Hace exactos tres meses, los entonces sargento Carlos Cisterna (43), cabo primero Sergio Arévalo (34) y cabo primero de Carabineros, Misael Vidal (30), concurrieron a controlar las medidas cautelares de una persona en el sector de Antiquina, en la ruta que une Tirúa con Cañete, pero lo que encontraron fue una planificada emboscada que les causó la muerte.
La investigación se encuentra reservada y en mayo el fiscal Roberto Garrido dio a conocer que el ataque fue meticulosamente planeado, que los sospechosos cortaron el cerco perimetral, utilizaron guantes quirúrgicos y que esperaron a los carabineros escondidos en la maleza.
Por el lado de las víctimas, en tanto, la hermana de uno de los carabineros lamenta que pasado «el boom» del particular y violento ataque donde además se calcinaron los cuerpos, tanto las autoridades como la Fiscalía, los abandonaron. «No sabemos nada de nada», afirma. No sólo desconocen de modo general qué es lo que se está haciendo, sino que tampoco los ha recibido el persecutor.
De las tres familias de los uniformados, dos se querellaron por «matar a carabinero en el ejercicio de sus funciones», pero una de las viudas se desistió de la acción legal en un mes. La otra querella sigue vigente, pero sin movimientos y luego está la del gobierno.
«Estamos totalmente desamparados»
En conversación con El Líbero, la hermana de una de las víctimas -que prefiere resguardar su identidad- asegura que, a pesar de las promesas iniciales de la Fiscalía de mantenerlos informados sobre el progreso de la investigación, no han tenido ningún tipo de contacto ni actualización. «Desde que pasó el mes, hasta ahora, a los tres meses, no he obtenido nada», expresa.
La familiar también menciona que no han sido citados a declarar ni se les ha informado sobre ninguna diligencia en curso. «Estamos totalmente desamparados en ese sentido. ¿A dónde podemos ir a tocar una puerta? Como ellos nos dijeron que estarían informándonos, en este caso Fiscalía… pero no ha habido movimiento alguno», lamentan.
Diferentes fuentes consultadas por este medio, coinciden en que existe hermetismo en la causa y que ello es parte de la gravedad de lo que se investiga, no obstante, esta situación ha generado un sentimiento de desconfianza y desesperanza en la familia de este carabinero.
«Para mí, esto fue como un boom del momento y era. Hasta ahora no hemos recibido ninguna noticia», dice la hermana de uno de los carabineros, subrayando la falta de apoyo y seguimiento por parte de las autoridades.
De hecho, ocurrido el ataque, fue el mismo Presidente Gabriel Boric quien expresó que “no habrá impunidad y que daremos con el paradero de los autores de este terrible crimen (…) los vamos a buscar por cielo, mar y tierra, los vamos a encontrar, los vamos a juzgar y van a enfrentar a la justicia y al derecho».
Estas palabras las dijo junto a una comitiva de autoridades de los tres poderes del Estado, quienes se trasladaron a Cañete aquel 27 de abril para acompañar a las familias y cercanos de las víctimas. Recordando ese momento, surge la molestia de la hermana de uno de los asesinados ya que, según lo indicado, no volvieron a ser contactados.
El crimen de Cañete y un fallido contacto con la Fiscalía
Además, la familia ha intentado contactar a la Fiscalía sin éxito. «Hace como tres semanas hablé con una persona de Fiscalía y le comenté nuestra situación. Me dijo que informaría al fiscal para que se comunicara con nosotros, pero no hemos recibido respuesta«, relata la mujer, recordando que tras el hecho, les dijeron que «si necesitábamos hablar con ellos, los llamáramos».
Ella desconoce si las otras familias de las víctimas de Cañete han recibido algún tipo de apoyo o información, sin embargo llamó al Ministerio Público para «que cumplan lo que se prometió».
El Líbero solicitó información sobre los avances del caso a Fiscalía, sin embargo recalcaron que la causa se encuentra bajo reserva y no se pueden entregar detalles.
Una tragedia el día del aniversario de Carabineros

El ataque a los tres carabineros de Cañete ocurrió el día en que se celebraba el aniversario número 97 de la institución, por lo que la ceremonia de esa efeméride tuvo que posponerse.
Ese día los uniformados iban a controlar el arresto domiciliario de Carlos Antihuen (37), imputado por porte de municiones. Allí los esperaron los homicidas, quienes en circunstancias que se investigan, dispararon a los tres carabineros.
Los movimientos de toda la situación se indagan porque la camioneta en que se trasladaban los carabineros era blindada y también tenía cierre centralizado, por lo que no era tan sencillo tener a los tres en la mira simultáneamente. También se debe determinar si los delincuentes usaron las armas de las víctimas para atacarlos.
Lo que sí se sabe, es que tras dispararles, los asesinos recogieron varias de las vainillas de los tiros. De todas formas, se pudo determinar que en el homicidio participó una escopeta calibre 12 que ya estaba involucrada en otros hechos delictuales.
Tras dispararle a los carabineros, los responsables del crimen los pusieron en el pick up de la camioneta policial y los trasladaron a otro sector de la comuna, donde le prendieron fuego.
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Un crimen hasta ahora impune, en gran medida por el pacto de silencio que rodea las actividades de la insurgencia en esta zona. Quizás si se dedicara a estas investigaciones el mismo esfuerzo comprometido con las violaciones a los derechos humanos de hace muchos años y con jueces tan rigurosos para imponer condenas sin necesidad de pruebas, otro gallo cantaría.