Cuatro olas que evidencian la evolución del movimiento feminista describe la abogada Annemarie Haensgen, en su libro titulado “Feminismo: El secuestro de una causa justa”, de Ediciones El Líbero. En esta, su primera obra, la autora hace un intento por separar el movimiento feminista de su carga ideológica y política. En un momento en el que el feminismo gana fuerza, el texto de Haensgen revela la evolución del movimiento desde una mirada histórica y no ideologizada.
La primera ola se refiere a la lucha de la mujer por obtener iguales derechos que los hombres en la sociedad; la segunda, retrata el esfuerzo de la mujer por educarse; la tercera ola que pretende la abolición del “patriarcado y el capitalismo”; y la cuarta, una que revela objetivos y estrategias para la lucha social a partir de nuevas banderas como la ecología y la tecnología. Además, Haensgen dedica un espacio para hablar de las reivindicaciones feministas en Chile y el feminismo liberal en la actualidad.
“El feminismo es un concepto incómodo, a veces despierta reacciones increíblemente contradictorias, mucha gente presenta abiertamente aversión al tema y, bueno, lo he vivido”, afirmó la autora durante el lanzamiento del libro realizado el 2 de diciembre.
Haensgen busca romper estereotipos. En especial ese que apunta a que las feministas son “sólo un grupito de locas desatadas” que realizan «perfomances grotescas y ofensivas en las calles». Dice, más bien, “a mí me gustaría mostrarles que el feminismo es muchísimo más que esa penosa imagen que guardan en la retina”.
La razón es que para la autora, el discurso del feminismo actual “ha sido secuestrado por la ideología de género y la filosofía posmoderna, considerándose una de las tantas banderas que se ha apropiado la izquierda en su reinvención de la teoría de la lucha de clase”.
Explicó que el feminismo atraviesa todas las grandes causas sociales del siglo XXI, incorporándose como una arista fundamental en los temas que incluyen la migración, el indigenismo, la ecología, la identidades sexuales. «Todas estas causas son causas políticas que han sido asumidas como propias por dicho sector, y por eso me frustra que el tema del feminismo esté capturado por la izquierda y que no se le dé cabida dentro de los círculos de conversación nuestros», en alusión a quienes tienen una ideología de derecha.
«El feminismo radical hegemónico se ha convertido así en uno de los brazos más poderosos de la izquierda», una izquierda que, según la escritora, busca unificar una serie de individuos heterogéneos en base a una sola característica: la de ser mujer, pese a ser diversas y tener problemas y posiciones políticas distintas. «Por lo mismo, me parece que pretender determinar qué es una mujer, qué debe pensar y cómo debe actuar es una posición bastante totalitaria», señaló.
En cambio, Haensgen planteó que tal como lo demuestra la historia, el feminismo ha sido un movimiento muy positivo cuando ha ido de la mano del liberalismo, «estamos hablando del liberalismo clásico, trabajando en estos casos por la emancipación, la igualdad en los derechos fundamentales, la libertad para desarrollarse, elegir el tipo de vida que cada mujer desea por sí misma, derribando mitos e injusticias históricas, pero hay quienes piensan que todas estas reivindicaciones ya se lograron y por lo tanto las demandas actuales de las feministas estarían obsoletas».
Dicho esto, Haensgen propuso que uno de los antídotos para combatir el rechazo que genera el feminismo en muchos sectores de la población es conocer la evolución histórica del movimiento feminista y sus distintas corrientes para así contribuir a lograr una sociedad mas justa. «En una época donde el posmodernismo y las teorías de las identidades se han tomado la agenda global, resulta crucial tener argumentos sólidos y veraces, para defender la existencia de un movimiento que nació como la más justa de todas las causas», aseguró.
«Disfruté enormemente el tiempo que dedique a esta investigación», subrayó la abogada, asimismo se mostró sorprendida y a veces incluso violentada frente al ideario de algunas feministas radicales y la enorme desviación que se produjo con el surgimiento de las nuevas corrientes en el movimiento durante el siglo XX, que lo convirtieron en un movimiento funcional a los fines políticos de la izquierda.
Al finalizar su disertación, la autora fue enfática en destacar que el feminismo del siglo XXI «debe ser plural y tolerante, pero también riguroso, dejando de lado todo sentimentalismo, y respetando las individualidades y libertades de cada una con la defensa de políticas públicas que estén basadas en la evidencia y en investigaciones sólidas».
A continuación, el prólogo del libro:
Los profundos y acelerados cambios que ha experimentado el mundo en los dos últimos siglos han estado marcados por la lucha que llevaron adelante miles de mujeres por obtener igualdad de derechos y oportunidades, los que mostraban una injusta e incomprensible asimetría. Pero no es sino hasta que comienzan a organizarse en grupos que surge el feminismo. A partir de ese momento se desarrolla el movimiento y la teoría, la que cuenta con siglos de antecedentes y figuras importantes que luego se convierten en cuatro olas irrefrenables de demandas y reivindicaciones que buscan terminar con la injusticia de la discriminación de las mujeres en los diversos campos del desarrollo humano.
En un momento en que el tema del feminismo ha recobrado una inusitada fuerza de la mano de las ideas del pensamiento de izquierda -que ya desde los sesenta viene sumando nuevas causas y banderas para aumentar su influencia en el mundo-, me pareció interesante contar con un texto que dé cuenta de la evolución del movimiento feminista desde una mirada histórica neutra o, si se quiere, menos ideológica. Ello nace de la incomodidad que me provoca el desconocimiento de sus objetivos originales en el contexto de sus raíces históricas, atendido el rechazo casi transversal que hoy provoca su mención o defensa en ciertos círculos sociales y políticos, que sólo ven su derivación más radical. La razón que subyace en este esfuerzo supongo que resulta evidente: soy feminista y no soy radical ni de izquierda.
La idea de realizar un recorrido por la historia del feminismo para tener una visión general del tema no es, por supuesto, original, sino que tiene muchísimas y destacadas versiones en distintos países que me sirvieron de guía para profundizar en un tema que siempre me ha apasionado. Mi intención no es otra que la de acercar al lector interesado a través de una compilación de breves reseñas biográficas de feministas; la mención de las obras fundamentales que representan esta corriente sociopolítica; y el surgimiento de nuevas corrientes que hoy se suman a su causa. De esta manera busco proporcionar una visión general del movimiento y su evolución. El objetivo de hacer este texto sin la carga ideológica del actual relato neomarxista surge de la experiencia personal que significó el estudio de muchas de las obras consultadas, que me conducían inevitablemente al pensamiento de la izquierda radical como única fuente que explicara su origen y desarrollo, lo que definitivamente no calza con la realidad histórica.
El feminismo se llama así porque nació de mujeres cuyo único objetivo era luchar por el derecho a tener las mismas oportunidades de desarrollo y dignidad que los varones. No fue su intención desatar una guerra contra los hombres, sino crear las condiciones para un mundo más justo e inclusivo.
Algunas académicas y filósofas del feminismo han estructurado su historia en cuatro olas del movimiento. Esta es la visión a la que voy a adherir por estimar que resulta una perspectiva que clarifica su evolución.
La primera ola feminista comienza en el período de la Ilustración, aquel movimiento filosófico, literario y científico que se desarrolló en Europa y sus colonias durante el siglo XVIII, y que representó una importante modernización cultural y el intento de transformar las caducas estructuras del Antiguo Régimen. Las mujeres tienen un despertar político y social al alero de los principios de igualdad, legalidad y fraternidad que inspiran a la revolución francesa y la abolición de la esclavitud en los Estados Unidos de América. Su objetivo es simplemente que se le otorguen los mismos derechos que a los hombres.
La segunda ola del feminismo corresponde a la etapa del sufragismo y el activismo político, que persigue incorporar a la mujer masivamente a la educación formal en todos los niveles y al poder político.
La tercera ola feminista, llamada también feminismo contemporáneo, se caracteriza por la revolución social y un cambio en el lenguaje que pone al centro de la discusión la interseccionalidad y la abolición del “patriarcado y el capitalismo” como causantes primarios de la opresión de la mujer.
La cuarta ola feminista se alza como un feminismo en el que surgen nuevos objetivos y estrategias para la lucha social a partir de las banderas del multiculturalismo, la ecología y el activismo online.
La investigación sobre el tema y el desarrollo de la historia del movimiento en diversos puntos del planeta me llevó a constatar que el feminismo liberal clásico -o de la igualdad jurídica- fue el que inspiró a las feministas que se reflejan en la primera ola. Por el contrario, el discurso del feminismo radical actual se encuentra secuestrado por la ideología de género y la filosofía posmoderna, que ha permeado todos los ámbitos de la cultura y la sociedad a través de lo que se ha denominado la “batalla cultural”. De ahí la importancia de desarrollar este texto con una visión neutra del movimiento, haciendo un recorrido por su evolución y sus múltiples corrientes, intentando soslayar el tinte ideológico que exhiben la mayoría de las obras consultadas a través de la compilación breve y no exhaustiva de biografías y reseñas de las obras principales que constituyen su teoría, así como la descripción sumaria de estas nuevas corrientes.
Creo que en su origen el feminismo como movimiento social y político nunca pretendió ser un movimiento ideológico de derechas o izquierdas, sino plantearse como un movimiento social universalista, transversal y reivindicativo de derechos humanos fundamentales, que agrupara bajo el mismo paraguas a la mitad de la humanidad históricamente visible y a la mitad silenciada, lo que hasta ahora sólo ha logrado verdaderos avances y resultados tangibles en el mundo occidental.

