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Publicado el 15 de noviembre, 2019

Gobierno y más del 90% de las fuerzas políticas del Congreso suscriben acuerdo constitucional: PC se automargina

Autor:

Javiera Barrueto y Bastián Garcés

Desde la UDI hasta el Frente Amplio. Todos cedieron desde sus posturas iniciales para lograr un acuerdo que permitiera iniciar el camino hacia una nueva Constitución. Un plebiscito en abril de 2020 para preguntar si se quiere una nueva Carta Magna, y con cuál mecanismo, es parte del texto logrado entre Chile Vamos y la oposición. Las conversaciones de la extensa jornada, que se prolongó hasta la madrugada de hoy, estuvieron siempre monitoreadas por el ministro del Interior, Gonzalo Blumel. El Partido Comunista decidió restarse del diálogo.

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Javiera Barrueto y Bastián Garcés

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“Acuerdo por la Paz Social y una Nueva Constitución”. Así se denomina el acuerdo de 12 puntos que alcanzó la oposición y Chile Vamos para crear una nueva Carta Fundamental. A las 2:24 de la madrugada, el presidente del Senado, Jaime Quintana (PPD), fue el encargado de dar a conocer los ejes del pacto que se logró en el ex Congreso y que contó con un transversal apoyo.

Después de una jornada de más de 15 horas de conversaciones y reuniones, la expectación comenzó a aumentar cuando la frase “queda poco” se comenzó a repetir entre los dirigentes de todos los sectores. Así, uno a uno los parlamentarios se fueron ubicando detrás de las sillas vacías que esperaban por los líderes de todo el espectro político. Y en medio de la espera, incluso, hubo tiempo para abrazos, fotografías e incluso selfies, que indicaban una sola cosa: el acuerdo estaba a segundos de anunciarse públicamente.

Finalmente, Quintana estuvo flanqueado por los presidentes de RN, Mario Desbordes; de la UDI, Jacqueline van Rysselberghe; del PPD, Heraldo Muñoz; del PS, Álvaro Elizalde, de la DC, Fuad Chahin; de RD, Catalina Pérez; los senadores integrantes de la comisión de Constitución, Alfonso De Urresti (PS) y Felipe Harboe (PPD) y el diputado de Convergencia Social, Gabriel Boric, además de otros dirigentes que estuvieron presentes en las negociaciones. En tanto, desde temprano el Partido Comunista, el Frente Regionalista Verde y el PRO habían optado -y anunciado públicamente- que se restaban de las conversaciones.

El presidente del Senado calificó la jornada como “histórica” y le agradeció a todos los partidos que participaron de las conversaciones, además del ministro del Interior Gonzalo Blumel y al subsecretario, Claudio Alvarado.

“Esta respuesta que hoy día están dando transversalmente todos los partidos es una muestra que busca señalar un camino, profundización democrática de una salida pacífica y democrática a la crisis, de construir un verdadero contrato social y eso ha sido posible gracias a la ciudadanía que ha estado movilizada”, señaló Quintana.

Y luego continuó, con la declaración en mano, leyendo los 12 puntos del acuerdo que impulsa un plebiscito en abril del próximo año con dos preguntas: “¿Quiere usted una nueva Constitución? Apruebo o Rechazo” y “¿Qué tipo de órgano debiera redactar la nueva Constitución? Convención Mixta Constitucional o Convención Constitucional”. Explicó, además, en qué consisten ambos mecanismos (ver nota relacionada) y que una vez redactada la nueva  Carta Fundamental por el órgano constituyente ésta será sometida a un plebiscito ratificatorio.

Luego, fue el turno de todos los presidentes de partido que participaron en el pacto. Desbordes valoró el acuerdo alcanzado: “Hacemos un llamado a la paz, hacemos un llamado a que nuestros compatriotas puedan retomar trabajos para que las pymes que están sufriendo tanto hoy día puedan funcionar, para que aquellas personas que tienen demandas sociales legítimas y que se han manifestado pacíficamente en la calle, sigan atentos a que también cumplamos no solo con esto, sino que también avancemos en reformas sociales profundas”.

En la misma línea, Elizalde señaló: “El acuerdo que estamos firmando esta madrugada era impensado hace un par de semanas e incluso era impensado hace un par de horas. Ha sido posible gracias a la movilización de millones de chilenos, que claman por una sociedad con menores desigualdades y en que erradiquemos toda forma de abusos y con una mejor democracia”.

Paralelamente al anuncio que se entregaba en el ex Congreso, el ministro Blumel seguía con atención las conversaciones desde La Moneda. De hecho, publicó en su cuenta de Twitter a las 2:51 de la madrugada: “Un momento histórico. Hoy tenemos un Acuerdo por La Paz Social y la Nueva Constitución, con el cual empezaremos a construir nuestro nuevo pacto social. Hemos tenido días difíciles. Todos hemos escuchado, todos hemos aprendido. Gracias a todos quienes lo hicieron posible”. Antes de que se entregaran los puntos de entendimiento conversó con el senador Harboe sobre la propuesta, como lo hizo durante la jornada con representantes del oficialismo y de la oposición.

Minutos más tarde, desde un punto de prensa en La Moneda, el titular de Interior junto a los ministros Segpres, Felipe Ward y vocera de gobierno, Karla Rubilar, valoraron el entendimiento alcanzado. “Este acuerdo es un primer paso histórico y fundamental para poder conseguir un nuevo pacto social”, dijo Blumel. Y añadió: “Estamos seguros que esta acuerdo por la paz y una nueva Constitución nos hará un país más inclusivo y lo más importante, un país más unido”.

El acuerdo fue respaldado por la UDI, RN, Evópoli, PS, DC, PPD, PR, RD, PL, Comunes y Gabriel Boric, lo que significa que el 90% de las fuerzas de los senadores y diputados se inclinaron por apoyar el pacto por la paz y una nueva Constitución. Solo el 10%, representado por el PC, el FREVS y Ecologista, se negó a conversar con todo el espectro político para sacar adelante la nueva Carta Magna.

Temor de que el acuerdo fracasara

El anuncio estaba originalmente programado para las 21:oo horas, sin embargo las conversaciones se tuvieron que extender por cinco horas más. Incluso, por algunos segundos se levantó la posibilidad de que el entendimiento se aplazaría para hoy. La incertidumbre marcaba la espera en los pasillos del ex Congreso. Las conversaciones entre parlamentarios de oposición y oficialistas se volvían recurrentes en medio de la espera del acuerdo final.

Poco antes de que se anunciaran las posiciones de cada sector, se repetía entre los dirigentes de la oposición que la “piedra de tope” surgía en la UDI. La idea original del sector fue una Convención Constituyente integrada por un 40% de parlamentarios, 40% de personas elegidas por la ciudadanía y un 20% de delegados. Propuesta que no fue del todo bien recibida por la oposición.

Así, la centroizquierda le transmitió a Chile Vamos la idea que un plebiscito, en abril del próximo años, definiera una asamblea ciudadana integrada 50/50, es decir, compuesta por parlamentarios y por asambleístas elegidos para la ocasión.  O, una asamblea 100% ciudadana. También, que la elección de los integrantes de la asamblea se realizara el mismo día de los comicios municipales de 2020 y que la asamblea ciudadana comenzara redactando la Constitución «desde cero», pero los acuerdos requerirían 2/3 de los votos. Y, en un sexto punto, se establecía el plebiscito de salida, para que la ciudadanía se pronunciara sobre el nuevo texto propuesto.

Sin embargo, en la colectividad encabezada por Jacqueline van Rysselberghe se negaban a la idea de admitir una hoja en blanco para partir de cero la nueva Carta Magna y optaban por establecer un quórum de 2/3 para aprobar cada capítulo, además, en caso de que no se alcanzara ese acuerdo regiría la actual Constitución. “Se tomó para evitar que algún capítulo quedase sin resolución”, comentaban desde el oficialismo. Pero finalmente, todos los sectores respaldaron los 12 puntos que impulsan como mecanismo una Convención Mixta Constitucional o Convención Constitucional.

El Partido Comunista decide no sumarse

Paralelamente a las conversaciones que se desarrollaban en el ex Congreso, la Unidad por el Cambio -pacto que incluye al Partido Comunista, el Frente Regionalista Verde y el PRO- realizaron un punto de prensa donde confirmaron su distanciamiento de las negociaciones con la ex Concertación, el Frente Amplio y Chile Vamos.

El líder del PC, Guillermo Teillier, argumentó: “Nos invitaron a la reunión entre partidos de oposición y del Gobierno cuando ya estaba todo acordado”. Idea que minutos antes habían transmitido a través de la cuenta de Twitter del Partido Comunista, ante lo que el diputado del Frente Amplio, Gonzalo Winter, respondió: “Compañeros, en la mañana dieron declaraciones claras de por qué no asistirían y no era por falta de convocatoria”.

En la mañana de ayer, la diputada del PC Carmen Hertz, descartó cualquier participación de la colectividad en las conversaciones con el resto del arco político. “No negociamos nada, absolutamente nada. No nos sentamos a nada que se pueda negociar a espaldas de la gente”. Es por eso que “a la reunión de Santiago no vamos ir, estamos por acatar la declaración unitaria de todos los partidos políticos. Acatar la institucionalidad, acatar lo que el pueblo está exigiendo en la calle. Esa es nuestra responsabilidad”, sostuvo.

Además, Teillier criticó que las conversaciones “fueran a puertas cerradas en el Congreso entre representantes de la derecha, de una parte de la oposición y del Gobierno con un molde trazado, sin dejarle alternativa a la ciudadanía”.

Este antecedente generó dudas en el resto de las fuerzas políticas sobre la continuidad en la mesa de trabajo del Frente Amplio, quienes durante la mañana de ayer -a través de un comunicado- descartaron formar parte de “un acuerdo cupular que sea a espalda de la ciudadanía”. No obstante, una parte importante del bloque se sentó con la ex Concertación y Chile Vamos para encontrar una salida a la crisis.

Algunos dirigentes frenteamplistas han mirado con recelo las acciones del PC. Incluso, en privado han señalado que el Partido Comunista ha intentado cortar todos los puentes para lograr una solución al conflicto que vive el país. No solo eso, un sector del Frente Amplio no mira con buenos ojos el rol que ha jugado la colectividad liderada por Teillier en la mesa de Unidad Social. Señalan que los sindicatos ligados a la tienda comunista estarían “intentando cooptar” el espacio de organización.

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