Este domingo, Luiz Inácio Lula da Silva fue elegido por tercera vez Presidente de Brasil tras superar por un estrecho margen de menos de dos puntos (50,9% vs. 49,1%) al actual Mandatario Jair Bolsonaro.

Tras los resultados, Lula da Silva inició negociaciones con partidos de centro, comenzó a armar un equipo de transición que mirará el presupuesto del próximo año, y recibió además al Presidente de Argentina, Alberto Fernández, a quien prometió visitarlo en Buenos Aires. 

Por su parte, en un un discurso de dos minutos, el martes Bolsonaro dijo que “es un honor ser el líder de millones de brasileños que defienden la libertad económica, religiosa, de opinión, la honestidad y los colores de nuestra bandera”, y que seguiría los mandatos de la Constitución, autorizando la transición para entregar el poder.

En un nuevo «Especial Mirada Líbero» el exsubsecretario de Relaciones Exteriores, Fernando Schmidt, exembajador en Brasil durante los gobiernos de Sebastián Piñera, comenta las elecciones y proyecta el escenario para ese país.

«Este también fue un triunfo para Bolsonaro»

«Claramente la población brasileña está dividida en dos. La elecciones estuvieron muy concentradas en el prefijo ‘anti’, en el ‘anti-lulismo’ o ‘anti-bolsonarismo’, de hecho los programas brillaron por su ausencia en profundidad. La gente votó por lo que significaba cada una de las candidaturas», explica Schmidt.

«Lula ganó la presidencia y eso es un triunfo para él. Pero también fue un triunfo para Bolsonaro, cuando las fuerzas pro Bolsonaro realmente acortaron la distancia dramáticamente y llegaron a constituir casi el 50% del total de la población», dice el exsubsecretario.

«No es el mismo Lula, su poder está limitado por varios factores (…). El Lula que viene es un Lula muy moderado»

Sobre cómo debería ser este nuevo mandato del Presidente Electo, Schmidt señala que el que llegara al Palacio de Planalto «no es el mismo Lula, su poder está limitado por varios factores. Los gobierno estaduales no fueron del Partido de los Trabajadores ni de la coalición pro Lula en su inmensa mayoría, solo 8 de los 27 gobiernos responderían a Lula. Y el poder legislativo está mayoritariamente en manos de fuerzas independientes o directamente bolsonaristas».

«Yo soy muy optimista respecto de Brasil, pienso que el Lula que viene es un Lula muy moderado, porque el mandato que recibió es un mandato de moderación, él tiene que reconciliar a este país partido en dos mitades, tiene que hacerlo viable, negociar con fuerzas políticas que no le apoyaron para poder sacar adelante sus proyectos de ley, y negociar con los gobernadores que no responden a su patrón político», explica.

De esa forma, el exembajador señala que Lula no tiene otra salida, pues el mundo que le tocó vivir en sus primeros dos mandatos «es totalmente diferente al que tiene que enfrentar en la actualidad».

«Implícitamente lo que hay detrás del discurso de Bolsonaro es admitir su derrota«

Fernando Schmidt también analiza el discurso que dio Jair Bolsonaro, en el que el Mandatario rompió el silencio tras su derrota.

«Es consistente con las dos realidades, con una realidad rupturista, que ha sostenido durante su mandato, y por lo tanto un antilulismo muy fuerte y acentuado en el que no va a emitir la parlaba Lula en su discurso. Pero implícitamente lo que está detrás es admitir su derrota, cuando dice que seguirá el cause constitucional», sostiene.

«Estamos hablando de una situación superada. La elección ya pasó, Bolsonaro ha tenido que asumir, con mucho dolor de su parte, que fue derrotado. Y tiene un capital político impresionante, ningún político brasileño había tenido antes el capital político con que cuenta Bolsonaro, si es que hace las cosas de manera tal que ese capital no se evapore», agrega.

Y dice que «no hay nadie en el mundo bolsonarista o en la derecha que pueda sustituir en este minuto los votos que obtuvo Bolosnaro en esta segunda vuelta, por lo tanto, él tiene que jugar muy inteligentemente esa oposición. Y eso significa jugar una carta más moderada, partiendo por el lenguaje, que le cuesta mucho contenerse… en eso Lula es un maestro».

«Sería un error insistir en el mismo nombre como embajador de Chile en Brasil»

En relación a Chile y su ausencia de embajador en Brasil, dado que el frenteamplista Sebastián Depolo aún no recibe el agreement de ese país, el exsubsecretario plantea que «hay una necesidad de evaluar bien a quién nombramos como embajador».

En ese sentido señala que «no creo que sea buena idea insistir en el mismo nombre de la persona que tuiteó tantas veces en contra de Bolsonaro, que en este momento se convertiría en un tuiteo en contra del gran líder de la oposición de Brasil», haciendo referencia a la decena de tuits contra Bolsonaro que Depolo escribió hace algunos años.

Asegura que «el nuevo embajador de Chile tiene que construir puentes, no solamente respecto del Gobierno, sino también de la enorme oposición que representan las fuerzas bolsinaristas, que son muy diversas (…). No hay que olvidar que Bolsonaro puede ser una carta de aquí a cuatro años, tiene una caudal político de una enorme potencia».

Schmidt señala que «sería un error insistir en el mismo nombre como embajador. Es mucho mejor una persona que, sea en el ámbito político o diplomático de carrera, no tenga ningún tipo de pasado que pueda molestar al 50% de ese electorado que votó por Jair Bolsonaro».

«Hay un aprovechamiento por parte de la izquierda de este triunfo de Lula»

Sobre la importancia de esta elección para los mandatarios de izquierda de la región, Schmidt señala que «hay una afinidad y están tratándose de identificar. El caso de Argentina es bastante claro, identificar los propios fracasos de Argentina que de alguna manera se tapan con el éxito que ha tenido la izquierda en Brasil».

«Hay un aprovechamiento por parte de la izquierda de este triunfo de Lula, pero, ¿quiere decir esto que Lula va a corresponder a estas señales? No necesariamente. Los intereses de Brasil siempre se han manejado de una manera absolutamente pragmática. El Lula del futuro va a ser un líder que responda a ese pragmatismo, no hay mucho campo para las aventuras», sostiene.

En ese sentido explica que «Chile tiene que actuar con pragmatismo. Las relaciones entre Chile y Brasil tienen componentes estratégicos que hay que preservar a toda costa y componentes prácticos que tiene que ser puestos de relieve».

Por último, Schmidt se refiere a las declaraciones del ex candidato presidencial y coordinador político del Grupo de Puebla, Marco Enríquez-Ominami, quien dijo que “yo defiendo que, en América Latina, hay que confrontar a la extrema derecha. Confrontar significa ser implacable, no dejarles pasar ninguna, porque mienten”, y que “el triunfo de Lula puede ser una enorme oportunidad para Brasil y Argentina, pero también para Chile”.

«Me parecen pésimas las declaraciones, porque es, nuevamente, entrar en el terreno de la confrontación. En Brasil, Lula y muchos actores políticos están demostrando que esa no es la palabra que se debe utilizar de ahora en adelante (…) y sería regresar a un lenguaje que la izquierda misma acuñó».

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