El frío no fue impedimento para que los representantes de la organización Escuelas Abiertas llegaran hasta La Moneda. El pasado jueves 24 y acompañados de otras organizaciones, sostuvieron una reunión agendada por el Presidente de la República, Sebastián Piñera y el ministro de Educación, Raúl Figueroa. En la cita, le solicitaron a las autoridades la realización de un trabajo conjunto con todos los ministerios para poder agilizar el retorno a las clases presenciales, uno de los tantos llamados de la agrupación. Y es que el paso de la pandemia no solo ha afectado la salud de las personas, sino también el desarrollo tradicional de la actividad educativa. 

La implementación del trabajo desde la casa y las tareas por medio de una pantalla no son suficientes para muchos apoderados que piden a gritos el retorno a los colegios. Pero el problema no es solo aquellos que tienen las oportunidades de realizar un trabajo online completo, así lo expresan desde Escuelas Abiertas.

El movimiento reúne a distintos apoderados e instituciones del país y busca “que todos los niños y niñas tengan la oportunidad de asistir presencialmente a sus establecimientos educacionales, especialmente aquellos que viven en sectores vulnerables, cuyas familias han sido las más golpeadas por la pandemia y aquellos que tienen necesidades educativas especiales”.

Cinco mujeres fundadoras componen la directiva de Escuelas Abiertas: una abogada, dos profesoras, una historiadora y autora infantil; y una ingeniera. Se trata de la abogada Lucía Butazzoni, las docentes Consuelo Tapia y Teresita Romero, la historiadora Valentina Rebolledo y la ingeniera comercial Claudia Larroulet. Además, cuentan con el respaldo de instituciones como Fundación Niños Primero, Cuidemos nuestros hijos, Soy Más, Presente, Acción Educar, Educa Araucanía y Asociación de Jardines Infantiles.

“Las clases online son un privilegio que no hace más que aumentar la brecha social y educacional y que incluso en sí mismas no son suficientes. Contar con pantallas, conexión, un escritorio y silencio son condiciones a las que no todos pueden acceder”, responden en conjunto desde la agrupación a un cuestionario enviado por El Líbero. En este sentido, creen que los establecimientos cumplen con un rol fundamental, más allá del aprendizaje cognitivo, labor que solo se logra cuando están abiertos. 

Por medio de sus redes sociales, convocan a sus actividades y promueven sus principales propósitos. En este caso, un abrazo simbólico dentro del horario de la franja deportiva.

Parte de su conformación es también a través de mesas de trabajo que buscan atender diferentes temáticas: científicas, organizaciones, educadores, apoderados, comunicaciones y prensa. 

“Tenemos presencia en 6 regiones con dirigentes en 11 ciudades a lo largo de Chile: Santiago, Viña del Mar, Antofagasta, Rancagua, Concepción, Osorno, Temuco, Puerto Montt”, comentan.   

De a poco veían cómo pasaba el tiempo y aumentaban las dificultades para las familias. Hasta que en marzo de 2021 decidieron buscar soluciones y crear la agrupación. María Teresa Romero, profesora y co-fundadora de Escuelas Abiertas, plantea que tomaron la decisión “cuando visualizamos que muchos colegios de nuestro país, aun estando en fase 2, 3 y 4 no estaban haciendo clases presenciales y que a la vez estábamos comenzando un año incierto donde las cuarentenas no serían la excepción, dificultando el regreso a los establecimientos en forma presencial”.

“Luego de 15 meses desde declarada la primera cuarentena y no haber puesto a la educación y la infancia como prioridad nacional, las consecuencias de los niños sin clases presenciales son evidentes: deterioro en la salud mental, obesidad, miopía, violencia intrafamiliar, desnutrición, abusos, entre otros”, añade. 

Tal como lo fijó el Ministerio de Salud (Minsal), los establecimientos pueden abrir desde la fase “Transición” del Plan Paso a Paso. Sin embargo, esta medida no es obligatoria por lo que es decisión de cada colegio abrir o no sus puertas. En medio de las negociaciones con los gremios y el Gobierno, se evaluará si el retorno pudiese efectuarse desde el paso “Cuarentena”. 

Desde la organización aseguran que si bien el plan permite que los colegios abran a partir de fase 2, el 51,4% nunca abrió y dejó a 1.498.584 niños sin clases presenciales desde marzo de 2020. Agregan que existen múltiples razones y diferentes realidades que no han sido atendidas para lograr que todo establecimiento educacional pueda abrir. 

No han sido pocas las ocasiones en que el ministro Figueroa ha emplazado a los alcaldes y autoridades a gestionar la vuelta a las aulas, pero la iniciativa ha sido constantemente cuestionada por algunos líderes comunales que como sostenedores de los establecimientos públicos han puesto trabas a la apertura de las escuelas, aun cuando el Plan Paso a Paso lo permita. En la misma línea está, por ejemplo, el Colegio de Profesores que considera que el retorno debiese aplicarse desde la fase 4. 

En cuanto al rol que ha desempeñado Gobierno en este ámbito, María Teresa Romero asegura que si bien el Ministerio de Educación ha hecho esfuerzos por impulsar la vuelta a clases presenciales, “no se ha visto una actuación coordinada que permita comunicar con fuerza que podemos seguir conviviendo con este virus teniendo los colegios abiertos. Creemos que es el ministro de Salud, Enrique Paris junto con la subsecretaria Paula Daza quienes deben informar a los apoderados que el mejor lugar para que estén sus niños es la escuela”.

“Extrañamos un trabajo más en terreno realizado en conjunto, por ejemplo, con la Superintendencia para tener un catastro real de esas ‘condiciones que no están’ tantas veces esgrimidas por los que no apoyan la vuelta a clases”, añade.

Sobre los proyectos actuales de Escuelas Abiertas, aseguraron que están fortaleciendo sus mesas de trabajo y, al mismo tiempo, buscando mostrar lugares donde las escuelas han abierto de forma exitosa. Además, la creación de una campaña para informar a los padres de por qué es seguro el retorno y la unión de instituciones para apoyar a los establecimientos que no han podido abrir. “Seguiremos organizando actividades para mostrar y visibilizar a tantos niños que no han podido ir a su jardín o colegio, algunos incluso desde 2019”, expresaron.

Actualmente, la organización busca reunir firmas para su carta de peticiones, misión que han desplegado a lo largo del país, desde Putre a Puerto Williams, incluso en Isla de Pascua. Hasta la fecha, 12.000 personas han firmado la iniciativa. 

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