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Publicado el 12 de noviembre, 2018

Los cinco hitos que marcaron la tramitación de la emblemática iniciativa para Educación

Autor:

El Líbero

Desde una inspectora con temor a que estudiantes pudieran morir dentro del Instituto Nacional, pasando por un carabinero golpeado por encapuchados y madres que perdieron el miedo para evitar las tomas, hasta una antigua cuenta pendiente entre la ministra de Educación, Marcela Cubillos, y la senadora Yasna Provoste. Estas son las historias detrás del proyecto Aula Segura que hoy se vota en la Cámara de Diputados.

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El Líbero

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Luego de 54 días de tramitación, hoy a las cinco de la tarde comenzará la votación del proyecto Aula Segura en la Cámara de Diputados, iniciativa que el Ejecutivo anunció el 20 de septiembre tras semanas de violencia en al interior de los liceos emblemáticos de Santiago. En él, La Moneda busca otorgarle más facultades a los directores de los establecimientos en materia de expulsión y cancelación de matrícula en casos de violencia grave.

No obstante, la historia del emblemático proyecto del gobierno se remonta a principios de año, cuando una desesperada inspectora del Instituto Nacional confesó en una reunión de apoderados que tenía miedo de que un estudiante pudiera morir en el colegio en medio de los hechos de violencia que se vivían en esos días. Desde ese punto se han sucedido agresiones a directores de colegios y Carabineros, éxodos de estudiantes, organizaciones de apoderados que buscan que sus hijos tengan clases normales y una histórica rencilla entre la actual ministra de Educación, Marcela Cubillos, y la senadora y ex titular de la cartera Yasna Provoste.

La historia oculta de violencia del Instituto Nacional

«¿Saben cuál es la pesadilla? Que se nos muera acá en el colegio uno de sus hijos«, esta fue la primera señal de alerta. La dijo Marlene Ángel, inspectora general de la jornada de la tarde del Instituto Nacional, quien durante una reunión convocada por el rector del establecimiento, Fernando Soto, el 30 de mayo, mismo día en el que se produjo un enfrentamiento en el frontis del edificio ubicado en Arturo Prat 33 entre estudiantes del IN, y de al menos otros 7 colegios, con Fuerzas Especiales. Incidente durante el cual encapuchados lanzaron objetos contundentes y bombas Molotov. “Fue un verdadero asalto, en algún momento tuvimos 200 alumnos externos en el colegio, y también muchos adultos”, contaron funcionarios del recinto educativo a «El Líbero«.

Detrás de la preocupación de la frase de la inspectora general se ocultaba un historia de violencia desconocida hasta entonces y que «El Líbero» constató. Dos meses antes del enfrentamiento, el 29 de marzo y tras las movilizaciones por el día del Joven Combatiente dos alumnos dejaron en la secretaría del sector 1 de la jornada de la tarde, un bolso extraviado. Mochila que permaneció en ese lugar hasta el lunes 2 de abril, por el feriado de Semana Santa.

Alertados porque el bolso tenía un «excesivo y fuerte olor a combustible» las autoridades del Instituto Nacional se comunicaron con la Dirección de Educación Municipal de Santiago y Carabineros, quienes constataron que en la mochila había un ‘combo de fierro’ de gran tamaño, dos bombas molotov con sus respectivas mechas, más las pertenencias de un alumno como un cuaderno, una billetera, llaves, monedas, y un certificado de alumno regular de un estudiante de la jornada de la tarde.

El ataque al rector del Liceo de Aplicación

Menos de un mes después de la señal de alerta de la inspectora del Instituto Nacional, el rector del Liceo de Aplicación fue víctima de hechos de la violencia realizada por estudiantes del colegio. El lunes 25 de junio, cerca de las 7:45 de la mañana, el profesor de Educación Física y ex alumno del emblemático establecimiento, comenzaba su tercera semana a cargo cuando se percató de que en una sala seis estudiantes que llevaban mochilas con olor a bencina, se ponían overoles y se preparaban para salir a participar en barricadas que otros alumnos estaban realizando en la esquina de las calles Cumming con Romero.

Al darse cuenta de esto, los alumnos se dirigieron a la oficina del rector, que abrieron a la fuerza, y realizaron destrozos. El mismo encapuchado que abrió la puerta de mi oficina, después me fue a encarar abajo y me dijo que esto era político, que no me metiera, contó a «El Líbero» el director del colegio que a raíz de esto recibió el apoyo del Presidente Sebastián Piñera.

El masivo éxodo de las alumnas del Liceo 1

Al igual que el Instituto Nacional y el Liceo de Aplicación, el Liceo 1 de Niñas Javiera Carrera no se vio exento de los hechos de violencia. Así lo constató «El Líbero» en un investigación, que publicó el 5 de septiembre, en la que dio cuenta que en seis meses 221 estudiantes abandonaron el recinto debido a las extensas tomas y hechos de violencia que se produjeron en el colegio.

«Hemos tenido crisis graves, pero esta es lejos la más dura y la más compleja«, así definió la situación que se vivía al interior del establecimiento la directora del Liceo 1, Inés Aqueveque, a raíz de la toma que en mayo iniciaron las alumnas, la que se extendió por más de tres meses,  alcanzando complejos niveles de violencia, como la agresión a un profesor, el uso de capuchas para tomarse las oficinas de la dirección y amenazas a las alumnas que querían que se reanudaran las clases con normalidad.

Hechos por los cuales, la directora Aqueveque estuvo varios días sin poder salir al patio, luego de cuatro intentos de las alumnas por tomarse su oficina. «La primera vez entraron hasta mi oficina encapuchadas, intentaron que saliera y les dije que no iba a hacerlo porque no podía dejarlas en la dirección«, recordó la profesora.

Aunque las más afectadas fueron las más de 200 estudiantes que tuvieron que abandonar el colegio debido a que encapuchadas las amenazaban para salir de las tomas y paralizar las clases. «Las niñas que no desean que se retomen las clases sacan de las salas a las que sí quieren«, confesó una apoderada que sacó a su hija del colegio. Algo que «El Líbero» constató a través de registros audiovisuales en los que se podía apreciar cómo un grupo de alumnas con el rostro cubierto ingresaba a una sala, golpeando las ventanas y la puerta. “En serio chiquillas no queremos (salir de la sala), de verdad”, decía una joven que se mantiene en su puesto.

Disminución en la matrícula que fue analizado por el alcalde de Santiago, Felipe Alessandri, quien señaló que se trataba de una «baja importante en la subvención» y que tenía que «volver la calma para reencantar a los alumnos e invitarlos a nuestros colegios«.

Cinco días después el emblemático colegio de niñas volvió a la palestra debido a que a raíz de otra investigación realizada por «El Líbero» se dio a conocer que al menos dos apoderados que apoyaban las movilizaciones tenían vínculos con el «Rodriguismo«. Una de ellas era Owana Madera, apoderada de una alumna de enseñanza del colegio, quien ha participado activamente en la difusión de las demandas de las estudiantes y ha asistido a diferentes movilizaciones de las jóvenes.

Un ejemplo de esto, sucedió el 31 de julio cuando subió una foto de estudiantes marchando y con la frase “#Tiemposdelucha”. Un día antes, Madera encabezó un mitín en el colegio a favor de las estudiantes movilizadas.

Su pareja, Marco Riquelme -padre de la alumna que estudia en el Liceo 1-, es un ex integrante del Frente Patriótico Manuel Rodrígue0z (FPMR) y uno de los fundadores del Movimiento Patriótico Manuel Rodríguez (MPRM), colectividad de la cual la apoderada fue tesorera.

La golpiza al cabo Quintanilla y las apoderadas del INBA que perdieron el miedo

Otro colegio que vivió la violencia de los encapuchados fue el Internado Nacional Barros Arana. El 2 de octubre, en medio de enfrentamientos entre estudiantes y Carabineros, el cabo 2° Raúl Quintanilla fue atacado en el patio del colegio. Mientras el oficial detenía a un joven, otro individuo atacó a Quintanilla por la espalda, lo que produjo que se desestabilizara y cayera al suelo junto al encapuchado, momento que aprovecharon, al menos 15 estudiantes, para pegarle al miembro de Fuerzas Especiales, logrando rescatar al detenido y dejando al efectivo en el suelo.

Traté ponerme de pie pero la furia de los que me atacaban me lo impidió. Fue en ese entonces que me arrebatan el casco y las patadas en el cráneo, en mi cara y pierdo la consciencia”, recordó el cabo 2° sobre los hechos que vivió al interior del INBA, en un video que la institución difundió y en el que se observaba cómo el joven de 25 años se recuperaba en su casa, con su hija de cuatro meses en brazos.

El oficial es uno de los integrantes más jóvenes de la 40ª Comisaria de Fuerzas Especiales de Lo Espejo, unidad que uniformado integra desde 2015, y que según reconoció a «El Líbero» era un sueño que había cumplido tres años antes cuando se transformó en el primer carabinero de su familia. Algo que se había concretado tres años antes, y a casi 150 kilómetros de Santiago -en Peumo, VI Región.

El camino para lograrlo se inició a 10 kilómetros de Peumo, en el Liceo Ignacio Carrera Pinto, de la Municipalidad de San Vicente de Tagua Tagua, donde el cabo 2° estudió. Colegió que se ubicó el año pasado en el lugar 1.335 del ranking PSU, con un promedio de 498,1 puntos, 800 puestos más abajo que el INBA, que ponderó 565,1.

Este y otros hechos de violencia motivaron a que apoderadas del colegio perdieran el miedo y se organizaran para lograr que sus hijos tuvieran clases normales. «Comenzamos a ir en las mañanas porque hacían un ‘corta calle’ entre las 7:30 y las 7:45 de la mañana. Mandamos a elaborar un lienzo y nos poníamos al frente de los encapuchados”, explicó Raquel Guerra, impulsora de la iniciativa, a «El Líbero«.

Fue un camino complejo, ya que ese primer cartel, que simplemente decía “No + tomas” fue arrebatado por los estudiantes durante uno de estos corta calles para posteriormente quemarlo. Aunque eso no las desanimó e incluso las motivó a crear un nuevo centro: la Asociación de Padres, Socios y Apoderados del Internado Nacional Barros Arana.

Si bien la calma regresó al colegio tras el ataque al cabo Quintanilla, esta se volvió a perder el 30 de octubre, cuando cerca de 30 estudiantes quemaron neumáticos y basura en la calle Santo Domingo. Esto desembocó en un nuevo enfrentamiento con Carabineros, en el que se vio afectado el rector del establecimiento, Jaime Uribe, un grupo de encapuchados atacó con bombas molotov su oficina provocando un amago de incendio que fue controlado por el propio Uribe y un apoderado que se encontraba en el interior del colegio. Las autoridades ya comenzaron a ver un patrón que se repetía, con claras alusiones al movimiento anarquista.

La cuenta pendiente entre la Senadora Provoste y la ministra Cubillos

El proyecto Aula Segura, será votado hoy tras 54 días de tramitación, proceso en el que el gobierno, y en especial la ministra de Educación Marcela Cubillos, ha tenido una férrea opositora: la senadora DC Yasna Provoste. Quien ha cuestionado constantemente la iniciativa, llegando incluso a tratar de cambiarlo completamente, incluido su nombre, y solicitando la revisión de la constitucionalidad del texto.

No obstante, esta no se trató de la primera vez que la representante de la Región de Atacama y la ex titular de Medio Ambiente se vieron las caras. Diez años antes, la entonces diputada de la UDI, lideró la acusación constitucional contra la entonces jefa de la cartera de Educación, Yasna Provoste, que terminó con su salida del gabinete, quedando inhabilitada para ejercer cargos públicos por 5 años.

En 2007, un año antes de la acusación constitucional, el senador Andrés Allamand, esposo de la actual ministra de Educación, publicó el libro “El desalojo. Por qué la Concertación debe irse el 2010”. En donde señaló que, entre otras cosas, los parlamentarios de la Alianza tenían que evidenciar el deterioro de la Concertación en el poder. Algo que, en su momento, se dijo que habría influido en la fiscalización y una postura dura en contra del gobierno de la época.

La destituida ministra acusó al senador de impulsar y liderar una “confabulación” en su contra para sacarla del cargo.  Cuatro años después de la acusación constitucional, la ex secretaria de Estado expresó, en Via X, que su salida fue “parte de la teoría del desalojo, de llegar al poder como dé lugar”.

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