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Publicado el 15 de septiembre, 2018

Jaime Bellolio (UDI): «En el Congreso, los principales negacionistas en materia de DD.HH. están en el FA algunos, y otros en el PC»

Autor:

Javiera Barrueto

Esta semana el diputado facilitó que los parlamentarios de la oposición realizaran un minuto de silencio por el 11 de septiembre. «Fue un gesto de humanidad y de dignidad», dice. Respaldó, junto a otros legisladores de Chile Vamos, el proyecto de identidad de género y, a su vez, fue una voz crítica frente a la acusación constitucional. «Le hemos regalado a parte de la izquierda la discusión sobre derechos humanos», plantea.

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Javiera Barrueto

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Faltaban pocos minutos para el mediodía del martes y el diputado Jaime Bellolio (UDI) comenzaba a tomar la palabra para referirse al proyecto de educación que se discutía en Sala. A los pocos segundos de partir su intervención, los parlamentarios de oposición comenzaron a levantarse de sus asientos y, en ese momento, el legislador Pablo Vidal (RD), le indicó su reloj a quien por esos minutos tenía la palabra.

Bellolio se percató que eran las 11:52 -hora en que fue el bombardeo a La Moneda- y que la centroizquierda se aprontaba por iniciar su minuto de silencio. Así, en medio de una semana marcada por los actos en conmemoración del 11 de septiembre, el diputado optó por «sumarse» como un gesto de «humanidad y dignidad».

Desde su escaño le dijo a Jaime Mulet, que oficiaba de presidente de la mesa: «Si me puede suspender un minuto para que los señores parlamentarios puedan hacer el gesto que están realizando. Yo puedo continuar después con la palabra». Hecho que fue valorado por los parlamentarios de oposición.

La semana estuvo marcada, también, por la aprobación del proyecto de identidad de género, iniciativa que fue respaldada por Bellolio. Lo que le costó, incluso, que lo acusaran de «traidor». En conversación con «El Líbero», el diputado aborda cómo vivió estosn días donde también tuvo un rol en el rechazo de la acusación constitucional contra tres magistrados de la Corte Suprema.

-Para la conmemoración del 11 de septiembre, el Presidente Piñera realizó una acto en La Moneda donde el tono de sus palabras fue considerado como un «giro más hacia la derecha», según algunas dirigentes de la oposición. ¿Cómo lo percibió usted?

-No concuerdo con esa opinión, el Presidente Piñera ha tenido una trayectoria muy notable en materia de derechos humanos. Ha sido de una línea muy coherente. Lo que hizo este 11 de septiembre, a 45 años, fue una forma republicana y sobria de plantear algo que hace todo sentido. El 11 de septiembre es un día doloroso, es un día donde finalmente se termina por quebrar ya definitivamente la democracia. Y que nos debe servir para renovar nuestro compromiso primero con la dignidad humana y los DD.HH. que no pueden justificarse sus violaciones jamás, bajo ningún contexto. Segundo, que es la democracia la mejor manera de proteger nuestros derechos, nuestras libertades y la dignidad de las personas.

-En 2013 el Presidente habló de «cómplices pasivos», lo que generó molestia en la coalición anterior, a diferencia del martes que dijo que antes del 11 de septiembre de 1973 la democracia estaba «enferma». ¿El Mandatario está cuidando más a su sector?

-No son inconexas ambas cosas, a mí la palabra complicidad me parece que tiene un tinte penal y por eso no la comparto. Ahora, sí comparto plenamente que muchas personas que fueron actores pasivos y otros más activos pudieron haber hecho más para proteger la dignidad humana. El Presidente hace bien en separar una cosa. En muchas de las autoridades políticas de la centroderecha, del último tiempo, nos han obligado a que tengamos una tesis, como la llamo yo, del «paquete completo». Es decir, que dado que el PS el año 67 ratificaba la lucha armada como legítima, el PC con su influencia de Rusia y Cuba, la visita del dictador Fidel Castro, la existencia del MIR, la declaración de la Cámara de Diputados denunciando el grave quebrantamiento de la Constitución, dado eso se justificaba moralmente el golpe y a continuación no había otra forma que la violación a los derechos humanos. Me niego rotundamente a establecer ese paquete completo porque soy de los que cree que jamás se justifica la violencia como acción legítima, que nunca bajo ninguna circunstancia ni contexto se puede justificar una violación a los derechos humanos. Es esa tesis la que nos ha mantenido en una esquina y por lo tanto, le hemos regalado a parte de la izquierda la discusión sobre derechos humanos, cuando lamentablemente hoy lo que uno ve en este Congreso es que en los principales negacionistas en materia de DD.HH. están en el FA algunos, y otros en el PC, que dicen que la violación a los DD.HH. en Nicaragua, en Venezuela y en Cuba no existen.

Interrumpí mi discurso de inmediato (…) de manera que los diputados pudieran seguir haciendo su gesto al cual me sumé. No como tratar de hacerle un homenaje a una personas específica o a Allende, sino que simplemente como lo correcto que había que hacer porque es un gesto de humanidad y de dignidad».

-En esa misma línea, usted hace unos días, tuvo un gesto y permitió que se realizara un minuto de silencio que solicitaba la oposición para conmemorar a Salvador Allende. ¿Estaba mostrando una visión distinta a la de su sector?

-Tomé la palabra porque me la dieron a esa hora, a las 11:50 para hablar sobre un proyecto de educación y a las 11:52 veo que un grupo de parlamentarios del Frente Amplio se pone de pie. Nosotros al inicio de la sesión ya habíamos hecho un minuto de silencio por todas las víctimas del 11 de septiembre. Por supuesto que interrumpí mi discurso de inmediato porque no me percaté la hora que era. A pesar de que el presidente me decía que tenía la palabra y había otras personas que me decían que continuara, pedí que pudiéramos suspender mi discurso por un minuto y así también la sesión, de manera que los diputados pudieran seguir haciendo su gesto al cual me sumé. No como tratar de hacerle un homenaje a una personas específica o a Allende, sino que simplemente como lo correcto que había que hacer en ese minuto porque es un gesto de humanidad y de dignidad, simplemente por eso. Yo quisiera el 11 fuera un día de unión en esos valores éticos y fundamentales mínimos para convivir en sociedad como son los DD.HH.

-¿Entonces fue un gesto que le nació en el momento?

-Sí, no fue nada planificado, simplemente pasó en ese minuto y me pareció que era la correcto que había que hacer por respeto, por dignidad y coherencia.

-¿Le comentaron algo desde su sector?

Escuché algunas críticas que me decían que cómo hacía eso, cuando el día domingo, otros habían ido a romper y profanar la tumba de Jaime Guzmán. Lo que le contesté a esas personas es que justamente como somos distintos a ellos es que había que actuar con dignidad, con coherencia y con respeto dentro del Congreso Nacional. La DC, el PR, el PPD y el PS rápidamente manifestaron su condena a los hechos sobre la tumba de Jaime Guzmán. Faltó el PC, que no es casualidad porque fue el brazo armado del PC el que asesinó a Jaime Guzmán. Y hoy día ninguno de los criminales que hicieron este delito cumplen penas en Chile.

Escuché algunas críticas que me decían que cómo hacía eso, cuando el día domingo, otros habían ido a romper y profanar la tumba de Jaime Guzmán. Lo que le contesté a esas personas es que justamente como somos distintos a ellos es que había que actuar con dignidad, con coherencia y con respeto».

-El miércoles usted respaldó el proyecto de identidad de género, algo que no es compartido por todo su sector. Se escuchó, incluso, que durante la sesión le dijeron «traidor» desde el público que asistió a la Cámara.

-La razón que argumenté para votar a favor del proyecto es: primero por compasión; segundo, por la dignidad humana de las personas que hoy están sufriendo. Y tercero, porque creo en la familia. Aquí es el mejor lugar donde nuestros niños y niñas tienen que ser criados y que el adolescente que tiene derecho a la identidad de género pueda, a través de sus padres, solicitar la rectificación del sexo registral. Que algunos planteen como que esto es una traición a los valores de la centroderecha, perdón ¿cuál?. Hay otros que dicen que esto es algo de minoría, bueno precisamente porque es una minoría es que necesitamos una ley. Otros, lamentablemente, no solamente me han insultado a mí sino que han insultado a mi familia. Podemos tener diferencias, que me parecen bastante legítimas, eso no hace que uno sea moralmente superior al otro.

-¿Puede haber algunos costos en la coalición por haberse dividido en temas valóricos?

-No es primera vez que se vota «divididos» en un tema valórico y no esperaría nunca que la coalición de Chile Vamos fuera homogénea. Si fuera así, sería una falsa homogeneidad porque podemos coincidir en muchas materias, pero hay algunas que requieren de nuestra reflexión. Y esta es una materia en la cual podemos tener legítimamente divisiones diversas. Lo que no está bien es que algunos pretendan imponer bajo la vía de la amenaza el que unos tienen razón y los otros son los que no debiesen estar allí.

Que algunos planteen como que esto (ley de identidad de género) es una traición a los valores de la centroderecha, perdón ¿cuál?. Hay otros que dicen que esto es algo de minoría, bueno precisamente porque es una minoría es que necesitamos una ley».

-Esta semana también estuvo marcada por la acusación constitucional que usted criticó en representación de la bancada UDI. ¿Considera que fue necesario llegar hasta este punto?

-La acusación constitucional es gavísima, nunca en la historia de Chile había ocurrido que una mayoría circunstancial de parlamentarios usara esa mayoría para poner en tela de juicio la independencia de los jueces. Porque aquí no se estaba juzgando la opinión de los parlamentarios sobre los DD.HH., ni sobre la decisión de los jueces de haber dado la libertad condicional a siete presos. Más aún, yo mismo dije que según los criterios que a mí me parecían, dado los informes de Gendarmería y dado los otros fallos, estas personas no habían mostrado suficiente aporte a la causa ni conciencia de los hechos. Pero muy distinto es pretender que una mayoría del Congreso le dicte a los jueces cómo tienen que fallar y si es que no fallan como a ellos les parece, entonces los tienen que acusar constitucionalmente.

Elección interna:»Es un proyecto colectivo, que habla de ‘nosotros’ versus la mantención de un proyecto que habla simplemente de ‘yo’ «

-¿La visión que ha mostrado estos días se verá reflejada, por ejemplo, en la elección interna del partido?

-No veo que esto tenga una repercusión interna en la elección. No me cabe ninguna duda que lo que sí se juega en la elección interna de la UDI es un proyecto colectivo, que habla de «nosotros» versus la mantención de un proyecto que habla simplemente de «yo». Un proyecto que es encabezado por Javier Macaya, que pretende dar cuenta de que el poder se ejerce de manera horizontal y otro, que pretende seguir excluyendo.

-¿Y el diputado Macaya puede llevar a un cambio de paradigma como el que está reflejando usted ahora?

-No me cabe duda,  porque no es solamente el diputado Macaya sino que es el diputado Macaya junto a otras personas más. Los cambios no se hacen de a uno sino que se hacen en equipo.

Seis meses del gobierno: «Me gustaría que fuera un poquito más audaz en términos de recuperación económica»

-¿Cuáles son las luces en estos primeros seis meses de gobierno?

-El gobierno del Presidente Piñera le tocó asumir con una dificultad, que era venir de un gobierno que, sobre todo al final, se dedicó más a dividir que a unir, a políticas que radicalizaban las posiciones en vez de aunar criterios para el interés general. Eso tuvo efectos importantes en materia de la economía, de salud y empleos. El Presidente quiso asumir un gobierno apelando a la unidad. Desde el primer día el relato y el discurso del gobierno es necesitamos poner primero a los niños en la fila, el Sename, la calidad de la educación, la ampliación de la sala cuna, los estudiantes de la educación técnico profesional. Es decir, los olvidados del gobierno de los últimos cuatro años son la prioridad en este gobierno. Pero debe ser con unidad. Por supuesto con la dificultad permanente de no ser mayoría al interior de ambas Cámaras, más los imprevistos que no son planificables de la política del día a día.

-¿Y las sombras?

-Este ha sido un buen gobierno, pero me gustaría que fuera un poquito más audaz en términos de recuperación económica, productividad, para generar buenas condiciones de oportunidades. Y tenemos una oposición con dos almas, una que ha manifestado su lógica más bien constructiva y aquella que se ha manifestado de manera obstructiva. El país no es una competencia de cómo la oposición le pega más al gobierno de turno, de manera que le toque a ellos después. Es perfectamente legítimo que tengamos opiniones distintas en muchas materias, pero siempre en base a la verdad, en base a la evidencia y en base a poner por delante el interés de las personas.

Hay poco interés en dialogar y más bien hay un interés de imponer por parte de quienes hoy día son oposición».

-Desde la oposición han dicho que al gobierno le ha faltado más diálogo, ¿desde esa perspectiva debería ser uno los hitos que marque este siguiente período?

-Lo que ocurre es que para el diálogo se necesitan dos partes. Y por lo que uno ve muchas veces en las discusiones en el Congreso hay poco interés en dialogar y más bien hay un interés de imponer por parte de quienes hoy día son oposición. Por ejemplo, el proyecto que establecía una estatuto especial para los jóvenes estudiantes fue un proyecto que fue aprobado de manera transversal en la comisión de Trabajo. Luego, comenzó la discusión y los propios integrantes más de izquierda de la comisión de Trabajo pidieron muchas cosas para que quedaran clarificadas, todas ellas fueron acogidas. Sin embargo, cuando ese proyecto llegó a la Sala votaron en contra y produjeron una serie de panfletos que decían cosas que eran estrictamente falsas con respecto al proyecto.

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