Se trata de un dispositivo de madera que dentro tiene un chip que emplea tecnología RFID (radio frequency identification). No se observa a simple vista. Permite a los propietarios de bosque marcar su producto, al mismo tiempo que ofrece el beneficio adicional de mejorar el control de inventario. Esas son algunas de las características del prototipo que desarrolla Vicente Hernández, PhD e investigador de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad de Concepción, para enfrentar y desincentivar el robo de madera.  

La otra ventaja que propone Hernández es que el dispositivo no interfiere con los procesos posteriores de producción.

Es una solución, con sello local, para este ilícito que, de acuerdo con datos de la Corporación Chilena de la Madera (Corma), significó un perjuicio en 2021 de casi 100 millones de dólares. 

Vicente Hernández, investigador de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad de Concepción.

Hernández explica que la tecnología de los chips de radiofrecuencia para la industria de la madera es bastante antigua. Sin embargo, no se implementa en Chile por sus costos elevados y también porque se quiere evitar la contaminación de la madera con otros compuestos. “Por ejemplo, en el pulpaje todo lo que sea de plástico genera una contaminación”.

Entonces, una de las primeras preguntas que el investigador buscó resolver era cómo utilizar un dispositivo que no interfiriera con los procesos posteriores.

“Así nació la idea de generar una tecnología de radiofrecuencia de fabricación propia, fabricación nacional, con un costo menor y que además tenga otras características. Que nos permita además de poder pesquisar nuestra madera, mejorar nuestro manejo de inventario”, afirma. 

Un chip con doble propósito

Hernández lleva a cabo su investigación en los laboratorios de la Universidad de Concepción. Allí desarrollaron un prototipo que no estuviese hecho con plástico. “El chip en sí mismo es bastante pequeño, es cerámico, semi conductor. La manera de introducirlo que estamos viendo es a través de otro dispositivo de madera, que pueda penetrar dentro de la troza y que no sea susceptible a absorber demasiada humedad. La idea, básicamente, es poder colocarlo en lugares donde no se pueda ver, y que quién se está apropiando del material no tenga la posibilidad de verificar donde está para poder sacarlo”.

El proyecto surgió porque distintas empresas contactaron al docente para encontrar un método que les permitiera perseguir y pesquisar su madera robada. Ya que, por ejemplo, cuando carabineros detiene a un camión y hace un control puede determinar que se trata de madera hurtada por las guías de despacho o el plan de manejo del bosque; pero no necesariamente se sabe cuál es el origen del producto o quién es su verdadero dueño. De ahí el interés por marcar la madera. 

Primero se pensó en estrategias de marcaje químico; como utilizar algún compuesto que uno pueda aplicar en la madera y que se pueda ver solo con luz ultravioleta o que se pueda revelar cuando uno le agrega un compuesto encima.

“Me puse a pensar sobre eso y pese a que es una buena estrategia, se puede mejorar más”. En consecuencia, afirma que el proyecto que ahora lleva a cabo “nace para ir un paso más allá de lo que se estaba proponiendo inicialmente. Que tenga un doble propósito. Uno: ayudar a la pesquisa de la madera robada y desincentivar el robo de la madera. Y, por otro lado, mejorar las características de las bases de datos donde se maneja el tema de la producción, el manejo en el momento de la cosecha y en la entrega en los aserraderos. Es decir, mejorar la implementación de inventarios, que sea más rápido, más eficiente, y que eventualmente se pueda escanear una troza y con eso ya tener información de largo, diámetro, diámetro menor, diámetro mayor, origen y algunos otros atributos que uno considere importantes”.

Cómo funciona 

La idea es que a una troza, con una cierta calificación se le puedan entregar unos ciertos atributos. “Eso hoy en día se maneja en forma manual. Hay una persona que va a terreno, llena una planilla y esa planilla después tiene que pasarla a un computador. Estamos hablando que aquí eventualmente podríamos generar una marca electrónica y entregarle atributos, cosa que después eso o ingresa a una base de datos, o queda registrado en el mismo chip”.

Dispositivo desarrollado con tecnología RFID.

Plantea que la persona en terreno toma los atributos de la troza -diámetros, largos, origen, algún atributo de calidad-, inserta el chip, hace la lectura, y lo ingresa en una base de datos que puede estar montada en el celular. Esa base de datos se va alimentado y posteriormente se puede subir esa data a la nube y de este modo cuando el producto llegue al aserradero allí ya cuenten con toda la información. 

“Ellos tendrán la información del camión que viene, las trozas, los códigos que traen y cuando el camión llega al aserradero ellos hacen la lectura nuevamente, verifican que estén todas, que no falte ninguna, y verifican las condiciones que anotó la persona en terreno. Después de eso las pueden acopiar y usar esa misma información para ordenarlos. Posteriormente, cuando tengan necesidad de producción ya saben donde van a estar las trozas de tales características. Hoy en día eso se hace, pero se hace de forma manual”, especifica. 

¿En qué fase se encuentra?

Hernández asevera que lleva alrededor de cuatro meses desarrollando los prototipos. “Es lento porque lo hago en mis ratos libres”. 

El dispositivo ya es funcional, pero resta hacer los ensayos en terreno. 

“El proyecto lo estamos desarrollando de manera particular, no tenemos financiamiento. Como estamos en una etapa inicial, la idea de generar toda esta discusión es que los que estén interesados, que quieran testear la tecnología, podamos asociarnos. Obviamente, el desarrollo de todos los proyectos involucra costos, se puede postular a algún fondo para mejorar la implementación del software o de la app que permita controlar todo esto”, señala. 

“El prototipo ya lo hemos generado, pero faltaría el ensayo en el terreno para ver cómo se comporta en condiciones extremas, o durante el transporte, qué pasa con los golpes. Todo ese tipo de cosas hay que verificarlas. Esa es la parte en la que nos encantaría que alguna empresa que esté interesada se pueda poner en contacto con nosotros y hacerlos partícipes de esta idea”, agrega. 

Una solución para el robo de madera al alcance de todos

El investigador enumera las ventajas de su propuesta: “Las ventajas son que se puede mejorar el control de inventario. Puedes pesquisar tu madera robada y los chip en sí mismos son bastante baratos, si es la misma tecnología que se usa acá con las mascotas”. 

Con respecto al sello local, declara que este viene dado porque es lo “menos invasivo” para cualquier proceso. Además, se pueden utilizar residuos en su fabricación. “Estamos hablando que estamos generando un tarugo que se va a insertar en la madera que perfectamente podríamos obtener de residuos, por ejemplo, de madera nativa. En vez de usar plástico, podemos utilizar residuos de madera nativa, porque el tamaño del tarugo que se necesita es bastante pequeño”.

Destaca que de esta manera se podría “llegar a marcar una diferencia para la industria y generar una tecnología que sea accesible no solo para las grandes empresas. Pienso que realmente las grandes empresas tienen los recursos para traer sus dispositivos desde afuera y si no lo hacen, bueno ellos hacen sus evaluaciones, pero pequeños productores, pequeños empresarios, para ellos sería mucho más atractivo”. 

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