Aunque en lo que ha transcurrido de esta temporada de incendios, tanto el número de siniestros como de superficie afectada es menor al de la temporada pasada, desde la industria de la madera todavía no cantan victoria. Por un lado se viene febrero, con sus sucesivas olas de calor y, por otro, las llamas de origen intencional siguen siendo un factor de preocupación, en especial en la Provincia de Arauco, en la Región del Biobío.
“En provincias como Arauco, el nivel de intencionalidad aún se mantiene en condiciones muy graves, ya que ronda el 50%. Es decir, en uno de cada dos incendios en esa provincia la causa probable es que sea un incendio intencional. Solo en los últimos días hemos tenido seis atentados graves en esa provincia, con afectación a brigadistas que han sido agredidos violentamente, a quienes se les han retirado los equipos, y por lo tanto esa es una combinación explosiva. Los atentados vinculados con las olas de calor representan un riesgo inminente que tenemos en esa zona”, advierte Juan José Ugarte, presidente de la Corporación Chilena de la Madera (Corma).
Datos suministrados por Corma indican que, en lo que va de temporada, es decir del 1 de julio de 2023 al 31 de enero de 2024, en la provincia habían ocurrido 201 incendios; y el 48% de estos tienen origen intencional. Siendo las comunas más afectadas por dicha intencionalidad Tirúa (63%), Curanilahue (56%), Lebu (49%) y Cañete (47%).
En esa misma línea, Ugarte afirma que la intencionalidad “ha disminuido, pero se ha focalizado. Por eso distinguimos especialmente el caso de la Provincia de Arauco. Antes era una realidad mucho más extendida. Teníamos el promedio en la macrozona sur en un 60% de intencionalidad, y comunas con el 90%. Hoy día el promedio de los incendios combatidos por el sector privado, nos entrega un promedio de intencionalidad de un 37%; pero con un foco específico en las comunas de la Provincia de Arauco”.
Reitera que se trata de un tema “muy grave, porque se asocia la intencionalidad con atentados contra brigadistas y, dado que vamos a enfrentar sucesivas olas de calor durante el mes de febrero, esa es una combinación de altísimo riesgo”.
Brigadistas bajo amenaza
Durante la madrugada del 28 de enero, un grupo de brigadistas forestales fue atacado cuando se dirigían a combatir un incendio forestal en Curanilahue. Cuatro sujetos dispararon contra el carro bomba y una bala trizó el parabrisas del vehículo. Después golpearon a uno de los brigadistas -quien debió ser trasladado al hospital debido a que resultó con lesiones leves-, los amenazaron con objetos contundentes y un machete, y les robaron una motosierra.
También en enero, la noche del 7, brigadistas de Forestal Arauco que hacían una ronda preventiva en el sector San José de Colico, en Curanilahue, fueron amenazados por desconocidos que se desplazaban en un auto, los adelantaron y los apuntaron con una escopeta.
Ramón Figueroa, subgerente de Prevención y Protección Incendios en Forestal Arauco, dice que en La Araucanía también han registrado casos en esta temporada de amenazas a brigadistas. “Afortunadamente, no son tan masivos (como en la temporada anterior), pero permanecen. Hay determinados sectores donde ni las brigadas, ni la propia Corporación Nacional Forestal (Conaf) pueden entrar tranquilamente a combatir incendios, porque son sectores que están en lugares complicados, que están bajo el control de alguna organización de resistencia territorial, mapuche o no mapuche. Y donde hay que entrar con carabineros de fuerzas especiales a combatir los incendios solamente de día”.
La intencionalidad
Cuando se habla de intencionalidad, existen varias señales que permiten presumir que las llamas fueron causadas con el objetivo de causar daño: están los llamados incendios multifocos. Es decir, aquellos cuyos orígenes son lineales, simultáneos y se encuentran separados por pocos metros de distancia; también están los incendios recurrentes, que se repiten varias veces en el mismo lugar, y no porque hayan quedado mal apagados; las llamas que comienzan durante la noche o la madrugada; o fuegos provocados con elementos de incineración lenta.
Además, hay otros factores que inciden, como amedrentamiento al personal de bomberos y brigadistas, caminos obstaculizados que impiden llegar al sitio del suceso y causar daños a las redes de comunicaciones o en las torres de detección de incendios.
Desde CMPC señalan que “en lo que va de temporada 2023-2024, hasta el 31 de enero, CMPC ha enfrentado 323 incendios. Hasta la misma fecha del año pasado, eran 541, es decir, 218 siniestros menos. Si bien la cantidad de incidentes es menor y, por cierto, la de hectáreas afectadas también, se mantiene un denominador común: la intencionalidad”.
En su caso, ejemplifican con que “a comienzos de este año se registró una seguidilla de focos con claras características de intencionalidad en la comuna de San Pedro de la Paz, Región del Biobío, algo que se ha repetido en la comuna de Angol, en La Araucanía, donde en las últimas dos semanas ha habido un incendio por día. En este caso, la mayoría de los siniestros han sido provocados al comenzar la noche, lo que dificulta aún más su combate, ya que las aeronaves no pueden volar por las restricciones de visibilidad. Por lo mismo, de hecho, este jueves se realizó un Cogrid (Comité para la Gestión del Riesgo de Desastres) en las dependencias de la Municipalidad de Angol para analizar la situación y adoptar mayores medidas de resguardo”.
Los 16 focos de incendios simultáneos en Lebu
Coincide Figueroa, de Forestal Arauco, en que si bien ha bajado el número total de incendios con respecto a la temporada anterior, muchos de los factores que hablan de intencionalidad se siguen repitiendo.
Otro ejemplo de esto se vio en Tirúa, donde hubo siete focos simultáneos el 19 de enero; y en Lebu el viernes 26 de enero con 16 focos de incendios simultáneos. Esta emergencia tuvo lugar al interior del predio Trancalco, perteneciente a Forestal Arauco, y comenzó a las 23:30 horas.
Para Ugarte, “claramente, esto es un hecho concertado, organizado, planificado, para que cause el mayor daño posible”. El presidente de Corma explica que cuando se habla de intencionalidad son “incendios que, siguiendo la dirección del viento, se orientan hacia centros poblados, generando, digamos, el mayor daño posible. Entonces, no cabe duda de que detrás de la intencionalidad hay una concentración de actores, bandas organizadas. ¿Cuál es el fin que persiguen? Es difícil colocarse en la mente de aquellos que están dañando tan severamente a la naturaleza, afectando la vida humana”.
No obstante, Ugarte indica que puede haber múltiples causas detrás de esto: “Tanto factores reivindicativos, organizaciones criminales que desvían la atención para, por ejemplo, seguir perpetrando el robo de madera, hay múltiples razones que podría explicar la sinrazón, porque al final es tan evidente el daño ambiental y social que provocan que no tiene justificación alguna”.
El 30 de enero hubo un atentado en un predio forestal en Curanilahue que tuvo como saldo la destrucción de tres maquinarias y un bus. Producto de este ataque se inició un incendio forestal. Ese mismo día, ocurrió algo similar en Teodoro Schmidt, en La Araucanía. Allí la CAM destruyó tres máquinas y dos camionetas que se encontraban en una faena forestal, el incendio se propagó a un bosque y 24 horas después ya se contabilizaban en 40 las hectáreas consumidas.

En la temporada pasada más de la mitad de los incendios en Biobío fueron intencionales
De acuerdo con cifras de la propia Conaf, la intencionalidad se concentra en las regiones del Biobío y La Araucanía.
En la temporada anterior (2022-2023), en Biobío hubo 1.978 incendios, de los cuales 1.150 fueron intencionales (58,13%). En tanto, en La Araucanía hubo 1.753 incendios, de los cuales 817 fueron intencionales (46,6%).
“Biobío y La Araucanía tienen determinadas particularidades que hacen que la cantidad de incendios sea más alta que en otras regiones del país, y segundo, que el porcentaje de incendios intencionales sea más importante que en otras regiones. Y eso, lamentablemente, no se elimina de la noche a la mañana de manera mágica, sino que tiene que obedecer a una estrategia. Aquí hay dolo, o sea, aquí existe la voluntad de provocar un incendio, por la razón que sea”, señala Figueroa.
La situación en la Provincia de Arauco y de San Pedro de la Paz (Provincia de Concepción) también se abordó en el Cogrid del 17 de enero, debido a que hasta esa fecha se habían registrado focos prácticamente todos los días que, afortunadamente, habían sido controlados de forma oportuna. En otro Cogrid, llevado a cabo este 30 de enero, en la comuna de Florida, Forestal Arauco informó que a principios de mes amedrentaron a trabajadores suyos con una escopeta y luego de eso ocurrieron 14 incendios forestales en el sector de Casablanca.
Baja en los incendios forestales en la temporada 2023-2024
En números gruesos, hasta el 1 de febrero de acuerdo con información de Conaf, en Biobío han ocurrido 754 incendios en esta temporada, lo que representa una disminución de 44%, con respecto a la temporada anterior. En cuanto a la superficie afectada, se han quemado 3.149 hectáreas que, comparadas con la temporada anterior representan una baja de 60%.
En La Araucanía, por su lado, se contabilizan 577 incendios, que implican una disminución de 36%. En cuanto a la superficie afectada, se han quemado 2.878 hectáreas, una baja de 87% si se compara con la temporada pasada.
Ahora bien, desde Corma y Arauco indican que aún es apresurado decir que esta temporada será mejor.
“A la fecha, hay objetivamente mejores resultados comparados con el año anterior, pero es muy anticipado poder hacer un balance. Tenemos un cierto retraso en las olas de calor que estamos sufriendo. Sin perjuicio de ello, no cabe duda de que la mayor coordinación entre los agentes públicos y privados, el aumento en la inversión, las actividades preventivas desarrolladas durante todo el año, ha hecho que tengamos una disminución hoy día en la zona macro sur, desde O’Higgins a Los Lagos, que es donde el sector privado concentra sus recursos, de 35%, pero el daño (superficie afectada) ha disminuido en un 79%”, plantea Ugarte.
No obstante, el presidente de Corma advierte que durante el mes de febrero, e incluso la primera quincena de marzo, con “las temporadas de calor y el eventual ingreso de viento, que es el factor de propagación de los incendios más explosivos, vamos a estar todavía sometidos a ese estrés”.
Figueroa explica que debido a las condiciones climáticas del 2023 hubo muy pocos incendios en octubre y noviembre, por lo que también habla con cautela sobre lo que pueda pasar: “En el mundo de los incendios no funcionan las métricas, ni los promedios. Puedes tener ‘el’ incendio, uno que sea horrible y se va todo al basurero”. Al tiempo que indica que debido a este “retraso” en las condiciones climáticas, la temporada de incendios también pueda extenderse hasta más entrado el 2024.
El impacto de la temporada anterior
El subgerente de Prevención y Protección Incendios en Forestal Arauco suma que “como la temporada pasada fue mala desde el punto de vista del daño, hoy día Corma, las empresas y el Estado, a través de la Conaf, también disponen de más medios para el combate, sobre todo, aéreos. Eso facilita que de repente no se pierda el control y se transformen en grandes incendios. Ahora, nos queda febrero, nos queda marzo, nos queda, por lo menos, la primera quincena de abril y no sabemos cómo va a venir el otoño”. Otro elemento que menciona es el miedo que quedó latente en la ciudadanía tras los dramáticos incendios del 2023.
En la temporada pasada hubo 26 personas fallecidas y 420.000 hectáreas de suelo rural afectadas. Eso, indica Ugarte, “sensibilizó tanto al sector público, como a los distintos agentes que participan de las actividades preventivas para que colocaran mayores recursos y capacidades nuevas, como las brigadas nocturnas de Conaf (…). Y, por cierto, la coordinación entre los actores Conaf, Corma, bomberos y la acción decidida del Ministerio Público, PDI, carabineros, para poder perseguir a los responsables que están detrás de los incendios, ha generado entonces estas condiciones más favorables, pero no olvidemos que en la zona macro sur de los 2.287 incendios que han habido hasta el 30 de enero, el 99,7% de los casos son de origen humano”.
Mayor preparación
Otro punto de acuerdo entre los actores consultados es la inversión hecha tanto desde el sector público como el privado. En cuanto a esto, desde CMPC señalan que en su caso “se cuenta con 23 aeronaves, entre estas, cuatro helicópteros pesados (dos Súper Puma, 1 Chinook y 1 Kamov), además del apoyo de tecnología para el modelamiento del compartimento del fuego y meteorología”, lo que implica una inversión cercana a los US$ 40 millones, un 15% más que la temporada pasada. Además de la coordinación con comunidades vecinas a través de la Red de Prevención Comunitaria y la implementación de las Brigadas Multipropósito.
Sobre esto último, explican que “CMPC trabaja coordinadamente con 100 de las poco más de 400 existentes y en el caso de las Brigadas Multipropósito, se pasó de 40 a 100 de una temporada a otra. Su trabajo es esencial, ya que están conformadas por los propios vecinos, que fueron capacitados por CMPC, para dar una respuesta temprana ante posibles focos de incendio”.
Asimismo, el ministro de Agricultura Esteban Valenzuela ha subrayado que el presupuesto de Conaf es de $148 mil millones, “más de un 47% superior a la temporada pasada”.
Por otro lado, en cuanto a que exista una unidad de criterio con el Gobierno con respecto al impacto que tiene la intencionalidad, Ugarte destaca que se ha trabajado “con el Ministerio del Interior, con la ministra y el subsecretario, y la propia vocera del Gobierno llamando la atención sobre la causa humana detrás de los incendios y colocando la intencionalidad como un factor. Creo que en eso no hay dos versiones hoy día”. También menciona que el ministro de Agricultura se refirió al 60% de intencionalidad en la zona macro sur de la temporada pasada.
“Ha habido una mirada única y esto se refleja en toda la campaña para llamar al autocuidado, a proteger y protegernos de los incendios. Es una campaña que está impulsada por el Ministerio del Interior, Conaf, Bomberos y Corma, con un solo mensaje unificado. La campaña en los medios refleja ese sentido de unidad”, agrega.
Figueroa concluye: “Hay una mejor coordinación público-privado, de todas maneras. Hay más recursos, de todas maneras. Pero la palabra la tiene la gente que provoca los incendios”.
