Publicado el 27 de noviembre, 2019

La candidata «pro Maduro» que competirá contra Luis Almagro para liderar la OEA

Autor:

Bastián Garcés

María Fernanda Espinosa, la ex canciller ecuatoriana que tuvo un rol destacado en el gobierno de Rafael Correa, busca llegar a la secretaría general de Organización de Estados Americanos. Su candidatura no cuenta con el respaldo de su país sino que es «patrocinada» por Antigua y Barbuda y tiene el visto bueno de Cuba y Venezuela. Espinosa sorteó, a mediados de año, un juicio político «por supuesto incumplimiento de funciones» que impulsaron legisladores de Ecuador.

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Bastián Garcés

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«Estamos trabajando con el mayor sentido de urgencia para convertir este desafío en una oportunidad para el país, para construir no solamente una muy buena economía, sino también para construir una sociedad más inclusiva», aseguró durante la tarde de ayer el ministro de Relaciones Exteriores, Teodoro Ribera, en la sesión extraordinaria del consejo permanente de la Organización de Estados Americanos.

Una reunión que se llevó a cabo por solicitud del propio gobierno chileno para analizar la situación que se vive en el país, sobre la que el canciller sostuvo: «Chile está consciente que el restablecimiento del orden público y el fortalecimiento del Estado de Derecho debe realizarse en democracia y con pleno respeto a los Derechos Humanos».

La exposición la realizó el ministro Ribera durante el Consejo Permanente de la OEA, instancia que es encabezada por el secretario general del Organismo, Luis Almagro, quien durante las últimas semanas ha comenzado a buscar los apoyos de los diferentes país que componen la instancia para lograr su reelección en marzo del próximo año.

El ex canciller uruguayo ya hizo público su deseo de continuar en el sillón de la Organización de Estados Americanos por un nuevo período y para lograr ese objetivo ya comenzó su campaña en pos de lograr la mayoría simple, de 18 países, para ser reelecto. De momento, Almagro cuenta con el respaldo de Estados Unidos, Colombia y Ecuador, mientras el resto de los países del Grupo de Lima -en el que participa Chile- deciden su postura de cara a marzo de 2020 y Uruguay define quien será el próximo Presidente, ya que de momento el gobierno de Tabaré Vásquez anunció que no apoyará la candidatura del actual secretario. Algo que podría cambiar en semanas si se confirmar el triunfo de Luis Lacalle Pou

Aunque Almagro no es el único que se encuentra en «campaña» por el máximo puesto de la OEA. Esta semana se sumó una nueva candidatura: La ex canciller ecuatoriana y ex presidenta de la Asamblea General de la ONU María Fernanda Espinosa. La diplomática fue miembro del gabinete del gobierno de Rafael Correa y una estrecha colaborada del ex Mandatario.

Entre enero y diciembre de 2007, la militante de Alianza País -partido fundado por Correa-, fue ministra de Relaciones Exteriores. Mes en el que dejó la Cancillería para desempeñarse como asesora especial del presidente de la Asamblea Constituyente, Alberto Acosta, hasta febrero de 2008. Entre octubre de 2009 y noviembre de 2012, la ex secretaria de Estado volvió a integrar el gabinete como ministra de Coordinadora de Patrimonio Humano.

En noviembre de 2012, Espinosa cambió de cartera y se transformó en la tercera mujer en ejercer como ministra de Defensa Nacional, cargo que ostentó hasta septiembre de 2014. Un mes después, en octubre, la militante de Alianza País comenzó su carrera diplomática al asumir como representante permanente de Ecuador antes las Naciones Unidas en Ginebra.

Fue en ese cargo que la ex Canciller abogó a favor del fundador de Wikileaks Julian Assange, quien llevaba más de cuatro años asilado en la embajada ecuatoriana en Londres. La representante solicitó, durante la trigésima tercera sesión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU -realizada a mediados de septiembre de 2016- que Suecia y Reino Unido acataran la opinión del Grupo de Trabajo del Organismo sobre Detenciones Arbitrarias, quienes emitieron un informe en el que afirmaban que Assange se encontraba bajo una detención arbitraria y pedía su inmediata liberación, argumentando que el encierro había afectado su salud.

Tras el triunfo de Lenin Moreno en las elecciones presidenciales ecuatorianas de 2017, Espinosa se integró al gabinete del electo Presidente nuevamente como ministra de Relaciones Exteriores. Cargo en el que fue criticada por sus posturas sobre la crisis venezolana, las que fueron consideradas por distintos sectores como ambiguas.

«La Constitución (de Ecuador) habla claramente de la no injerencia en los asuntos internos de otros Estados. No injerencia no es indiferencia», aseguró enero del año pasado la entonces Canciller ecuatoriana, quien agregó, además, que su país «no da clases de democracia a terceros».

En junio de 2018, en el 73° periodo anual de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas, Espinosa fue electa por 128 votos a favor y 62 en contra como la nueva presidenta de la Asamblea General del organismo. Fue durante este cargo que la ex canciller reconoció el liderazgo internacional de Venezuela en el Movimiento de Países No Alineados, algo que fue destacado por el propio régimen de Maduro.

Con apoyo de Cuba y Venezuela

María Fernanda Espinosa finalizó su mandato como presidenta de la Asamblea General de la ONU el pasado 17 de septiembre y dos meses después se mostró abierta a competir por otro cargo internacional: La secretaria general de la OEA. Una candidatura que ha sido respaldada por Cuba y Venezuela, quienes no verían con malos ojos que alguien cercana a su órbita asume en el organismo que durante la gestión de Luis Almagro ha sido crítico frente a ambos regímenes.

Si bien la ex canciller cuenta con el respaldo de ambas naciones, quienes iniciaron la candidatura de Espinosa fue Antigua y Barbuda. «Después de los 71 años de vida de la OEA, existe el sentimiento de que sería bueno que una mujer con la experiencia y la creatividad de Espinosa ocupara la secretaría general», afirmó el embajador de dicho país ante el organismo, Ronald Sanders.

A comienzos de mes, el Primer Ministro del país isleño, Gastón Browne, viajó a Caracas donde se reunió con Nicolás Maduro para «fortalecer las relaciones bilaterales».


La experta venezolana en relaciones internacionales, Elsa Cardozo, señala a El Líbero que el nombre de Espinosa «se presenta como una candidatura polarizadora antes que promotora de consensos como la ha perfilado el representante de Antigua Barbuda ante la OEA» y añade que «a este temor contribuyen la trayectoria política nacional de Espinosa, los apoyos que ha recibido de Cuba y Venezuela».

Además, Cardozo plantea que «la actitud del Secretario General hacia la agenda de la OEA tiene peso específico», en ese sentido la experta sostiene que «lo que verdaderamente importa y puede fortalecer a la OEA es que desde la secretaría general se aliente y apoye el cumplimiento de los compromisos hemisféricos con la democracia, los derechos humanos y la seguridad. En esos temas Espinosa como canciller ha sido muy ambigua desde sus repetidas referencias al principio de no injerencia».

El impulso que ha dado Antigua y Barbuda no es casual, dicho país forma parte de la Comunidad del Caribe (Caricom), organismo que agrupa a 14 naciones del Caribe, y que en su mayoría se alinean con los intereses de Caracas en organismo regionales como la OEA.

Así lo demostró la investigación Petrofraude, que dio cuenta de cómo los gobiernos chavistas lograron cuadrar los intereses de dichos países tras de sí gracias a un intercambio favorable de petróleo, naciones que se han convertido en un verdadero «círculo de seguridad» para el régimen. «La concepción estratégica de acción exterior de Venezuela hacia la región pasó por la definición y reforzamientos de los anillos de protección geopolítica constituidos por la ALBA y Petrocaribe como primer anillo», se lee en la Memoria y Cuenta del Ministerio de Relaciones Exteriores venezolano en 2015.

Otro factor que une a la diplomática con los regímenes de Cuba y Venezuela es su esposo, el nicaragüense Eduardo Mangas, quien según informa Panam Post, tuvo un alto cargo en el gobierno de Daniel Ortega para luego desempeñarse en Ecuador, en el gabinete de Lenin Moreno, cargo a que tuvo que renunciar en 2017 tras la filtración de un audio donde se refería a actos de corrupción relacionados con el ex Mandatario ecuatoriano, Rafael Correa.

Y a comienzos de este año, Espinosa pudo sortear un juicio político «por supuesto incumplimiento de funciones» en el Congreso de Ecuador. Los legisladores que la impulsaron argumentaron que existían «irregularidades en el otorgamiento de la nacionalidad ecuatoriana al creador de WikiLeaks» y también cuestionaron su actuar tras el secuestro y asesinato del equipo periodístico del diario El Comercio en 2018. Finalmente no estuvieron todos los votos para llevar adelante la acusación. En la ocasión su defensa acusó «persecución». Pero habrían sido los votos «correístas» los que la salvaron.

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