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Publicado el 20 de abril, 2019

El día en que Juan Pablo Letelier dejó caer a dos asesores de confianza

Autor:

Bastián Garcés y Javiera Barrueto

El caso, que incluyó acusaciones de estafa, aun es recordado en la región y significó que su secretaria en la zona y un estrecho colaborador, fueran detenidos tras conocerse las irregularidades que afectaron a un comité de viviendas de O’Higgins. En ese momento, Letelier optó por «desconocerlos», pero los afectados y dirigentes de la época lo apuntaron a él como uno de los principales responsables.

Autor:

Bastián Garcés y Javiera Barrueto

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Las críticas contra el estilo de trabajo del senador Juan Pablo Letelier (PS) no son una novedad y menos en la Región de O’Higgins, zona que ha representado durante 30 años en el Congreso. Si durante las últimas semanas ha estado cuestionado por sus vínculos con los jueces de la Corte de Apelaciones de Rancagua investigados por casos de corrupción, los reproches contra el legislador se remontan al menos desde 2003.

Y no solo por el caso Coimas, de hecho, en la región aún recuerdan otro episodio que incluyó acusaciones de estafa que lo vinculaba a él y a dos de sus colaboradores, que estallaría seis años más tarde.

«Esperamos que el senador dé la cara y nos solucione el problema y nos devuelva los dineros como corresponde, con intereses y con indemnización«, dijo en mayo de 2009 la presidenta del comité de vivienda «Juan Pablo», Verónica Viedma, contra el legislador de la VI Región.

Ese mismo día, quienes habían sido asesores de confianza del senador quedaron detenidos en Rengo por el delito de una presunta estafa contra 43 familias de temporeros de la comuna: la ex secretaria del legislador y concejala, Flor Pino Oyarzún (PS), y el entonces funcionario de comunicaciones del ministerio Secretaría General de Gobierno, Eduardo Silva Amaya. La causa comenzó en 2003, cuando los miembros del comité «Juan Pablo» acusaron haber sido defraudados por $20 millones, monto que estaba destinado a la compra de un terreno para la construcción de viviendas para los trabajadores y que habría sido recaudado por Pino Oyarzún y Silva Amaya, quienes asesoraban las gestiones para la adquisición del predio.

Los dardos de los trabajadores apuntaban directamente contra Letelier, esto debido a que la presidenta de la organización afirmó que el senador y su entonces secretaria crearon el comité en 2002. «Ellos lo forman, inscriben a las personas y cuando tienen el cupo que ellos consideran que es suficiente, hacen que la gente se conozca para elegir directiva. Luego, (el comité) funciona en la misma sede de la oficina del senador«, explicó en aquellos días la dirigente respecto al «modus operandi» que tenía el socialista.

«Es una tremenda injusticia y sé que la verdad va a florecer», respondió Letelier al ser consultado por la prensa de la época respecto a las denuncias en su contra, el senador por Rancagua además negó que los detenidos fueron sus asesores. Esto último provocó un quiebre que nunca se recompuso con quien fue una de las personas más cercana que el socialista tuvo en la región: Flor Pino.

La concejala que fue negada por el senador

La relación de trabajo y amistad que tuvieron Flor Pino y Juan Pablo Letelier es descrita hoy por dirigentes de la región como «significativa» para el senador. Hay quienes señalan que mientras Pino fue como una madre para Letelier, el socialista fue el «padre político» para quien fuera su secretaria y posteriormente concejala de Rengo. Esto se debe a la influencia que ha cultivado Letelier en la VI Región durante sus 30 años representando a la zona en el Congreso, primero en la Cámara de Diputados y luego en el Senado.

«Flor Pino partió siendo secretaria de Juan Pablo Letelier cuando era diputado y una persona cercana, habitué de la familia. En ese rol Juan Pablo la promovió como candidata a concejala», explica un dirigente rancagüino del Partido Socialista, quien agrega que el vínculo entre Pino y Letelier era de tal cercanía que la también militante del PS cuidaba a los hijos del senador.

La primera postulación que realizó Pino para ser integrante del concejo de Rengo fue para las elecciones municipales de 2000, año en el que salió electa. Sería el primero de 4 comicios en que la socialista ganaría de forma consecutiva. Eran los primeros años de la década pasada y la relación entre Pino y Letelier pasaba por sus mejores momentos, algo que incluso se notaba en el rol que tenían al momento de organizar los comités de vivienda que terminarían por minar las confianzas entre ambos.

Según comentan dirigentes de la zona, luego de ser «negada» por el senador cuando estalló el caso de estafas, la relación entre ambos se quebró de forma irreparable. Ese distanciamiento llegó a su punto máximo durante las elecciones municipales de 2012, cuando Pino fue bajada por su partido para ir a la reelección.

En ese momento, la concejala apuntó directamente a Letelier y al militante Francisco González, sobre quienes la entonces candidata afirmó que habrían utilizado como argumentos para descartar la postulación la acusación por estafa en la que se vio involucrada en 2009 y que los votos con los que fue electa durante 4 períodos «pertenecían» al congresista.

«Lo increíble es que no pudieron darme ninguna razón del por que de esta determinación, más que la cobarde y decidida presión ejercida por dicho senador de no permitir mi reelección», señaló Pino luego que el Tribunal Supremo del Partido Socialista descartara su candidatura. Esto fue respondido por Letelier quien señaló que «la concejala Pino decidió apoyar a su yerno, que va contra la Concertación», razón por la cual «está cosechando lo que sembró, tomó una decisión política y el partido tomó la decisión de no llevarla».

La discusión escaló a la directiva del partido en la VI Región. El entonces vicepresidente regional del PS, Mario González, se sumó a la discusión y declaró que «Flor Pino se olvida que su deber como militante socialista era apoyar al candidato de nuestras filas, que en esta ocasión era Francisco González Alegría. Ella no solo no lo hizo, sino que además desacreditó la labor del senador Letelier«. Fue el quiebre de la entonces concejala con Letelier y el partido, ese año Pino y su familia renunciaron a la colectividad tras 21 años de militancia.

Aunque no fue el fin de su carrera política, en las siguientes elecciones -las de 2016-, Pino postuló al concejo como candidata independiente de la Nueva Mayoría, apoyada por la Izquierda Ciudadana, logrando ser electa nuevamente. Y según comentan militantes del PS, la concejal volvió a fichar por la tienda hace aproximadamente ocho meses aunque en un «bando contrario» a Letelier. Ahora trabaja con el diputado PS  Juan Luis Castro, a quien asesora en la Cámara Baja. No fue la misma suerte que corrió el otro asesor del senador que fue acusado de estafa.

La «reinvención» de Eduardo Silva Amaya

«Eduardo Silva desapareció del mapa», «nadie sabe dónde está ahora», son los comentarios que se repiten en la VI Región respecto al asesor del senador, a quien varios apuntaron como el recaudador de recursos para Letelier.  Y es que simplemente ni siquiera sus compañeros de militancia en el Partido Socialista saben a ciencia cierta si sigue siendo parte de la colectividad o no. A quien sí recuerdan más es a su hermano Pablo, quien fue intendente de Rancagua durante la segunda administración de Bachelet, entre el 16 de mayo de 2016 y el 11 de marzo de 2018. 

Al momento de ser acusado, Silva Amaya se desempeñaba como funcionario de comunicaciones del ministerio Secretaría General de Gobierno durante la era Bachelet I. Cinco años antes, el periodista fue nombrado gerente de asuntos públicos de la minera Barrick Gold, ubicada en Antofagasta. En una nota de prensa de 2005, se lee que antes de arribar a la multinacional, el periodista se desempeñaba como director de comunicaciones Codelco División Salvador.

Luego de su detención en Rengo, Silva Amaya volvió a aparecer en los medios seis años después. No estaba ni en la III ni en la VI Región, sino que en La Araucanía… o al menos, durante una semana. Según informó el 7 de septiembre de 2015, el medio local Tiempo 21,  el ex asesor de Letelier solo duró 7 días como jefe de prensa de Andrés Jouannet (DC), quien fue intendente de la región durante la segunda administración de Bachelet.

Si bien, según el medio, Eduardo Silva Amaya contaba «con todos los requisitos para manejar los conflictos y realizar los nexos con los medios regionales y nacionales, por su experiencia en mineras del norte, La Moneda y como editor del Correo del Lago», su llegado no fue «bien recibida» por colegas del organismo quienes cuestionaron que su arribo significó la desvinculación de funcionarios «históricos» de la intendencia.

Hoy, cuando Letelier vuelve a estar bajo los focos, dirigentes de la zona califican este capítulo como emblemático dentro del estilo del senador, el que incluye vinculaciones con el mundo público y privado; el generar lazos fuertes de lealtad entre su entorno -la que, si se rompe, trae consecuencias-, y la capacidad de «salvarse» de procesos judiciales. Ya sea que lo rodeen o que lo involucren directamente.

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