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Publicado el 24 de septiembre, 2019

La cuota de realismo que puso Chile en su ambiciosa agenda climática ante la ONU

Autor:

Emily Avendaño

En la Cumbre sobre la Acción Climática el Presidente Sebastián Piñera enumeró los compromisos adquiridos por el país. Algunas de ellas, se encuentran aún en estudio, como las nuevas NDC que en octubre pasarán por un proceso de consulta ciudadana o la carbono neutralidad, contenida en el anteproyecto de Ley Marco de Cambio Climático. Otras, como la descarbonización energética ya fueron anunciadas, para 2040 y no para 2030 como sugerían algunos ambientalistas, por las implicaciones en los empleos y en la incorporación de las nuevas energías al sistema. También en 2040 el transporte público debería funcionar sin combustibles fósiles. Estas dos últimas iniciativas con “costo cero” para el Estado. 

Autor:

Emily Avendaño

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Solo los países con planes ambiciosos tuvieron derecho de palabra en la Cumbre sobre la Acción Climática, convocada por el Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas. El propio António Guterres hizo un llamado a los líderes de los países participantes para que acudieran a Nueva York con planes concretos y realistas, con miras a mejorar sus contribuciones nacionales para el año 2020. 

Metas como la descarbonización total de la matriz energética, para el año 2040; el reemplazo del combustible fósil en el transporte público por electromovilidad; la aplicación de estándares de eficiencia energética en todos los sectores; un plan de reforestación; así como el compromiso de ser carbono neutrales para el año 2050 son algunos de los objetivos que se trazó Chile y que el Presidente Sebastián Piñera enumeró durante su participación en el evento.

“Solamente aquellos países que traigan las acciones más vanguardistas, significativas y ambiciosas tendrán un lugar en el podio el día de la Cumbre sobre la Acción Climática”, recalcó la vicesecretaria general de la ONU, Amina Mohammed, durante una conferencia de prensa.

La cumbre reunió a gobiernos de 60 países, y también a representantes del sector privado, sociedad civil, autoridades locales y otras organizaciones internacionales, con el objetivo, como indicó Piñera al final de su discurso, de pasar al «tiempo de la acción». 

“Los países tenemos que reconocer que la realidad nos ha superado, que la magnitud del cambio climático, del calentamiento global y sus perversos efectos van mucho más rápido de lo que nosotros mismos y los científicos habían anticipado (…). Con la ayuda de Naciones Unidas, en poco tiempo, hemos logrado que 30 países se comprometan a ser carbono neutrales antes del año 2050 y que 66 países anuncien un compromiso con lograr metas más ambiciosas y más exigentes, las NDC (Contribución Nacional Determinada), en la COP25 que celebraremos en Chile en diciembre de este año”, señaló el Mandatario durante su alocución.

El compromiso de la carbono neutralidad lo asumió Chile durante la Cumbre del G20 en la ciudad japonesa de Osaka, realizada los días 28 y 29 de junio. Alemania, España, Francia, Países Bajos y Reino Unido fueron las otras naciones en comprometerse con este objetivo. 

El Ministerio del Medio Ambiente realizó ya la consulta pública del anteproyecto de Ley Marco de Cambio Climático, que establece la obligación de Chile de ser carbono neutral al 2050, convirtiéndose de esta manera en el primer país en vías de desarrollo en fijar este objetivo a través de una ley.

El anteproyecto también establece la obligación de desarrollar una estrategia climática de largo plazo que defina metas de reducción de emisiones por sector, de elaborar planes de mitigación y adaptación; y de incluir el cambio climático en los instrumentos de ordenamiento y planificación territorial. 

Los elementos principales de este anteproyecto incluyen la actualización de la meta de mitigación, desarrollo de institucionalidad e instrumentos de gestión del cambio climático, la incorporación del cambio climático en otras políticas, el desarrollo de financiamiento e instrumentos económicos y de sistemas de información. 

Con respecto a la meta de mitigación, en el Plan de Acción Nacional de Cambio Climático 2017-2022 quedó fijada la NDC Chile: el compromiso presentando entonces planteaba reducir en un 30% la intensidad de las emisiones de gases de efecto invernadero, respecto del año 2007, para el año 2030 y condicionaba reducir este indicador de intensidad hasta en un 45% siempre que se contara con apoyo internacional.

No obstante, desde que Chile asumió el rol de anfitrión de la COP25 se dejó en claro que esta meta va a ser más ambiciosa y que se está replanteando. Desde el Ministerio de Medio Ambiente ratifican a El Líbero que las NDC se encuentran en proceso de actualización e informan que durante el mes de octubre debería iniciar un proceso de participación ciudadana con respecto a esta actualización. 

“Hay un trabajo hecho de forma bien profunda, que ya se llevaba a cabo antes de que Chile decidiera alojar la COP y que, por supuesto, dada la condición en la que estamos luego de tomar la organización de la conferencia eso se ha acelerado, profundizado y, por lo tanto, esperamos que Chile dentro de poco pueda ya socializar lo que es el avance en términos de la actualización de sus NDC y dentro de poco eso va a ser público”, señaló en entrevista para El Líbero Gonzalo Muñoz, High-Level Champion de Acción Climática por Chile. 

Después de participar en la cumbre, el Presidente Piñera sostuvo una reunión de alto nivel con los líderes del Acuerdo de París y de la COP25. 

Descarbonización en 2040 y no en 2030

En esa misma entrevista, Muñoz destaca que el proceso de cierre de las centrales de carbón al 2040 “no le costó al erario público, ni a los contribuyentes, ni a los usuarios un solo peso”. Lo mismo ha señalado Joaquín Villarino, presidente del Consejo Minero: “En Chile, el proceso de descarbonización se quiere hacer más rápido -que en Alemania- y costo cero”.

Esto sería así gracias a los acuerdos a los que se llegó con los representantes de este sector y por las condiciones favorables que existen en el país para moverse hacia energías renovables. 

El pasado 4 de junio el Presidente anunció el plan de descarbonización energética “Energía Zero Carbón”, que tiene como metas centrales el retiro de ocho unidades generadoras a carbón al año 2024, el cese de la generación eléctrica a carbón al año 2040, y la carbono neutralidad al año 2050. 

Hubo voces que se alzaron y llamaron a adelantar 10 años la descarbonización, una de ellas fue la del presidente de la Comisión de Medio Ambiente del Senado, Guido Girardi (PPD). “Lo que nosotros tenemos que hacer es establecer un plazo máximo que sea hasta 2030, donde haya el cierre del 100% de toda emisión a carbón», dijo en su momento. Asimismo, hubo organizaciones ambientalistas que consideraban el plazo a 2040 “insuficiente e indignante” y organizaciones como Chile Sustentable dijeron que se trataba de una “vergüenza”.

Esta misma ONG encargó el estudio “Descarbonización de la matriz eléctrica al año 2030”, que analiza los efectos de una descarbonización acelerada y propone como límite el año 2030 para el cierre completo del parque generador a carbón, que incluye 28 generadoras, de las cuales ya se retiraron 2 unidades durante el mes de junio de 2019. 

El Ministerio de Energía elaboró una minuta en la que compara ambos escenarios y describe los efectos de adelantar el retiro de centrales a carbón, que contempla aspectos como la transición laboral, compromisos contractuales, inversión en proyectos de energía renovable, proyectos de transmisión eléctrica y seguridad del sistema eléctrico. 

Con respecto al primer punto destacan la relevancia de la gradualidad, de acompañar a los trabajadores y de que se adecue la normativa para que exista flexibilidad en el sistema y resguardo ambiental. Indican que es necesario considerar también los compromisos contractuales de suministro de energía, considerando que hay varios contratos, tanto con clientes libres como con consumos regulados, que han comprometido unidades a carbón para su cumplimiento, y que se extienden hasta fechas cercanas al año 2040.

Desde el ministerio argumentan también que acelerar el cese de generación a carbón del año 2040 al año 2030, trae consigo un adelantamiento de los proyectos de energía renovable que deben materializarse como reemplazo tecnológico para suplir la energía demandada por el Sistema Eléctrico Nacional, “lo que implica  valores de inversión similares durante el período 2020-2040, pero con una nueva capacidad instalada sustancialmente menor en proyectos solares fotovoltaicos y eólicos porque debieron construirse antes y no se aprovecharon en mayor medida las tendencias de costos de inversión a la baja. Esta diferencia se calcula en 10%, lo que implica que con el mismo desembolso de dinero se construyen cerca de 2.000 MW menos de proyectos solares fotovoltaicos y eólicos en el país”. Además señalan que el retiro anticipado también trae consigo incrementos en costos marginales durante el periodo 2025 a 2040, observándose diferencias máximas cercanas a 5 USD/MWh.

“Un escenario de descarbonización acelerada al año 2030 anticipa la puesta en servicio de energías renovables variables (ERV), lo que trae consigo importantes requerimientos de flexibilidad para el sistema, observándose incluso un 7% más de generación ERV antes del año 2030, lo que deberá ser complementado con otras tecnologías que permitan garantizar la seguridad y eficiencia del sistema eléctrico, conforme a las disposiciones legales emanadas de la Ley General de Servicios Eléctricos”, agregan.

Electromovilidad con costo cero

La introducción de los buses eléctricos tampoco tuvo un costo para el gobierno, puesto que la flota fue incorporada por los operadores como parte de la renovación de sus respectivas unidades y, en el caso de los terminales, la inversión fue asumida por las empresas distribuidoras de energía.

De acuerdo con la Ruta Energética 2018-2022, el compromiso es que en 2022 haya al menos 10 veces más vehículos eléctricos en las calles. Además, se tiene como objetivo que el 100% del transporte público sea eléctrico para el año 2040.

En marzo de 2019 se logró incorporar 200 buses eléctricos en Santiago, convirtiéndose en la ciudad con más transporte público eléctrico en la región y, según la cuenta pública del Ministerio de Transporte, “arribaron a la capital 490 buses con tecnología Euro VI, el estándar de emisiones más exigente del mundo. Esto significó obtener un reconocimiento a nivel internacional de la Climate and Clean Air Coalition (CCAC), una asociación de gobiernos, empresas, instituciones científicas y organizaciones de la sociedad civil que trabajan por la calidad del aire y la protección del clima en el planeta”.

El documento indica que se generaron alianzas entre operadores (Metbus, Buses Vule y STP), generadores eléctricos (Enel X y Engie), y fabricantes de buses (BYD y Yutong).

“Nuestra meta es contar con un 30% de la flota total a 2022, lo que nos permitirá reducir en un 35% la emisión de gases contaminantes”, señaló la ministra de Transportes y Telecomunicaciones, Gloria Hutt, en el mes de junio. Cada bus eléctrico reduce la emisión de 60 toneladas de dióxido de carbono al año, y ya se anunció la llegada de otros 183 buses eléctricos para ser incorporados en la flota.

Esto se suma a otras acciones como la ley que prohíbe la entrega de bolsas plásticas en el comercio, que cumplió un año desde que se publicó en el Diario Oficial el pasado 3 de agosto. Durante este período se evitó el consumo de unas 2.200 millones de bolsas plásticas tipo camiseta, equivalentes a 1,2 millones de kilómetros, “es decir que con las bolsas que no se utilizaron este año se podría dar vuelta a la Tierra 30 veces”, indican los cálculos del Ministerio del Medio Ambiente. 

La neutralidad de Chile en la COP25

«Estaré porque apoyaré a mi amigo el Presidente Piñera y quiero que esta COP sea un éxito», anunció ayer el Presidente francés Emmanuel Macron sobre su participación en la COP25 en diciembre. Piñera, Macron, y el Presidente de Colombia, Iván Duque, presentaron ayer el “Alliance for Rainsforests” para impulsar la protección de los bosques lluviosos del mundo.

“Esta Alianza por los Bosques Lluviosos que empezó a gestarse en una reunión del G7, que se consolida en esta reunión en Naciones Unidas, va a tener una nueva etapa y una nueva oportunidad en la COP25 que celebraremos en Chile en diciembre de este año”, dijo Piñera.

Nicolás Westenenk, coordinador de Contenidos en Acción Climática para la COP25 por parte del Ministerio del Medio Ambiente, explicó durante el seminario “Acción Climática y Huella de Carbono: hacia la COP25”, realizado a principios de septiembre que la agenda de temas de la Conferencia la fija Naciones Unidas, así como quienes participan, quienes se acreditan y cómo se organizan las salas de reuniones y que el rol de Chile como Presidente del evento es ser un mediador, facilitar el diálogo y las negociaciones. 

“Habiendo dicho eso, qué podemos aportar como Presidencia, porque si bien no marcamos la agenda sí podemos poner temas. Podemos decir: ‘nos importa que esto sea relevado’, y uno de los grandes temas que no es solo de la Presidencia de la COP25, sino también de Naciones Unidas, es la ambición. La primera actualización de las NDC tiene que ser más ambiciosa. Los países podrían ratificar su meta de 2015, pero nosotros queremos que se empuje que haya una mayor ambición”, subrayó Westenenk.

En esta misma línea se encuentra Gonzalo Muñoz, champion de la COP: “El hecho de que Chile ponga a disposición el país para justamente que se desarrolle la COP25 y las negociaciones que corresponden este año, exigen que el país tome un máximo nivel de neutralidad”. Tales aclaratorias llegan ante los temores de que los grupos ambientalistas que participan o los auspiciadores del sector privado intenten tomar el control de la agenda.

El mismo ministro de Energía Juan Carlos Jobet desestimó estas dudas en T13 Radio el pasado 9 de septiembre: “En la COP25 los acuerdos que se alcancen no van a depender de las ONG, de lo que digan las 25.000 personas que vienen. En la COP, como en todas las COP anteriores, los acuerdos se alcanzan por los países, a través de sus autoridades políticas, primeros ministros, presidentes, o ministros por unanimidad. Que una ONG o un grupo equis, ye o zeta diga una cosa fuera de la carpa de la COP no tiene ni una relevancia. Digamos las cosas como son: los acuerdos son por unanimidad. Eso es lo que hace tan difícil llegar a acuerdos y esas negociaciones ya están ocurriendo”.

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