La presión “uno la sentía en el aire”. Así recuerda el exalcalde de Santiago, Felipe Alessandri, los días previos al estallido del 18-O. “Venía una olla a presión incubándose en la ciudadanía”, relata.

“El 18 de octubre fue devastador. Yo estaba en terreno, vimos primero las evasiones en el Metro y luego el incendio al edificio de Enel…. fue devastador para la ciudad”.  En ese momento, rememorara, lo tildó de “terrorismo de ciudad” porque «arrasaron no solo con la gestión que habíamos hecho nosotros en la alcaldía» sino que también con el trabajo de sus antecesores. 

En esta misma línea, el arquitecto y urbanista Iván Poduje -quien recorrió la ciudad tras el estallido y escribió su experiencia en el libro Siete Kabezas– señala: “Dicen algunos que esto era una protesta política, una desobediencia civil. Nunca fue eso. Fue un acto muy violento que alteró el funcionamiento de la ciudad”.

En Especial Mirada Líbero, ambos testigos clave de lo que ocurrió hace tres años conversan sobre el estallido, las responsabilidades políticas y cómo se debe enfrentar desde ahora.

Alessandri y violencia en los liceos en la previa del 18-O: «Nos estaban tomando el pulso»

El excalcalde vivió «la previa» en el municipio de Santiago. Semanas antes del 18-O se había vuelto costumbre los desmanes en los liceos emblemáticos, tomas, ataques de «overoles blancos», bombas molotov… hasta que comenzaron las evasiones en el Metro.

«Hubo una instrumentalización de los estudiantes, los ocuparon, hay adultos detrás y se prendió la mecha fácil», señala el exedil.

Alessandri cuestiona a las actuales autoridades por su actuar en esos momentos. «Recordemos al actual ministro de Desarrollo Social, Giorgio Jackson, que les escribía en Twitter ‘gracias cabros’. No hubo una condena», lamenta.

Su trabajo con los liceos se fue haciendo cada vez más difícil a medida que se acercaba octubre. «Cuando yo trataba de aplicar los manuales de convivencia, me pegaban fuerte por los medios, en redes sociales. Cuando se intentó aplicar la Ley Aula Segura también hubo todo tipo de cuestionamientos… Nos estaban tomando el pulso y finalmente esta mecha se enciende el 18 de octubre, no la paramos más y sigue hasta el día de hoy».

Alessandri ve cómo hoy la violencia continúa en los establecimientos de la comuna. «Ha ido creciendo y me sorprende mucho que no apliquen la Ley Aula Segura que, como funcionarios públicos, tienen el deber de aplicarla».

El tema le preocupa porque no se aprecian acciones concretas. «No ha habido expulsados, muy pocos detenidos. Hemos visto cómo han afectado a la División de Ingenieros del Ejército que queda al lado del Internado Barros Arana. La rectora recién escogida por la administración municipal del INBA aparece con una polera de un grupo radical… Esas son las señales que se están dando, de ‘dejar hacer que acá no pasa nada’ y eso es muy perjudicial».

La actual alcaldesa de Santiago, Irací Hassler abordó el tema del estallido el fin de semana y llamó a que quienes querían manifestarse que lo hicieran de «manera pacífica». Ante esto, Alessandri repara: «Hay que condenar la violencia siempre, no cuando les conviene. Santiago está está en la UTI, tenemos que recuperarlo y eso va a demorar 20 o 30 años».

Poduje: «Hubo políticos que se aprovecharon personalmente de esta violencia para alcanzar el poder o para escribir la Constitución»

El arquitecto Iván Poduje coincide que la mecha estuvo en los colegios, pero agrega otro factor: «Teníamos en la periferia deudas de muchos años, de sectores con altos niveles de violencia crónica, de segregación, de control de bandas y de barras». Esa realidad, comenta, se mezcló con el malestar social y las evasiones activaron un efecto en cadena. «Fue un proceso de violencia urbana inédito en la historia reciente del país», sostiene.

¿Cuál es el resultado tras el 18-O? «Hoy día vivimos en una ciudad más segregada, más pobre, más insegura, más violenta y deteriorada debido al estallido», afirma.

Y subraya otro hecho que le parece crucial: «Más grave, es que hubo políticos que se aprovecharon personalmente de esta violencia para alcanzar el poder o para escribir la Constitución».

Al igual que Alessandri, repara en el ministro Jackson. «Que le haya agradecido a estudiantes violentos que ingresaron con turbazos a las estaciones de Metro es una cosa absolutamente repudiable». Puntualiza: «Y el hecho de que hoy Jackson sea ministro y ni siquiera haya pedido disculpas por un acto que, sumado a otras evasiones, dejó sin Metro a dos millones de personas, es realmente lamentable».        

Sobre los daños causados tres años atrás, el arquitecto es tajante: «El retroceso en Santiago es de unos 20 años en algunos sectores. Y ni solo ahí, también en el centro de La Pintana, de Maipú, de Quilicura, de Puente Alto.. en el Plan de Valparaíso».

«El legado del octubrismo es de destrucción, no solo en materia patrimonial sino que también en  integración social», insiste.

«El Gobierno va a tener que hacerse cargo del monstruo que ayudó a crear»

Haciendo un símil de su libro que aborda el estallido -Siete Kabezas- señala Poduje: «El Gobierno va a tener que hacerse cargo del monstruo que ayudó a crear, van a tener que domesticarlo». Y advierte: «Tienen poco tiempo para hacerlo, porque su responsabilidad es cautelar el orden público y para eso es clave que aquellas personas que validaron la violencia salgan de la administración».

En relación al Presidente Boric, quien últimamente ha dicho frases como «vamos a ser unos perros en la persecución de la delincuencia», plantea: «Tiene que dar una señal sin ninguna confusión en esa materia: que no sólo es condenable sino que va a tomar medidas para que esto no vuelva a ocurrir».

«El Presidente debiera retirar ahora la ley de indulto, remover a los funcionaros que validaron la violencia y poner a gente capacitada para aplicar el orden público», apunta.

Deja un comentario

Cancelar la respuesta