El ex Presidente Gabriel Boric reapareció políticamente esta semana en el lanzamiento del libro ‘La resaca’, del sociólogo Eugenio Tironi. En su texto, el autor sostiene la tesis de que el ex Mandatario tuvo un cambio respecto a sus posiciones más radicales y que administró un momento de normalización en el país al estilo de lo que tuvo que hacer el ex Presidente Patricio Aylwin.

Bajo este contexto y en lo que fue su primer discurso desde que dejó La Moneda, Boric realizó el martes una defensa de su gobierno y reconoció algunos errores mientras fueron oposición. En poco más de 45 minutos, el ex jefe de Estado llamó al FA a tomar la bandera de la seguridad y terminar con las acusaciones constitucionales, al mismo tiempo que reivindicó la convención constitucional y la idea de que hoy supuestamente estamos frente a un gobierno de ‘ultraderecha’.

En esta entrevista con El Líbero, el abogado y columnista Gonzalo Cordero aborda los alcances de esa reflexión, la que califica como un «un mea culpa parcial».

Para Cordero, el ex Mandatario «no reconoce la ideologización con la que quisieron enterrar el modelo de desarrollo» y que de manera «hábil» le habló «al núcleo de su electorado que sigue estando en el ámbito de influencia del PC y del Frente Amplio».

Por otro lado, el abogado coincide con el ex Presidente sobre el rol de la exministra Carolina Tohá: «Ni ella, ni la incorporación del socialismo significaron ningún cambio sustantivo. Si el gobierno pasado no llevó adelante su proyecto refundacional fue porque los chilenos se lo impidieron y no la ex ministra Tohá, ni el PS«.

-¿Cómo interpreta la reflexión que hizo el ex Presidente Boric el martes en el lanzamiento del libro de Tironi? ¿Fue un mea culpa lo que hizo?

-Es un mea culpa parcial, reconoce que la manera en que su sector político ejerció la facultad de las acusaciones constitucionales en el segundo gobierno del ex Presidente Piñera y los retiros de fondos previsionales fueron dos errores de los cuales, con el tiempo, tiene una mirada crítica. Eso es algo valioso, sin duda importante. Pero, por otro lado, reivindica el proceso constituyente de la Convención y no hay ningún juicio crítico sobre el proyecto refundacional que él y su grupo político impulsaron. No reconoce la ideologización con la que quisieron enterrar el modelo de desarrollo, con la que romantizaron la destrucción del orden público o con la que intentaron desmontar las principales instituciones sobre las que se sustenta nuestro sistema democrático. Sería injusto no reconocer lo primero, pero sería de una ingenuidad voluntarista ignorar lo segundo.

-A raíz de lo que plantea Boric en lo que ha sido su reflexión política más importante desde que dejó La Moneda ¿advierte usted un cambio, un giro hacia el centro del exmandatario como plantea Tironi, o se trata más bien de un ajuste de realidad o un movimiento táctico solamente?

-Nunca se deben juzgar intenciones, pero si uno mira la evolución de nuestra sociedad desde octubre del 2019 hasta ahora, es un hecho que Chile se ha desplazado mucho más que el expresidente hacia la moderación y la valoración tanto de nuestro sistema institucional, como de nuestro modelo de desarrollo. El Frente Amplio y Gabriel Boric siguen convencidos de cambios de fondo a los que no han renunciado. En ese sentido, no me atrevo a afirmar que sus cambios sean meramente tácticos, pero sí que son menores en relación a lo que ha cambiado el país desde los días de la fiebre refundacional.

-Hay quienes sostienen que sigue siendo un discurso ambiguo donde valora la seguridad pero reivindica el estallido. ¿A quién cree que le está hablando el ex Presidente con sus definiciones?

-Al núcleo de su electorado que sigue estando en el ámbito de influencia del PC y del Frente Amplio. Es evidente que el proyecto del ex Presidente es apuntar a la recuperación de la izquierda desde ese sector y no desde la socialdemocracia de la época concertacionista. El ex Presidente, en todo lo fundamental, no se mueve al centro, sino que apunta a la recuperación de una mayoría desde su proyecto de izquierda latinoamericana.

-¿Cómo interpreta la postura de Boric diciendo que Tohá no llegó a salvar los muebles a su gobierno, que eso sería casi como declararlo interdicto? ¿Ve que es un tema que le pesaba a su figura de ex Presidente?

–La pretendida imagen de que Carolina Tohá y Mario Marcel representaron la manera en que la centro izquierda salvaron el gobierno de Gabriel Boric no es más que una expresión de voluntarismo de ciertos grupos de centro y de centro derecha. La ex ministra Tohá fue, en la práctica, vocera del Apruebo al proyecto de la Convención. Ni ella, ni la incorporación del socialismo significaron ningún cambio sustantivo. Si el gobierno pasado no llevó adelante su proyecto refundacional fue porque los chilenos se lo impidieron y no la ex ministra Tohá, ni el PS. En esto, concuerdo con la mirada del ex gobernante.

-¿Ve en el discurso del ex Mandatario a alguien que está intentando erigirse como el líder del sector o preparando su retorno para el 2030?

-Sí y lo hace con bastante honestidad. Su gobierno fracasó en el primer intento de cambio radical, pero es evidente que él en términos personales es la figura política más exitosa de la izquierda post transición y está en todo su derecho de intentar volver como líder de ese sector.

-El ex Presidente aseguró que en su gobierno no hubo protestas porque ellos tuvieron ‘gobernabilidad social’. ¿Cree que es válida esa defensa?

-Esa tesis supone que los chilenos son ingenuos o amnésicos. La izquierda construyó durante años un discurso disociador, afianzado en la desigualdad, la tesis del abuso y las injusticias estructurales explicitadas en eso que se llamó ‘El otro modelo’. Por años se le dijo a los chilenos que todos sus problemas eran consecuencia de que unos pocos se beneficiaban, a su costa, de las bondades del sistema. Nos decían que Chile era el país más desigual del mundo y que solo la protesta social sería capaz de lograr los cambios necesarios. En parte, quienes alimentaban ese discurso desde el sistema político llegaron al gobierno y, en parte, la desmesura en todo sentido de la Convención llevaron a una desilusión de los chilenos con ese proyecto, de manera que la llamada protesta social perdió toda su fuerza. Pero la tesis de la paz lograda a través del diálogo y la integración es inconsistente con la magnitud de la derrota electoral al final de su período.

-Tironi compara a Boric con la figura del ex Presidente Patricio Aylwin. ¿Está de acuerdo con esa comparación?

-En lo absoluto. El ex Presidente Aylwin tuvo éxito en echar a andar una transición democrática en condiciones extraordinariamente complejas, pero lo hizo con experiencia, moderación y pragmatismo. Mientras el ex Presidente Boric fracasó en su intento de desmontar el sistema democrático consolidado en esa época, pese a tener en su momento circunstancias muy favorables para lograrlo. Ese fracaso se debió a la inmadurez, el extremismo y la ideologización. En todo fue lo opuesto al primero.

-Boric dice que tiene que parar la lógica de las acusaciones constitucionales. ¿Le dicta con eso un patrón de conducta a los parlamentarios del FA en su rol como oposición?

-Esa me parece una declaración valiosa, que debe reconocerse y que, ojalá, su sector escuche. Es pronto para cantar victoria en esta materia, porque entre los parlamentarios de oposición siguen ejerciendo mucha influencia los que tienen un tono beligerante. El punto es otro, es que el país mayoritariamente repudia todo lo que recuerda la manera de hacer oposición que vivimos en el segundo gobierno del Presidente Piñera.

-¿Boric sale igual, peor o mejor parado después de su discurso?

-Desde el punto de vista de la opinión pública mejor, porque la mayoría de la gente quiere ver liderazgos más moderados desde la izquierda. En ese sentido, el ex Presidente es hábil, porque verbaliza sus pocos cambios, pero guarda silencio sobre la continuidad en la inmensa mayoría de sus posiciones.

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1 Comment

  1. concuerdo con Gonzalo cordero de que Boric sigue siendo el mismo, polo opuesta al presidente Aylwin y es táctica política para mostrarse estadista, escondiendo su verdadera cara de cambiarlo todo y destruir el sistema institucional chileno. maquillaje para la galería solamente.

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