexual o antes ya eran explotadas sexualmente. “Hay una cultura proclive a la mercantilización del cuerpo de las mujeres como producto de consumo sexual por parte de los hombres. Si se junta en un cóctel personas con necesidades básicas insatisfechas, que en su país no alcanzan a cubrir y se ven forzadas a irse, a un lugar de destino, donde no conocen sus costumbres o leyes. Cualquier cosa que les digan entenderán que es lo ‘normal’ que sucede, o la forma en que operan”, afirma Angulo. 

La directora de la ONG señala que quienes migran no solo tienen que satisfacer sus propias necesidades, sino enviar dinero a la familia que queda en el país para que también puedan subsistir. “Hay personas que no van a evaluar suficientemente los riesgos porque prácticamente cualquier cosa que les ofrecen es suficiente incentivo”, agrega. 

De acuerdo con cifras extraoficiales que maneja la ONG, hasta 2018, unas 200 mujeres venezolanas han sido rescatadas por situaciones de trata.

En solo siete meses desde noviembre de 2018, el número de refugiados y migrantes venezolanos aumentó en un millón, indica ACNUR. En 2018, el mayor número de nuevas solicitudes de asilo correspondió a venezolanos, con 341.800. En 2019, en Chile se han efectuado 3.388 solicitudes de refugio. 99% del total corresponden a ciudadano venezolanos. 

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