Violencia, bombas molotov, overoles blancos y el fuego han vuelto a reemplazar los cuadernos en los liceos emblemáticos. Esta semana dos buses del Transantiago fueron quemados por encapuchados y varias oficinas del Instituto Nacional casi fueron consumidas por el fuego. Además, otros manifestantes bloquearon las calles fuera del Liceo de Aplicación. Los hechos recuerdan la antesala del estallido social, cuando la evasión de los estudiantes prendió la chispa.

En un nuevo «Especial Mirada Líbero«, el arquitecto y autor de «Siete Kabezas», Iván Poduje, se refiere al retorno del anarquismo en los liceos emblemáticos y al uso de estas protestas por el oficialismo actual.

«Es lamentable cómo se ha usado a los liceos para que la élite juegue a la guerra», dice el magíster en Desarrollo Urbano, quien estudió la sucesión de acciones que llevaron al 18 de octubre.

De acuerdo con el arquitecto, quienes son ministros y constituyentes hoy día «no han pagado ningún costo por la guerra, por las revoluciones que ayudaron a armar. Y los estudiantes sí lo han pagado». «Es evidente que hubo un uso político del Instituto Nacional», enfatiza.

En su libro «Siete Kabezas», en el que analiza las posibles causas del estallido social, Poduje sostiene que la segunda de ellas son los estudiantes de los liceos, que ya habían tomado protagonismo con los movimientos de 2006 y 2011. Hoy, podrían estar más fortalecidos, debido a que «están validados políticamente», explica.

«Políticos irresponsables crearon esta política de destrucción de los liceos y hoy día se lavan las manos e incluso condenan la violencia; es un acto de cinismo increíble», subraya. «El error que cometió el actual ministro Jackson, que todavía no borra su tuit, de decirles ‘gracias totales, cabros’, muestra una completa indolencia por los millones de personas que fueron afectadas por las evasiones de este grupo de estudiantes», añade.

«Hay vínculos de la ACES con el Gobierno»

El urbanista plantea que, a pesar de que hay jóvenes que siguen intereses personales para manifestarse, «en el caso de los estudiantes radicales tenemos un componente de anarquismo duro contra el Estado, el modelo, el sistema». «Los overoles blancos no tienen una agenda política», afirma, aunque advierte que hay quienes «cosechan triunfos» detrás de la violencia que estos ejercen.

Tras sus estudios de las manifestaciones de octubre de 2019, Poduje concluye que «el estallido con códigos fue un invento, una creación artística y política». «Eso fue ideologizado por ignorancia, por falta de terreno, por no recorrer la ciudad; y también fue utilizado por los intelectuales del estallido que hoy día solo cosechan triunfos con esto», señala.

El arquitecto ve la organización entre los liceos y a la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES) «más debilitada de lo que estaba antes». Sin embargo, asevera que «hay vínculos de la ACES con el Gobierno que no existían en gobiernos anteriores, lo que le permite tener algún control sobre los estudiantes radicales que pueden haber generado una agenda de desestabilización en el estallido».

«Si la violencia no se contiene a tiempo podría escalar en una acción mucho mayor»

Poduje plantea diferencias respecto a la antesala del estallido social y la situación actual, aunque asegura que «tenemos una batalla territorial mucho más grave de la que teníamos en octubre, por lo que las consecuencias podrían ser mucho peores».

El arquitecto manifiesta que «si esto no se contiene a tiempo, podría escalar en una acción mucho mayor que involucre no solo a los liceos, sino que a sus entornos».

De acuerdo con Poduje, «esto esconde una triste paradoja», debido a que los liceos eran «las herramientas de movilidad social que tenía el país», la que vivió en carne propia debido a que su padre fue «institutano».

«Acá hay mucha gente que es responsable de esto», puntualiza. «Por cierto que los gobiernos que permitieron que el mejor liceo de Chile se destruyera a pocas cuadras de La Moneda sin hacer nada», agrega.

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