El acto realizado este miércoles en La Pintana en honor a la ex Presidenta Michelle Bachelet reunió al exmandatario Gabriel Boric y a dirigentes de distintos partidos de oposición, en una clara señal de articulación del sector tras la derrota electoral. Bachelet cerró la actividad y reafirmó que seguirá activa en política: “A quienes pensaban que yo me iba a ir para la casa, les tengo una mala noticia, eso no va a pasar”. Boric, en tanto, destacó el papel de la exjefa de Estado en la unidad de la izquierda.

En conversación con El Líbero, el subsecretario General de Gobierno, José Francisco Lagos, interpretó este encuentro como la expresión de una oposición “nostálgica del pasado” y sostuvo que “no tiene proyecto de futuro”. Además, abordó la discusión en torno a la dieta que reciben los expresidentes, y sostuvo que el sentido original de esa asignación era proteger institucionalmente a quienes dejaban La Moneda. En esa línea, cuestionó si ese fundamento se mantiene cuando un exmandatario vuelve a involucrarse en la política contingente: “¿El sentido de esa dieta es pagarle una campaña permanente a los expresidentes? La verdad, pareciera que no era el sentido original”, dijo.

También se refirió al Presupuesto 2027, el desempleo, el rechazo del proyecto migratorio, la reforma de seguridad, la interpelación al canciller y el futuro de TVN.

«Las expectativas son altas, pero el cambio de mano ya se ha notado»

—¿Cuál es la lectura que hacen desde La Moneda de todo lo que está sucediendo? Usted hablaba hace un tiempo de un “ruido comunicacional”. ¿Es eso solamente o hay también un problema de ejecución?

—El proyecto político que planteó el Presidente José Antonio Kast hacia el país es ambicioso. Y esto incluía, entre otras cosas, poner las prioridades de los chilenos en las prioridades del gobierno. No lo veíamos hace mucho tiempo y eso hoy día está sobre la mesa. Es decir, si uno analiza los estudios de opinión pública, cuáles son las urgencias sociales, son las mismas urgencias que tiene el gobierno y son las prioridades que el gobierno ha presentado en los proyectos de ley, en las iniciativas y en las conversaciones con el Congreso. Entonces, respecto a las prioridades, dijimos: vamos a hacernos cargo de lo importante. Ahora, ¿cómo nos vamos a hacer cargo de lo importante? Abriendo el espacio a una alianza política que no se ha visto desde la vuelta de la democracia. En el pasado eran oposición, eran adversarios políticos, hoy día son parte del mismo gabinete. Eso quiere decir que esa alianza, que es tan amplia, obviamente va a tener problemas de rodaje, porque hay percepciones distintas, hay aproximaciones de cómo se deberían resolver los problemas que son distintos, pero hay una línea común, estas prioridades sociales.

—¿Pese al ruido interno y las fricciones?

—Mi explicación es que esta es una alianza tan amplia, hay visiones tan distintas, que es natural que se produzcan diferencias. Nuestra misión como gobierno es que esas diferencias vayan cuajando de a poco, que ojalá se resuelvan dentro de las conversaciones privadas y no a través de los medios de comunicación, tenemos que movilizar este buque que es muy grande, muy amplio, una jugada bastante osada desde el punto de vista político y tenemos que ordenarlo.

—¿Eso es posible?

—En las cosas que han importado, en la aprobación de proyectos de ley, nosotros hemos contado con esa alianza de gobierno y esa alianza de gobierno ha cumplido desde el punto de vista legislativo. Hemos aprobado más proyectos que los gobiernos anteriores (…). Si a mí me hubieran preguntado el día de la elección parlamentaria si nosotros íbamos a poder aprobar un proyecto de ley como el proyecto de Ley de Reconstrucción, que eran 40 medidas pro crecimiento que incluían la disminución del impuesto corporativo, con este Congreso yo decía ‘no hay caso, o sea, no tenemos por donde’. Y al contrario, tuvimos esa aprobación con una amplia mayoría, mucho más que nuestra propia alianza, con 90 votos en la Cámara de Diputados y con 27 en el Senado. Y el trabajo político de la alianza de gobierno ha funcionado, al menos en las materias importantes.

—¿El gobierno siente que existe una brecha entre lo que está haciendo y lo que la ciudadanía percibe?

—El desafío permanente de los gobiernos es traducirle a las personas y que perciban que lo que está haciendo el gobierno está a la altura de las expectativas que tienen. Que resuelven ese problema. Ese es el desafío no solamente comunicacional, sino que político permanente. Y, por tanto, desdramatizaría esa diferencia que existe, porque es natural, las personas tienen expectativas muy altas, porque los problemas y las urgencias que tienen son muy altas también y los gobiernos tienen instrumentos limitados para resolverlas. ¿Qué cosa estamos transmitiendo nosotros? Primero, que no aminoramos las urgencias que tienen las personas y eso es un cambio importante. En el gobierno anterior, cuando había problemas en materia laboral y economistas como David Bravo advertían que estábamos frente a una emergencia laboral, en el gobierno anterior le decían que era exagerado. Cuando veíamos índices de percepción de la delincuencia altísimos, el gobierno anterior nos decía miedosos y nos decía que había un problema objetivo. Y, de hecho, no tenían propuestas en materia de seguridad y solo gracias a la oposición anterior pudieron aprobar todos esos proyectos de seguridad, porque ni siquiera tenían sus votos.

—¿Y qué se hace con las expectativas?

—Nosotros primero nos tomamos en serio las urgencias sociales, pusimos al gobierno a trabajar para resolver esa urgencia. Las expectativas son altas, pero el cambio de mano ya se ha notado. En materia de inmigración ilegal, los ingresos han disminuido un 93%, reconocido incluso por la oposición. Hemos disminuido los delitos de alta connotación pública, los homicidios, los robos con intimidación. En materia económica, es verdad, la cifra gruesa no es tan buena, especialmente el Imacec que se acaba de presentar, pero eso tiene fenómenos coyunturales, especialmente la baja se produce por el Imacec minero, por coyuntura climática. Pero el Imacec no minero está creciendo, que no lo veíamos hace harto tiempo. Es decir, se están activando otros aspectos de la economía, precisamente por las expectativas que ha generado no solamente el plan de Reconstrucción, sino que el gobierno está ordenando la casa en materias que son sensibles, como es la seguridad o la regla económica.

«La Segpres es la más exitosa del último tiempo»

—El gobierno sufrió un traspié con la votación del proyecto migratorio, donde faltó un voto para que se aprobara la iniciativa. Y han surgido críticas desde el oficialismo, que han planteado la necesidad de hacer ajustes al equipo. ¿Es necesario un cambio de gabinete?

—Yo partiría por la primera parte. Yo creo que esto no fue un revés para el gobierno, esto es un revés para los chilenos. Porque acá hay personas que nos dicen que el proyecto es necesario en la comisión, votan a favor del proyecto en la comisión, deciden voluntariamente hablar a favor del proyecto en la sala de la Cámara de Diputados, y después en la votación se abstienen o votan en contra. Es decir, hay una falta de buena fe en materia legislativa, y me parece que al menos esas personas tienen que darle explicación a los chilenos. Nosotros concurrimos con 88 votos que no tenemos. La alianza de gobierno no tiene 88 votos, tenemos muchos menos. Es decir, nosotros pusimos los votos a disposición de nuestra alianza de gobierno, convencimos a personas que no piensan como nosotros de que era un proyecto necesario y otras personas que supuestamente estaban en ese acuerdo, finalmente terminan bajándose y votando en contra. Es decir, hay un problema político, con personas que además hicieron campaña diciendo que querían inmigración regulada, con propuestas mucho más osadas desde el punto de vista político y hasta humanitario, y esta herramienta que es necesaria para el control fronterizo deciden simplemente abstenerse de forma frívola o votando en contra.

—Pero, de todas maneras, había parlamentarios que estaban con el Presidente Kast que pudieron haber estado en la votación, por lo que apuntaron al trabajo legislativo del Ejecutivo. ¿Hay necesidad de hacer un cambio de gabinete?

—Esa decisión siempre es del Presidente y esta es una de las alternativas posibles. Pero que estas diferencias ojalá no salgan en la prensa, yo haría un llamado a la calma en comparación a evaluar bien los resultados que ha tenido el gobierno hasta ahora y respecto a expectativas de los partidos o los actores políticos en relación a esta misma materia. La Segpres es la más exitosa del último tiempo. Ha aprobado proyectos complejísimos que antes serían una locura plantearlos siquiera en el Congreso y han sido aprobados por amplia mayoría. Proyectos que eran contraintuitivos en nuestro país hace un par de años atrás y hoy día son leyes de la República o están encaminadas a ser leyes de la República. Es decir, ¿cuál es la expectativa? Porque si la expectativa es que fue un problema del gobierno no haber calculado qué parlamentarios de oposición iban a incumplir y votar en contra de un proyecto que era sentido para los chilenos, ¿cuál es el estándar que se fija y cuál es el estándar de la Segpres? ¿Qué ministro o equipos de la Segpres van a poder trabajar contra eso? Habría que pedirle una declaración jurada a los parlamentarios respecto a que voten lo que dicen. Y eso es imposible. Por tanto, estas críticas finalmente se quedan en el lenguaje de la política, porque muchas veces la política en sí misma, en sus propias peleas, terminan generando un daño que termina siendo hasta frívolo.

«Los recursos del Estado están mucho más ordenados de cómo los recibimos«

—El miércoles el Presidente Kast dio a conocer el Presupuesto 2027 que contempla un aumento del gasto público de 1,5%, cuando Hacienda venía hablando de un crecimiento de gasto de entre 0% y 1%. ¿Qué cambió para que se decidiera hacer ese esfuerzo adicional?

—Gracias a que estamos ordenando la casa en materia financiera podemos hacer crecer el gasto en esa línea, un crecimiento acotado, pero podemos avanzar en esa línea. Primero, porque ya los recursos del Estado están mucho más ordenados de cómo los recibimos. Ya no hay problemas de caja como hubo cuando asumimos el gobierno, las expectativas han mejorado y hay ciertas circunstancias también que han ayudado y decisiones que han sido polémicas, como por ejemplo lo que hubo respecto a las bencinas, que han permitido tener, no diría holgura, pero sí más orden en las arcas fiscales que nos permiten hacer ese esfuerzo adicional. Lo segundo es que los gobiernos tienen que adaptarse a las circunstancias que les tocan, porque una cosa es lo que uno planea hacer antes de asumir el gobierno y otra es cómo está cambiando el escenario. Y lo que hemos visto es que, desde el punto de vista de la reactivación económica y de la generación de empleo, esto viene en un arrastre que no es tan fácil mover la inercia, son cambios que no son tan rápidos y, por tanto, ahí lo que puede hacer el Estado como punta de lanza, porque son soluciones eminentemente temporales, es paliar un efecto muy negativo de la mala administración anterior, que es el alto desempleo que tiene nuestro país. Llevamos tres años y medio con cifras de desempleo de más de 8%. Se advirtió que con ciertas medidas laborales este problema se iba a acentuar, decidieron no escuchar esas voces y hoy día esas mismas personas que promovieron esos proyectos, que dijeron que no iban a tener efecto, nos dicen que es culpa de nosotros. Esa contradicción ahora queda en evidencia.

—Y el Presidente Kast dijo que iban a revisar cada peso del gasto social, pero que no se van a tocar los beneficios sociales…

—Estamos revisando cada peso del Estado y en eso los subsecretarios hemos tenido harto trabajo, porque son más de 900 millones de transferencias, de actos administrativos (…). Cuando nosotros dijimos vamos a revisar cada peso, especialmente en aquellas materias que son sensibles porque son importantes, nos acusaron de todo. Cuando dijimos vamos a revisar cómo se gasta la plata del Injuv, dijeron, pero cómo están contra las políticas de los jóvenes. Bueno, descubrimos que más del 90% de los recursos del Injuv se gastaban en funcionarios. El 0,7% del presupuesto del Injuv era para políticas de la juventud. Con la Junaeb pasó lo mismo… Entonces, no revisar el gasto público en las materias que son especialmente sensibles para la ciudadanía no solamente es una irresponsabilidad, sino que también es una frivolidad. Nosotros tenemos el deber de gastar bien los recursos públicos.

«¿El sentido de esa dieta es pagarle una campaña permanente a los expresidentes?»

—Y en esta revisión que se está haciendo, ¿es necesario revisar la dieta y asignaciones de los expresidentes, en este caso de la Presidenta Bachelet? La hemos visto con un rol muy activo y ayer dijo “a quienes pensaban que me iba a ir para la casa, les tengo una mala noticia, eso no va a pasar”.

—Lo que este tipo de declaraciones abren son discusiones legítimas que se han dado en el Congreso. Hay varias iniciativas presentadas para revisar esto, al menos para regularlo. Y esto lo aprendimos en Derecho Constitucional, que dar esta dieta a los expresidentes es para que en el ejercicio del cargo no estén preocupados de en qué van a trabajar después. Los Presidentes no son sujetos de ley de lobby, por tanto, sería como una protección, además, de esta figura institucional que sirve al país. El punto es: ¿qué ocurre cuando esos expresidentes deciden entrar no solamente en la arena, porque ellos pueden seguir siendo candidatos, pero en la arena de la política y la contingencia cuando faltan tres años y medio para elecciones? Por tanto, ¿el sentido de esa dieta es pagarle una campaña permanente a los expresidentes? La verdad, pareciera que no era el sentido original, y a mí me parece que esa es la discusión que se abrió en el Congreso.

—¿Habría que revisar la asignación y la dieta de Michelle Bachelet?

—O sea, la gente en el Congreso ya lo está revisando y por eso han planteado proyectos de ley. Es una discusión que al menos en el Congreso está abierta.

—¿Pero corresponde que eso se financie con la plata de los contribuyentes, de todos los chilenos?

—A mí me parece interesante que se discuta. No es una posición que tenemos como gobierno, pero ya se abrió la discusión en el Congreso. Y yo creo que estas cosas pueden enredar un poco más, o al menos, más que enredarlo, incorporar nuevos elementos a la discusión.

—¿Puede ser un precedente lo que sucedió en La Pintana para la discusión que se está abriendo en el Congreso?

—La señal que se da en La Pintana es que hay una oposición que está viviendo más de glorias pasadas que de proyectos de futuro. Esto fue muy gráfico, porque el Presidente estaba pensando en el Presupuesto del próximo año y además en cómo estamos planificando para los desafíos que vienen. La oposición rememora un pasado que no fue exitoso para el país, que generó estancamiento, cualquiera de los gobiernos, tanto de la Presidenta Bachelet como del Presidente Boric, y que finalmente generaron transformaciones que la gran mayoría de los chilenos hoy día está arrepentido y estamos buscando cómo paliar los efectos negativos que provocaron esas administraciones.

«Es una oposición que está nostálgica del pasado«

—¿Y qué es lo que fue el acto a Bachelet, es un homenaje o un acto de proselitismo?

—Es difícil saberlo, pero yo creo que es una oposición que está nostálgica del pasado, porque no tienen proyecto de futuro. No tuvieron proyecto de futuro en la campaña presidencial, quedó muy claro, y hoy día tampoco están teniendo proyectos de futuro. Hacerle simplemente un gallito político y no pensando en la urgencia de los chilenos, habla de que hoy día vemos una desorientación, una frivolidad en muchas formas de abordar estos debates y que finalmente no hay un proyecto claro de qué quieren hacer en el futuro, simplemente rememorar a una expresidenta porque tuvo un problema en una aventura internacional, achacándole una responsabilidad al gobierno que creemos que no tenemos, que finalmente habla de que no hay alternativa para el país ahora.

—Pepe Auth planteó en El Líbero que esto podría transformarse en el primer acto de unidad opositora después de la derrota electoral. ¿Comparte La Moneda esa lectura?

—Si nosotros gobernáramos por las proyecciones que hacen algunas personas, tomaríamos decisiones muy distintas a las que hemos tomado. Cuando el Presidente Kast tomó la decisión de no apoyar la candidatura de la Presidenta Bachelet, nos dijeron que habíamos cometido el error más grande porque la Presidenta Bachelet iba a ser secretaria general de la ONU y el país iba a quedar offside porque no apoyó su candidatura, que iba a ser una vergüenza internacional. No terminó pasando nada eso, no se cayó el mundo y los organismos internacionales no son mundiales de fútbol. No quieren decir que uno tiene que apoyar a compatriotas simplemente por el hecho de ser compatriotas, hay visiones de futuro y en esto Pablo Ortúzar lo dijo también muy claramente: que hay sectores políticos que viven acusándonos de ser un gobierno de extrema derecha y es raro que le esté pidiendo el apoyo a un gobierno de extrema derecha para una candidatura internacional que busca luchar contra los gobiernos de extrema derecha.

«Se puso en riesgo el prestigio internacional de nuestro país por un gallito político»

—El canciller Francisco Pérez Mackenna enfrentó una interpelación en la Cámara. Algunos sectores dijeron que fue una instancia débil, que el canciller salió ganando, airoso. ¿El gobierno considera que el canciller salió fortalecido?

—A propósito de la interpelación, nuestra institucionalidad puso en riesgo el prestigio internacional de nuestro país por un gallito político. Y eso fue un acto de irresponsabilidad, una jugada muy riesgosa, por la forma en que se llevó la interpelación no ocurrió eso, pero existía un riesgo. Hay cosas que son sensibles para nuestro país, de negociación internacional, que tendríamos que actuar como país, que lo quisieron llevar a la política doméstica y eso, evidentemente, genera un daño. Ahora, en la interpelación misma, el diputado interpelador no estuvo a la altura simplemente de lo que buscaba ni de las pretensiones que tenían. Dijeron que el gran motivo de la interpelación iba a ser la incorporación al Escudo de las Américas, cuando habían votado a favor de la interpelación antes que nuestro país se sumara. O sea, esto era completamente doméstico. Y lo otro es que el emplazamiento que hacía el diputado interpelador era, de nuevo, de cuestiones domésticas, de decisiones que obviamente no le corresponden a él ni al Congreso, sino que al Presidente de la República (…). Creemos que el canciller no solamente se defendió bien, sino que puso los puntos importantes sobre la mesa respecto a nuestra relación con los países vecinos, nuestra relación con los países del hemisferio y también la necesidad de incorporarnos a un acuerdo que une a todos los países fronterizos y también en una cuestión que Chile no puede combatir solo, que es el crimen organizado y transnacional y también el narcotráfico.

—Y la seguridad vuelve a estar en el centro de la agenda. Esta semana hubo una reunión en Cerro Castillo marcada por la preocupación del gobierno frente a la escalada de violencia contra Carabineros y la muerte de un funcionario policial. ¿Cuál es el diagnóstico que hace La Moneda y si se debe retirar la reforma constitucional de seguridad y avanzar hacia un nuevo texto construido desde el Congreso?

—En seguridad se ha notado un cambio de mano. Han disminuido los delitos de alta connotación pública. En materia de droga, ya hemos decomisado más drogas que durante todo el año pasado, y eso evidentemente entrega señales de que hay una gestión que está avanzando, tenemos más herramientas legales, además las policías, para enfrentar el delito y eso va en buena línea. Ahora, eso no es suficiente y por eso creemos que esta agenda ACOT requiere ser aprobada para que nuestra institucionalidad tenga mejores herramientas para enfrentar el delito.

—¿Aprobar la propuesta original?

—Nosotros no nos casamos con los proyectos de ley, nos casamos con cuáles son los objetivos. Y hay muchas maneras de llegar al mismo objetivo. Por tanto, si nosotros queremos vivir en un país más seguro, que la institucionalidad tenga herramientas a la altura de cómo ha avanzado el crimen organizado y el terrorismo, y eso se cumple con un proyecto del gobierno, con un proyecto de algunos parlamentarios oficialistas, de la oposición, nosotros vamos a estar ávidos de aprobar esas iniciativas porque nos interesa el objetivo. No tenemos un compromiso especial con la paternidad de los proyectos. Nos interesa que esos proyectos se aprueben. Y esto ha sido un comportamiento transversal no solamente del gobierno, sino que de la oposición anterior, es decir, nuestra alianza de gobierno. Hasta hoy el gobierno del Presidente Boric ha sido el gobierno que más proyectos de seguridad ha aprobado durante su administración. Y eso solo fue gracias a la oposición anterior. Proyectos impulsados por el gobierno, a regañadientes, por la administración anterior, nosotros concurrimos con los votos. Por tanto, no nos interesa el origen de los proyectos, nos interesa que esa agenda se cumpla, y en esa línea creemos que llegar a acuerdos con distintos sectores políticos para conseguir ese mismo objetivo es muy válido y no tenemos un compromiso especial con la paternidad de sus proyectos.

—Pero el Ejecutivo tendría que modificar su estrategia original, producto de las críticas que se dieron en el camino, por el nuevo estado de excepción. Porque la nueva propuesta no la contempla…

—Es otra estrategia, pero el objetivo es el mismo. Y, de nuevo, hay que desdramatizar esos cambios, como que si esto fuera lo peor del mundo. Lo peor del mundo es que nuestro país no tenga las herramientas adecuadas para enfrentar el crimen organizado. Y, por tanto, si eso se logra a través de un proyecto del Ejecutivo o de un proyecto del Congreso, nosotros vamos a apoyar cualquier lockdown. Tuvimos una alternativa, no tuvo viabilidad política, entonces vamos con otra para que eso finalmente se cumpla.

«Nuestra convicción es que hoy día TVN todavía tiene un rol importante que hacer»

—Como subsecretario General de Gobierno, TVN depende directamente de su cartera. El Ejecutivo debe avanzar en la renovación del directorio y existe un debate sobre el futuro del canal público. ¿Qué va a pasar con el canal estatal?

—Lo primero que tenemos que preguntarnos como país es si TVN sigue teniendo un rol público relevante, porque es la misión que tiene que exista un canal como ese, que es del Estado, y nosotros creemos que sí. Nuestra convicción es que hoy día TVN todavía tiene un rol importante que hacer. Hay distintos informes en los que se está trabajando para cuantificar cuál es ese rol público y medir su impacto. Cosas que hoy día desde Santiago es difícil ver, pero hay 32 zonas del país donde la única alternativa de información a través de televisión abierta es Televisión Nacional de Chile. Es decir, todavía existe un rol público importante. Ahora, nosotros queremos hacerlo de forma eficiente, de forma moderna, y creemos que la administración de TVN ha dado señales importantes en esa línea, y que a través de la convocatoria de una comisión técnica que nos permita ver el impacto y ver alternativas de financiamiento para el canal nos va a permitir tener más herramientas para tomar una decisión que no tenga a TVN en este limbo permanente si va a poder financiar su funcionamiento o no. Ahora, esto también es un problema que ha ocurrido en toda la industria de los medios de comunicación. Hemos visto las pérdidas que han tenido otros canales que han sido más incluso que TVN. Por tanto, es un problema que es atingente y que nos esperamos hacer cargo durante los próximos meses.

—¿Y qué viene con respecto a la renovación del directorio?

—Sí, nosotros ya presentamos dos alternativas de directores. Esto tiene que ser aprobado por el Senado. La exsenadora Marcela Sabat y el otro es Pedro Huichalaf. Con los dos me he reunido personalmente, sé que tienen una visión moderna de lo que podría hacer el canal y también para plasmar en el directorio visiones que son distintas políticamente, pero que son comunes al proyecto de país. Finalmente, estos proyectos que son de Estado tienen que tener una amplitud política y no simplemente estar con el gobierno de turno, porque finalmente son proyectos que buscan permanecer en el tiempo.

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