En una carta al director enviada a El Mercurio la historiadora María Paz García Huidobro  plantea reparos con respecto a la Prueba de Transición para la Admisión Universitaria (PDT), cuyos resultados fueron anunciados esta semana. «La prueba no está siendo lo suficientemente objetiva ni mide conocimientos, como debiese hacerlo», sentencia.

García Huidobro es profesora con magíster en Humanidades y Pensamiento Científico, mención Historia de la Universidad del Desarrollo, tiene más de 25 años de experiencia en la docencia, desde hace 10 años prepara a estudiantes que presentarán la prueba destinada a medir los conocimientos de los alumnos que optan por un cupo a las universidades; y ella misma rinde el test con sus estudiantes.

En conversación con El Líbero profundiza sobre sus dichos: «La Prueba de Transición Universitaria (PDT) se basa poco en los conocimientos de los alumnos, cuando tiene que estar basada en la historia, en lo que han estudiado». Para la educadora, la razón de este problema es que este test tiene un sesgo «hacia la izquierda».

La misiva enviada a El Mercurio se titula ‘Prueba de Ciencias Sociales’, en la que asevera: «Me siento defraudada por su planteamiento, por el énfasis que le da a ciertos temas en desmedro de otros, y las pocas habilidades que está midiendo».

En su última edición, de acuerdo con lo detallado por la Subsecretaría de Educación Superior y el Departamento de Evaluación, Medición y Registro Educacional (Demre) 275.631 personas se inscribieron para rendir el test, de los cuales más de 235 mil efectivamente asistieron. Además, hubo 180 puntajes nacionales, 22% menos si se comparan con la del año anterior, en la que hubo 230. Del total de máximas notas de este año, solo 4 se obtuvieron en el examen de historia, que es al que García Huidobro se refiere.

«Esto no solo pasa en la prueba, sino en la formación desde el colegio. Los libros con los que estudian siempre plantean una mirada muy crítica de lo que es la política hoy día a todo nivel y siempre con una tendencia hacia la izquierda«, indica la profesora, que enseña la asignatura ‘Desarrollo de habilidades del pensamiento’ en las carreras de Educación Básica y Parvularia en la Universidad del Desarrollo.

La PDT se ha aplicado por dos años, se espera que este los alumnos sean sometidos a otra prueba, que será la definitiva.

-¿Por qué dice que la prueba no es suficientemente objetiva ni mide los conocimientos como debería hacerlo?

-Parece que los estudiante tienen que pensar ‘qué quiere que le responda’, más que  ‘qué es lo que yo pienso o lo que yo sé’. Ahí hay un sesgo y no solo en la prueba, sino en los ensayos oficiales, en los ensayos que hacen las universidades. Yo hago el siguiente ejercicio, porque yo doy la prueba con mis alumnos: ponen un texto para comprensión de lectura, luego viene la pregunta e inmediatamente me pongo a pensar en cuál sería la respuesta correcta y la alternativa no está, entonces lamentablemente tienes que optar por la que sea más para el lado de la izquierda. Luego, de repente ves preguntas que están destinadas a que la persona esté en contra de la AFP, por ejemplo. En el fondo te están guiando para que estés en contra de ciertas instituciones y pensamientos por parte de quienes hoy día quieren determinar la política de Chile. En la prueba de este año le dieron mucho énfasis a todo lo que es educación cívica, y estoy muy de acuerdo con eso, pero adicionalmente le dieron mucha importancia a tratados de libre comercio, a lo que ha pasado con Augusto Pinochet y Salvador Allende, con un sesgo político bastante marcado. Eso lo había notado en pruebas anteriores, pero este año lo noté con mayor particularidad. El sesgo es lo que molesta, la poca objetividad. La prueba es desconcertante.

El Demre, que todos sabemos que es bastante más de izquierda, está influyendo mucho en la manera de mirar».

-¿El sesgo es hacia dónde?

-Hacia la izquierda y a tratar de que tengan una postura más crítica de todo lo que ha pasado en estos 30 años. Y, repito, no solo en la prueba, sino también en los ensayos. Obviamente que los historiadores nunca van a ser totalmente objetivos, siempre tienen una mirada, una postura, pero creo que esa mirada se viene arrastrando desde años atrás, con una postura antiliberal.

-¿Cuál sería el objetivo que se perseguiría al plantearles a los estudiantes una prueba sesgada hacia la izquierda?

-El Departamento de Evaluación, Medición y Registro Educacional (Demre), que todos sabemos que es bastante más de izquierda, está influyendo mucho en la manera de mirar. Es realmente lamentablemente que en general en todos los libros de historia y en los documentos hay una mirada de izquierda y es así como se va formando el alumno dentro del colegio. Es ahí cuando uno entra en duda sobre quiénes son los que hacen los libros, quiénes son los profesores que arman esta prueba.

El sesgo es lo que molesta, la poca objetividad. La prueba es desconcertante».

-¿Cree que este sesgo trae algún impacto en Chile como sociedad?

-Claro que sí, porque así se está formando a las nuevas generaciones. Y esto no solo pasa en la prueba, sino, como ya dije, en la formación desde el colegio. Los libros con los que estudian siempre plantean una mirada muy crítica de lo que es la política hoy día a todo nivel y siempre con una tendencia hacia la izquierda.

-¿Cuáles temas quedaron faltando en la prueba?

-En todo lo que es historia de Chile se saltan procesos que son muy importantes, etapas de la historia a las que no les dan la importancia que corresponde. Por ejemplo, a Diego Portales le dan una mirada más oscura de lo que fue realmente su aporte en nuestro país en la formación de la República de Chile. Este año solamente preguntaron sobre la etapa liberal. No preguntan por José Manuel Balmaceda o por Arturo Alessandri, que hizo cambios sociales tremendos, no preguntan por los radicales ni por la Constitución del 25. Todos estos son hechos determinantes de la historia de Chile, que hacen que estemos viviendo la contingencia en la que estamos. Se tiende mucho a quedarse en cosas de ahora, pero con una mirada más política, no con una mirada más objetiva.

De repente ves preguntas que están destinadas a que la persona esté en contra de la AFP, por ejemplo».

-¿Cómo se haría para que la prueba sea más objetiva y mida lo que se tiene que medir?

-Preguntando más sobre la historia de Chile, destacando todo lo bueno y todo lo malo que hubo, pero con una mirada más objetiva, viendo más hechos que posturas. Lo curioso es que se habla de ‘la prueba de historia’, pero no es la prueba de historia, precisamente. Hoy día se está preguntando mucho sobre la globalización, sobre lo negativo más que sobre lo positivo; sobre los tratados de libre comercio, desde lo negativo que esto conlleva y no desde lo positivo. La solución es formar un grupo de académicos, historiadores, de todas las tendencias, de todas las miradas, de todas las universidades.

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