“No espero una Convención partisana y al servicio de nuestro gobierno, no es lo que corresponde”, fue una de las frases que dejó la visita de Gabriel Boric a la Convención Constitucional tras salir electo Presidente. El vínculo del frenteamplista y el proceso constituyente ha sido a fuego desde un inicio. Por eso, no es de extrañar que algunos nombres al interior del órgano surjan como posibles ministros. Ya sea en esta primer etapa o cuando la propuesta de una nueva Constitución esté listo el 4 de julio de 2022.
Porque si no hay novedades en el camino, la Convención Constitucional termina sus funciones en esa fecha y a partir de ese momento, una serie de convencionales del Frente Amplio y del pacto Apruebo Dignidad, quedan libres y, eventualmente, podrían sumarse al gobierno de Gabriel Boric. Todos con altas votaciones en sus distritos, impulsores del proceso constituyente y cercanos al Presidente electo. Hay nombres que llevan la delantera: Beatriz Sánchez, Jaime Bassa, Fernando Atria, Daniel Stingo y Amaya Álvez.
«En la Convención hay muchas personas que serían valiosas en la administración»
Alejandro San Francisco, director de Formación Instituto Res Pública, subraya que dependerá del perfil que se quiera dar a la administración: “Fernando Atria es muy preparado y probablemente el más sólido en materias constitucionales junto a Jaime Bassa y Amaya Álvez. No se puede descartar a otras figuras de un perfil distinto, como Beatriz Sánchez, que tiene buena aprobación ciudadana y fue candidata presidencial”.
Y añade: “La clave que ha señalado Gabriel Boric para la formación de su gabinete no estaría en el cuoteo político o en la mera pertenencia partidista, sino que el Presidente electo señaló que gobernaría con los mejores. En la Convención hay muchas personas que serían valiosas en la administración, probablemente al culminar la tarea para la cual fueron elegidas”.
En una línea similar, se encuentra Rodrigo Arellano, vicedecano de la Facultad de Gobierno Universidad del Desarrollo quien puntualiza: “Más allá de los nombres lo relevante es un perfil específico. Si hay convencionales disponibles, se debe privilegiar aquellos que hayan dado muestra de diálogos y moderación dentro de su rol como convencionales. Mi impresión es que mientras no está zanjada la discusión constitucional, más allá de los elementos políticos, veo poco probable que abandone el proceso para irse al gobierno”.
Una vez que finalice la Convención es probable que se arme algún tipo de comisión o equipo, y ahí es probable que los convencionales terminen jugando un rol para la implementación de la nueva Constitución», señala Claudio Alvarado de IES.
A juicio de Mauricio Morales, analista político y académico de la Universidad de Talca, Beatriz Sánchez sería “un gran fichaje”. En esta línea, se aventura y señala: “Ella perfectamente podría ocupar la vocería. Su formación como periodista la favorece y en la elección de 2017 quedó demostrado que tiene una importante conexión ciudadana”. Su imagen podría crecer aún más si logra los apoyos necesarios para ser la sucesora de Elisa Loncón en la dirección de la mesa de la Convención.
Otro nombre que menciona el académico dada su alta popularidad y votación en el distrito más grande de Chile es el de Daniel Stingo. Aunque advierte: “Tiene el problema que en ocasiones se le ‘suelta la cadena’, pero sería un aporte como ministro del Trabajo, por ejemplo”.
No obstante, Morales hace una distinción con respecto a Atria y Bassa: “También serían buenos nombres, pero en calidad de asesores más que de ministros. Tienen buenos vínculos dentro de Apruebo Dignidad y podrían ayudar a destrabar conflictos importantes. En términos de imagen pública no sumarían mucho, pero sí desde una perspectiva de negociación política”, apunta.
El analista político y académico de la UTEM, Máximo Quitral, quien coincide con los nombres de Sánchez, Atria y Bassa, para sumarse al gabinete, recalca la importancia de que “no tengan alguna polémica interna, o algo que pudiera obstaculizar su ingreso al gobierno”.
Atria y Bassa también serían buenos nombres, pero en calidad de asesores más que de ministros», comenta el analista Mauricio Morales.
En tanto, Claudio Alvarado, director ejecutivo Instituto de Estudios de la Sociedad (IES), plantea un rol distinto de los convencionales una vez que finalicen su tarea: “En caso de que se apruebe el nuevo texto de Constitución, se puede armar algún tipo de comisión o equipo, y ahí es probable que los convencionales terminen jugando un rol para la implementación de la nueva Constitución”.
Ahora bien, y sin distinción alguna, los expertos coinciden que solo se deben integrar al gobierno una vez que concluya la Convención.
“Si se tomara a algún integrante de la Convención para sumarlo al gobierno antes de terminar el proceso se vería mal políticamente. Esa práctica fue criticada por el Frente Amplio a los gobiernos de la Concertación y de derecha. Sería una mala señal y mostraría una debilidad de nombres y cuadros políticos para sumar al gobierno, lo que provocaría una polémica innecesaria para la instalación del nuevo gobierno”, dice Máximo Quitral.
Sobre este punto, San Francisco indica que, en caso de alguna fuga, es la Convención la que pierde prestigio institucional que fue elegida para una determinada tarea. “Con la salida de alguna persona específica, puede perder fortaleza en la argumentación jurídica o política, en caso de que salgan antes de tiempo las personas más preparadas del Frente Amplio en materias jurídicas. Ese podría ser el mayor problema de aceptar un cargo”.
¿Es posible que un convencional se retire y no se pierda el cupo?
La abogada de la UC y actual investigadora del Centro de Justicia Constitucional UDD, Catalina Salem, cuenta qué ocurriría en el caso de que alguien dejara la Convención Constitucional para formar parte del gobierno. Asimismo, hace la diferencia con el caso Rojas Vade que no se pudo reemplazar, ya que los integrantes de la Lista del Pueblo son todos independientes. Es una lista que no está integrada por partidos políticos, por lo tanto, no pueden ser reemplazados.
“Si un convencional constituyente decide aceptar el cargo de ministro de Estado, se le aplica el mismo estatuto que a los parlamentarios. Si acepta el cargo de ministro incurre en una causal de cesación por incompatibilidad como convencional constituyente. La vacante que se produzca, en el caso del convencional constituyente, debe ser proveída por el ciudadano que señala el partido político al que pertenecía el convencional constituyente”, explica.
Y en el caso de independientes que hubieran postulado integrando una lista en conjunto con uno o más partidos políticos, puede ser reemplazado por la persona que designe el partido político.
“Los únicos que no pueden ser reemplazados son los candidatos independientes. Es decir, si se trata de un convencional constituyente que postuló como independiente no podría ser reemplazado y quedaría esa vacante”, concluye.
