Silvia Salazar y Marianela Cifuentes, ambas líderes de las mujeres transportistas en Chile, fueron las primeras que se manifestaron contra la muerte del joven camionero Byron Castillo en Antofagasta. Las dos hijas de transportistas, llevan años trabajando en el rubro de los camiones.
“Yo vengo de familia camionera. Mi padre tenía camiones en Valdivia y así es como hoy he seguido su mismo camino con mi hijo mayor”, afirma Silvia Salazar, presidenta de la Asociación Sol de Arica y Parinacota y presidenta de la Federación del Norte, cuyos agremiados van desde Antofagasta hasta Arica. Eso la convierte en la única mujer en presidir una federación de camiones en toda Suramérica.
Salazar relata que la idea de formar una asociación de transporte en Arica surgió porque ella y su hijo no tenían donde guardar su camión. Fue entonces que comenzaron a organizarse con otros en su misma circunstancia, y del grupo que formaron surgió la Asociación Sol, que ya suma seis años.
Como presidenta de la asociación, “me invitaron a una reunión en Antofagasta donde el secretario de la Confederación Nacional de Transporte de Carga (CNTC) nos desafió diciéndonos a ver si éramos capaces de armar una federación de mujeres camioneras. Acepté inmediatamente y armamos la federación, la inscribimos, le mostramos el documento al Ministerio de Economía y desde ese día no hemos parado”, expresa.
«Uno como mujer se empodera y ahí empieza a hacer las cosas”, asegura la dirigente.
Por su parte, Marianela Cifuentes tuvo sus primeros acercamientos al rubro cuando desde la infancia veía a su padre trabajar con los camiones en el sitio que tenían en Calama. “Yo me crie en los fierros, me crie en el tema del transporte de carga”.
Cifuentes fundó en 2017 su Asociación Gremial por mandato de la Corfo y hoy es la presidenta de la Asociación Gremial de Mujeres Transportistas. “Partimos solamente cuatro socias, porque costaba que las mujeres se metieran en el rubro”, sin embargo, “ahora somos 14 socias hablando el mismo tema que los hombres, las conversaciones son tal cual a cómo las tienen nuestros colegas”.
La mayor parte del día se encuentra en reuniones. “Me levanto súper temprano, a veces a las 5:00 am ya estoy de pie trabajando”. Se preocupa de las cargas de los camiones, paga los peajes y se encarga de entregarle el viático a los choferes.
Sin embargo, no conduce camiones y lo ve difícil a estas alturas porque tiene un problema en la vista que le impide hacerlo.
Diferente fue la historia de Salazar, quien desde pequeña partió manejando camiones con su padre, pero cuenta que se retiró hace tres años porque su hijo se lo pidió. “Ya me había caído varias veces de los camiones y en muchas ocasiones terminé en el hospital, así que no me quedó nada más que aceptar. Ahora dirijo el volante, pero con el camión detenido”.
El paro de camioneros
La muerte de Byron Castillo (25) sacudió el mundo de los transportistas el pasado 10 de febrero. A las 11:30 de la mañana, Castillo fue interceptado por un grupo de inmigrantes, quienes luego de una discusión lo empujaron de un puente.
Movilizaciones en distintos puntos del país, una negociación de siete horas con el gobierno, y la medida de Estado de Excepción para cuatro provincias de la Macrozona Norte, fueron algunos de los sucesos desencadenados por la muerte de Castillo.
Cifuentes y Salazar fueron de las primeras en enterarse del deceso. No habían pasado ni 20 minutos del hecho, cuando el presidente de la Asociación Gremial de Transporte de Antofagasta, Erwin Gallardo, llamó a Silvia.
“Jefa, mataron a un colega y yo no aguanto más, yo hoy día paro los camiones. Usted me dirá si me apoya o no, pero yo hoy día mismo los paro. Esto se terminó, la migración está al borde”, asegura Salazar que le dijo el representante de Asogretrans.
Silvia contestó: “¿Estás seguro que quieres parar?”. Una hora después la presidenta de Fede Norte recibió una foto con la evidencia de que el paro ya era un hecho.
Marianela Cifuentes también recibió la noticia por un llamado de Gallardo. “Erwin me llama a las 14:00 de la tarde y me dice ocurrió una desgracia, que uno de sus conductores había muerto. Yo no lo podía creer”.
Al día siguiente, Salazar partió en Arica a una caravana por la muerte de Byron Castillo. “Esto se venía feo, había salido toda la ciudadanía a manifestarse, por lo que llamé inmediatamente el subsecretario Juan Francisco Galli y le dije que esto se venía grande, que si no me ayudaba esto se podía poner peor”, asegura.
Al mismo tiempo, Cifuentes y Gallardo manejaban la situación desde Antofagasta, y debido a la grave alteración del orden público le pidieron a Salazar que viajara a Antofagasta para poder sostener una reunión con la gobernación.
El ministro del Interior Rodrigo Delgado y el subsecretario Juan Francisco Galli llegaron a Antofagasta la mañana del sábado 12 de febrero, y ese mismo día se reunieron con los transportistas. “Les pedimos el Estado de Excepción, porque esto ya no daba para más. Acá en el norte nosotros no somos como en el sur, reaccionamos más rápido pero siempre con diálogo”, señala Salazar.
“Muchos no querían negociar, pero yo les dije que despejaran”. Finalmente, luego de esa reunión que se extendió por alrededor de siete horas, se llegó a un acuerdo.
Pero aún faltaba algo. «Yo le dije al subsecretario Galli que todo esto iba a ser válido siempre y cuando el ministro Delgado saliera a dar una declaración pública. No pasó ni media hora y el ministro ya estaba realizando un punto de prensa. Ellos ya habían cumplido, así que ahí inmediatamente reiteré que el paro debía detenerse, porque yo siempre he llevado las cosas con diálogo y compromiso», sostiene Salazar.
Explica Cifuentes que “se llegó a un acuerdo para fortalecer la seguridad de nuestros camiones y sobre todo de nuestros conductores que son nuestros socios colaboradores. Los camiones no se manejan solos, son ellos los que arriesgan su vida”.
Destaca que uno de los puntos importantes a los que se llegó en la negociación fue la sanción a la administración de las concesionarias por el incumplimiento de los contratos, y por otro lado la obligatoriedad de exigir patrullajes y cámaras de seguridad en las rutas donde los camioneros transitan de día y de noche.
La líder gremial subraya que van a estar monitoreando el cumplimiento. «No queremos jamás que vuelva a ocurrir lo que pasó con Byron, que representa una nueva generación de conductores, profesión donde además hay cada vez menos interesados”, lamenta Cifuentes.
El acceso a un gremio tradicionalmente controlado por hombres
Marianela Cifuentes y Silvia Salazar ejercen un rol protagónico en el rubro de los transportistas, sin embargo, el camino no estuvo libre de cuestionamientos.
Cuando la CNTC le propuso a Silvia Salazar el desafío de armar su propia Federación de Mujeres Camioneras, ella pensó que seguramente era una broma. «Decían que no teníamos idea de nada. Pero tuvieron la mala suerte de toparse conmigo porque yo vengo de una familia camionera, mis tíos eran camioneros y yo era camionera. Cuando yo les hablaba de la caja de cambio, de las ramblas, o las partes de un camión ellos quedaban para adentro”, afirma Salazar.
“Yo soy una persona de mucho carácter, a mi no me pueden dejar callada, pero para eso yo siempre he estado preparada porque tenemos una Convención, yo leo y estudio, ahí no me pueden objetar”.
Para Cifuentes, por el contrario, la entrada al rubro no fue tan engorrosa, porque “cuando la Corfo quiso que creáramos esta asociación, fueron ellos mismos los que me instaron a que yo la creara”.
De todas maneras, la presidenta de la gremial de mujeres, está en conocimiento que éste es un trabajo que está muy masculinizado, por eso es que “creemos que es súper importante que las mujeres se abran un espacio”.
Pero las cosas han ido cambiando y los tiempos también, porque “si bien faltan mujeres en el rubro, hoy con Marianela vemos que las jóvenes se están atreviendo cada vez más a manejar un camión. En el paro veíamos a chicas de 25 años manejando tremendo camión y esa es una emoción inmensa”, dice Salazar.
“El hombre ya no te puede decir vaya a lavar la loza, a planchar la ropa, como a mí muchas veces me lo dijeron, porque por más que uno trabaje aquí, igual deja limpia la casa, lava la ropa, y le da comida a sus hijos. Por eso, nosotras estamos entrando con fuerza y le vamos a dejar un legado a las chicas que vengan después”, agrega la presidenta de Fede Norte.
Amenazas constantes
Para la presidenta de la Federación de Transportistas del Norte, el paro fue totalmente necesario, porque “si nosotros no nos levantábamos nunca se hubiese visualizado la cantidad de extranjeros que entran a nuestro país”.
Según Salazar, en el sector siempre ha habido poca seguridad. «Nuestros camiones viajan por carreteras y ahí es donde los inmigrantes les colocan piedras para que paren, les roban la carga y los dejan amarrados y botados en cualquier lado, es realmente muy peligroso”.
Cifuentes coincide con la necesidad del paro. “Esto es una injusticia muy grande, nada de esto habría ocurrido si la concesionaria hubiese tomado las medidas de seguridad como corresponde”.
Insiste en que esta movilización no fue planeada: “Este paro se debió a los graves hechos ocurridos en Antofagasta y por eso nosotras como gremio de mujeres creemos que este acontecimiento no es un acto delictual al azar, esto se veía venir con los innumerables actos de violencia y terrorismo que ocurren día a día en el sur y en el norte de nuestro país”.
Reiteran que no están en contra los inmigrantes porque saben que son parte de la sociedad, “no queremos a los que delinquen, los que agreden, violan y matan. Esos deben ser identificados y expulsados inmediatamente por el gobierno”, aseguran.
