Publicado el 20 mayo, 2021

Guarequena Gutiérrez: “‘Venezofacho’ es un término xenófobo y despectivo”

Autor:

Emily Avendaño

El martes, la expresión “venezofacho” se convirtió en tendencia en Twitter. Al respecto, la exrepresentante diplomática del Gobierno de Juan Guaidó en Chile señala que los venezolanos aspiran “defender la democracia del país donde estamos, adonde venimos buscando calidad de vida”.

Autor:

Emily Avendaño

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Una palabra compuesta se convirtió en trending topic la tarde del martes. La expresión aludía a los venezolanos que en Twitter mostraban su preocupación o rechazo por los resultados de las megaelecciones del 15 y 16 de mayo. A veces la respuesta era solo el epíteto “venezofacho”, pero en otros casos también se les conminaba a regresar a su país. 

Hasta junio de 2020 Guarequena Gutiérrez se desempeñó como representante diplomática del Gobierno de Juan Guiadó en Chile, ahora es miembro asociado del Centro de Estudios Horizontal -relacionado con Evópoli-, ella misma en diversas ocasiones ha utilizado su cuenta de Twitter para pedir ir a “votar con la razón y no con la emoción” y hacer llamados a “cuidar la democracia”. Por ello destaca que cuando un venezolano emite una opinión política “lo que queremos es defender la democracia del país donde estamos, adonde venimos buscando calidad de vida”.

-El domingo en la noche, cuando ya había cierta claridad de la conformación de la Convención escribió: “El decaimiento de Venezuela no empezó cuando el mundo lo supo… pero los cubanos en Venezuela lo vieron clarito antes que todos”. ¿Para usted, cuáles fueron las señales que vieron los cubanos?

-Yo tenía 15 años cuando llegó Chávez, pero recuerdo que sí decían que no se le diera mucho poder a una sola persona, que un país no podía regalar todo, que el que te hablaran solamente de tus derechos y no de tus deberes, para ellos que venían de esa Cuba a la que Fidel Castro llegó con la Revolución Cubana hace más de 60 años, diciendo que todo iba a ser mucho más fácil, que las empresas iban a ser del pueblo, que las decisiones las tomarían de manera soberana entre todos y no solamente el gobierno y resulta que después vimos el decaimiento de Cuba y hoy en día lo vemos en Venezuela. Cuando yo escribí este tuit es porque mucha gente considera que en Venezuela la democracia se perdió cuando hubo trampa electoral, cuando ya no hubo garantías, y no. Una de las cosas que me preocupan mucho de lo que está pasando en Chile, es la falta de participación política del electorado. Que hayamos visto tan baja participación es más preocupante que términos xenófobos. Ese tema de ‘venezofachos’ es un tema xenófobo supuestamente de una clase política que considera a los migrantes como parte de la sociedad en la que se vive. Pero más allá de eso recuerdo que los cubanos nos decían esto: que había que tener igual deberes e igual derechos, que no se le diera mucho poder a una sola persona, que había que participar y cuidar muchísimo la democracia de nuestro país, hace 22 años.

Aquí hay un sistema electoral robusto, donde se puede participar, donde acabamos de ver un proceso electoral transparente, donde nadie está cuestionando los resultados, pero el ciudadano yo creo que sí debe cuestionarse a sí mismo el hecho de no haber ido a participar en su mayoría”.

-La segunda parte de ese mensaje dice: “Ahora los venezolanos vemos de lejos, e igual a aquellos cubanos en Venezuela, nos ven exagerados y fatalistas”. ¿A usted le han dicho exagerada por plantear su preocupación sobre la democracia chilena?

-Sí, nos han dicho que no es lo mismo. Ciertamente no es lo mismo, cada país tiene su curso, su contexto, sus elementos. De hecho, Chile tiene un sistema electoral competitivo, tiene una democracia que hasta este momento es competitiva, y hay independencia de poderes y apostamos porque continúe así porque este es nuestro segundo país. Uno empieza a querer a Chile. Pero sí, hay un miedo profundo de nosotros, y eso hay que decirlo por la calle del medio, tenemos miedo, por supuesto que tenemos miedo. Tenemos una experiencia que todavía no se ha cerrado en Venezuela, no se ha salido de Maduro, eso nos ha marcado muchísimo: nos han separado las familias, nos han violado el derecho a la identidad y ese miedo es parte de las reacciones que hoy en día vemos.  

-En Venezuela el problema fue que Hugo Chávez se hizo con el control de la Presidencia, el Congreso y también de la Asamblea Constituyente. ¿Qué peligro implica tal concentración de poder para la democracia, de acuerdo con su experiencia? 

-Más allá de la concentración de poder en cargos que se eligieron en un sistema electoral competitivo, como el de Chile. Más grave que estén en un solo sector político, es que no se respeten los Derechos Humanos, que no se trabaje por igualdad de oportunidades, por equidad en la aplicación de la justicia, que la administración pública tenga tiempos acordes con la dignidad de las personas independientemente de su postura política. Eso es lo que pasó en Venezuela. Hemos visto países donde un mismo sector político ha tenido la concentración de poder a través del voto, pero el punto es que no se respeten los valores básicos de la democracia. Sobre todo la igualdad de oportunidades para todos.

-El chavismo además contaba, y todavía cuenta, con el control de las Fuerzas Armadas. ¿Ese es otro factor que incide en el deterioro de la democracia venezolana?

-Totalmente. Las Fuerzas Armadas no se pusieron del lado de la Constitución, sino a la orden de una persona, que en ese momento fue Hugo Chávez Frías; y no de defender como ellos juran defender los valores constitucionales. Una constitución que redactó la misma clase política que apoyaba a Chávez. Es una Constitución que hoy en día ellos mismos irrespetan.

A veces esta gente critica a algunos gobiernos porque no están a favor del migrante, pero resulta que cuando el migrante opina le parece fascista por opinar lo que considera y desde su contexto.

-El martes fue tendencia en Twitter la etiqueta “venezofachos”, precisamente por aquellos venezolanos que opinan con respecto a los resultados electorales en Chile. ¿Vio el TT? ¿Cuál es su opinión sobre el término?

-Es un término xenófobo y despectivo. Ser fascista no es algo que le guste a los venezolanos, de ninguna manera es eso lo que queremos. Lo que queremos es defender la democracia del país donde estamos, adonde venimos buscando calidad de vida. Realmente yo considero que quizás eso fue creado por alguien que se dio cuenta de que los venezolanos tienen una voz dentro de Chile, usan las redes sociales, llamamos a votar. Que vayan a participar por quien ellos quieran, pero que se participe, porque no hay democracia sin participación. Las democracias o los sistemas electorales pierden legitimidad en el momento en que la gente no participa. Cuando dicen “venezofachos” es porque estamos llamando todo el tiempo a participar, a que voten, que cuiden la democracia, que voten con la razón y no con la emoción, que voten por personas que tengan un programa de gobierno, insisto, donde se recalquen los valores humanos, la conexión social, que se escuche a las personas, que se discutan las políticas públicas que se quieran ofertar con el usuario, que es el ciudadano que habita en Chile, sea extranjero o sea chileno. Quizás eso obviamente molestó a alguna persona que pone en tendencia esta etiqueta xenófoba.

-¿Se sintió aludida?

-Para nada. Esto es contra todos los venezolanos que alcen la voz por defender la democracia del país donde estemos, porque se vote con la razón y no con la emoción, como acabo de decir. Ojalá las fuerzas que hayan ganado realmente busquen la inclusión de todos, la dignidad de todos los que habitamos en Chile, que los procesos administrativos se apliquen con igualdad y con equidad de oportunidades para todos. Pero no, no me sentí aludida porque yo fascista no soy, soy demócrata, soy muy humana. Nos falta en Latinoamérica ponernos en el puesto de las personas que contribuyen y que viven en los países donde estamos.

“Las opiniones vienen de un contexto y los venezolanos venimos de un contexto que a nosotros nos da miedo”

-Considera que podría haber un doble estándar, porque por lo general son precisamente los discursos de izquierda los que están más abiertos a la inmigración, y en este caso como la opinión no es favorable a su sector surge esta expresión.

-Hay que aclarar que yo, Guarequena Gutiérrez, creo que no toda la izquierda piensa así, no toda la izquierda tiene un doble estándar, igual que no toda la derecha piensa de una forma. Hay distintos matices. Hay unos grupos radicales que critican mucho a otros sectores, y esto es a nivel mundial, pero resulta que ellos, cuando están en los extremos chocan entre sí, cosa que no debería ser, debería haber mucha más tolerancia. A veces esta gente critica a algunos gobiernos porque no están a favor del migrante, pero resulta que cuando el migrante opina le parece fascista por opinar lo que considera y desde su contexto. Las opiniones vienen de un contexto y los venezolanos venimos de un contexto donde hay violaciones de derechos humanos, no hay independencia de poderes, se acabó con la empresa privada, se acabó con el sistema de producción nacional. Todo este contexto es un background que a nosotros nos da miedo y ahí viene la opinión que podemos tener y el cuidado que pedimos que tengan para Chile.

Cuando dicen “venezofachos” es porque estamos llamando todo el tiempo a participar, a que voten, que cuiden la democracia, que voten con la razón y no con la emoción, que voten por personas que tengan un programa de gobierno, insisto, donde se recalquen los valores humanos”.

-Otro mensaje que lanzó en su Twitter indica que Chile es un país donde sí hay democracia y donde el voto sí cuenta, “pero algunos consideran que su forma de expresarse es destruyendo, quemando, insultando, y no votando”. ¿Ve riesgo, en este escenario de violencia, de que a Chile le depare el mismo futuro que a Venezuela?

-Ojalá que no sea el mismo futuro que Venezuela. Cuando llega Chávez y en algún momento la gente se hastió de lo que había dejaron de votar y en eso sí hay una similitud: en la falta de participación del ciudadano. Los políticos son responsables cuando asumen un cargo, pero el ciudadano es responsable, siempre, de su participación, de votar. No podemos solamente culpar a los políticos cuando tenemos una gran abstención como la que vimos este fin de semana; y la forma de uno proponer no puede ser lo que vimos en octubre de 2019: quemando, destruyendo, incluso, destruyendo las estaciones del Metro, que la usamos la clase media baja. Entonces, nos vimos más afectados todavía por la forma de protestar de algunos; por causas legítimas, además, se entienden las razones de la protestas, incluso algunas se comparten, pero la forma no puede ser destruyendo porque eso no suma a la democracia, a una democracia con tolerancia, inclusión, que podamos compartir independientemente de cómo pensamos unos y otros. De eso se trata construir el país que queremos: de participar, porque hay países donde tú voto no cuenta, donde ni siquiera hay condiciones para elegir entre varias opciones. Aquí hay un sistema electoral robusto, donde se puede participar, donde acabamos de ver un proceso electoral transparente, donde nadie está cuestionando los resultados, pero el ciudadano yo creo que sí debe cuestionarse a sí mismo el hecho de no haber ido a participar en su mayoría.

-¿Considera que existe un riesgo en la región de que se vuelva a instalar una ola socialista como la que hubo con Hugo Chávez, Lula Da Silva, Evo Morales y Rafael Correa?

-Es muy delicado decir lo que puede pasar en el futuro porque nadie es adivino, porque también vemos cómo en algún momento la tendencia es una propuesta y en otro momento es otra, pero lo que sí veo es que hay grandes alarmas de que las democracias pueden ser fragmentadas. Esto llama a los que hacen política, a los que queremos tener una voz dentro de la política, a reflexionar sobre qué podemos hacer para que los sistemas electorales y la democracia como tal realmente puedan ser palpables en las sociedades donde vivimos. El llamado es a ver qué podemos aportar para que las democracias sean más robustas en Latinoamérica.

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