26 DE JULIO DE 2021 /VIÑA DEL MAR Autoridades regionales visitaron el Colegio Inmaculada de Lourdes para ver las medidas sanitarias en el primer día del retorno presencial a clases del segundo semestre FOTO: MANUEL LEMA OLGUIN/AGENCIAUNO

Corría marzo de 2020 y las mochilas ya estaban ordenadas para partir con el año escolar cuando, tal como ya se había anticipado en otros países, la llegada de la pandemia obligó a cerrar las puertas de las aulas. En apenas un día la sala de clases se trasladó hasta el escritorio de la casa y los cuadernos fueron cambiados por el teclado de un computador. Ya a más de un año del receso y tras un trabado intento, la mayoría de los estudiantes ha podido retomar la presencialidad. Desde la Asociación de Educadores de Chile -aún en formación- se anticiparon al 2022 y propusieron una serie de desafíos para el escenario escolar post pandemia

María Teresa Romero es profesora y quien lidera la formación de la asociación gremial que ya reúne a adherentes de la mayoría de las regiones del país. Romero, también es cofundadora del movimiento “Escuelas Abiertas”, la asociación defensora del retorno presencial a clases tras las mayores flexibilidades sanitarias, y la expansión de la vacuna a los menores. Hace poco menos de un mes, el Ministerio de Educación (Mineduc) estableció la obligatoriedad de la asistencia presencial de los estudiantes a partir del miércoles 2 de marzo, el punto de partida del año escolar 2022.

Fue el pasado 11 de noviembre que la líder de la asociación llegó hasta el Ministerio de Educación para reunirse con el titular de la cartera, Raúl Figueroa. En conversación con El Líbero, Romero aseguró que la cita tuvo como objetivo “manifestar nuestra intención de colaborar en todo lo que sea necesario para aportar en la educación”. 

“Uno de nuestros principios fundacionales se basa en el diálogo, el que queremos tener con este equipo ministerial y con los próximos por venir, queremos aportar a una mejor calidad de la educación con el convencimiento de que la calidad de la educación debe estar vinculada a las condiciones laborales de todos los que trabajamos en Jardines Infantiles, Colegios y Liceos de diferentes dependencias”, señala.

Las propuestas

La Asociación de Educadores de Chile presentó cinco iniciativas para el proceso educativo del próximo año que, principalmente, se enfocan en la labor de los docentes en las aulas y la optimización del tiempo de clases.

La primera de ellas es en relación al fin de la doble evaluación docente, proceso al que obligatoriamente deben someterse los docentes que se desempeñan en establecimientos dependientes de los municipios o de los Servicios Locales de Educación a lo largo del país. “Los docentes deben estar disponibles para ser evaluados para poder mejorar por los niños, sin embargo, proponemos poner fin a la doble evaluación docente, lo que conlleva también un perfeccionamiento adecuado, pero que no sea una recarga de trabajo adicional. Creemos que la evaluación debe existir, pero de otra manera, poniendo al centro el quehacer docente cotidiano y el rol de los equipos directivos”, asevera María Teresa Romero. 

Como segundo punto, plantearon la importancia de disminuir la burocracia en el sistema escolar municipal y particular subvencionado. Dicha  disminución de exigencias burocráticas les otorgaría más espacio para dedicar a los aprendizajes.

Otro de los enfoques está en el aumento de las horas no lectivas, es decir, aquellas donde se realizan labores educativas complementarias a la función de aula. Este punto apunta principalmente a mejorar la dedicación de los docentes en las clases y la preparación de los espacios. Desde la asociación explican que “hoy en día, la actividad formativa y preparación de clases eficaces requiere de mucho tiempo, además del acompañamiento emocional y otras exigencias que tenemos los educadores. Para eso, la planificación de clases puede marcar la diferencia para lograr mejores aprendizajes en los alumnos y, al mismo tiempo, mejorar las  condiciones laborales de los educadores

La cuarta propuesta tiene como objetivo disminuir el número máximo de alumnos en una sala de clases y establecer cursos más pequeños, que bordeen los 35 estudiantes en el contexto de la obligatoriedad de los alumnos en las salas en 2022-. Escuelas Abiertas había sido una de las organizaciones impulsoras en aumentar el aforo en las salas para evitar el enroque de niños en los espacios y garantizar la educación presencial para todos los estudiantes de un mismo nivel. 

Sobre esta materia, estiman que mientras se implementa, los cursos numerosos debieran ser apoyados con un segundo profesor, especialmente en primero y segundo básico.

Finalmente, enfatizaron en que el próximo año van a volver a insistir en la obligatoriedad de Kinder y aprobar la modalidad de reingreso. “Ambos proyectos son muy relevantes para llegar a todos los niños, niñas y adolescentes que están fuera del sistema escolar hoy”, enfatiza Romero. Luego de que permaneciera por tres años de discusión parlamentaria, el proyecto de Ley del Kinder obligatorio fue rechazado en septiembre pasado. El texto pasó de ser un debate que tenía amplio respaldo —la reforma constitucional fue aprobada unánimemente en 2013—, a generar un áspero debate.

Sobre la recepción de las autoridades, la docente asegura: “Nos parece muy importante que el Ministerio de Educación y la sociedad pueda escuchar otras voces desde el mundo docente. Porque todos los que trabajamos en ella tenemos pensamientos diversos y pueden ser canalizados adecuadamente. Estamos por despolitizar la educación en Chile, las organizaciones existentes están tomadas por cúpulas partidistas. Eso no puede seguir ocurriendo en nuestro país porque los niños están primero”. 

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