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Publicado el 21 de febrero, 2019

Lonco José Cariqueo: “Mis hijos murieron acribillados porque yo acepté el desarrollo”

Autor:

Bastián Garcés

Los hermanos Jorge Marimán Loncomilla y Matías Cariqueo Loncomilla murieron a comienzos de mes tras recibir los disparos de Freddy Marileo. Los jóvenes eran hijos de uno de los líderes mapuche de la IX Región y de una reconocida machi de la zona. En entrevista con El Líbero, el lonco José Cariqueo Saravia relata la tragedia por la que atraviesa, en medio de un conflicto donde su familia decidió ir por el diálogo y no por la violencia. “Me gustaría conversar con el ministro Alfredo Moreno y con el ministro Andrés Chadwick, para que esto termine. Hay gente que está a punto de pasar por lo que yo pasé”, señala el lonco.

Autor:

Bastián Garcés

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Dice que necesita ayuda. Que la situación no da para más. “Existen grupos radicalizados que están tomando las cosas a través de las armas”. Así explica el lonco José Cariqueo lo que ocurre en la IX Región, a dos semanas de que Freddy Marileo matara a sus hijos Jorge Marimán Loncomilla y Matías Cariqueo Loncomilla, en el sector de Ercilla. Si bien desde un comienzo dijo que actuó en “defensa propia”, Marileo aún sigue en prisión preventiva tras ser formalizado por el homicidio de los dos jóvenes comuneros, además de que se comprobó que usó un fusil de guerra.

Si bien para algunos el hecho ocurrido el 5 de febrero se vio como una riña local entre mapuches, pronto se destapó otra realidad. Tal como informó en esos días El Líbero, la tragedia fue consecuencia de continuos ataques y amenazas que han recibido familias que pasan de la reivindicación territorial más violenta a una postura de desarrollo económico. Una situación que ya han vivido otros dirigentes como el lonco Anicento Norín y el ex vocero de la CAM, Víctor Ancalaf.

En entrevista con El Líbero, el lonco José Cariqueo relata cómo se vive este tipo de conflictos en la zona, en medio del dolor que tiene de haber perdido a sus hijos y de constantes amenazas de grupos armados.

Usted es un referente, líder de la comunidad José Guiñón. Se ha dicho que el ataque a sus hijos fue más bien político y no algo casual.

-Claro, yo soy muy conocido en la comunidad, y ya hace unos cuatro años que habíamos optado por el desarrollo. Y cuando el gobierno plantea el tema del desarrollo yo me sumo, pero sin traicionar al pueblo mapuche, el desarrollo no significa una traición. Ahí entonces empezamos a golpear puertas. A la Forestal Mininco, Arauco, municipalidades, gobernaciones, para conseguir trabajo. Primero, me inscribí en la agrupación mapuche de transportistas Agretran Mapu Kiñe Wunn de donde soy vicepresidente. A través de ella, le doy a la Forestal Mininco un trabajo de vigilancia de incendios. Eso tampoco significa que sea algo malo. Se trata de vigilar, o sea sacar fotografías de donde se está viendo el humo y uno lo reporta. Y entraron a trabajar mis hijos, mi nuera y mi hija. Por ese trabajo estamos sufriendo estas consecuencias. Me mataron a mis dos hijos por el trabajo. Y luego de que fueron acribillados, ellos (los grupos más radicales) lanzaron un comunicado donde dijeron que no iban a dejar que hubiera ningún tipo de empresarios en la zona, ni la Forestal Mininco, ni otros contratistas, ni menos el Estado. Entonces, la muerte de mis hijos es por el trabajo, porque opté por el trabajo.

Mis hijos murieron acribillados porque yo acepté el desarrollo. Yo quería ver a todos mis hijos trabajando y también a mi gente de la comunidad”.

-¿Por qué usted opta por este camino del desarrollo de su gente?

Hay muchos mapuches que están optando por el desarrollo. Mire, aquí los que optan por el desarrollo muchos son contratistas, no son grandes empresarios. Y la gente más radicalizada son jóvenes que quieren imponerse a través de la violencia y de las armas. Tienen mucha facilidad en las armas esas personas. En toda la comunidad, y no solamente en la nuestra, han empezado a entrar personas que no son mapuche, que tienen otra mentalidad, más radicales, que son los que están tomando las cosas a través de las armas. Ellos dicen que no quieren nada con el Estado o con ningún empresario.

Justamente, tras la muerte de sus hijos, la CAM sacó un comunicado en el que rechazaban a las forestales, al Estado y tildaban a los dirigentes mapuches que hablaban con las forestales como “seudo dirigentes” que se dejaban engañar o que cambiaban su postura por un par de trabajos.

-Mire, yo no me he vendido y tampoco he traicionado al pueblo mapuche, sino que solo he buscado trabajo. A mí nadie, ni el Estado me ofreció trabajo, por el contrario, nosotros empezamos a golpear puertas para que nos dieran trabajo. Pero en ningún momento hemos negociado con el gobierno, en lo absoluto. Fue mi decisión, no que el gobierno me haya obligado a estar en este tema.

En el velorio de mis hijos faltaron solamente, de la IX región, dos comunidades: la Comunidad Autónoma de Temucuicui y la Tradicional del Lonco Catrillanca. Todos los demás llegaron, todos entendieron el tema”.

-Además atacan a figuras emblemáticas, a usted que es lonco y casado con una macchi, al lonco Aniceto Norín y a Víctor Ancalaf…

-Yo soy nacido y criado en la comunidad donde fui atacado. Soy el órgano de la estructura que está ahí. Mi señora es machi y, además, yo no solo vengo de Lonco, si no que vengo de una jerárquica de Cacique. Creo que esto no solamente me va a pasar a mí, sino que le va a suceder también a otra comunidad. Hemos visto que los grupos radicalizados hablan a través de las armas, a través de muchas cosas que afectan a la mentalidad de los jóvenes mapuches que se salen de la parte espiritual y de la lengua legítima.

-Tras el ataque a sus hijos usted sacó un comunicado que la muerte de ellos no solo era un atentado a su familia, sino que es un atentado a la cultura mapuche. ¿Por qué lo planteó así?

-Es que no solamente mataron a mis hijos, sino que mataron una parte de la estructura del pueblo mapuche, mataron la parte espiritual, mataron la cultura, mataron la lengua, o sea que toda una generación. Imagínese si no hay respeto en la parte cultural, la parte espiritual, la lengua y la historia del pueblo mapuche.

No solamente mataron a mis hijos, sino que mataron una parte de la estructura del pueblo mapuche, mataron la parte espiritual, mataron la cultura, mataron la lengua, o sea, a toda una generación”.

-Cuando se fundó la agrupación de camioneros mapuche usted dijo que quería sacar a su pueblo de la pobreza. ¿Entonces cree que haber tomado esa postura influyó en el asesinato de sus hijos?

-Mucho, mucho influyó eso. ¿Y por qué los mapuches tienen que vivir pobres? Fue ahí donde yo empecé a golpear puertas por todos los lugares, pero con la visión de ayudar también a las demás familias que están detrás de mí, para que ellos también salgan de la pobreza, para toda la comunidad. En el velorio de mis hijos faltaron solamente, de la IX región, dos comunidades: la Comunidad Autónoma de Temucuicui y la Tradicional del Lonco Catrillanca. Todos los demás llegaron, todos entendieron el tema. Todos estamos optando por el desarrollo, yo no puedo echar pie atrás. Bueno… si tendré que morir por eso, ellos verán. Por eso, el Estado tiene que velar por la seguridad de las personas que están en el desarrollo, que somos nosotros.

“Antes de la muerte de mis hijos ya yo tenía muchas amenazas por WhatsApp y por Facebook”

-¿Usted ha podido conversar de esto con el gobierno, con las autoridades?

-Ese es el planteamiento que quiero hacer. Me gustaría conversar con el ministro Alfredo Moreno y me gustaría conversar también con el ministro Andrés Chadwick, para que esto termine. Hay gente que está a punto de pasar por lo que yo pasé.

-¿Conoce más casos de este tipo? ¿Ha habido otras amenazas de muerte o amenazas de violencia?

-Hay más casos que están pasando aquí. Imagínese que antes de la muerte de mis hijos ya yo tenía muchas amenazas por WhatsApp y también por Facebook, y bueno, después lo hicieron público. Antes de acribillar a mis hijos los emboscaron y justificaron la emboscada diciendo que nosotros éramos parte de la forestal, así que no podíamos circular dentro de la comunidad.

-¿Cómo eran las amenazas que usted recibía por WhatsApp y por Facebook?

-Las amenazas decían: “Ya van a caer”.  Y “no vamos a permitir ninguna empresa del territorio del Cacique José Cariqueo”.

-¿Qué otro tipo de casos conoce? ¿ A qué otras personas han amenazado que usted sepa?

-Aquí no solo hemos sido amenazado nosotros, sino que hay otras comunidades que están en la misma. No pueden trabajar tranquilos. No solo estamos sufriendo acá. Los mapuche o no mapuche están sufriendo y empeorará  si no se llega a un control como corresponde de estos jóvenes. Además el Estado hoy día tiene la oportunidad de conocer quiénes son. El Estado tiene que ponerse las pilas y que tengamos una mejor protección para el desarrollo.

El año pasado se anunció el plan de desarrollo de La Araucanía que lidera el ministro Moreno. ¿Cree que esa es una vía también para solucionar este tema?

-Sí,  yo tenía fe en esto. Encaré al ministro Alfredo Moreno en Temuco en una reunión, por el tema de desarrollo. Le dije que el Plan Araucanía tenía que llegar directamente a las personas afectadas, a los que realmente lo necesitaban y no a los que solo aprovechan el conflicto mapuche. Justo ahora se quería hacer, pero lamentablemente ocurrió lo del peñi Catrillanca. Ahí se volvió a desarmar el diálogo.

-¿Usted sigue creyendo que el diálogo es el camino? ¿Cómo se puede salir de esta situación?

-Esto tiene una salida. Lo que tenemos que hacer es reunirnos todos los que somos víctimas, a los que han estado persiguiendo, amenazando y ahora el gobierno tiene que ponerse la pilas porque nosotros también nos estamos organizando. Mis hijos murieron acribillados porque yo acepté el desarrollo. Yo quería ver a todos mis hijos trabajando y también a mi gente de la comunidad, pero como un sector no  soltó la violencia, el alcoholismo, la drogadicción, ocurrió lo que tenía que pasar y llegaron personas que no son mapuche a mentalizar y cambiarles la memoria a perder su cultura, su lengua y su parte espiritual. Tantos consejos que recibieron de la machi Adriana Loncomilla (su esposa), y hoy día le quitan dos personas, dos brazos.

 

 

 

 

 

 

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