El homicidio registrado en la cárcel de La Serena, donde un interno asesinó a su compañero de celda en circunstancias que aún se investigan, reabrió el debate sobre la violencia al interior de las cárceles chilenas y la capacidad del Estado para controlar a la población penal más peligrosa.
A partir de ese caso, el exdirector de Gendarmería, Christian Alveal, advirtió que el país enfrenta hoy una delincuencia organizada con capacidad de operar desde el interior de las cárceles, lo que -a su juicio- obliga a repensar el sistema penitenciario.
«La pregunta es si Gendarmería está preparada para enfrentar desde el punto de vista de la infraestructura, de los procesos internos, de la capacitación requerida del personal, de los recursos tecnológicos, para no sucumbir frente a esta nueva delincuencia. La delincuencia cambió, claramente cambió», advirtió en entrevista con Mirada Líbero.
«Separar a quienes toman decisiones es lo primero que tenemos que hacer»
Su diagnóstico coincide con la reciente visita del Presidente electo, José Antonio Kast a Italia, donde conoció el régimen carcelario «41 bis» o de «cárcel dura», que aísla completamente a los líderes de organizaciones criminales para impedir que sigan dando órdenes desde prisión. Un modelo que, según Alveal, Chile debiera tomar como ejemplo para reformar su sistema penitenciario.
“Desde que yo conocí el régimen italiano (…) el 41 bis, desde la lógica de separar la delincuencia común de la delincuencia organizada y, dentro de esta, separar a quienes toman decisiones, es lo primero que tenemos que hacer”, afirmó. Según explicó, el sistema penitenciario italiano distingue claramente los perfiles criminales: “El 85% de las personas recluidas es delincuencia común, un 13% pertenece a organizaciones criminales, pero no son quienes toman decisiones, y solo un 2% de la delincuencia que está recluida en las cárceles italianas pertenece a jefes de mafia o de carteles”.
Sobre ese grupo reducido, el exdirector de Gendarmería enfatizó que el régimen es deliberadamente estricto. “Ese 2% está sometido a un régimen extremadamente duro”, señaló y agregó que el objetivo es “evitar que sigan dando órdenes desde las cárceles” y, en algunos casos, obtener “colaboración efectiva para desarticular organizaciones criminales”.
«Estos perfiles criminales, que son bastante menores respecto al universo, requieren un régimen carcelario tremendamente estricto, porque si no ellos van a seguir delinquiendo desde las cárceles. Y eso no atenta contra los derechos humanos, es más, protegen incluso los derechos humanos de los más débiles», agregó.
De acuerdo con Alveal, “si tú no los aíslas, terminan por reclutar y, en consecuencia, hacer más grandes organizaciones criminales”. En ese sentido, recalcó que “para hablar de reinserción tú tienes que partir por controlar efectiva y eficientemente las cárceles, separando perfiles criminales complejos que hoy día no se puede, no solo por falta de infraestructura, sino que principalmente por no entender que lo que es urgente hoy día para las cárceles es un régimen diferenciado de reclusión y no lo que algunos promueven, que es elevar las penas, considerando que eso para ellos haría más disuasiva las carreras criminales, y no es así».
Alveal vinculó directamente este diagnóstico con la visita de Kast a Italia. “No es casualidad que haya ido él en persona a conocer el régimen italiano. Me imagino que claramente lo intentará, sacar la mejor experiencia de cada modelo y adaptarla a la realidad chilena”, sostuvo, agregando que ningún sistema puede replicarse de manera idéntica, pero sí adecuarse a las condiciones normativas e institucionales del país.
“Controlando la cárcel generas mayor seguridad en las calles«
Sobre la realidad en las cárceles de El Salvador, que también fueron visitadas por Kast, Alveal destacó la relación directa entre control penitenciario y seguridad ciudadana. “Controlando la cárcel, controlando a quienes dirigen, tú generas mayor seguridad en las calles. Una cárcel que no esté controlada es mucha violencia en la calle”, afirmó.
Finalmente, Alveal expresó sus expectativas de que el próximo gobierno avance en esta dirección, aunque advirtió que el desafío es político e institucional. “Esto requiere gestión, requiere decisión y que toda la clase política apoye decisiones difíciles, pero necesarias”, concluyo, ya que dijo que “quien no controla una cárcel jamás va a controlar la delincuencia en las calles”.
