Publicado el 29 de diciembre, 2019

Javiera Rodríguez: «Si alguien se dio la lata de rayar tu nombre es porque estás haciendo algo importante»

Autor:

Magdalena Olea

En mayo del año pasado la entonces consejera superior de la Universidad Católica se enfrentó a las estudiantes que se tomaron la Casa Central, lo que le valió hostigamiento y críticas. Para contar su historia escribió La Contratoma (Ediciones El Líbero). El día del lanzamiento de su libro, el lugar del evento amaneció rayado, con mensajes que la acusaban de fascista, entre otros calificativos. «Somos los jóvenes la generación cuestionada porque hacemos estas cosas, y somos los jóvenes que no pensamos así los llamados a responder y a ser valientes», afirma.

Autor:

Magdalena Olea

¿Debiese llegar a más gente El Líbero?

Si tu respuesta es afirmativa, haz como cientos de personas como tú se han unido a nuestra comunidad suscribiéndose a la Red Líbero (0.5 o 1 UF mensual). Accederás a eventos e información exclusiva, y lo más más importante: permitirás que El Líbero llegue a más gente y cubra más contenido.

SUSCRÍBETE AHORA
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

El viernes 25 de mayo de 2018, la Casa Central de la Universidad Católica amaneció con candados, cadenas y un lienzo que declaraba “Toma Feminista”. Era la tercera vez en su historia que ocurría una cosa así, solo que en esta oportunidad la ocupación era liderada por mujeres. La universidad llevaba dos semanas con distintas facultades paralizadas por presiones del movimiento feminista, cuando un grupo de alumnos, varios de ellos representantes de organismos estudiantiles de derecha, comenzaron a protestar para poner fin a esa toma.

Javiera Rodríguez fue una de las estudiantes, entonces consejera superior de la UC, que lideró la oposición a la acción del grupo feminista. Sin quererlo, tomó el rol menos popular: el de oponerse a lo políticamente correcto. Cuando la toma solo llevaba unas horas se enfrentó verbalmente con las feministas, un momento que fue captado y transmitido por las cámaras de televisión y que le valió hostigamiento, funas, y la crítica de quienes apoyaban la toma.

Para contar sobre su historia escribió La Contratoma, un libro que publicado por Ediciones El Líbero , y que se lanzó el martes de la semana pasada, por el ex decano de Derecho de la UC Carlos Frontaura en Libertad y Desarrollo. Sin embargo, el día del evento del lanzamiento, los muros exteriores del centro de estudios amaneció rayado con pintura, con mensajes que la trataban de fascista.

En La Mirada Líbero en Agricultura, Rodríguez se refiere a estos hechos, en un contexto marcado por las funas, amenazas y presiones que han recibido parlamentarios, ministros y políticos en el país.

-A propósito de las situaciones que se han producido en el Congreso y en las calles, ¿como tomaste la funa que recibiste el día del lanzamiento?

-Es difícil decir si me lo tomé mal o me lo tomé bien, porque creo que tiene las dos partes en una misma historia. Por un lado, cuando llegué y lo vi me asusté un poco, a uno se le revuelve la guata, aparte que era un día muy importante para mí, lanzaba mi primer libro, que es La Contratoma, pero llegas y ves los rayados y uno se pregunta si están adentro, donde están, quién lo hizo, a qué hora, porqué se organizaron y porqué lo hicieron… Da miedo.

Te da una sensación que, en el fondo, estás marcando algo, estás haciendo algo importante».

-Además esto ocurrió temprano…

-Se hizo súper temprano, entonces o se levantaron muy temprano o en la noche lo hicieron. Tuvieron el coraje y la cobardía de hacerlo. Por un lado da miedo, uno como persona natural y normal, porque yo no soy una política famosa, no soy una persona con mucho poder en la vida, entonces da miedo. Y por otro lado, te da una sensación de que, en el fondo, estás marcando algo, estás haciendo algo importante. Chile está rayado entero con consignas importantes, y alguien se dio la lata de rayar tu nombre es porque también estás haciendo algo importante, para bien o para mal a los ojos de quien lo vea, pero también significa eso. Son las dos cosas, es el temor, y el reafirmar que estoy haciendo algo que vale la pena.

-¿Te dio miedo finalmente lanzar el libro, o que ocurriera algo?

-Sí, cuando estábamos en el escenario pensé que iba a aparecer alguien con un pañuelo verde que me iba a querer incendiar y yo no tenía nada que hacer. Porque las cosas que dijimos en el lanzamiento fueron potentes. Criticamos lo que estaba pasando ahora y lo que pasó en su momento en la universidad. Estábamos haciendo un punto, y me daba miedo que se parara alguien a gritarme algo o a lanzarme algo, porque son cosas que han pasado y que van a seguir pasando en este momento tan álgido.

Da miedo, porque uno quiere responder esos cuestionamientos, pero no puedes, porque el momento y la situación en la que estás te impide hacerlo».

-¿Y pensaste dos veces antes de publicar el libro?

-Sí, me dio la típica sensación de «¿lo hago o no lo hago?». En el momento cúlmine de esa decisión da un poco de pavor, y no solo porque te vayan a hacer algo, sino por no hacer lo suficiente. Yo viví una situación súper tensa ese 25 de mayo y todo mi periodo de consejera superior, que es un cargo de representación académica de la universidad que gané el año pasado, lo vi con muchos cuestionamientos por ser gremialista, por ser mujer y por ser muchas cosas. Y da miedo, porque uno quiere responder esos cuestionamientos, pero no puedes, porque el momento y la situación en la que estás te impide hacerlo. Y viví muchas funas también face to face en los campus de Casa Central, en San Joaquín, y vi muy cerca el caso de Ignacio Palma, un compañero mío que fue acusado de abuso injustamente.

Me gritaron encubridora, me gritaron que yo no era mujer, que merecía ser abortada».

-¿A qué otras situaciones te enfrentaste?

-Viví muchas funas, me gritaron encubridora, me gritaron que yo no era mujer, que merecía ser abortada… Y ver el odio en las personas es súper fuerte. Mirar a los ojos a una persona que te odia o que te quiere hacer daño te revuelve la guata. Y lo viví, y me imagino que lo ha vivido mucha gente que en estos momentos les ha pasado eso, pero cuando uno sabe que no puede quedarse con una sola historia, que las situaciones que uno vive no son simplemente la visión de las feministas, o la visión tuya, sino que es una mezcla de cosas, yo no me podía quedar callada.

Somos los jóvenes la generación cuestionada porque hacemos esas cosas, y somos los jóvenes que no pensamos así los llamados a responder y a ser valientes».

-¿Qué opinión tienes de las funas y de las amenazas que se han producido? ¿Crees que se está atentando contra la libertad de expresión?

-Solo lo que ellos dicen es la verdad, y ellos son súper cerrados con eso. Ninguna de esas niñas en la vida se sacaría una foto conmigo, porque eso implica que su círculo les deja de hablar. Es súper fascista la actitud. Se atenta contra la libertad de expresión, y todas las libertades. Contra la dignidad de la persona también. Eso es lo más importante… Cuando vi en los ojos de esa persona que me odiaba y quería lo peor para mí… Eso está mal, y en definitiva, somos los jóvenes los que somos la generación cuestionada porque hacemos esas cosas, y somos los jóvenes que no pensamos así los llamados a responder y a ser valientes. Por eso lancé mi libro, no quería quedarme con una única historia, y ojalá que la gente tome la valentía para inspirarse y no quedarse callados. Siempre hay un apostura, siempre hay una verdad, los medios, la gente te cancela, y eso no está bien.

-¿Por eso decidiste escribir La Contratoma?, ¿cuáles fueron tus motivos?

-Terminó la contratoma y la toma, que terminan al mismo tiempo, porque una responde a la otra, y pasó un mes más o menos, cuando estaba más tranquila, porque fue súper duro emocional, psicológica y hasta físicamente, y pasado ese mes le dije a una de mis mejores amigas que no me iba a quedar callada, que vivimos un hecho histórico, fuimos valientes, y la gente lo tiene que saber. A pesar de que muchas cosas se dijeron respecto a nosotras la llamé, y le dije que iba a escribir un libro sobre esto. Fui parte de los protagonistas de la historia, no la única ni la más importante, pero entonces tomé ese rol, y si me funan, ya me han funado, ya me da lo mismo… En razón a la verdad, en razón a lo que sucedió se merecía contar esa historia que no se contó.

-¿Y qué opinión tienes del movimiento feminista en general y de “La Tesis”, que ha dado vueltas en el mundo?

-En parte las entiendo, como mujeres hemos vivido muchas situaciones de violencia, no es necesario ser de una clase social o de un pensamiento político como para entender que hay un abuso en general hacia las mujeres en la política, en la parte económica, y en todas formas. La entiendo, y creo que su grito y consigna en cierta medida son ciertas. Tienen harto de corazón… Pero la consigna «el violador eres tú», le hablan al Estado, a los carabineros, al Presidente, etc. es duro también. Yo vengo de una familia en la que mis dos papás son ex oficiales de carabineros, entonces yo no me lo puedo tomar literal obviamente, yo sé que mis papás no son violadores, pero se va creando una imagen que al final no es tan cierta. Entiendo que ha existido violencia policial y es muy fuerte verla también. Hace poco casi aplastaron a un manifestante, que por más violenta que haya sido la situación, no corresponde. Pero acusar a una institución, y que yo conozco a muchos carabineros que dan la vida por otras personas y por el servicio, es súper injusto. Y así mismo, las personas, incluso sin tener la visión política del gobierno y que han trabajado en el Estado en función de las personas y del servicio de las personas, es injusto acusarlas a todos de violadores. Me imagino que hay muchas juezas que han defendido a las mujeres y que han fallado en favor de mujeres, y tratarlas de abusadoras y violadoras también es injusto. Hay que tener mucho cuidado.

-¿Qué es lo positivo que sacas de tu experiencia y de todo lo que te tocado vivir? ¿ Como te ha hecho cambiar como persona, enfrentarte a este tipo de situaciones y salir adelante? 

-No me considero como una persona que ha sido víctima de la funa, porque al final yo lo decidí, yo elegí tomar una posición y ese camino. Obviamente que no me merecía todas esas cosas, pero yo tomé ese camino. La esperanza en ese mensaje es que detrás de la valentía y de las decisiones que uno toma con el corazón y con sinceridad, no hay de qué arrepentirse. No puede haber mensaje más esperanzador que ese coraje para decir lo que uno piensa en momentos difíciles.

Confiar en que uno está haciendo lo correcto, aunque venga Chile encima a decirte que no».

Confiar en que uno está haciendo lo correcto, aunque venga Chile encima a decirte que no, mientras tú puedas dormir tranquila con el asunto y quedarte con que hiciste todo lo posible para buscar la paz, que es lo que en el fondo todos queremos y luchamos, independientemente de la postura política que uno tenga, que uno luche por la paz y por entender a las personas que son víctimas y que han sufrido, ese es el siguiente paso. Dejar de vernos como enemigo y entender que todo se puede y se puede hacer mejor, mientras trabajemos en conjunto y siendo valientes. Ese es el mensaje.

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más

¿Debiese llegar a más gente El Líbero?

Si tu respuesta es afirmativa, haz como cientos de personas como tú se han unido a nuestra comunidad suscribiéndose a la Red Líbero (0.5 o 1 UF mensual). Accederás a eventos e información exclusiva, y lo más más importante: permitirás que El Líbero llegue a más gente y cubra más contenido.

SUSCRÍBETE AHORA

También te puede interesar:

Cerrar mensaje

¿Debiese llegar a más gente El Líbero?

Si tu respuesta es afirmativa, haz como cientos de personas como tú se han unido a nuestra comunidad suscribiéndose a la Red Líbero (0.5 o 1 UF mensual). Accederás a eventos e información exclusiva, y lo más importante: permitirás que El Líbero llegue a más gente y cubra más contenido.

Suscríbete