El ciclo electoral se inició con el plebiscito de octubre de 2020. Tras responder si se aprobaba o rechazaba redactar una nueva propuesta de texto constitucional vino entonces la elección de gobernadores, alcaldes, concejales municipales, convencionales constituyentes, Presidente de la República, diputados, senadores y concejales regionales. Y todavía ese ciclo no se cierra: resta que se concrete el plebiscito de salida en el que se evaluará si se aprueba la Carta Magna, que posiblemente se lleve a cabo este septiembre.

Pasado un mes de la última elección, y a más de seis meses de la siguiente, se ha pedido a distintos autores un análisis reposado de lo ocurrido hasta ahora, en el año en el que más veces los chilenos han concurrido a las urnas.

En la práctica, dice el académico y exministro José Joaquín Brunner, en el primero de los ensayos publicados, se renovó la mayor parte del plantel de cargos representativos del país. Y en casi todas estas instancias el proceso vino aparejado con la renovación de la elite política que es, “ante todo, de base generacional”.

En ese primer ensayo, Brunner establece que tal renovación se habría comenzado a desarrollar el 2021 en parte gracias a los distintos procesos de participación ciudadana. Se trataría principalmente de un recambio de tipo generacional en la izquierda, que representa un intento de quiebre, unida esencialmente por su pensamiento anti-neoliberal pero sin un programa de transformaciones relativamente perfilado. “El recambio de la elite política en curso es, sin duda, el proceso más importante de transformación de la sociedad chilena en lo que llevamos recorrido del presente siglo. De él dependerá, críticamente, nuestro futuro”.

En el ensayo “La nueva elite de las izquierdas”, el sociólogo concluye: “El nuevo Príncipe, si se puede usar para una nueva elite la misma denominación de Maquiavelo, debe ser precavido”.

Pero en todo este proceso, ¿por qué la centroderecha, que no alcanzó a rozar el tercio de representatividad en la elección de constituyentes, a fin de año obtuvo la mitad del Senado?

El economista y director ejecutivo de la Fundación para el Progreso Fernando Claro observa al sector que hasta el 11 de marzo estará en el oficialismo para pasar a ser oposición.

Claro analiza el triunfo de Gabriel Boric y la derrota de José Antonio Kast, y asegura que “esta crisis institucional a la que llegamos fue causada, en gran parte, por haber tenido dos presidentes seguidos entrelazados entre sí. Eso significó un estancamiento total de personas, ideas, discursos y el enraizamiento de rencores y amistades entre diferentes políticos que impidieron un flujo sano dentro de las sillas del poder”. Insiste en que “si la centroderecha aspira a gobernar no puede ser hegemonizada por el conservadurismo”.

En el ensayo “Una derecha moderna” además afirma que “la izquierda, y especialmente la de los últimos cuatro años, ha sido lo que los cientistas políticos llaman ‘oposición desleal’, algo que ha sido incluso catalogado como el principal mal de las democracias latinoamericanas”.

La siguiente entrega corresponde al abogado constitucionalista Germán Concha. En su ensayo expone algunas consideraciones a tener presentes al intentar profundizar en la comprensión de los resultados obtenidos por la derecha en el ciclo de elecciones que va desde 2017 a 202.

Por una parte, se refiere al surgimiento de una crítica general al sistema, donde las personas comunes se enfrentan a las elites (recordemos al movimiento de los “indignados”) y exigen un cambio radical. “¿Cuánto tiene que ver esta visión con el respaldo que obtiene la opción “Apruebo” en el plebiscito de 2020? ¿Hasta dónde ella explica el alto apoyo a candidatos independientes en la elección de convencionales de 2021?”

Por otra parte, resalta la derrota “moral” que significó para la centroizquierda el triunfo de Sebastián Piñera el 2009: “¿Cuánto se agravó esa visión en la segunda vuelta presidencial de 2017, con un nuevo triunfo de la coalición de centroderecha, esta vez, además, no sólo por mayoría absoluta, sino con la votación más alta que ella había obtenido desde 1989? ¿Cuánto influyó en el respaldo a las movilizaciones, y aún a la violencia desatada en Chile a partir de octubre de 2019?”

Concha señala que quizás más determinante en el devenir de la centroderecha parece ser el abandono de su discurso tradicional, para intentar acercarse a aquel enarbolado por la coalición de centroizquierda. “La derecha equivocó el camino para intentar sintonizar con el nuevo Chile que, según se suele decir, venía surgiendo como resultado del proceso de modernización capitalista que se había iniciado durante el Gobierno Militar, y, en vez de reivindicar el rol de sus ideas en ese proceso, optó por adoptar frente a él posiciones más similares a las de centroizquierda”.

Durante las próximas semanas El Líbero publicará el análisis de otros especialistas, como Sergio Muñoz Riveros, Sebastián Soto, Max Colodro, Constanza Hube, Ernesto Silva, Gonzalo Arenas y Sebastián Larraín.

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