Este martes, a través de un mensaje a los funcionarios del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), Sergio Micco renunció a la dirección del organismo, dos semanas antes de que terminara su período el 29 de julio, argumentando que “perdió la confianza del Consejo”. 

La renuncia se produjo tras los cambios producidos en la composición del INDH en los últimos meses, y luego de que sus opositores presentaran una carta al organismo solicitando su renuncia. Además, se dio tras varias tensiones al interior del organismo, que comenzaron a partir del estallido de octubre de 2019.

En Especial Mirada Líbero el exdirector del Instituto Nacional de Derechos Humanos Branislav Marelic se refirió a estos acontecimientos.

«Independiente de que sea o no sea Micco, el debate tiene que centrarse en la institución, y lamentablemente existe una tendencia de algunas personas de hacer una división partidaria entre quiénes apoyan o no a Micco», dijo Marelic.

«El límite fue cruzado cuando por razones políticas se le dice que se tiene que ir»

El exdirector del INDH señaló que «pedirle la renuncia al director cuando le quedan dos semanas para terminar su período es una crisis institucional completamente artificial y evitable. Segundo, uno espera que dentro de un órgano colegiado existan diferentes visiones, pero cuando uno cruza ciertos límites se daña la institución, y ese límite fue cruzado totalmente cuando de entrada, por razones políticas y dañando la institución, se le dice que se tiene que ir».

Agregó que «en los últimos seis años ningún director ha completado su cargo completo, y eso te dice que las crisis internas exceden límites que dañan a la institución, y perdemos credibilidad, porque se espera que las decisiones sean motivadas por fundamentos y por razones».

«Se le está haciendo pagar a Micco por cosas que son adoptadas por el Consejo»

«Pareciera ser que todas las cosas malas son culpa de Micco y las cosas buenas son del Consejo. Se le está haciendo pagar a él por cosas que son razonablemente adoptadas por el Consejo, porque no se cumplen las expectativas de grupos de interés, y que no tienen mucho fundamento. Al final queda un juego de tronos, que hace que el Instituto pierda la credibilidad», afirmó.

El exdirector de la entidad sostiene además que «el eje izquierda-derecha en el Consejo del INDH no es válido. Micco ha demostrado que no es de derecha, pero no debiera importarnos la afiliación política de los integrantes, si es que van a tomar razones fundadas, razonables y defendibles públicamente».

Respecto a la composición del Consejo, dijo que «este va a quedar conformado por personas con sensibilidades vinculadas al oficialismo». Y agregó: «El problema es que la primera decisión que se adopta es sacar a Micco sin razones».

«Hay una petición para darse un gusto político de una mayoría relativa que quiere imponer sus verdades»

Explica que «a ojos de grupos de interés, el instituto no ha hecho la pega porque no ha dicho que hay violaciones sistemáticas. Segundo, porque no ha dicho que hay crímenes de lesa humanidad. Y el tercer dogma que se exige es decir ciegamente que hay presos políticos. Y cualquier persona que trate de cuestionar estas tres verdades es tildado de traidor».

Subraya que aquí «hay una petición para darse un gusto político de una mayoría relativa que quiere imponer sus verdades».

Marelic se refirió también a los problemas con el nombramiento del consejero Fernando Pairican, el historiador mapuche designado por el Ejecutivo, pero que ha tenido problemas administrativos por su lugar de residencia. Esto porque es de la Región Metropolitana al igual que otro consejero propuesto por el Gobierno. La norma señala que deben ser de distintas regiones.

«Es lamentable, a Fernando le tengo un gran respeto y creo que es y puede ser un gran aporte. Y es lamentablemente para la institución también, genera falta de seriedad (…) No tiene solución, la norma es expresa», subraya Marelic.

Lamenta también que en la Convención Constitucional «se haya perdido la oportunidad» de mejorar el INDH que en la propuesta de nueva Carta Magna pasará a ser la Defensoría del Pueblo.

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