Hasta el mediodía del jueves, Senapred informaba de la ocurrencia de 323 incendios en el país. De esos, 105 tenían lugar en la región del Biobío y 150 en La Araucanía. Y es que a estas alturas los 28 detenidos y el “modus operandi” descrito por alcaldes y gobernadores de la Macrozona Sur dejan poco espacio de duda acerca de la “intencionalidad” de estos fuegos que han afectado una superficie total que supera las 343.000 hectáreas.
Sin embargo, no solo es la intencionalidad lo que ha favorecido la rápida propagación de los incendios. Desde estas regiones denuncian la existencia de actos que se pueden calificar como “sabotajes” que dificultan las labores para poder controlar las llamas. Se trata de acciones que van desde causar daños en redes de comunicaciones y la infraestructura para la detención de los incendios, hasta el amedrentamiento -incluso disparos- a los brigadistas y bomberos que acuden a controlar el fuego.
Y es que hasta el presidente del Partido Comunista, Guillermo Teillier, planteó en una carta abierta difundida ayer «la necesidad imperiosa de determinar si hay agentes incendiarios» actuando en la emergencia; individuos que no solamente provocan incendios intencionales, sino que buscan impedir que actúen los brigadistas y bomberos.
El propio gobernador de La Araucanía, Luciano Rivas, dijo a El Líbero que pese a tener cinco detenidos en la IX región es necesario «hacer un esfuerzo mucho mayor». «No se sabe quiénes son porque son personas encapuchadas, pero se mueven en motocicleta, prenden fuego en los campos, andan en vehículos que la gente reconoce, y tenemos una red camionera tan grande que a veces es difícil encontrarlos, pero tenemos que doblegar esfuerzos para encontrarlos».
Reactivaciones de incendios un tanto “sospechosas”
De acuerdo con el diario regional Las Noticias de Malleco del 8 de febrero, la delegada presidencial provincial de Malleco, Andrea Parra, advirtió que han tenido reactivaciones de incendios un tanto “sospechosas”, e hizo un llamado a denunciar de forma anónima en la eventualidad de ver a alguna persona iniciando focos de incendios.
Y eso no estaría pasando solo en La Araucanía, sino que también en Biobío. Ramón Figueroa, subgerente de Prevención y Protección de Incendios en Forestal Arauco, explica que eso es lo que se conoce como un “incendio recurrente”.
Describe que este tipo de incendios “son los que se hacen en el mismo lugar siempre. Y no se trata del mismo foco que quedó mal apagado. Eso está pasando y pasa todo el tiempo”.
Figueroa afirma que en Chile “el 99% de los incendios son causados por las personas. A nivel nacional un tercio de los incendios son intencionales, o sea, buscan provocar daño y dos tercios son negligentes, es decir, la gente no tiene la intención de generar incendios, pero los genera igual. Pero en la macrorregión forestal esos números cambian un poquito y aproximadamente el 50% de los incendios son intencionales y el 50% son negligentes: uno cada dos incendios tiene la intención de provocar daño”.
Explica que cuando se tiene esta intención hay una “preparación”. Es decir, los responsables buscan combustible, un lugar adecuado para lograr que las llamas se propaguen rápido, que éstas no sean visibles desde el principio, disponen de elementos acelerantes y de apoyo que permiten que el incendio crezca más rápido y que sea más difícil de controlar.
Esto es así, subraya, porque los incendios crecen a una escala exponencial a medida que pasa el tiempo. “Por ejemplo, un incendio que haya durado cinco minutos, probablemente va a consumir 50 metros cuadrados. Pero en los próximos 50 minutos va a consumir 10 veces más de lo que consumió en los primeros cinco minutos. De una manera exponencial, no lineal”, sostiene.
Por eso el objetivo es llegar rápido para combatir incendios pequeños. Lo que sucede es que “cuando el incendio es intencional, ya partió fuera de una capacidad de control. Ya es muy grande, a pesar de llegar temprano. Y aunque se pidan más recursos, el incendio continúa ganando porque tiene todas las condiciones para propagarse”.
Del incendio multifoco al “gran incendio”
A esto se suman los llamados incendios multifocos. Es decir aquellos cuyos focos son lineales y simultáneos, que se encuentran separados por pocos metros de distancia y que son ocasionados por sujetos que se desplazan en motos o camionetas con líquidos acelerantes.
Esto representa una dificultad adicional ya que “mientras logras controlar los primeros focos, los otros focos que le siguen se transforman en grandes incendios”, advierte Figueroa. Y agrega: “vas a lograr controlar los primeros dos o tres focos, pero los que siguen van a crecer”.
En esto coincide José Hidalgo, presidente de la Asociación de Contratistas Forestales (Acoforag), que señala que “para extinguir un incendio se necesita atacarlo en los primeros minutos, rápidamente, porque de lo contrario la superficie a controlar es muy grande y obviamente que la brigada no da abasto”.
“En La Araucanía los incendios son muy planificados, son grupos que saben hacer incendios, que se trasladan en vehículos y nosotros nos damos cuenta porque aparecen dos o tres focos en un mismo sector y generalmente a orilla de camino. Es muy difícil que los incendios se produzcan en el medio del bosque porque obviamente eso hace que si el viento cambia se puedan quemar los mismos que lo están produciendo”, describe Hidalgo.
“Los incendios requieren tiempo para controlarlos y en ese tiempo hay que extinguirlos bien, hacer un cortafuego y apagarlos con agua o con algún retardante, pero eso demora. Mientras ocurre eso, estos tipos van iniciando más fuego en distintos lugares, lo que hace casi imposible poder controlarlos todos. Por eso sigue siendo muy difícil controlar los focos de incendios en La Araucanía”, señala.
Amedrentamiento y amenazas a brigadistas y bomberos
El 8 de febrero, alrededor de las 9:50 horas, unidades de resguardo patrimonial de Forestal Arauco estaban realizando un recorrido para detectar posibles focos de incendios. Al pasar por el predio Lomas del Ganado observaron a un grupo de personas en al menos ocho vehículos.
Al verlos, los desconocidos encendieron dos de sus camionetas y una de ellas chocó el móvil de la unidad en la parte trasera del lado del conductor. Luego, otra de las personas tomó un hacha y con ella golpeó el vidrio trasero del lado del conductor.
Además, cuando los integrantes de la unidad de resguardo patrimonial trataron de escapar, nuevamente los chocaron, esta vez por el lado del copiloto. Los hechos fueron denunciados en la Comisaría de Lota.
Este no es el único caso conocido en el que se ataca al personal destinado a controlar la emergencia. El mismo 8 de febrero se conoció el testimonio de los Bomberos de Vicuña, quienes viajaron desde Coquimbo a La Araucanía para prestar apoyo en el control de los incendios forestales.
Sin embargo, el primer comandante del Cuerpo de Bomberos de Vicuña, Diógenes Rojas, denunció que fueron amenazados de muerte, obligados a cargar el agua de uno de sus carros en vehículos particulares y a pasar por un puente que no estaba hecho para soportar el pesos de su camión.
“El problema se suscitó donde había un puente para cuatro toneladas y nuestro camión pesa alrededor de veinte. Entonces el maquinista le manifestó a esas personas que no podía pasar por el tema del peso del vehículo. A lo cual ellos no lo entendieron, así que lo obligaron a pasar ese puente incluso con amenazas de muerte hacia el personal y de llevarse el vehículo. Bajo estas circunstancias, se hizo la carga de agua a los respectivos vehículos y posteriormente se volvieron al cuartel”, relató Rojas sobre lo ocurrido.
Los hechos ocurrieron en la comuna de Ercilla, cuando asistían a controlar un siniestro, por caminos aledaños a Temucuicui. Ante estos hechos César Schibar, fiscal jefe de Alta Complejidad en La Araucanía, confirmó que se abrió una investigación.
“Otra forma de sabotaje es esperar que lleguen los bomberos o la policía y directamente dispararles, agredirlos, amenazarlos. No dejar que apaguen el incendio, por medio del amedrentamiento. Y eso ha pasado desde hace mucho tiempo”, asegura Yasna Navarrete, emprendedora de Collipulli, en el rubro forestal y agrícola.
Como prestadora de servicios forestales, su empresa trabaja actualmente prestando maquinaria para abrir caminos y hacer cortafuegos. Asegura que en vista de la peligrosidad que revisten ciertos sectores hay lugares donde ya “lisa y llanamente los brigadistas no se están metiendo a combatir. Esto ocurre en Ercilla, Pidima, Pailahueque, el Bajo Malleco. Tampoco las empresas, ni nosotros como jefatura, queremos arriesgar sus vidas porque son sectores absolutamente tomados por el terrorismo”.
José Hidalgo también enumera sectores a los que “nadie quiere ir”: Collipulli, Lumaco, Lanalhue, Lleu Lleu. “Son sectores que están vetados porque, como un político dijo, hay otro tipo de gente que controla esos territorios, no precisamente el Estado chileno”, subraya.
Navarrete señala que “todas estas cosas intentan sembrar el terror en las personas. Aquí ya no hay miedo, aquí hay terror. Hay sectores en que los bomberos intentan ir a apagar y los repelen a disparos. Eso es pan de cada día”. Incluso ejemplifica con un caso ocurrido hace varios años, en que un brigadista de su empresa iba en un helicóptero a combatir un incendio, les dispararon y él perdió un ojo.
Ramón Figueroa, subgerente de Prevención y Protección Incendios en Forestal Arauco, agrega que hay sectores en los que ya ni siquiera pueden ir a visitar sus predios por el “control territorial” que existe y a otros solo pueden ir con el resguardo de Carabineros, aunque al llegar allí también puede darse el caso de que les disparen. “Bajo este escenario hay algunos incendios que nosotros podemos combatir y en otros simplemente mirar cómo se queman”, señala.
Esta misma semana dos sujetos fueron detenidos tras atacar un bus que trasladaba a brigadistas de Conaf en O’Higgins, lanzando piedras al vehículo del organismo. Esto ocurrió por la Ruta 5 Sur a la altura de Pelequén.
El fuego en la hora cero
El presidente de Corma, Juan José Ugarte, ha salido fuertemente a criticar la intencionalidad de las llamas. Entrevistado por Radio Duna señaló: “Hay una inteligencia criminal, no quiero causar alarma, pero hay evidencia. Inician en la hora cero que es cuando no pueden despegar las naves”.
Sobre esto, Yasna Navarrete ofrece un ejemplo: esta semana fueron a revisar una faena en la madrugada –que se encuentra paralizada desde antes de que iniciaran los incendios–, preocupados por la situación de su maquinaria “porque nosotros hemos sido objeto de múltiples ataques terroristas”.
Navarrete relata que “la persona que fue a revisar encontró siete focos en el mismo lugar. A las 5 de la mañana está frío. No es para que se comience un incendio y es imposible que en siete sectores haya siete focos recién generados. La persona que fue a ver divisó una camioneta que se escondió hacia el bosque, apagó las luces y cuando tuvo la oportunidad se dio a la fuga”. Esto ocurrió en Collipulli. “Entonces, esto es absolutamente provocado y yo creo que aquí hay una coordinación”, opina Navarrete.
El daño a las antenas de telecomunicaciones y a las torres de detección de incendios
En la información citada previamente de Las Noticias de Malleco también se alude a que la delegada presidencial provincial de Malleco, Andrea Parra, “reconoció que la situación del lunes en la tarde fue bastante compleja en Lumaco, puesto que al no haber señal de telefonía, no podían manejar la información en tiempo real de lo que ocurría en los distintos sectores de la comuna”.
El 7 de febrero la Subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel) dio a conocer que hay 145 estaciones de telecomunicaciones caídas por incendios, siendo Biobío la región más afectada. Según ese balance, la VIII Región registraba 83 estaciones caídas, mientras que La Araucanía 38.
Figueroa advierte que los grupos radicalizados que operan en el Biobío “están en una campaña sistemática hace años de botar todas las torres de detección y radiocomunicación, para dejarnos ciegos y sordos. Ellos han cortado sistemáticamente las antenas de telefonía celular, para que la coberturas de telefonía móvil sea más débil acá. Y además echan abajo las torres de detección de incendios”. El encargado de los incendios de Forestal Arauco dice que en el caso de las torres de detección de incendios todos los años padecen la vandalización de éstas.
Y en La Araucanía también sucede de forma intencional. “Siempre intentan vandalizar acá las antenas telefónicas. Eso es algo recurrente también, para bloquear las señales de teléfono. Eso es continuo”, denuncia Navarrete.
Los cortes de camino que dificultan el control del fuego
Otro punto en el que coinciden en señalar desde la Macrozona Sur como un factor que dificulta el control de las llamas y en el que también ven un acto de “sabotaje” son los cortes de ruta. Navarrete señala que los postes que unen el camino Collipulli-Angol están en el piso.
José Hidalgo, presidente de Acoforag, señala que “como son incendios planificados, generalmente están colocando árboles en el camino para que los equipos de control no puedan llegar”.
Hidalgo agrega que al toparse con uno de estos cortes, “el bajarse del vehículo a sacar los árboles te quita mucho más tiempo y eso hace imposible poder controlar estos incendios porque avanzan muy rápido. Entonces, los equipos de emergencia, las brigadas de Conaf, las brigadas de las empresas particulares, no pueden controlar todo eso porque constantemente están siendo amenazados y constantemente se están poniendo obstáculos para poder llegar a estos focos y controlarlos”.
Hidalgo apunta que es en Collipulli y Victoria donde ha visto los casos en que se “ensucia el avance de la brigada” con árboles en las rutas.
Por otra parte, José Miguel Stegmeier, presidente del Consorcio Agrícola del Sur, de la Sociedad Agrícola de Biobío y director de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), afirma que esta temporada se han escuchado de distintas situaciones que dificultan el arribo de los cuerpos de seguridad y de emergencia.
Ejemplifica con el caso del Festival Ülkantun en Ralco, comuna de Alto Biobío. El sábado 4 de febrero, cuando ya habían comenzado los incendios, encapuchados armados dejaron aisladas a 3 mil personas que asistieron al evento. Los desconocidos cortaron el camino con árboles y barricadas y, según los testimonios de quienes resultaron afectados, los amenazaron con disparos al aire.
“Si hubiese habido un incendio, no habría podido llegar ningún tipo de ayuda. Mucha gente quedó retenida en Alto Biobío y no hubo salida, cortaron la ruta de bajada, de salida de la comuna. Eso demuestra, con incendios en todos lados, que lo que están intentando hacer es evitar que lleguen las fuerzas a controlar los incendios. Siempre están generando obstrucciones para que lleguen los vehículos de emergencia”, asevera Stegmeier.
El representante del gremio agricultor explica que con temperaturas tan altas y los vientos se da “el momento propicio para que actúen los terroristas”, en particular por estar en temporada de cosecha, que permite que en los campos haya mucho material susceptible a prenderse; la primavera lluviosa que generó que haya mucho material vegetal en los bosques y a la orilla del camino “que está toda seca y también es un buen combustible”; más las temperaturas altas y los vientos muy fuertes.
Sin embargo, las opciones de hallar a los responsables parecen escasas. Ramón Figueroa, de Forestal Arauco, señala que en 2022 presentaron 1.200 denuncias y 45 querellas por incendios intencionales que no han tenido ningún resultado, más allá de que las causas sean archivadas; y este año puede llevar alrededor de 400 denuncias. Concluye: “Hay absoluta impunidad”.