«Hoja de ruta para el sistema educativo 2022 – 2026. Hacia el cambio de paradigma educativo. Nuevos sentidos comunes en educación». Ese es el título de un documento que el Ministerio de Educación (Mineduc) publicó en su página web el pasado lunes 4 de julio, pero que posteriormente fue eliminado del portal.

Aunque ya no figura, el documento fue de acceso público y Google lo mantiene entre sus registros. De hecho se puede acceder al archivo empleando el botón «En caché».

En esta «Hoja de ruta» se plantean ideas y conceptos que están contenidos, y que son fundamentales, en el proyecto de Constitución que presentó la Convención, como el de la equidad de género y la plurinacionalidad, siendo este último de los que más debate y polarización ha generado en el país.

Esto hace que el documento del Mineduc llame la atención, pues su publicación ocurrió justo al inicio de la actual campaña por el Apruebo y el Rechazo, de cara al plebiscito de salida del 4 de septiembre.

Es en este contexto que el director ejecutivo de Acción Educar, Daniel Rodríguez, señala: «El paradigma que se propone es lamentablemente muy difícil de diferenciar de lo que la Convención estableció».

El Líbero tuvo acceso al enlace en YouTube de una «reunión telemática» que el ministro de Educación, Marco Antonio Ávila, tuvo con miembros del sistema educativo, en la que comentó ideas de las contenidas en la «Hoja de ruta».

«En las próximas semanas vamos a compartir este documento que se está elaborando. Entiendo que hubo una filtración, parece, pero ese no es el documento oficial, pero se va a compartir el documento», dijo Ávila, instantes después de que figurara en la parte inferior de la pantalla un aviso en el que se leía «Hoja de ruta para el sistema educativo: cambio de paradigma».

Plurinacionalidad y perspectiva de género, en el proyecto de la Convención y en la «Hoja de ruta» de Mineduc

En el documento que el Ministerio bajó de su página web, el concepto de «plurinacionalidad» está incluido en el título referido a la «Misión institucional».

«El nuevo paradigma educativo implica visualizar un horizonte de cambio para la transformación del sistema educacional, construyendo una política basada en la confianza y la participación, con protagonismo de las comunidades educativas, desde un enfoque comunitario, territorial, plurinacional y de género», se señala en la «Hoja de ruta» del Mineduc.

«Chile es un Estado social democrático y de derecho. Es plurinacional, intercultural, regional y ecológico», se indica en el artículo 1 del proyecto de Carta Magna que la ciudadanía votará en las urnas.

El concepto «plurinacional» también figura en los «Sellos educativos para el Mineduc 2022 – 2025», del documento.

En la lista también se incluye la idea «feminista», que tanto resonó en los debates de la Convención. En múltiples ocasiones se hicieron presentes grupos feministas a las afueras de la sede del órgano constituyente, para apoyar o celebrar la aprobación de determinados artículos, como el que le dio luz verde al aborto sin límite de semanas de gestación.

Y es que el concepto de «perspectiva de género», «enfoque de género» o «igualdad de género», que se abordó recurrentemente en los debates constituyentes y que quedó plasmado en el proyecto de Carta Magna, figura 10 veces en el documento de Mineduc. En el borrador de Constitución estos términos se repiten en 15 oportunidades.

«El derecho a la educación se ha visto limitado, por la reproducción de relaciones dispares de género. Estas han sido construcciones culturales históricas, y que no se limitan exclusivamente al ámbito educacional, pero que por supuesto, tienen expresiones concretas en nuestro sistema», se indica en el texto del Mineduc.

«Esto se ha visto expresado a través de la existencia de prácticas de discriminación a disidencias sexuales, brechas de aprendizaje entre hombres y mujeres, estereotipos de género que hacen que hombres y mujeres opten por ciertas áreas de conocimiento y situaciones de violencia de género. Por estas razones es que para construir una educación con perspectiva de género necesitamos erradicar prácticas de discriminación, reducir brechas de aprendizajes, eliminar los estereotipos de género», agrega.

En el proyecto de Carta Magna el concepto de perspectiva de género está previsto en el artículo 6. «El Estado promueve una sociedad donde mujeres, hombres, diversidades y disidencias sexuales y de género participen en condiciones de igualdad sustantiva», señala la propuesta de norma.

El «riesgo» del Mineduc «bordear el intervencionismo electoral»

«Si bien son ideas admisibles, como la de la plurinacionalidad y otras que podemos discutir, es de una gran imprudencia referirse a estas ideas desde el Estado en un período de campaña oficial, creo que bordea el intervencionismo electoral», señala al respecto de lo contenido en el borrador el director de Acción Educar.

«Cuando se hacen este tipo de actividades se toma un riesgo enorme de caer en cosas que podrían calificarse de intervencionismo electoral, porque se tratan conceptos que están dentro del debate de la próxima elección, como es el caso de la plurinacionalidad», agrega Rodríguez.

Aunque advierte que no es su rol establecer si se trató efectivamente de intervencionismo, sí es insistente en que fue un hecho imprudente.

«La instrucción del Presidente de la República y de la Contraloría fue a la neutralidad y a la prescindencia. Y prescindencia es evitar utilizar recursos públicos y tiempo de trabajo que es pagado por todos los chilenos en hacer campaña o en manifestar una preferencia», señala.

¿La revuelta para una educación como derecho social?

Además de incluir conceptos o ideas que son precisamente los que se están debatiendo en este período de campaña electoral de cara al plebiscito, el documento que el Mineduc sacó de su página web hace un guiño al estallido de 2019. Lo presenta como un hecho supuestamente necesario para lograr el derecho a la educación en Chile. «La revuelta para una educación como derecho social», así se titula uno de los apartados del texto.

En el documento se afirma que en Chile se dio «un modelo que tenía a la base la privatización de los servicios públicos y una actividad estatal orientada a subsidiar el mercado con nuestros derechos. De este modo, se fueron mercantilizando aspectos tan centrales para el bienestar, el buen vivir y la equidad social como son los derechos a la salud, a las pensiones y particularmente a la educación».

Al final de ese apartado el documento se refiere directamente al borrador de Carta Magna: «Estas problemáticas, sumadas a las de otros sectores, entraron en crisis y provocaron la revuelta social que devino en el proceso constituyente que finalizó su propuesta de nueva Constitución el 4 de julio de este año».

La Constitución vigente ya consagra la educación como uno de los derechos fundamentales.

«Para el Estado es obligatorio promover la educación parvularia y garantizar el acceso gratuito y el financiamiento fiscal al segundo nivel de transición (…). La educación básica y la educación media son obligatorias, debiendo el Estado financiar un sistema gratuito con tal objeto, destinado a asegurar el acceso a ellas de toda la población», establece la actual Carta Magna en el artículo referido al derecho a la educación.

«La visión del documento no refleja lo que es el sistema educativo actual»

En criterio de Rodríguez, «la visión del documento no refleja lo que es el sistema educativo actual».

«Este documento da la impresión de que su autor cree que la historia empezó con él y que la educación empezó con él, que todo lo que está antes no es más que una acumulación de abusos y excesos, cuando la verdad es que nuestro sistema educacional es el mejor de América Latina, el de mejor rendimiento en todas las pruebas internacionales, el de mejor cobertura en la región», sostiene.

La jornada escolar completa, la subvención escolar presencial, el sistema de aseguramiento de la calidad y la Ley de Inclusión son ejemplos que, en criterio de Rodríguez, sirven para ilustrar que lo indicado en el documento no tiene asidero.

El director de Acción Educar también critica otro asunto que a su parecer está implícito en el documento: «La idea de hacer parecer que el Ministerio tiene la autoridad y la potestad de cambiar paradigmas, la manera en la que el país comprende la educación».

El documento no solo habla de modificar paradigmas, sino de «nuevos sentidos comunes». «El cambio de paradigma responde a la instalación de nuevos sentidos comunes en educación, que redefine objetivos, enfoques y horizontes para desarrollar una educación que pueda responder a los desafíos del siglo XXI», indica el texto.

Desde la perspectiva de Rodríguez, el Mineduc, en consideración a lo establecido en la «Hoja de ruta», se excedió en su rol. «Esto hace pensar que hay una compresión pobre del rol de lo que es el Ministerio de Educación, que no es un centro de difusión de ideas, ni tampoco es un centro de estudio para plantear ideologías políticas ni redifinir lo que es un concepto u otro, es un lugar de acción y de toma de decisiones. Lamentablemente en esta instancia se excedió gravemente ese rol», advierte.

Para el especialista, antes de dedicarse a difundir este tipo de ideas, debería dedicarse a plantear «cuáles son los planes y políticas que se van a implementar en la recuperación del aprendizaje para la mayor tragedia educacional que ha tenido Chile en los últimos años, que es la suspensión de clases por 2 años por causa de la pandemia».

El documento es una «falta brutal de reconocimiento al sistema educacional actual»

Rodríguez advierte que «hay una falta de justificación de varias afirmaciones contenidas en el documento que son graves» y que constituyen una «falta brutal de reconocimiento al sistema educacional actual».

«Cambio de educación como bien de mercado hacia la educación como derecho social» es el título con el que figura en el documento este cuadro comparativo, entre lo que el Mineduc denomina «antiguo paradigma», que es el que se habría aplicado hasta ahora, y el «nuevo paradigma», que es el que el actual Gobierno busca implementar.

Rodríguez pone la lupa en tres aspectos contenidos en la «Hoja de ruta». «Es incorrecto cuando dice que el antiguo paradigma es una educación sin perspectiva de género», asevera.

«El sistema educacional ha avanzado muchísimo en el reconocimiento de distintos tipos de derecho relacionados a esto y también en la igualdad entre hombres y mujeres. Entonces hablar de que el sistema actual no tiene perspectiva de género y ahora eso va a cambiar sin decir cómo me parece irresponsable e injusto», explica al respecto.

También es crítico en cuanto al hecho de que el documento señala que el subsidio a la demanda -figura en la que el financiamiento estatal se entrega directamente al estudiante a través de becas, o mediante subvenciones- genera desigualdad.

«Luego dice que el financiamiento basal -que es cuando los recursos se transfieren directamente a las instituciones educativas- va a asegurar la equidad de acceso y va resolver el problema. Eso no es cierto. Hay sistemas de financiamiento basal como el de casi todos nuestros vecinos de América Latina en los que la desigualdad es aún peor», indica.

En tercer lugar, Rodríguez critica que en el documento se hace referencia a que en el antiguo paradigma hubo «creación de mercados educacionales y abandono de la educación pública».

Esto señala la «Hoja de ruta» del Mineduc al respecto: «En Chile se edificó un modelo de mercado educacional, en donde el acceso a la educación dependiera del tamaño del bolsillo de madres, padres y apoderados; en donde incluso las mismas instituciones educativas les negaban el acceso, por no cumplir con el perfil sociocultural que las escuelas demandaban».

«Eso es una infamia. El país lleva años invirtiendo una cantidad enorme de recursos en la educación pública y se ha invertido muchísimo en el sistema de universidades estatales. Decir que hay un abandono de la educación pública es realmente una falta de respeto al sistema educativo actual». asevera.

«Estas son cosas que ojalá en el documento definitvo no permanezcan», afirma Rodríguez.

«Un manifiesto político que busca modificar el ‘sentido común’ sobre el sistema educativo»

Ya desde Acción Educar habían alertado sobre este documento a través de redes sociales. El director ejecutivo de dicha organización había publicado un hilo de mensajes al respecto en su cuenta de Twitter.

«El @Mineduc confeccionó un documento curiosísimo, un manifiesto político que busca modificar el ‘sentido común’ sobre el sistema educativo. Es raro que se dedique el tiempo de los gabinetes a este tipo de excentricidades», escribió.

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