Las isapres atraviesan un complejo panorama financiero desde hace algún tiempo, problema que se agudizó a fines del año pasado, luego de que un fallo de la Corte Suprema las obligara a hacer uso de la tabla de factores de riesgo elaborada por la Superintendencia de Salud el 2019, aplicarla a todos los afiliados y restituir los cobros en exceso.

Muchos ven posible un quiebre del sistema, aunque desde la Superintendencia de Salud sostienen que dejarlo caer sería una locura. Para analizar este tema, en Mirada Líbero conversamos con Jorge Acosta, ex asesor legislativo del Ministerio de Salud, director del Programa de Salud y Bioética del Instituto Res Publica, y médico asesor del Instituto de Políticas de Salud de la USS.

Acosta: «Hay lentitud del gobierno para hacerse cargo del tema»

La mesa de trabajo entre el Ministerio de Salud y la Asociación de Isapres no se reunía desde el 2 de diciembre de 2022. Los encuentros se retomaron ayer y desde las isapres señalaron que el encuentro fue «el reconocimiento del Gobierno de que hay una crisis que debe ser enfrentada y deber solucionada».

Frente a los hechos, Acosta opina que “la situación es bastante crítica, porque tenemos agua por todos los costados. Por un lado la pandemia que todavía está presente, seguimos con listas de espera, que han aumentado un 50%, y a este cóctel complejo se agrega la situación del sistema privado de salud. Si cae el sistema de asegurador privado, va a impactar en prestadores privados, es decir en clínicas, y en el sistema público. A eso le agregamos la lentitud del gobierno para hacerse cargo del tema”.

En ese sentido, apunta que “las personas sienten que cada vez su sistema le rinde menos. Hay una sensación de mucha angustia muy justificada en los pacientes y cierto inmovilismo en el Ejecutivo y también en el Legislativo, porque llevamos por lo menos 15 años en una reforma a la salud que no ha avanzado en el Congreso”.

Agrega que “el gobierno y la Superintendencia de Salud tienen en sus manos el futuro del sistema”, y recuerda que «la señal que levantó todas las alarmas fueron los comentarios de la ministra de Salud (Ximena Aguilera), que dijo que frente a este escenario el ministerio está fortaleciendo Fonasa. El mensaje era que se estaban poniendo en el peor de los escenarios y que si se tenían que quebrar las isapres, se haría cargo todo el sistema público. Y eso es fácil de decir, pero no hay capacidad en el sistema. Si se caen las isapres puede venir también la caída de las clínicas que atienden a muchas personas en el sector público. Esto es una especie de efecto dominó, si tú afectas gravemente a uno de los actores relevantes se pueden terminar afectando todos en la línea”.

«Debe haber voluntad política de resolver el problema»

Respecto a las soluciones que se pueden gestionar por parte del gobierno, Acosta apunta a un gran acuerdo en salud. “Cuando hubo acuerdo de amplios sectores políticos, en 17 días en el Congreso se gestó un nuevo proceso constitucional. Si el tema de salud es de los temas que más le preocupa a los chilenos, la pregunta es por qué el gobierno no hace un gran acuerdo en salud para resolver este problema, con una agenda legislativa robusta para hacerse cargo del sistema, porque aplicar de golpe y porrazo el dictamen de la Corte Suprema complica a todas las isapres, eso significaría una irresponsabilidad política, sería un Transantiago de la salud”.

Y alude a la voluntad del oficialismo. “El problema es que tiene un mandato de 6 meses para resolver esta situación y vamos ya a llegar los dos meses y no se tienen esos lineamientos, ni el llamado a hacer una reforma transversal que permita arreglar el problema. Deberíamos tener una universalización del riesgo por ejemplo, ¿eso significa que haya que tener aseguradores solamente públicos o privados? Pareciera que no, que la gente quiere elegir. Debe haber voluntad política de resolver el problema”.

“La gente quiere un sistema mixto”

Sobre los dichos de la ex ministra de Salud María Soledad Barría, quien señaló que “las isapres como las conocemos no son viables en el largo plazo”, recordando que el sistema de salud único estaba planteado por el programa de gobierno del Presidente Boric, Acosta asegura que “la ex ministra Barría cree que el 4 de septiembre no sucedió, y quiere tener un sistema de salud público sin participación de privados. Resulta que 8 millones de personas votaron en contra de esa propuesta. Hoy la gente lo que quiere es un sistema mixto y que ellos puedan elegir y tenemos ejemplos exitosos de sistema mixto, como lo que vimos con la pandemia”.

Añade que “pudimos ver la mejor asociación público-privada, donde el país completo aceptó que era inmoral que una persona muriera por falta de un ventilador mecánico. Por qué no podemos hacer lo mismo para reducir las listas de espera, para terminar con las 300 mil personas que esperan por una cirugía por más de 1 año y medio. Eso se puede hacer pero hace falta voluntad política y dejar los dogmatismos atrás. Las personas quieren que se resuelva su problema, les da lo mismo que lo resuelva un privado o un público”.

Y manifiesta que “más allá de si el gobierno va a asumir el rol o no, se necesita que sean sectores amplios los que, independientemente de la dilación del gobierno, avancen en un gran acuerdo en salud, que amerite resolver estos problemas”.

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