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Publicado el 15 de julio, 2019

Jaime Ravinet: «Me encantaría volver a una Democracia Cristiana que juegue un rol como lo hizo históricamente»

Autor:

Javiera Barrueto

El ex miembro de las filas democratacristianas dice ver con «esperanza» el camino por el que está optando la DC. Destaca que la vía de un partido «perfilado» puede «reencantar nuevamente al centro político». Y como ex alcalde de Santiago -durante una década- se refiere a la crisis del Instituto Nacional: «El gran problema es que hay un grupo de apoderados que están por destruir la imagen del colegio y convertir eso en un soviet, en que todo se define por asambleas».

 

Autor:

Javiera Barrueto

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Durante diez años Jaime Ravinet estuvo a la cabeza de la Municipalidad de Santiago. Quien liderara la alcaldía desde 1990 hasta el 2000, mira con preocupación la violencia que ha invadido al Instituto Nacional. Incluso, el ex DC apunta el «descuido» de la educación pública como una consecuencia del gobierno de la ex Presidenta Michelle Bachelet.

Además, defiende el actuar del alcalde Felipe Alessandri y una solución que plantea es cancelar la matrícula de todos los estudiantes e impulsar un proceso de reinscripción «en la que no tengan espacio aquellos que quieran seguir con la violencia».

Donde sí tiene una visión positiva es en el rol que ha desarrollado su ex partido: la Democracia Cristiana. El ex ministro de Defensa durante el primer gobierno de Sebastián Piñera, sostiene que «veo con esperanza una Democracia Cristiana que se está reencontrando a sí misma».

-Usted manifestó respaldar el posible cierre del Instituto Nacional que propuso Felipe Alessandri, pero el ex ministro Sergio Bitar (PPD) acusó al alcalde “estar dañando la educación pública”. ¿Qué le parece?

-Lo primero que quiero decir es que no respaldé el cierre del Instituto, sino que soy partidario de que si siguen los actos de violencia se suspenda el año académico y se obligue a que se rematriculen todos los alumnos cuyos papás estén comprometidos con el proyecto del colegio, de ser un liceo de excelencia conforme a su tradición de más de 200 años. Creo que Sergio Bitar está equivocado a ese respecto, el descuido de la educación pública ha sido lamentablemente consecuencia desde el gobierno de la Presidenta Bachelet hasta la fecha, postergando y deteriorando el tema de la educación pública que es realmente importante para el país. Las reformas que ella hizo en vez de fortalecer la educación pública fueron a perjudicar la educación particular subvencionada. O sea él (Bitar) debería culpar a la Presidenta Bachelet como la gran responsable de este problema.

El descuido de la educación pública ha sido lamentablemente consecuencia desde el gobierno de la Presidenta Bachelet hasta la fecha».

-¿Entonces no está a favor del cierre del establecimiento?

-Felipe Alessandri corrigió. Lo que digo es que soy partidario de una medida tanto o más dura, que si siguen los actos de violencia y, particularmente cuando uno ve a padres y apoderados que son los artífices de la violencia, lo que hay que hacer es cancelar la matrícula de todos y llamar nuevamente a inscribirse de manera que entren solo los que están de acuerdo con el proyecto del colegio y no los que quieran seguir tirando bombas o crean que un colegio es una institución democrática o asambleística, como leí a una presidenta de apoderados que exigía democracia. Los liceos no son democracia, los colegios son una estructura en la cual hay un proyecto de colegio, se va a estudiar o a enseñar y no a deliberar ni a tirar bombas.

-¿Cómo se podría solucionar esta crisis? Volvieron hace poco menos de una semana a clases y ya tiraron bombas molotov y agredieron a algunos parlamentarios.

El gran problema es que hay un grupo de padres y apoderados que están por la violencia y por destruir la imagen del colegio y convertir eso en un soviet, en que todo se define en asambleas y que vayan a discutir en vez de ir a aprender. Mientras eso siga así, los grandes responsables de estos actos de violencia son esos papás, especialmente a través de algunas organizaciones de padres y apoderados, están incitando a la violencia a sus hijos.

Los liceos no son democracia, los colegios son una estructura en la cual hay un proyecto de colegio, se va a estudiar o a enseñar y no a deliberar ni a tirar bombas».

-¿Considera que ha habido mucha permisividad? El alcalde Felipe Alessandri apuntó a Carolina Tohá.

-Lamentablemente ha habido permisividad no solo de Carolina que, incluso, llegó a decir que había tomas buenas y tomas malas, sino también el alcalde anterior. La situación se empezó a deteriorar a partir del término del mandato de Raúl Alcaíno. De ahí para adelante hubo mucha permisividad de los dos alcaldes anteriores.

-Cree que en el gobierno anterior se «tapó el sol con un dedo»…

-Ahí está la famosa frase que el objetivo del gobierno era bajar de los patines al que iba más rápido para que todos anduvieran lento. Eso es lo que buscó, dañar la educación particular subvencionada en vez de mejorar la educación pública.

-¿Considera que la crisis en el Instituto Nacional se podría acabar pronto o que se podría extender?

-Soy partidario de primero echar al rector, ha sido incapaz de fijar normas de convivencia y de liderar un proceso de saneamiento. Cometieron un grave (error), y ese fue particularmente el alcalde Pablo Zalaquett, cuando cambió al rector Jorge Toro que venía de la tradición del rector Sergio Riquelme, que eran personas con autoridad y con capacidad de diálogo, con liderazgo. Siento que hay que poner a alguien nuevo, que sea capaz de enfrentar este proceso, pero a la vez con firmeza y con dureza. Y que entendienda que el colegio no es una asamblea, no es un parlamento, sino que se va a aprender y educar.

-¿Le ha faltado mayor firmeza al alcalde Alessandri?

-No, siento que el alcalde ha sido un cambio importante en esta materia.

«Veo con esperanza una Democracia Cristiana que se está reencontrando a sí misma»

-Usted, como ex militante DC, ¿le parece positivo el camino por el que ha optado el partido? Ellos han dicho que van a ser una oposición constructiva y se han convertido en un puente entre la oposición y el gobierno.

-Yo renuncié a la Democracia Cristiana porque en mi opinión sufrió un proceso de izquierdización impropio de su doctrina, su ideología y de su historia. Veo con esperanza que la actual directiva está volviendo a recuperar una posición propositiva, orientada a buscar el apoyo de la clase media, dialogante. Lo cual no significa no tener firmeza para defender sus principios. Veo con esperanza una Democracia Cristiana que se está reencontrando a sí misma. Aunque todavía creo que hay focos de gente izquierdista que está adentro que más bien debería militar en el Partido Socialista o Comunista o Frente Amplio y que no tienen nada que hacer en un partido como la Democracia Cristiana.

-El que la DC esté dejando atrás ese proceso de izquierdización, ¿puede atraer figuras que se distanciaron de la colectividad?

-Posiblemente, pudiera ser. Me siento democratacristiano de corazón y me encantaría volver a una Democracia Cristiana que juegue un rol como lo jugó históricamente y que no sea el vagón de cola de los partidos de izquierda, como fueron los años anteriores.

Creo que la DC necesita excluir o prescindir de aquellos sectores que son más partidarios del Frente Amplio o del socialismo que de la Democracia Cristiana».

-La DC ya firmó el protocolo de acuerdo por la reforma tributaria, pero hay sectores del partido que están alejados de esa posibilidad. ¿Ve posible que la DC cumpla su palabra con el gobierno?

-Espero que el presidente (Fuad Chahin) haya evaluado bien antes de firmar dicho acuerdo y le reitero, creo que la Democracia Cristiana necesita excluir o prescindir de aquellos sectores que son más partidarios del Frente Amplio o del socialismo, que de la Democracia Cristiana.

-Con la estrategia de camino propio, ¿la DC logra reencantar al electorado de centro o a quienes votaron por Sebastián Piñera en la elección?

Una Democracia Cristiana perfilada puede reencantar nuevamente al centro político y constituir una muy buena alternativa que dé estabilidad y moderación en el futuro.

-¿Podría fracasar en ese intento si a la hora de hacer pactos electorales conversa con el PC y el FA?

-De las cosas más inexplicables que pasó en la última elección presidencial y parlamentaria es que la Democracia Cristiana haya decidido llevar a una candidata a la Presidencia de la República y que haya pactado en la parlamentaria con un movimiento chavista como es la Izquierda Ciudadana. O sea es absolutamente inexplicable que un partido que quiere perfilarse se vaya más allá del Frente Amplio a buscar apoyos para buscar votos. Creo que el pragmatismo muchas veces desencanta a la gente y un pragmatismo exagerado y oportunista desprestigia más que prestigia a un partido político.

Una Democracia Cristiana perfilada puede reencantar nuevamente al centro político».

-Usted fue ministro DC durante el primer gobierno de Sebastián Piñera y hoy Sebastián Sichel está en el gabinete.  ¿Se amplían las opciones de acercamiento entre los ex DC y la centroderecha?

-Sichel renunció a la DC y fue parte del partido Ciudadanos de Andrés Velasco, ha tenido una posición de centro permanente y le deseo que haga una muy buena gestión. Es una persona que naturalmente es cercana ideológicamente a la Democracia Cristiana como a cualquier otro movimiento de centro como Evópoli o Ciudadanos.

-¿Podría haber sido un gesto del Presidente al centro?

-No estoy seguro que haya habido un trasfondo político en eso, sino más bien creo que fue un reconocimiento en la buena labor que Sichel estaba haciendo.

-¿Se podría generar una nueva corriente en el sector?

-Creo que puede jugar un rol muy importante una confluencia del centro político con Evópoli, Ciudadanos, la Democracia Cristiana y el Partido Radical.

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