Tras la creciente preocupación por la seguridad en el país, la semana pasada un grupo de exministros de Interior compuesto por Carlos Figueroa, Edmundo Pérez Yoma, Gonzalo Blumel y Jorge Burgos, enviaron una carta a El Mercurio titulada “Un retroceso en seguridad pública”, levantando las alarmas respecto a cómo quedaban las materias de orden público en la propuesta constitucional que será sometida a plebiscito este 4 de septiembre.

En un nuevo Especial Mirada Líbero, los exministros Jorge Burgos y Gonzalo Blumel conversaron sobre este tema.

«Hoy los chilenos están sumamente preocupados, y con razón. En el tema de la inseguridad, esta propuesta constitucional se hace ‘des-cargo’ de la peor manera, y ofrece muchas más dudas que certezas en materia de seguridad», comentó Burgos.

«Es bien impactante la ausencia de cualquier referencia a los temas de orden público y seguridad»

Por su parte, Blumel dijo que en materia de seguridad «en el último tiempo se ha venido produciendo un retroceso progresivo y la propuesta de Constitución no se hace cargo». Agregó: «Es bien impactante la ausencia de cualquier referencia a los temas de orden público y seguridad, eso es grave, y demuestra que ese tema, para la mayoría de los constituyentes, era un tema que ni merecía ser tratado en la Constitución».

El exministro subrayó: «Es un texto muy poco deferente con las dos instituciones más importantes a cargo de la seguridad, que son Carabineros de Chile y la PDI, que no aparecen mencionadas en el texto. O bien no tienen suficiente relevancia para estar dentro del marco jurídico de la Constitución; o bien se busca establecer tal nivel de plasticidad en las normas relacionadas con las policías, que en base a ley simple vamos a poder introducirles cambios estructurales».

“En materia de seguridad primó un espíritu octubrista, una lógica anti orden público”

Mientras, Burgos agregó que «cierta política parece preocuparse más del delincuente que de la víctima. Todo el mundo tiene derecho a un proceso justo y a normas claras, pero no hay una contra cara respecto a las víctimas».

Además, señaló que en materia de seguridad «primó un espíritu octubrista, una sensación de que era una buena oportunidad jurídico constitucional para reivindicarse de actos de brutalidad cometidos por las policías, primó una lógica anti orden público”.

En la misma línea Blumel señaló: «Lo que hay en el texto constitucional es un reflejo de lo que fue la mayoría de la Convención Constitucional, que es un ánimo de revancha, sobre todo hacia el rol de las policías y a la obligación del Estado respecto al orden público. El octubrismo, ese ánimo rupturista está bien impregnado en el texto».

«Si gana el Apruebo, el Presidente no tendrá instrumentos para enfrentar el terrorismo»

Sobre la violencia en el sur, Burgos sostuvo: «Si gana el Apruebo en septiembre, el Presidente no tendrá instrumentos para enfrentar el terrorismo en la Macrozona Sur, salvo la capacidad de las policías, que ha quedado demostrado que no es suficiente». Esto, porque la propuesta de la Convención no incluye el Estado de Emergencia, que se está usando en la zona.

«La inmensa mayoría de los que queremos rechazar queremos una nueva Constitución»

Respecto a un posible acuerdo para reformar estos aspectos antes del plebiscito, Burgos sostuvo que «la mejor forma de cambiar lo que nos ofrecen es deficitario. Nos ofrecen una mala Constitución en su matriz (…) el texto tiene graves problemas y creo que es sabia la mayoría que se convenció que hay que rechazar esto. La inmensa mayoría de los que queremos rechazar queremos una nueva Constitución, pero la mejor forma es rechazar esta propuesta y construir, darnos una nueva oportunidad».

Además, puntualizó: «Los convencionales fracasaron, dilapidaron un 80% de los votos, por el octubrismo, por el excesivo entusiasmo, porque ‘nos toca a nosotros’, porque ‘somos superiores moralmente’, etc. La mejor forma es el Rechazo”.

Y se refirió al escenario post plebiscito: «Es importante que el 5 de septiembre la política chilena sea capaz de ponerse de acuerdo en una propuesta para construir una nueva Constitución».

«Es difícil que haya una voluntad real de cambio con el nuevo texto constitucional»

Sobre el «aprobar para reformar» de un sector del oficialismo, Blumel fue categórico. «Es difícil que haya una voluntad real de cambio con el nuevo texto constitucional, los mecanismos son más complejos y no es creíble esa voluntad, ya lo expresaba el presidente del Partido Comunista y varios más. A ellos les gusta este texto constitucional, ¿porqué lo van a cambiar?».

Recordó que «el Partido Comunista se restó de todos las instancia de diálogos y búsqueda de acuerdos, y ahora se tomaron el proceso, lograron hábilmente conquistarlo, redactar un texto a la medida de sus intereses y es difícil que haya voluntad de cambio. Creo que el Apruebo para reformar es algo tan contradictorio, que no tiene sentido«.

Apuntó: «Es tan costoso remodelar lo que está tan mal construido, que es muy difícil, no tiene sentido perseverar en esa línea, y sí se puede pensar en acuerdos para que el 5 de septiembre se pueda iniciar un proceso acotado”.

Y advirtió: «Lo que es preocupante es que este espíritu pendenciero y confrontacional se mantenga”.

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